lunes, 3 de agosto de 2026

DEGRADACIÓN DE LA USAC: AFRENTA QUE NOS CUESTA A TODOS


Edgar Rosales | Política y sociedad / DEMOCRACIA VERTEBRAL

He llegado a la conclusión de que hemos subestimado a Walter Mazariegos, el usurpador con ínfulas de rector de la Universidad de San Carlos. Está claro que no ha sido un peón de las mafias más oscuras del país: es un bandido declarado, un rufián con todos los agravantes propios de semejante condición de vileza.

A golpes demoledores nos ha demostrado, desde 2022, que su ambición desmedida, instrumentalizada como actor titular del poder fáctico, ha sido el catalizador de una de las peores tragedias institucionales observadas en Guatemala. La obsesión de Walter Mazariegos de retener una rectoría nacida del fraude y la imposición, ha sumido a la tricentenaria casa de estudios en una crisis ética y jurídica, sin precedentes en la historia de la academia, a nivel mundial. 

Lo que en su génesis fue señalado como un fraude electoral flagrante, se ha transformado en un régimen de impunidad estructural, apañado por el entramado judicial guatemalteco que, en lugar de aparato procurador de justicia, ha operado como el cómplice perfecto de la usurpación. La supervivencia de Mazariegos en el cargo no se explica jamás por su legitimidad interna —inexistente en las aulas─, sino por la deliberada tolerancia de un sistema de justicia que ha validado sus maniobras abiertamente ilegales, con argumentos jurídicos insostenibles.

Creímos que el límite de este absurdo legal se rebasó cuando las cortes consintieron que Mazariegos asumiera un nuevo período rectoral ─pese a las innegables evidencias de fraude─ sin presentar el finiquito de ley, escudándose en el argumento de la «autonomía universitaria». 

Este pretexto, que validó una atroz omisión, es tan falaz como peligroso: sostener que la USAC, como institución autónoma está exenta de controles, es una interpretación que tergiversa la doctrina constitucional. La autonomía universitaria fue concebida para proteger la libertad de cátedra y de autogobierno frente a los poderes políticos, nunca para utilizarla como una patente de corso para la opacidad y la falta de rendición de cuentas. No solo es un insulto a la inteligencia ciudadana; es un precedente nefasto que destruye el Estado de derecho.

Sin embargo, todavía quedaban atrocidades por venir. Mazariegos cruzó por completo el umbral de la degradación. La gota que derramó el vaso —y que marcó la caída de la universidad nacional a los niveles más increíbles de decadencia—, es la criminal alteración y borrado de registros académicos de estudiantes, cuyo terrible «delito» fue manifestarse como adversarios de la usurpación. 

Desde una perspectiva académica y deontológica, el historial educativo de un estudiante es un registro sagrado e inviolable, que certifica su esfuerzo intelectual y su trayecto formativo. Borrar estos datos por venganza política trasciende la simple falta administrativa o el abuso de autoridad, para erigirse en un acto de terrorismo institucional y una vulneración grave al derecho humano a la educación. Al despojar a los disidentes de sus méritos académicos, la administración de factodespoja a la USAC de su carácter científico, pone en evidencia ante el mundo su descomposición moral y reduce a la rectoría a una mera oficina de control político, equiparable a los aparatos propios del oscuro fascismo.

Ante la gravedad de estas atrocidades, la sociedad civil no puede permitirse el lujo de la neutralidad ni la fatiga de sus justas demandas. La complicidad de los órganos del Estado obliga a articular una respuesta ciudadana, fundamentada en dos líneas de acción urgentes, pragmáticas y en la línea del derecho constitucional:

En primer lugar -ya lo he mencionado en varias ocasiones- es imperativo asumir que la resistencia contra la usurpación de la USAC no es una disputa corporativista ni un problema exclusivo de la comunidad sancarlista. Se trata de una causa nacional que concierne a toda la sociedad guatemalteca, a landivarianos, a marianistas, a empresarios, trabajadores, profesionales, mujeres y pueblos indígenas. 

Recordemos que la universidad nacional se financia mediante el erario. Cada aula, cada estudio de investigación y cada salario que se paga a docentes y empleados, se sostiene con los impuestos directos e indirectos de la población. Por ende, la dilapidación de esos recursos financieros y el secuestro de su institucionalidad representan un desfalco directo al bolsillo del ciudadano, el cual debe reaccionar como corresponde, en defensa de sus derechos escamoteados.

En segundo lugar, la coyuntura exige un escalonamiento estratégico de las acciones de rechazo civil y académico hacia la figura de Mazariegos. Urge un boicot institucional de carácter permanente, sistemático y sin cuartel, orientado a generar una presión que haga insostenible el ejercicio cotidiano de la rectoría espuria. 

El repudio ético, además, debe mantenerse en cada espacio académico, tanto nacional como internacional, hasta que el costo político de sostener al gánster usurpador sea intolerable para las propias redes de impunidad que lo protegen. Solo mediante una fiscalización social activa e intransigente, se forzará al sistema legal a corregir el rumbo y retomar el curso de excelencia que históricamente le compete a la USAC. 

La indiferencia solo alimenta las obscenas acciones ilegales del usurpador y por ello, rescatar a la Universidad de San Carlos no es una mera demanda política. Es un deber patriótico.

https://www.gazeta.gt/95467/



REFLEXIONES SOBRE DERECHOS HUMANOS Y REALIDAD NACIONAL

Por: Factor Méndez

El primer encuentro de defensoras y defensores de derechos humanos de la Madre tierra y territorio Q’eqchi’, se realizó esta semana en la cabecera departamental de Cobán, Alta Verapaz en las instalaciones de la Instancia del Pueblo Maya Q’eqchi’ Poqomchí. Los objetivos fueron: a) Converger con defensoras y defensores comunitarios del pueblo Q’eqchi’, para fortalecer la solidaridad, intercambiar experiencias de resistencia pacífica, visibilizar la criminalización, crear alianzas estratégicas para la defensa de los derechos territoriales, desde una lógica organizativa e identitaria Q’eqchi’, b) Posicionar las demandas de los defensores y defensoras indígenas del pueblo Q’eqchi’ en la agenda pública, denunciar la violencia sistemática y exigir a las autoridades el cumplimiento de las garantías de protección estatal. c) exigir la implementación de la Política Pública para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos en Guatemala 2025-2035 (PPPDH).

En el evento participaron representantes de los territorios Q’eqchi’ de Alta Verapaz, Petén, Izabal y Quiché, todos defensores de la tierra, el agua, los bosques y el trabajo, también autoridades indígenas que han sido y son criminalizados.

El programa se inició con una reflexión espiritual sobre el día (7 Toj). Los representantes presentaron la situación de sus territorios, hicieron un breve relato sobre el contexto territorial enfocado en la violencia estatal, los desalojos promovidos por la fiscalía de usurpación del Ministerio Público (MP), la criminalización y privación de libertad de algunos dirigentes, la violencia ambiental, la imposición/expansión de monocultivos. Acto seguido, se presentó un video sobre el origen y antecedentes de la PPPDH. Se habló sobre los retos y recomendaciones para implementar dicha política.

En la parte de conclusiones, se planteó la pregunta ¿Qué debemos hacer las y los defensores de derechos humanos y de la Madre tierra desde nuestra posición de Aj Ral Choc’h del pueblo Q’eqchi’, frente a la violencia sistemática del Estado? Se elaboró un pliego de peticiones al Gobierno, dirigido específicamente a la Comisión Presidencial Asesora en Derechos Humanos (Copadeh) y Ministerio de Gobernación (Mingob), así mismo, se planteó exigir la libertad de defensores y defensoras encarcelados, en particular las mujeres de Semuy.

Se aprobó un pronunciamiento que expresa preocupación por las diferentes formas de despojo y acaparamiento de “nuestras tierras y territorios”, afirmaron que el despojo responde a un “pseudo modelo” económico impulsado por la industria extractiva y los agronegocios como la minería, hidroeléctricas, hidrocarburos y monocultivo de palma aceitera. Expresaron que, de manera constante han alzado su voz denunciando dichos atropellos, pero reclaman que, en lugar de conseguir las garantías de protección estatal, “las autoridades de los 3 organismos del Estado nos responden encarcelándonos y judicializándonos, situación que atenta contra nuestros derechos de autonomía y libre determinación como pueblos indígenas”.

En tal sentido, exigen al Estado de Guatemala: a) La implementación y presupuesto adecuado para la PPPDH, al fiscal General de la República y jefe del Ministerio Público Dr. Gabriel García Luna, disolver o suprimir la fiscalía especializada contra los delitos de usurpación, considerando que es una entidad creada para responder a intereses de actores económicos y políticos, su fin, es criminalizar y judicializar a defensores y defensoras de Derechos Humanos y del territorio.

Acotan que, la máxima expresión y evidencia de posesión y tenencia de las tierras y territorios son “nuestros apellidos, nuestro idioma y nuestra entidad cultural. No somos invasores en nuestros territorios ancestrales”. Sostienen que esa fiscalía, contradice el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria y otros instrumentos internacionales, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). c) En el marco del 9 de diciembre, Día Internacional de las personas defensoras de Derechos Humanos, exigen que el Estado reconozca y pida perdón a las personas encarceladas por defender derechos humanos. d) La traducción, publicación y difusión de la PPPDH en idioma Q’eqchi’.

Suscriben el Consejo de tierras ancestrales de Panzós, Alta Verapaz, la resistencia de comunidades de Cahabón, representantes del pueblo maya Q’eqchi’ ante el Codede de Petén, Consejo de autoridades originarias maya Q’eqchi’ región Nimla Hacoc de Cobán, Consejo de autoridades ancestrales Resistencia Río Dolores, Cobán; de comunidad Sa’Carila, El Estor, Izabal; de Franja transversal del Norte, Ral Ch’och’ Aj Q’eqchi’, la Alcaldía indígena Waqib Kej de San Fernando Chaal, Movimiento de comunidades en defensa del agua Qana’Ch’och’, el colectivo Mamá Maquin, Fundación Guillermo Toriello, Comité Campesino del Altiplano CCA, y Coordinación de ONG y cooperativas CONGCOOP.

Por otra parte, en Asunción Mita, Jutiapa continúa la lucha de la población en contra de las operaciones ilegales de la empresa minera transnacional “Cerro Blanco”, a pesar que los vecinos de esa población mediante una consulta autorizada por la municipalidad local, rechazaron por mayoría absoluta dichas operaciones por el daño ambiental y la violación de derechos humanos que dicha operación provoca en la población.

Con respecto a la desprotección social de la clase trabajadora, una reciente investigación del Observatorio DESCA y Políticas Públicas de la Universidad Rafael Landívar (URL), destaca que la población económicamente activa (PEA) en Guatemala, se estima en 8.2 millones de trabajadores, de estos 5.7 millones trabajan en la informalidad (70% de la PEA), mientras 1.7 millones tienen empleo en el sector formal que representan el 30% de la PEA.

Según esta investigación, a diciembre del 2025 el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) registra la inscripción de 1.7 millones de trabajadores afiliados al régimen de seguridad social, lo que significa una brecha de 6.5 millones de la PEA que no tiene acceso ni está cubierta por los programas EMA e IVS del régimen de protección.

La relación entre economía formal e informal se vincula a través de la subcontratación, por ello se estima que en Guatemala la economía informal podría alcanzar el 70% de la economía nacional, lo cual significa que 7 empleos de cada 10, se ubican en la informalidad sin la protección mínima del Estado y sin acceso a los beneficios del seguro social. Triste realidad nacional.



lunes, 27 de julio de 2026

GUATEMALA: EL FRENTE AMPLIO POR LA DEMOCRACIA (FAD) EXPRESA SU PROFUNDA PREOCUPACIÓN POR LAS CRECIENTES AMENAZAS QUE HOY ENFRENTA LA DEMOCRACIA EN CENTROAMÉRICA.

“El Frente Amplio por la Democracia (FAD) expresa su profunda preocupación por las crecientes amenazas que hoy enfrenta la democracia en Centroamérica. Diversos acontecimientos registrados durante las últimas semanas revelan una preocupante convergencia de tendencias
autoritarias, concentración del poder, debilitamiento de las instituciones republicanas, polarización ideológica e injerencias geopolíticas que ponen en riesgo los avances alcanzados por nuestros pueblos desde la firma de los acuerdos de paz y la recuperación de los regímenes democráticos hace más de cuatro décadas.”



viernes, 24 de julio de 2026

BORRADOS DEL SISTEMA: CUATRO POSIBLES DELITOS QUE LA JUSTICIA DEBE INVESTIGAR O CONVERTIR EN IMPUNIDAD

Por: Factor Méndez

A propósito de la denuncia de más de 50 estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), que este viernes 24 de julio se presentaron al Ministerio Público (MP) para exigir justicia por el borrado de sus expedientes académicos y para que inicie la investigación penal correspondiente. 

A primera vista se identifican al menos cuatro delitos de acción pública: 1. Discriminación por razones políticas; 2. Destrucción de información en archivos; 3. Abuso de autoridad y 4. Incumplimiento de deberes. Además, vulneración de derechos constitucionales, artículos 71. Derecho a la educación. 107. Trabajadores del Estado. 113.  Derecho a optar a empleos o cargos públicos.Violación de Derechos Humanos. He afirmado en ocasiones anteriores que los funcionarios y siervos usurpadores de la Usac son trabajadores del Estado, es decir, servidores públicos, sujetos a las normas constitucionales contenidas en los artículos 107 y 113 respectivamente, o sea, agentes del Estado y, como tales, también responsables de delitos de derechos humanos sancionados a nivel nacional, regional y universal, como es el derecho a la educación, vulnerado según los artículos 71 de la Constitución Política de la República de Guatemala, 13 del Protocolo de San Salvador y 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Son principios del derecho a la educación: Desarrollo integral: La educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana, la dignidad y el respeto a los derechos humanos. Participación democrática: Debe capacitar a las personas para participar de manera efectiva en una sociedad libre, democrática y pluralista. Igualdad y acceso: Prohíbe cualquier forma de discriminación en el acceso al sistema educativo.

Destrucción de información. En Guatemala, la alteración o destrucción de información en archivos y registros se castiga como delito informático o documental, abarcando sanciones de prisión y multas económicas. Las normativas clave se encuentran en el Código Penal de Guatemala (Decreto 17-73 del Congreso de la República). Sobre la destrucción y alteración de registros informáticos, el Artículo 274 «A» (Destrucción de registros informáticos): Sanciona con prisión de 6 meses a 4 años y multa de Q2,000 a Q10,000 a quien destruya, borre, inutilice, altere o dañe registros informáticos. La pena se eleva en un tercio si la información es vital para un servicio público o registro oficial. Si se busca obstaculizar una investigación penal, se aplica el Artículo 458 Bis. Artículo 274 «B» (Alteración de programas): Aplica la misma pena anterior (6 meses a 4 años de prisión) a quien altere, borre o inutilice las instrucciones o programas de computadora.

Respecto a la supresión o destrucción de documentos físicos, el Artículo 327 (Supresión, ocultación o destrucción de documentos): Sanciona a quien destruya, oculte o suprima en todo o en parte un documento verdadero. La pena se equipara a la de falsificación de documentos y aplica también si se hace con el ánimo de evadir la acción de la justicia sobre objetos o documentos que sirvan como prueba.

Si en los hechos se involucra a un empleado o funcionario público, la situación se agrava, incrementándose la gravedad del delito mediante figuras como el abuso de autoridad, el incumplimiento de deberes y agravantes especiales. El Código Penal de Guatemala y la Ley Contra la Corrupción regulan este escenario de la siguiente manera: El Agravante General para Empleados Públicos. Aumento de la pena en una cuarta parte: El Artículo 26 del Código Penal (reformado por la Ley Contra la Corrupción) establece que, si un funcionario o empleado público comete cualquier delito abusando de su cargo, la pena correspondiente se aumentará en una cuarta parte.

Si la alteración o destrucción es de archivos digitales. Aumento de un tercio (Artículo 274 «A»): Si el registro alterado o borrado era necesario para la prestación de un servicio público o formaba parte de un registro oficial, la pena original de 6 meses a 4 años de prisión se eleva automáticamente en un tercio

Abuso de Autoridad (Artículo 418): Al destruir o alterar sistemas informáticos del Estado, el empleado también incurre en este delito por realizar actos arbitrarios e ilegales en perjuicio de la administración pública, con penas de 3 a 6 años de prisión e inhabilitación especial.

Si la alteración o destrucción es de documentos o archivos físicos, se comete el delito de Infidelidad en la custodia de documentos (Artículo 434): Este delito es específico para el empleado público que destruya, oculte o suprima documentos que le hubieren sido confiados por razón de su cargo. Se sanciona con prisión de 1 a 3 años y multa. 

Si se buscaba ocultar un delito o corrupción, cometen el delito de Obstaculización de la acción de la justicia (Artículo 458 Bis): Si el funcionario borra o destruye la información para impedir que el Ministerio Público investigue un hecho delictivo, la pena asciende a prisión de 3 a 6 años, más la inhabilitación del cargo.

Así o más claro, los hechos y los delitos saltan a la vista, ahora le corresponde al MP investigar y aplicar la ley o seguir estimulando la impunidad como en la pasada administración. La ciudadanía quiere resultados concretos. https://lahora.gt/opinion/fmendez/2026/07/24/borrados-del-sistema-cuatro-posibles-delitos-que-la-justicia-debe-investigar-o-convertir-en-impunidad/



jueves, 23 de julio de 2026

EL ABISMO DE LA PACIENCIA: ¿RUPTURA O REVOLUCIÓN?


Edgar Rosales | Política y sociedad / DEMOCRACIA VERTEBRAL

De cuando en cuando, a los guatemaltecos nos ha dado por hacer derroche de creatividad para buscar fórmulas que nos lleven a superar nuestros serios problemas sociales, económicos y políticos, tan arraigados en esta sociedad de altos contrastes.

Así, nos inspiramos para aferrarnos al carro de la democratización propuesta por los militares a principios de los años 80 y creímos que la fórmula descansaba en el proceso de promulgación de una Constitución Política que reemplazara los vicios de su predecesora, también impulsada desde lo castrense en 1965. 

Se logró elegir una Asamblea Nacional Constituyente de corte pluralista, con influencia de diversas corrientes sociales. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo y de los hechos políticos, fuimos cayendo en la cuenta que aquel hermoso texto no era suficiente para asegurar la consolidación de un proceso que realmente nos llevara a la democracia.

Otros intentos, igualmente creativos, tampoco causaron los efectos larga y ansiosamente esperados: el proceso de Paz Firme y Duradera quedó muy lejos de ser la hoja de ruta esperanzadora, porque no se pudo conquistar por la vía de la democratización antes mencionada, gracias a que las élites derechistas se confabularon para propiciar su empantanamiento.

En lugar de sentar las bases de una democracia «Firme y Duradera», lo que se fue edificando fue un enclave de nuevos y más severos problemas, como la entronización del crimen organizado y la normalización de la corrupción como elementos inherentes al Estado guatemalteco. Cooptación del Estado le denominó la extinta Cicig, un proceso que se fue apuntalando gracias a una entente perversa, conformada por organizaciones políticas, empresarios, entidades neoparamilitares y, sobre todo, un aparato de justicia rendido incondicionalmente ante esta nueva versión del deterioro institucional. Pacto de Corruptos fue y es conocido coloquialmente.

Dentro de esa dinámica perversa, observamos que Guatemala se asoma a un precipicio histórico donde las certezas institucionales, antes bien, se desmoronan. En los últimos años, aquel relato de la transición democrática se sostuvo sobre la prioridad de depurar el sistema de justicia, como prerrequisito para rescatar al Estado del secuestro en que lo mantienen las mafias corporativas y políticas. 

Lejos de ello, poco a poco esa ilusión va careciendo de sustento. El optimismo popular va siendo sepultado por una terca realidad: cada intento de reacción desde la ciudadanía, es asimilado y neutralizado por un sistema diseñado expresamente para preservarse a sí mismo, obligándonos a plantear una pregunta incómoda pero ineludible: ¿Se han agotado los caminos civilizados para rescatar nuestra democracia? ¿Acaso quedan opciones institucionales para recuperar el rumbo del país?

El mayor síntoma de este agotamiento se evidencia en la parálisis de las altas cortes. La expectativa de reestructurar la Corte de Constitucionalidad (CC) con magistrados probos, tropezó ante la implacable matemática del poder fáctico que representa Roberto Molina Barreto. La sistemática reiteración disfrazada de razonamiento jurídico, en los fallos divididos por 3 votos contra 2 no es una coincidencia legal; es la constatación de un bloque monolítico que opera como dique de contención contra la legalidad independiente. Esta correlación de fuerzas ha convertido la deliberación constitucional en un mero simulacro, un trámite donde la justicia ya ha sido sentenciada de antemano. Y así, cuando el máximo tribunal actúa como blindaje legal del statu quo, la ciudadanía queda en la total indefensión.

Este patrón de captura se replica en el ámbito académico. Sin la menor duda, el asalto a la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) representa el capítulo más vergonzoso del desmantelamiento cívico. A pesar de las voces que se alzaron en resistencia contra el fraude que impuso al rector usurpador, la maquinaria judicial ha convalidado, hasta hoy, tan aberrante ilegalidad. Con un abierto menosprecio hacia quienes han denunciado las maniobras que convirtieron a la universidad nacional, de centro de excelencia académica en un santuario del crimen, las autoridades han legitimado el atropello. El mensaje es devastador: la verdad, la ciencia y el derecho carecen de valor ante la fuerza bruta de las alianzas delictivas.

Mientras tanto, el Ministerio Público (MP) permanece sumido en un letargo que poco a poco pierde justificación. Lejos de actuar como el órgano independiente que devuelva la confianza ciudadana por medio del aporte de resultados tangibles, la institución opera bajo una lógica de inacción que parece calculada. Esta parálisis consolida una impunidad estructural donde los arquitectos del retroceso político actúan sin consecuencias. Sin una fiscalía dispuesta a romper el cerco, el marco legal se vacía por completo y el descontento social se incrementa ante la falta de justicia.

Este oscuro horizonte proyecta su sombra más larga sobre el 2027, año en que se llevarán a cabo las próximas elecciones generales. En cualquier otra latitud, el llamado a las urnas representaría una válvula de escape democrática, una promesa de renovación y la esperanza de vislumbrar una luz al final del túnel. 

En Guatemala, sin embargo, el proceso electoral se perfila más bien como la consumación de una trampa perfecta. Lejos de ser un espacio de corrección ciudadana, el engranaje institucional actual parece estar abonando de manera minuciosa el camino para un retorno definitivo y legitimado del Pacto de Corruptos al poder. 

Con un árbitro electoral impredecible, con partidos políticos convertidos en franquicias de la impunidad y la disidencia criminalizada desde las cortes, los comicios del año entrante amenazan con no ser más que un simulacro democrático diseñado para sellar, por la vía del voto capturado, el secuestro permanente de la nación.

La salida tampoco parece descansar en una reforma constitucional. Y es que el diseño vigente no permite sino algunas modificaciones a ciertos artículos, pero ello significará únicamente darle oxígeno a un sistema desfalleciente y que demanda una cirugía mayor.

Ante este panorama, las rutas tradicionales para una transición democrática y pacífica parecen estar selladas. Cuando las urnas, los tribunales y las aulas son capturadas, el espacio para el disenso civilizado se reduce a cero. Históricamente, el cierre sistemático de las vías legales no conduce a la sumisión perpetua, sino a la acumulación de un resentimiento social profundo. Al clausurar las salidas institucionales a la crisis, las élites no garantizan su estabilidad; por el contrario, están pavimentando de forma peligrosa la ruta hacia un hecho que muchos prefieren evadir del análisis realista. 

Sí, ese hecho está contenido en la palabra revolución. No una violenta como la francesa; tampoco ideológica como en la Guerra Fría. Simplemente, una revolución ciudadana motivada por la desesperación, la falta de respuesta del Estado y la terrible pérdida de confianza en las instituciones. 

Y es que la paciencia popular tiene límites… aunque el sistema se empeñe en ignorarlos.

https://www.gazeta.gt/95318/



lunes, 20 de julio de 2026

DEMOCRACIA CHAPINA VISTA POR MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS


Miguel Angel Sandoval

En unos cuantos meses habrá una convocatoria para las nuevas elecciones en nuestro país. Otra vuelta en el carrusel de las Alegres Elecciones, como alertaba la pieza teatral de Víctor Hugo Cruz. O como decía Asturias en uno de sus poemas, es el caso de hablar… Para cuando haya el llamado a nuevas elecciones, Asturias ya estará descansando en nuestro país, pero sus advertencias sobre la democracia a la chapina espero que tengan mejores lectores.

Si vemos con frialdad y sin apasionamientos, podemos concluir que las elecciones no han permitido o no han servido para abordar los cambios estructurales indispensables que el país requiere para poder dar pasos como un país que cuente con una democracia real, no con la de mentiritas que tenemos en la actualidad. Como he dicho en reiteradas oportunidades, es necesario una lucha a brazo partido para salir de la barbarie en que nos encontramos y dar paso a una democracia real no de ficción.  Sin presos ni exiliados, sin marginados ni discriminados.

No hablo al tanteo. Tuvimos las elecciones del 2023 y con ellas las expectativas crecieron, mucho, mucho. Pero hay un largo trecho entre las expectativas y las realizaciones. Es duro constatar, pero es dramáticamente real. Un par de ejemplos pueden ser suficientes para ilustrar sobre esas carencias, limitaciones y olvidos. Es el caso de Pacheco y Chaclan que continúan presos, acaso secuestrados. ¿Por la falta de democracia?

Es posible pensar en Pacheco y Chaclan presos en un sistema democrático. Salvo que se haya instalado el cinismo en nuestro país. O que se pretenda hablar de 30 años de firma de la paz y de desarrollo democrático con estos líderes presos y con la existencia de un grupo enorme de exiliados, por buscar justicia o defender resultados electorales. ¿Hay democracia con presos y exiliados?

En esas condiciones nos encontramos hoy. No basta solo con decir que la democracia es imperfecta y que la misma es perfeccionable. Estoy diciendo que existen estructuras del estado que funcionan con lógica antidemocrática. Ejemplos de ello tenemos y muchos. Así pasa en la USAC hoy. Los opositores al usurpador ganaron 21 cuerpos electorales, que fueron desconocidos por el mismo usurpador, pero lo más grave, fueron esta burda maniobra antidemocrática, ¡¡¡fue avalada por las más altas cortes!!!

Los grupos campesinos firmaron un acuerdo agrario con el electo presidente Arévalo, y hoy a dos años y medio, el acuerdo sigue en las gavetas. Eso, ni aquí ni en China es una manera de hacer democracia. Es cualquier cosa, menos una expresión democrática. Y no quiero continuar con los ejemplos que nos dicen que no estamos ante la existencia de un régimen democrático, sino ante una especie de híbrido, con instituciones formalmente democráticas, pero con bolsones que funcionan como dictadura.

Se habla ya con naturalidad, que existe la dictadura de la toga. Fuera, por supuesto, de los poderes fácticos que le tienen miedo a la democracia. Es por esta última razón que fue suspendida por la CC una consulta comunitaria en el área Ixil. Y fue suspendida a petición-exigencias, de las élites económicas, y políticas de este país. Son los hechos documentados de forma amplia.

De nuevo uno se pregunta. ¿Puede haber democracia sin consultas con la población debido a que así lo dice la CC a exigencia de sus patrones reales? O puede haber democracia con unas 40 franquicias denominadas partidos políticos, ¿Sin programa, sin ideología y que nadie conoce? Con símbolos partidarios que más parecen un zoológico, como pueden ser un elefante, un gallo, un jaguar, un caballo, una paloma. ¿Pero cuál programa?

Todo esto viene a cuento pues hace ya unos 60 años, Miguel Angel Asturias que ahora está de moda pues sus restos se repatriarán en unos meses, decía al analizar al gobierno civil de Julio Cesar Méndez Montenegro, que presentado como el tercer gobierno de la revolución, sería un gobierno prisionero de los militares, que a diferencia de lo que vemos hoy, no serían éstos los que le ponen la hipoteca al gobierno que venga, sino las instituciones convertidas en cotos privados del pacto de corruptos. Es el caso de las altas cortes, como ya se ha visto y que les ha ganado el calificativo de dictadura de la toga.

Escribía Asturias: “Al margen de este comentario hay que decir que en materia alguna el problema guatemalteco es solo de carácter eleccionario. Dar soluciones eleccionarias a lo que sucede en Guatemala y otros países latinoamericanos es desconocer las realidades vivientes en aquellos países”. Ojo, no estaba hablando de la situación actual, pero algo se parece.

Continúa diciendo nuestro premio Nobel Miguel Angel Asturias, “Que las elecciones han sido casi siempre en esos países una farsa, muy bien, pero ahora ya ni esa farsa sirve y se torna en tragedia, como puede ocurrir en Guatemala. “Estos propósitos de Asturias se pueden leer en el tomo 2 de una antología de textos de Asturias titulada “Antes del Relámpago”, con el respaldo del Ministerio de Cultura. En las páginas 227 a 240.

Estas reflexiones de Asturias parece que fueran hechas en estos días, pues si analizamos con detenimiento lo que ocurre en nuestro país con la llamada democracia o el proceso electoral que viene, en realidad parece que estamos ante una nueva expresión de las alegres elecciones de Víctor Hugo Cruz, o las reflexiones cargadas de conocimiento y de alerta o alarma, que daba Miguel Angel Asturias en 1966 el premio Lenin de la paz y nobel de literatura.

Ahora bien, esto que se señala en esta nota, tiene que ver con las perspectivas reales para las próximas elecciones. Si, como ya sabemos, las derechas, o las elites de toda la vida, que caracterizamos como el pacto de corruptos, que ahora cuentan con la visión binaria realmente propia de la guerra fría de los EEUU y de personajes como el jefe del departamento de Estado, el cubanito Rubio, que andan a la caza de chairos, zurdos, etcétera, piensan que los progresistas de este país, tienen que ser cazados y expulsados de la vida política, pues el desafío es mucho mayor.

En esa dirección leía un post en redes sociales sobre lo que se considera puede ocurrir en nuestro país. Y lo cito de manera textual “Hay una constante en las últimas elecciones en Latinoamérica. Elecciones amañadas con las TREP, vía manipulación de algoritmos y otras trampas. Sin aludir lo presente.”

Lo señalado a lo largo de estas líneas nos dice varias cosas. Lo que Asturias miraba y valoraba hace 60 años, es lo que ocurre ahora, con la sola diferencia de que existen las redes sociales, y que los mecanismos de la ciencia informática han generado nuevas herramientas para el fraude electoral o mejor, para la adulteración de los resultados políticos de los procesos eleccionarios.

Vivimos el proceso electoral de los años 60 en donde los resultados fueron adulterados por la presencia del ejército, pero ahora, es por la existencia de la dictadura de la toga y otras instituciones cooptadas por el pacto de corruptos, que como vimos, intentaron adulterar los resultados políticos del proceso electoral del 2023. Y señalo que son los resultados políticos, pues es inconcebible que los defensores del triunfo electoral estén guardando prisión, que los defensores de la justicia sigan en el exilio, o que una institución como la USAC siga secuestrada por la ilegalidad y la burla a la convivencia democrática y pacífica en nuestro país.

Por ello las reflexiones de Miguel Angel Asturias tienen tanta validez en esos años como ahora. Y entonces surgen las preguntas que se deben responder: ¿Están las fuerzas progresistas conscientes de esa tendencia perversa que en nuestro país es más que real, es concreta y actúa todos los días? Y ante ello, ¿están las fuerzas progresistas dispuestas a intentar modificar eso con la más amplia alianza de los progresistas, revolucionarios, demócratas, y todos los sectores de nuestro país para cortar el paso a los del pacto de corruptos?

Se que la respuesta no es fácil, ni de manual, pero en las actuales condiciones hace falta vencer las tendencias retardatarias, que, con las nuevas técnicas informáticas, desvirtúan, estafan, alteran los procesos electorales. Y esto solo tiene solución en la política, en las alianzas, en los compromisos. La experiencia vista en cualquiera de los países que han superado la marginalidad de las fuerzas progresistas, nos dice que de una convicción de que solos, no se va a ninguna parte, y de que solos, no se logra alcanzar victorias.

https://publicogt.com/democracia-chapina-vista-por-miguel-angel-asturias/

viernes, 17 de julio de 2026

IMPULSO PARA MODERNIZAR GUATEMALA

Por: Factor Méndez
Esta semana el Gobierno que preside Bernardo Arévalo, presentó la Agenda Nacional de Modernización del Organismo Ejecutivo que surge de la Política General de Gobierno 2024-2028, la cual proyecta como eje estratégico la construcción de una función pública legítima y eficaz para transformar la forma de hacer Gobierno, brindar servicios públicos de calidad y optimizar la atención de la gente que hace trámites de diversa índole ante las instituciones de Gobierno. 


En 2024 el Acuerdo Gubernativo No. 106-2024, creó el Comité Nacional para la Modernización del Organismo Ejecutivo (CNM) que está presidido por el Ministro de Finanzas Públicas y lo integran la Secretaría Privada de la Presidencia (SPP) que ejerce como secretaría técnica, la Secretaría General de la Presidencia (SGP), la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), la Comisión de Gobierno Abierto y Electrónico (GAE), la Comisión Nacional contra la Corrupción (CNC) y la Oficina Nacional de Servicio Civil (Onsec). Para iniciar sus actividades realizaron un diagnóstico institucional que identificó necesidades, dividió el trabajo en cuatro pilares de transformación y creó cuatro mesas temáticas que integran la agenda de modernización. Los pilares son: 1. Transformación institucional. 2. Transformación del servicio público. 3. Transformación digital. 4. Transformación del territorio.

El objetivo central de cada pilar es el siguiente: El institucional persigue “modernizar normas, procesos y cultura del Organismo Ejecutivo”. El del servicio público, se propone “profesionalizar y modernizar el sistema de recursos humanos”. El digital aspira a, “poner la transformación digital al servicio de la población”. El del territorio es para, “activar Gobiernos Departamentales y desconcentrar el Gobierno central”.

Con relación al objetivo general de cada pilar la agenda de modernización indica: Pilar 1. Transformación Institucional. Los problemas a atender son cuatro, (a) un aparato estatal que creció por agregación y no por diseño; (b) duplicidad de funciones entre entidades; (c) trámites administrativos lentos y complejos; (d) sistemas de planificación, presupuesto y monitoreo desconectados entre sí. Guatemala ocupa una posición secundaria en el GovTech Maturity Index del Banco Mundial (2022), el objetivo es: “Fortalecer las capacidades institucionales para modernizar y hacer más eficientes los procesos administrativos y de gestión pública, con transparencia y rendición de cuentas. Es el pilar que sienta las bases normativas para que los otros tres pilares puedan avanzar.” 

Pilar 2. Transformación del servicio público. El problema es que, la Ley de Servicio Civil, vigente desde 1968, tiene una aplicación limitada y fragmentada que no responde a las necesidades actuales de la administración pública. El diagnóstico institucional identificó seis nudos críticos: Discrecionalidad en los nombramientos, estancamiento institucional de la ONSEC, débil planificación del recurso humano, uso inadecuado de contrataciones temporales para funciones permanentes, negociación colectiva sin control técnico y asimetría salarial entre instituciones. Esta combinación de debilidades normativas y operativas erosiona el mérito, la transparencia y la coherencia salarial dentro del Estado, limitando su capacidad de atraer, retener y gestionar adecuadamente el talento humano necesario para prestar servicios públicos de calidad, por tal razón, el objetivo es,“Modernizar el Sistema Nacional de Servicio Civil, consolidándolo como un sistema transparente, ágil y efectivo que fortalezca la capacidad institucional del Gobierno para brindar servicios públicos de calidad.” 

Pilar 3. Transformación digital. El problema es que el Estado de Guatemala presenta un atraso en trasformación digital, reflejado en el puesto 121 de 193 países en el Índice de Gobierno Electrónico (EGDI por sus siglas en inglés) de la ONU, por debajo de países vecinos como Costa Rica, Panamá y República Dominicana. Aunque el marco institucional muestra cierta solidez normativa, persisten debilidades estructurales: ausencia de una Ley Marco de Estado Digital, brecha territorial en conectividad entre zonas urbanas y rurales, servicios públicos digitales fragmentados entre instituciones sin interoperabilidad y un componente de participación electrónica particularmente débil, que limita la capacidad del Estado de escuchar y responder a la ciudadanía a través de canales digitales. Esta combinación reduce la eficiencia administrativa y perpetúa brechas de acceso para poblaciones rurales indígenas, ante ese rezago el objetivo es:“Impulsar la transformación digital del Organismo Ejecutivo de Guatemala mediante servicios públicos en línea modernos, ágiles y transparentes, que eleven la satisfacción y confianza ciudadana y se traduzcan en una mejora sostenida de la posición del país en el Índice de Gobierno Electrónico (EGDI) de la ONU:” 

Pilar 4. Transformación del Territorio (Gobierno Departamental). Aquí el problema es que el área rural, predominantemente indígena, ha sido objeto de un aislamiento histórico del Estado, lo que ha convertido a buena parte del territorio en zona expulsora de migrantes. El desarrollo productivo –economía social, Mipymes, pueblos indígenas y campesinos- se define como eje articulador de la inversión pública en cada departamento, en ese sentido el objetivo es: “Activar Gobiernos Departamentales como instancia político-administrativa intermedia entre el gobierno central y los municipios, para desconcentrar la toma de decisiones y articular la inversión pública según las prioridades reales de cada departamento.”

Desde 2024 cuando se instaló el Comité Nacional para la Modernización y en cumplimiento de los objetivos citados, al día de hoy se han alcanzado algunos resultados en los cuatro pilares de transformación indicados, pero es obvio que todavía hace falta mucho camino para andar, hasta alcanzar mejores posiciones en los índices de Gobierno Electrónico de la ONU y el del GovTech Maturity del Banco Mundial. Para impulsar esta Agenda de Modernización, el Ejecutivo cuenta con apoyo y acompañamiento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y con financiamiento del Banco Mundial.

P.S. ¿Cuánto cuesta la campaña de imagen personal del usurpador de la Usac, Walter Mazariegos, pagada con fondos públicos que transmiten en vallas luminosas de la calzada Rooselvelt?