jueves, 13 de agosto de 2026

Monkey Forest Consultants Limited de Canada ¿estaba enterado del plan para asesinar a Berta Cáceres? ¿Participó en él? ¿Se benefició económicamente?


Por Grahame Russell


A las últimas horas del 2 de marzo de 2016, un escuadrón de la muerte irrumpió en la casa de Berta Cáceres en Honduras y la mató a tiros en su recámara.

Su asesinato estuvo directamente relacionado con una lucha global sobre quiénes controlan la tierra, los territorios, los bosques y los ríos, y a qué intereses sirven las inversiones económicas. Su asesinato también estuvo relacionado con la participación de un grupo de «consultores» con base en Canadá que, presuntamente, ayudó a canalizar fondos hacia un proyecto de presa hidroeléctrica y hacia los asesinos.

Esa misma noche, Gustavo Castro —amigo y colega mexicano de Berta— se alojaba en la habitación de huespedes. Se encontraba en Honduras para colaborar con Berta y su organizacion COPINH. Durante el mismo ataque, un miembro del escuadrón de la muerte le disparó dos veces contra Gustavo y luego huyó en la oscuridad con los demas, creyendo que Gustavo también había muerto. Gustavo sobrevivió. Este artículo no detallará su increíble y valerosa supervivencia, pero el intento de asesinato de Gustavo forma parte integral del mismo crimen que constituyó el asesinato de Berta.

En enero de 2026, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) publicó un informe detallado sobre el asesinato de Berta. Como parte de su análisis profundo sobre quiénes fueron los autores intelectuales y los financiadores del crimen, el GIEI prestó atención especifico al papel que desempeñó Monkey Forest Consulting Limited (MFC).


EVITAMOS QUE OCURRAN SUCESOS NEGATIVOS A ORGANIZACIONES EJEMPLARES

En colaboración con financiadores internacionales, apoyamos proyectos en sectores clave:

agricultura y silvicultura, petróleo y gas, energía, y recursos terrestres y minerales

(Captura de pantalla, sitio web de MFC: https://consultmfc.com/)


¿Por qué enfocarse en MFC diez años después del asesinato de Berta?
No fue sino hasta la publicación del informe del GIEI que me enteré de que MFC había trabajado con los inversionistas y las empresas implicadas en el asesinato de Berta.

Del mismo modo, no supe de la participación de MFC en la notoria mina Fénix, ubicada en los territorios mayas q’eqchi’ de Guatemala, hasta las revelaciones hechas once años después durante los juicios civiles contra Hudbay Minerals en Canadá. En esa situación de muerte y violencia vinculadas a las empresas, la participación de MFC, como explico brevemente a continuación, coincidió con las violaciones en grupo de once mujeres mayas q’eqchi’ en 2007, quienes más tarde se convirtieron en demandantes en los juicios contra Hudbay.

Como mínimo, se deben investigar y sacar a la luz las declaraciones y acciones de las empresas de «consultoría corporativa», como MFC, especialmente cuando la violencia y la destrucción están vinculadas a las decisiones y acciones de las empresas e inversionistas que las contratan.

A partir de ahí, dependiendo de las circunstancias, se debe cuestionar si pueden —y deben— ser consideradas legalmente responsables por complicidad en esa violencia y destrucción en particular.

Como se resume a continuación, el informe de la GIEI plantea preguntas directas sobre lo que los empleados o consultores de MFC podrían haber sabido acerca del complot para asesinar a Berta Cáceres; qué papel pudo haber desempeñado MFC para facilitar el complot; y si MFC obtuvo beneficios económicos.

Berta Cáceres
Berta fue una muy respetada defensora de los derechos indígenas, la tierra y el medio ambiente. Fue una líder en los movimientos hondureños y regionales de resistencia contra intervenciones imperialistas y contra la corrupción, la explotación y la violencia de las empresas, los bancos y los inversionistas globales.

Después de que el golpe de Estado de 2009, respaldado por Estados Unidos y Canadá, llevara al poder a los gobiernos de los presidentes Pepe Lobo y Juan Orlando Hernández —apoyados por los militares y vinculados al narcotráfico—, Berta se convirtió en una voz destacada en la oposición a la represión, la corrupción y la impunidad posteriores al golpe, así como a su agenda de «apertura a los negocios globales».

Berta era una amiga muy querida de nosotros en Rights Action. Desde 1998, Rights Action apoyó el trabajo encabezado por Berta y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), una organización de la que fue cofundadora.

Presa hidroelectrica Agua Zarca
Uno de los proyectos de inversión iniciados con socios internacionales, en el contexto posterior al golpe de Estado de 2009, fue la presa hidroeléctrica de Agua Zarca, que se estaba construyendo a la fuerza a lo largo del río Gualcarque. Este proyecto tendría impactos negativos en materia ambiental, de derechos humanos, sociales y económicos en las comunidades indígenas lenca y en las tierras donde COPINH lleva a cabo su trabajo de educación comunitaria, organización y defensa de la tierra.

Berta y el COPINH asumieron un papel de liderazgo en esta lucha por la defensa de la tierra, los derechos y el medio ambiente, lo que los llevó a un conflicto directo con la familia oligárquica Atala Zablah, la fuerza impulsora hondureña detrás del proyecto.

De «material» a «autores intelectuales»
Por más horrible que haya sido su asesinato, a nadie le sorprendió que los hijos de Berta, sus familiares y el COPINH se lanzaran de inmediato a la peligrosa tarea de sacar a la luz la verdad sobre lo ocurrido y exigir que se hiciera justicia con todas las personas e instituciones involucradas. 

A pesar de la violencia, la corrupción y la impunidad que caracterizaron a los gobiernos y al poder judicial posteriores al golpe de Estado de 2009, la familia de Berta, el COPINH y sus simpatizantes lograron avances significativos en la lucha por la verdad y la justicia. Diez años después, ocho autores materiales de su asesinato —coordinadores y miembros del escuadrón de la muerte— habían sido juzgados, declarados culpables y encarcelados.

Con el paso de los años también quedó claro que miembros de la poderosa y acaudalada familia Atala Zablah fueron algunos de los principales «autores intelectuales» — las personas que decidieron que Berta debía ser eliminada y obtuvieron el dinero para ello.

Cuanto más se acercaban la familia de Berta, el COPINH y sus simpatizantes a los autores intelectuales, más difícil se volvía la lucha.

Daniel Atala, de la familia Atala Zablah, actualmente prófugo de la justicia
Imagen: 21 de agosto de 2024, criterio.hn.

Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI)
Tal fue la tenacidad de la lucha por la justicia que, en 2025, se creó un Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) mediante un acuerdo entre el gobierno de la presidenta Xiomara Castro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y representantes de la familia de Berta y del COPINH, como beneficiarios de las medidas cautelares de la CIDH.

Al GIEI se le encargó investigar todos los hechos relacionados con el asesinato de Berta y brindar apoyo al Estado hondureño para investigar a los autores materiales y, en particular, a los autores intelectuales del homicidio de Berta, así como de otros delitos relacionados.

El «informe sobre el asesinato de la defensora de derechos humanos Berta Cáceres, los delitos relacionados y las medidas integrales de reparación» del GIEI, de 524 páginas, se publicó el 12 de enero de 2026.

Monkey Forest Consulting Limited
«Preparando a las comunidades para cambios complejos»

Lo que me llamó la atención fue el enfoque del GIEI en la empresa MFC, con base en Canadá, que fue contratada para realizar evaluaciones in situ y presentar informes de cumplimiento que supervisaran el proyecto de Agua Zarca que está construyendo la empresa DESA (Desarrollos Energéticos S.A.).

DESA estaba controlada por la familia Atala Zablah y el exoficial militar hondureño David Castillo (quien había prestado servicio en el Departamento de Inteligencia y Contrainteligencia de las Fuerzas Armadas y se había capacitado en la Academia Militar de West Point de Estados Unidos).

MFC es una empresa privada de «especialistas en desempeño social y ambiental» contratada por corporaciones globales para ayudarlas a «preparar a las comunidades para cambios complejos». Como parte de este trabajo, MFC también ofrece servicios de «asesoramiento en seguridad».

ESPECIALISTAS EN DESEMPEÑO SOCIAL Y AMBIENTAL
Preparando a las comunidades para cambios complejos
(Captura de pantalla del sitio web de MFC: https://consultmfc.com/)

MFC y las violaciones en grupo vinculadas a Skye Resources (Hudbay Minerals)
Antes de analizar el enfoque del informe de la GIEI sobre MFC y el asesinato de Berta, puede ser útil repasar brevemente el trabajo que MFC realizó con Skye Resources (posteriormente adquirida y fusionada con Hudbay Minerals) en la notoria Mina Fenix en Guatemala.

Ver informe de Rights Action: Cómo ganamos los históricos juicios contra Hudbay Minerals en Canadá y el juicio penal contra Mynor Padilla en Guatemala, y a qué costo

MFC trabajó para Skye Resources en el período previo a los desalojos forzados ilegales —con incendios y destrucción— de seis aldeas mayas q’eqchi’ a finales de 2006 y principios de 2007. Durante el incendio y la destrucción de la aldea Lote Ocho, el 17 de enero de 2007, guardias de seguridad de la empresa, soldados guatemaltecos y policías violaron en grupo a once mujeres q’eqchi’ de la aldea, quienes más tarde se unieron a German Chub y Angélica Choc como demandantes en los juicios contra Hudbay.

Si bien el «cambio complejo» para el que se le pagó a MFC a fin de preparar a las comunidades q’eqchi’ no pudo haber sido peor —y solo por eso el trabajo de MFC debería investigarse más a fondo y sacarse a la luz—, de la escasa cantidad de documentos que se hicieron públicos durante los juicios, se desprende que el papel de MFC fue de asesoría y que nada de lo que hizo tuvo una influencia directa en el financiamiento de las operaciones de la mina Fénix.

MFC y el asesinato de Berta
Por el contrario, el papel que desempeñó MFC en los acontecimientos previos al asesinato de Berta fue más allá del asesoramiento a DESA sobre relaciones con la comunidad, etc., hasta ocupar aparentemente una posición clave en el acceso a financiamiento internacional que facilitó el asesinato de Berta, y en brindar «capacitación en seguridad» al personal de DESA a medida que la oposición al proyecto seguía creciendo.

Lo que sigue es un intento, basado principalmente en el informe del GIEI, de resumir el papel de MFC, que abarca tareas de verificación y funciones de certificación, estrategia de comunicación, actividades de asesoría en materia de seguridad y contacto directo con personas posteriormente condenadas como coordinadores y autores materiales del complot de asesinato.

¿Certificaciones deliberadamente falsas?
En 2014, se contrató a MFC para que realizara una verificación independiente del cumplimiento por parte de DESA del Plan de Acción Ambiental y Social que rige el proyecto de Agua Zarca. Según el contrato de préstamo entre DESA y los prestamistas internacionales (Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Institución Financiera de Desarrollo de los Países Bajos (FMO) y Finnfund), cada desembolso de fondos requería la presentación de un Certificado del Asesor Ambiental y Social para garantizar a los prestamistas que DESA estaba implementando el Plan.

Tres meses antes del asesinato de Berta, el presidente y fundador de MFC, Gary MacDonald, emitió un certificado el 4 de diciembre de 2015, allanando el camino para el tercer desembolso de fondos (2,6 millones de dólares), en el que afirmaba que, en la medida de lo aplicable, DESA (el prestatario) y el proyecto Agua Zarca estaban «implementando todas las acciones descritas en el Plan de Acción Ambiental y Social y cumpliendo con sus acciones prioritarias». El mismo documento de certificación reconocía que DESA no había completado las acciones requeridas y que los riesgos identificados en el informe de monitoreo de septiembre de 2015 de MFC «siguen vigentes».

El informe del GIEI califica esto como una «falsedad deliberada». MFC certificó el cumplimiento de un proyecto que nunca había llevado a cabo una consulta libre, previa e informada con las comunidades lencas afectadas — un hecho que MFC habría sabido, dada su labor de monitoreo y su conocimiento del conflicto entre DESA y las comunidades.

Además, el MFC sostuvo que no existían disputas legales sobre las tierras ancestrales de los lencas donde se iba a construir la presa. El MFC tenía conocimiento de una denuncia de derechos humanos presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y conocía las objeciones bien documentadas del COPINH al proyecto.

Y MFC habría sabido que ya se habían producido asesinatos de miembros de COPINH en Río Blanco. Por ejemplo, Tomás García fue asesinado el 15 de julio de 2013 por militares hondureños que custodiaban la sede de DESA en territorios lencas donde se iba a construir la presa de Agua Zarca. Su hijo, Allan, resultó herido en el mismo ataque. 

Sigue el rastro del dinero
La GIEI logró rastrear la cadena financiera desde el desembolso del 4 de diciembre, pasando por la estructura de sociedades ficticias de DESA, hasta tres cheques (por un total de 500,000 lempiras, aproximadamente 24,000 dólares) que se cobraron en las 48 horas posteriores al asesinato de Berta para pagar a los asesinos.

Según el informe, aproximadamente el 67 % de los 18,5 millones de dólares desembolsados a lo largo de la vigencia del financiamiento internacional fue desviado o manejado de manera irregular. MFC «ocupó una posición clave» como una de las vías por las que pasó este dinero.

Por sus servicios, MFC recibió al menos 72,752 dólares y 32,454 euros en múltiples pagos, entre julio de 2014 y enero de 2016.

Servicios de seguridad
El trabajo de MFC para DESA se extendió más allá del monitoreo ambiental y social, la auditoría y la certificación de cumplimiento, hasta lo que el GIEI describe como labor de asesoría en seguridad de carácter militar.

Un memorándum recuperado de una computadora incautada durante la redada de mayo de 2016 en las oficinas de DESA —una computadora que se presume fue utilizada por Daniel Atala, miembro de la familia Atala Zablah y gerente financiero de DESA— documenta un programa de «desarrollo de capacidades de seguridad» impartido a DESA por representantes de MFC durante tres días (del 14 al 16 de abril de 2015).

Exmilitares hondureños y estadounidenses contratados por MFC
Entre el personal de MFC que participó en este programa de capacitación en seguridad se encontraba Jorge Acosta, un exoficial del Ejército de Honduras que había prestado servicio en el Primer Batallón de Fuerzas Especiales, como oficial de la escolta del presidente de Honduras, y como oficial de enlace con un batallón de ingenieros del Ejército de los Estados Unidos. El programa también contó con la participación de Tom Green, un exmiembro del Ejército de los Estados Unidos.

El memorándum recuperado indica que la capacitación abarcó: el uso de «fuerza moderada antes, durante y después de una posible confrontación, incluyendo las armas con las que estará equipado el personal de seguridad»; la coordinación con la Policía Nacional tanto a nivel de alta dirección como operativo, incluyendo «las condiciones que DESA debe proporcionarles, el tipo y la frecuencia de la comunicación que DESA mantendrá con ellos, el apoyo logístico y la capacitación que deben recibir de DESA»; la evaluación del desempeño del proveedor de seguridad contratado; «posibles tácticas de ataque que podría emplear la oposición, su manejo y respuesta»; y «posibles escenarios de ataque en las instalaciones y cómo reaccionar ante ellos».

Las comunidades lenca como una amenaza
El GIEI observa que este marco trataba a las comunidades lenca como una amenaza que requería respuestas tácticas, en lugar de presentar el tema como un complejo conflicto social, económico y territorial que exigía un acercamiento adecuado. El GIEI señala que el enfoque de esta capacitación estaba en contradicción con el Plan de Acción Ambiental y Social cuyo cumplimiento por parte de DESA estaba certificando MFC.

Comunicaciones con los autores materiales del asesinato de Berta
El informe del GIEI señala que Jorge Acosta mantuvo comunicaciones directas con tres miembros del personal de DESA implicados en el asesinato de Berta. Entre el 11 y el 29 de abril de 2015, Acosta mantuvo siete llamadas con Jorge Ávila (jefe de seguridad), siete con David Castillo (directivo ejecutivo) quien fue condenado como coautor del asesinato, y catorce con Sergio Rodríguez (gerente ambiental y social) quien fue condenado por su participación en el homicidio.

Es importante destacar el momento en que se produjeron estas comunicaciones de MFC con estos directivos de DESA, ya que el 20 de abril de 2015, Berta recibió el Premio Goldman del Medio Ambiente, lo que atrajo una mayor atención mediática hacia los conflictos de derechos humanos, ambientales y territoriales en los que Berta estaba involucrada, en particular el proyecto de Agua Zarca.

Más allá de estos registros de llamadas, el GIEI documentó intercambios por WhatsApp entre Jorge Acosta y Sergio Rodríguez. El 16 de septiembre de 2015, Acosta le pidió a Rodríguez el número de teléfono de Jorge Ávila, especificando que era «para la capacitación». El 5 de febrero de 2016, veintiséis días antes del asesinato de Berta, Acosta le escribió a Rodríguez indicando que él (Jorge Acosta) estaba esperando «el informe de crisis del día 27».

Deslegitimación del COPINH y de Berta
El informe del GIEI documenta otra dimensión del trabajo de MFC. Entre 2014 y 2016, los informes de monitoreo de MFC incluyeron contenido que el GIEI califica como deslegitimador del COPINH, de las comunidades lencas y de Berta personalmente. 

La evaluación inicial del sitio realizada por MFC (27 de junio de 2014) advertía que DESA había permitido que el COPINH y sus aliados «controlara casi por completo la narrativa pública» y recomendaba que DESA recuperara el control de la narrativa mediante una presencia activa en los medios de comunicación, las redes sociales y las plataformas digitales. MFC recomendó la creación de un sitio web bilingüe que presentara «la realidad del proyecto desde la perspectiva de la empresa», el desarrollo de mensajes para «contrarrestar la desinformación» sobre el impacto del proyecto en los derechos indígenas y el fortalecimiento de las campañas de información para neutralizar las acusaciones de violaciones de derechos humanos. 

MFC señaló que las reclamaciones territoriales de las comunidades lencas eran «débiles» y «oportunistas», y calificó las preocupaciones sobre los derechos indígenas relacionadas con el proyecto como cuestiones de «riesgo reputacional» para DESA que «podrían mitigarse mediante una estrategia eficaz de comunicación internacional». La oposición al proyecto se caracterizó como basada en «narrativas emocionales y simplistas».

El informe de la GIEI concluye que MFC fomentó la difusión de mensajes que desacreditaban al COPINH y su representatividad, y presentaba su labor en defensa del territorio lenca como una amenaza para el progreso — mensajes que posteriormente se replicaron en los medios nacionales, anuncios pagados y declaraciones gubernamentales.

Conclusiones e investigaciones recomendadas
El GIEI considera que la evidencia permite concluir que los dirigentes de MFC tenían pleno conocimiento de la escalada del conflicto con el pueblo lenca, pero limitaron su respuesta a gestionar la situación mediante expertos en seguridad y capacitación, en lugar de monitorear la situación general e instar a DESA a abordar los problemas sociales, económicos y territoriales subyacentes, así como la creciente crisis de derechos humanos.

A pesar de saber todo esto, los dirigentes de MFC emitieron los certificados necesarios para permitir la liberación de fondos.

El GIEI califica el trabajo de MFC como diseñado para conferirle a DESA una «apariencia de legalidad» y cumplimiento ante los actores institucionales, financieros y reguladores. A su vez, esta apariencia de legalidad y cumplimiento permitió la continuación del financiamiento que fue desviado para financiar la vigilancia, la represión y, en última instancia, el asesinato de Berta.

El GIEI recomienda que los investigadores determinen si los montos pagados a MFC se ajustaban a las tarifas de mercado por los servicios prestados, y que MFC ponga a disposición todos los correos electrónicos corporativos y las comunicaciones de los empleados de MFC que participaron y fueron responsables del trabajo con DESA entre 2012 y 2016, junto con cualquier investigación interna de MFC sobre su propia conducta.

Además, considerando las tareas de seguridad realizadas por el personal de MFC, el GIEI recomienda que se lleve a cabo una investigación más a fondo sobre las actividades específicas realizadas en relación con la capacitación en seguridad brindada al personal de DESA.

¿Se enfrentará MFC a la justicia en los tribunales canadienses?
Todo el apoyo debe seguir dirigiéndose a la familia de Berta y al COPINH mientras continúan buscando justicia contra los autores intelectuales y los financiadores, incluso cuando el contexto político en Honduras ha dado un giro terriblemente para el peor tras la intervencion directa por parte de EE.UU. de las elecciones de noviembre de 2025 y el regreso al poder de las mismas élites económicas, políticas y militares que habían estado en el poder de 2009 a 2022.

Aunque la propia MFC y otros actores involucrados -DESA, inversionistas internacionales, etc.- seguramente cuentan con mucho más información sobre el papel desempenado por MFC en el proyecto Agua Zarca culminando en el asesinato de la Berta y al atentado contra Gustavo Castro, con solo lo que el GIEI ha revelado, ¿es legítimo preguntarse si MFC y su personal podrían —y deberían— ser procesados legalmente ante los tribunales canadienses, como empresa y/o a título individual, por actuar de manera deliberadamente ciega, negligente o incluso con negligencia criminal?

https://mailchi.mp/rightsaction/monkey-forest-consultants-limited-de-canada-estaba-enterado-del-plan-para-asesinar-a-berta-cceres

Version en ingles: https://mailchi.mp/rightsaction/did-canada-based-monkey-forest-consultants-limited-know-of-the-assassination-plot-against-berta-caceres

Más información
Sitio web con enlaces al informe del GIEI, resúmenes ejecutivos en español e inglés, artículos y más: https://www.law.berkeley.edu/experiential/clinics/human-rights-clinic/projects-and-cases/featured-reports-and-projects/the-giei-honduras-report-on-the-murder-of-berta-caceres/

COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras)
www.copinh.org / https://bertavivecopinhsigue.copinh.org / http://copinhonduras.blogspot.com / http://copinhenglish.blogspot.com / @COPINHHONDURAS

Gustavo Castro, Otros Mundos-Chiapas, guscastro@otrosmundoschiapas.org
Karen Spring, Honduras Solidarity Network, karen@hondurassol.org

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LOS CONFLICTOS DE ENERGUATE Y LAS SOLUCIONES


Por: Miguel Ángel Sandoval

Este 13 de agosto, atendiendo invitación de la oficina de resolución de conflictos de la gobernación de San Marcos, asistí a una reunión en verdad fundante, de lo que debería ser la relación entre las comunidades organizadas con las instituciones del estado de Guatemala y una empresa que a todas luces, está situada en conflicto con la ley, o en su práctica colisiona con la ley, pero sobre todo, con los derechos humanos de la población guatemalteca, especialmente la más desprotegida.

En la reunión participaron comunidades de diversos lugares de la geografía del departamento de San Marcos, de forma destacada, delegados de él Tumbador, Malacatán, Catarina, Tacana, Nuevo Progreso, entre otras,  así como autoridades municipales como el alcalde de San Pablo, el Gobernador y una media docena de instituciones que tienen relación directa con la conflictividad en ese departamento del occidente del país.  Y las instituciones del estado: Comisión Nacional de Energía, INDE, MEM.

Entre otras instituciones, casi como convidadas de piedra, Segeplan, comisión presidencial de atención a la conflictividad, Comisión presidencial de derechos humanos, PNC y alguna más,  pero este grupo de representaciones,  realmente irrelevante en el desarrollo de los dos momentos de la reunión. Los agravios y las posibles soluciones, razón por la cual presento mi columna dividida en dos entregas.  

Quizás lo más destacado en la primera parte del evento, fue la exposición de todos los agravios sufridos por las comunidades por parte de Energuate y la falta de atención a sus demandas por parte de la mayoría de las instituciones representadas.  Así, las intervenciones de cada una de estas instituciones, vinculadas al tema de la energía y por tanto de la conflictiva que genera la empresa Energuate, fueron recibidas con un silencio sepulcral: ello debido a que ninguna presentó algo concreto y en sus intervenciones dieron sobre todo, excusas, disculpas, justificaciones.

Al grado que a un funcionario del MEM con quien compartimos mesa, al regresar de su intervención el silencio de escándalo que se instaló, le comente de lo difícil que era contar con el silencio administrativo… lo cual solo asintió con pena. Ello pues se dio cuenta con realismo del rechazo de la reacción que la gente tuvo a su intervención, quizás de buena fe, pero sin contenido para las exigencias de la gente.

En síntesis, tanto el delegado del Tumbador  quien presentó recibos o facturas tomados de los sitios de Energuate, dijo algo en verdad sustantivo: hay mal servicio y cobros excesivos, deudas fantasma impagables, cobros a muertos (sí, tengo en mi poder facturas o recibos a nombre de personas fallecidas) Además, señalo con indignación, juicios ejecutivos para intentar cobros de deudas por servicio de Q180,000, con exigencias de la empresa de pago inmediato del 50% y el resto con un plan de pago. Esto cuando hay ores de 14 o 25 al día y algunos con duración de 10, 12, 14 horas!

Desde Nuevo Progreso, otro delegado dijo con claridad, dirigiéndose a los funcionarios del INDE, MEM y CNE, que exigían precios justos y que estaban dispuestos a pagar una cuota fija de Q75 por mes, sin deudas. Y que el rechazo a pagar estaba avalado por la constitución política de la república en el artículo 45. Mientras una lideresa de Malacatan dijo con toda claridad que en 23 comunidades estaban dispuestas a pagar Q50 mensuales como cuota fija y a cambio de buen servicio, sin cortes, pues era demasiado el abuso.

En cuanto a las amenazas de Energuate, la lideresa de Malacatan decía que los comunitarios habían acarreado postes, ayudado con los cables y ahora sólo recibían malos tratos de la empresa y la indiferencia de las instituciones. Un comunitario de San Pablo dijo de forma categórica, que por no resolver ningún solo tema, se declara que no se paga una factura. Al expresar que se habían enviado más de 150 actas de reclamos, protestas, demandas.

En Tacana, Energuate no responde a los comunitarios. Se relata que ante la quema un transformador no da respuesta y en ese caso los comunitarios tuvieron que hacer una coperacha para poder tener uno. Decía que de ello el INDE estaba informado, y que en esa región del país, ni Energuate ni la alcaldía miraban por los intereses de los comunitarios.

En resumen, la empresa Energuate fue puesta en el banquillo de los acusados con información concreta, casos claros, documentos, y argumentos, ante la institucionalidad del estado representada por todas las instancias de gobierno que se señalan en párrafos anteriores. ¿Se tomarán las medidas indispensables y urgentes?

Un momento relevante de la reunión fue la crítica de los delegados a la PNC pues consideraban que ésta actuaba en interés de la empresa privada, no en defensa de los derechos de los personas. A ello el inspector de la pnc en San Marcos se defendió señalando que ellos actuaban a requerimiento, es decir, cumpliendo órdenes. Aunque en verdad, eso no explica el uso desproporcionado de la fuerzas, la represión en desalojos, por ejemplo, y que ello obedece a órdenes injustas, de hecho ilegales, que no sirven a los valores que debería de defender una policía que finalmente es resultado de los Acuerdos de Paz.

Es por ello que desde varias comunidades el clamor fue uno y muy claro: Ya basta. Ante Energuate: “Borrón y cuenta nueva con las deudas”. Y pago de una cuota que sea manejable por las finanzas limitadas de las comunidades en donde a los trabajadores de la costa les pagan el jornal en una Q40 violando con creces el salario mínimo.

Por ello en palabras del gobernador, se debía poner las cosas en orden pues hubo más de 250 mesas de diálogo sin solución. La empresa reivindica derechos y el sistema legal opta por la empresa no por las comunidades. -El territorio es lo central no una empresa.  Y ello quiere decir que los recursos naturales, el agua, el bosque, la vida, no son patrimonio de una empresa privada, sino que son los activos de las comunidades.

Al concluir la reunión, los asistentes firmaron el acta de la misma en donde se insta a energuate a no continuar con las amenazas, cobros ilegales, demandas, mal servicio, cortes antojadizos, así como se le indica que hay una mesa de diálogo institucional con comunitarios, para atender y resolver todas las anomalías que se le señalan.  La continuación de la  mesa de diálogo debe tener lugar en una semana en donde cada institución se comprometió a llevar soluciones, propuestas, actitud constructiva. Energuate está cuestionada.

https://publicogt.com/los-conflictos-de-energuate-y-las-soluciones/

jueves, 6 de agosto de 2026

LA VERDADERA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE DESDE LOS TERRITORIOS


Por: Juan José Hurtado Paz y Paz


En Guatemala se habla con frecuencia de fortalecer la democracia. Se insiste en mejorar las instituciones, transparentar el Estado, fortalecer los partidos políticos o incrementar la participación ciudadana. Todo ello es necesario, pero la discusión no aborda una pregunta fundamental: ¿qué democracia queremos construir y desde dónde debe construirse? La discusión suele concentrarse en cómo mejorar las instituciones existentes, pero casi nunca cuestiona si esas instituciones fueron concebidas para representar la realidad plurinacional de Guatemala o, por el contrario, para consolidar un Estado construido desde el colonialismo y la exclusión de los pueblos originarios.

Durante décadas se nos ha hecho creer que la democracia nace en la ciudad de Guatemala y desciende hacia los municipios y las comunidades mediante leyes, políticas públicas o programas gubernamentales. Desde esa lógica, los territorios aparecen únicamente como receptores de decisiones tomadas desde el poder central.

La historia del país demuestra exactamente lo contrario. Mucho antes de la invasión española y de la formación del Estado guatemalteco, los pueblos originarios ya contaban con formas propias de organización política, espacios de deliberación colectiva, sistemas de autoridad, mecanismos para resolver conflictos y normas para el cuidado de los bienes comunes que ahora se llamarían democracia. La democracia, entendida como la capacidad de una sociedad para decidir colectivamente sobre su presente y su futuro tiene raíces mucho más profundas.

La gran contradicción de Guatemala es que las comunidades continúan sosteniendo buena parte de la vida democrática del país, mientras el Estado sigue siendo profundamente centralizado y el sistema de partidos políticos continúa sin representar la diversidad política, cultural y territorial de la nación, ni los intereses de los pueblos. Los partidos aparecen cada cuatro años prometiendo desarrollo, pero, por lo general, terminan dividiendo a las comunidades, enfrentando vecinos contra vecinos y debilitando las formas de organización que durante generaciones han permitido resolver los problemas colectivos.

Reconocer esta realidad no significa renunciar a la participación dentro del Estado existente. Lamentablemente, es el Estado que hoy tenemos y es el sistema político vigente. Los pueblos indígenas, las mujeres, las juventudes y las organizaciones territoriales no pueden ignorar esos espacios; deben disputarlos democráticamente y procurar transformarlos desde dentro. Sin embargo, reducir la discusión únicamente a una mayor representación indígena dentro del sistema de partidos constituye una visión limitada del problema.

Es fundamental que haya mayor número de personas indígenas, mujeres y jóvenes en cargos públicos, sí. Pero además debemos avanzar en el reconocimiento de que existen pueblos con formas propias de organizar la vida comunitaria, construir consensos, ejercer autoridad, administrar justicia y definir sus prioridades para alcanzar Buen Vivir. Esas formas de organización no son expresiones folclóricas ni sobrevivencias del pasado; son instituciones políticas vivas.

Los 48 Cantones de Totonicapán, la Alcaldía Indígena de Sololá y otras autoridades indígenas de vieja data, así como las numerosas autoridades ancestrales que han venido reconstruyéndose en distintos municipios del país constituyen ejemplos de gobiernos territoriales con amplia legitimidad social. Su autoridad no proviene de campañas millonarias ni de estructuras partidarias, sino del acuerdo y reconocimiento de las propias comunidades. Su fortaleza radica en la honorabilidad, el servicio, la rendición permanente de cuentas, la búsqueda del consenso y la defensa del bien común.

Mientras buena parte de la política nacional gira alrededor de la competencia por el poder, muchas comunidades siguen demostrando que gobernar significa, ante todo, cuidar la vida colectiva.

No se trata de idealizar las formas comunitarias de organización. Como toda construcción humana, tienen falencias y aspectos cuestionables, enfrentan desafíos y contradicciones. Sin embargo, sería un grave error ignorar que contienen principios democráticos y una ética que hoy escasea en las instituciones del Estado y en los partidos politiqueros. La deliberación colectiva, la búsqueda de acuerdos antes que la imposición de mayorías, el ejercicio de la autoridad como servicio y la prioridad del interés común sobre las ambiciones individuales son prácticas políticas que Guatemala necesita recuperar.

Durante el proceso de paz se dio un paso importante con la firma del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas (AIDPI). Desde el inicio reconoce oficialmente que Guatemala está integrada por cuatro pueblos: Maya, Xinka, Garífuna y Ladino o Mestizo, así como acepta que los pueblos indígenas poseen derechos colectivos que el Estado está obligado a respetar. Sin embargo, ese acuerdo también dejó una deuda histórica. Avanzó en el reconocimiento de derechos culturales y políticos, pero no abordó los aspectos socioeconómicos que sostienen la desigualdad estructural vista desde los Pueblos Indígenas. El acceso a la tierra, el reconocimiento de los territorios indígenas, el control de los bienes naturales y la redistribución del poder quedaron fuera de la discusión pues se postergó para hacerlo en otro acuerdo. Pero, sin transformar esas relaciones de poder, el reconocimiento cultural resulta insuficiente. No fue una omisión casual. Las negociaciones de paz permitieron reconocer parcialmente los derechos culturales, pero evitaron transformar la estructura económica y territorial que históricamente ha sostenido el poder de las élites.

En esa misma dirección, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo no puede reducirse al derecho de consulta previa. Su alcance es mucho mayor. Reconoce el derecho de los pueblos indígenas a conservar sus instituciones, decidir sus propias prioridades de desarrollo entendidas desde la cosmovisión de cada pueblo y no necesariamente desde el concepto occidental del crecimiento económico, y participar en todas aquellas decisiones que afecten sus territorios. No puede hablarse seriamente de democracia mientras los territorios indígenas continúen siendo desconocidos o subordinados a intereses económicos y políticos ajenos a las comunidades.

Por ello, el debate sobre la democracia conduce inevitablemente a otro debate: el del Estado que Guatemala necesita construir.

Cada vez más las organizaciones indígenas plantean la construcción de un Estado plurinacional. No se trata de dividir el país ni de crear varios Estados dentro de uno solo, como algunos pretenden hacer creer. Se trata de reconocer una realidad histórica: Guatemala está conformada por varios pueblos que poseen identidades, cultura, idiomas, instituciones, sistemas normativos y formas propias de organización política. Un Estado verdaderamente democrático debe reconocer esa diversidad no únicamente en el plano cultural, sino también en la distribución del poder político, económico, social y territorial.

La plurinacionalidad supone avanzar hacia formas efectivas de autonomía territorial, fortalecer las autoridades propias de los pueblos indígenas, reconocer jurídicamente sus territorios, respetar sus sistemas de gobierno y construir nuevas relaciones entre el Estado y los pueblos que lo conforman.

Significa pasar de un Estado que administra la diversidad a uno construido con la diversidad. En ese camino también resulta indispensable impulsar el Buen Vivir desde los pueblos y comunidades.

Durante siglos las decisiones económicas se han tomado lejos de los territorios y con escasa participación de quienes viven en ellos. Las comunidades no pueden seguir siendo vistas solo como “beneficiarias” de proyectos diseñados desde los centros de poder. Deben ser los verdaderos protagonistas de las decisiones sobre su propia vida.

La cooperación internacional tiene igualmente una responsabilidad en este proceso. Durante demasiado tiempo los recursos destinados al desarrollo han fortalecido principalmente estructuras intermedias, mientras las organizaciones comunitarias reciben apenas una parte limitada del apoyo disponible. Fortalecer directamente las capacidades organizativas de los territorios, sus autoridades y sus procesos constituye una apuesta estratégica para democratizar el país desde abajo.

Las mujeres indígenas y las juventudes organizadas representan hoy una de las mayores esperanzas para esa transformación. Constituyen una fuerza política que ya está transformando las formas de organización y participación, ampliando las agendas históricas de los pueblos y cuestionando las estructuras tradicionales del Estado y del sistema de partidos. Como ellas y ellos mismos dicen: son presente y futuro.

La discusión de fondo, entonces, no consiste únicamente en fortalecer la incipiente democracia que tanto ha costado alcanzar. Consiste en redistribuir el poder. Mientras las decisiones fundamentales continúen concentradas en una pequeña élite política y económica asentada principalmente en la ciudad capital, la mayoría de la población seguirá participando únicamente como espectadora de decisiones que otros toman sobre su vida y sus territorios.

Redistribuir el poder significa democratizar las decisiones políticas. Los pueblos originarios, las comunidades y los territorios no pueden limitarse a elegir representantes cada cuatro años. Deben participar de manera permanente en las decisiones que afectan su presente y su futuro, fortaleciendo sus propias formas de organización y de gobierno. La democracia representativa debe complementarse con una democracia comunitaria y participativa que reconozca a los pueblos como sujetos políticos colectivos.

También significa redistribuir el poder económico. Guatemala no podrá superar sus profundas desigualdades mientras continúe concentrando la riqueza, la tierra, el crédito, la inversión pública y las oportunidades de desarrollo en unos pocos sectores y territorios. Hablar de democracia sin cuestionar esa concentración conduce a una democracia limitada, incapaz de garantizar condiciones dignas para la mayoría de la población.

Supone, además, redistribuir el poder sobre los territorios. Las comunidades deben tener capacidad efectiva para decidir qué proyectos se corresponden a su visión de Buen Vivir, cómo proteger sus bienes naturales y cuáles son las prioridades para su futuro. Ello exige avanzar hacia el reconocimiento y ejercicio efectivo de las autonomías territoriales.

Democratizar el país exige redistribuir también el poder de definir qué conocimientos cuentan y cuáles son ignorados. Durante siglos el Estado ha considerado válidas casi exclusivamente las formas occidentales de comprender la política, la economía, el derecho y la relación entre las personas y con la Madre Tierra, relegando los conocimientos y las instituciones construidas por los pueblos indígenas. Un Estado plurinacional supone reconocer que existen diversas maneras legítimas de entender el mundo, organizar la vida colectiva, impartir justicia y construir el Buen Vivir. Sin ese reconocimiento, la igualdad entre los pueblos seguirá siendo únicamente formal.

Mientras Guatemala continúe siendo un Estado que reconoce parcialmente la diversidad cultural, pero concentra las decisiones políticas, económicas, sociales, culturales y medioambientales en unas pocas manos, seguirá reproduciendo el racismo, la exclusión, la explotación y profundas desigualdades. La democratización del país exige reconocer a los pueblos indígenas como sujetos políticos colectivos, garantizar sus territorios, respetar sus formas propias de gobierno y avanzar hacia un Estado plurinacional construido desde los territorios.

La democracia que Guatemala necesita no puede seguir edificándose de espaldas a quienes han sostenido históricamente la organización comunitaria. Debe construirse desde los territorios, reconociendo que allí no sólo habita una parte mayoritaria de la población, sino que también sobreviven las experiencias políticas profundas y legítimas que se han conservado y hay que potenciar. Tenemos que unirnos en un proyecto de nación en que quepamos todas y todos.

https://prensacomunitaria.org/2026/08/la-verdadera-democracia-se-construye-desde-los-territorios/



9 DE AGOSTO DÍA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS


El 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Se celebra en todo el mundo y marca la fecha de la sesión inaugural del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas en las Naciones Unidas en 1982.


Les compartimos el documental

IDENTIDAD Y DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS


https://youtu.be/2UivfSi3nhE?si=kCdIaPK9vtpkTZSD



EL ACUERDO SOBRE IDENTIDAD Y DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
25 minutos   -     Año 1997

Documental realizado en 1997 basado en los  Acuerdos sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas.

El Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas fue el quinto de los doce Acuerdos de Paz suscritos por el Gobierno de la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), para alcanzar soluciones pacíficas a los principales problemas que generaron el Conflicto Armado Interno. Este enfrentamiento duró más de treinta años y dejó un saldo en muertos y desaparecidos que supera las 200 000 personas. El Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas fue firmado el 31 de marzo de 1995, en México, D. F., y forma parte del Acuerdo de paz firme y duradera, el cual concluyó el proceso de negociaciones de paz que duró alrededor de una década y fue suscrito el 29 de diciembre de 1996.

ESTADO DE GUATEMALA, SOCIEDAD ANÓNIMA



Edgar Rosales | Política y sociedad / DEMOCRACIA VERTEBRAL

Decididamente, el asco, la indignación y la impotencia que las actuaciones recientes del sistema de justicia le causan a esta sociedad, no tienen parangón en la historia política de esta especie de país. Hemos tocado fondo; el Estado se acerca a pasos agigantados a su desaparición, abriendo cada vez con mayor vehemencia el indeseable camino hacia una república corporativa. A una vulgar S.A. donde los mafiosos son los accionistas mayoritarios.

Es decir, el panorama de la justicia en Guatemala no es solamente jurídico o político. Es de tipo financiero.

Para empezar, ¿cómo se puede interpretar la vergonzosa decisión de la Corte de Constitucionalidad (CC) de avalar la abusiva maniobra del usurpador Walter Mazariegos para cercenar la trayectoria estudiantil del estudiante Camilo García Flores, rompiendo dicha corte con su mandato natural de ente protector de los derechos fundamentales? ¿El delito de Camilo? Tener voz, exigir transparencia y recordar lo que solía ser la autonomía universitaria. 

Al respaldar la cancelación de su matrícula en la USAC, la CC demostró que la educación superior dejó de ser un derecho. Ahora es el producto de un club privado con derecho de admisión reservado para los sumisos. La disidencia se paga con el despido académico. Y semejante atrocidad solamente puede ser producto de una mentalidad medieval, aderezada por alguna transacción sospechosa.

Al castigar la disidencia y criminalizar la defensa de la autonomía universitaria, como lo hizo García Flores, el tribunal constitucional actúa como el brazo ejecutor y disciplinario de una red mafiosa-empresarial y envía un mensaje contundente de silenciamiento a la juventud.

¿Y cómo entender la decisión, a todas luces delictiva, de la Sala Sexta de lo Contencioso Administrativo, de ordenarle a la Contraloría extender el finiquito a favor de Mazariegos, pese a múltiples denuncias, incluso de índole penal, que se le imputan al presunto rector? En otras palabras: el encargado de impartir justicia se colocó del lado del criminal, ordenando que se le favoreciera con la emisión de un documento ilegítimo.

Esta barrabasada constituye una afrenta directa a la moral pública; una de tantas, de las perpetradas por Mazariegos. Ante ello, el ciudadano común no puede sino preguntarse, legítimamente, qué concesiones oscuras hizo el usurpador para obtener este beneficio ilegal. Es evidente que las instituciones fiscalizadoras y judiciales ya no evalúan la probidad; antes bien, validan la impunidad bajo arreglos de conveniencia.

Tales hechos, de suyo repugnantes, se agregan a múltiples maniobras recientes que han puesto en evidencia el grave deterioro de la señorita Justicia y sus cien amantes, al configurar un sistema donde los delincuentes obtienen toda la protección imaginable, de parte de un organismo estatal contaminado por la perversión de sus funciones.

No puede hablarse de justicia independiente, cuando a Luis Pacheco y Héctor Chaclán, heroicos líderes de los 48 cantones, se les ha dictado arresto domiciliario después de más de un año de guardar prisión; castigo por demás injusto para quienes asumieron la defensa del voto de toda la ciudadanía y que las fuerzas más oscurantistas de Guatemala pretendían mancillar durante las elecciones de 2023.

Tampoco es para sentir tranquilidad, cuando la solicitud del Ministerio Público de emitir órdenes de aprehensión en contra de los repudiables exfiscales Rafael Curruchiche y Saúl Sánchez, es rechazada por la jueza Benilda Sandoval, decisión que se percibe como acto de impunidad disfrazado de tecnicismos legales.

En este simulacro de república, los fallos judiciales no responden al régimen de legalidad sino a agendas particulares, a transacciones de impunidad y a perversas cuotas de poder. La certeza jurídica se ha convertido en activo transable a los mejores postores de siempre.

Pero no solo el organismo judicial es culpable de la debacle institucional que estamos padeciendo. ¿Dónde estaba el Estado protector cuando la Policía Nacional Civil desplegó un uso desproporcionado y brutal de la fuerza en Nebaj, Quiché, para desalojar a Juana Santiago Chel, una anciana de 72 años? Las desgarradoras imágenes de la violencia estatal contra una adulta mayor evidenciaron un sistema desprovisto de empatía y proporcionalidad. 

Inexcusablemente, los recursos y la fuerza pública, ausentes para combatir las grandes estructuras criminales, se activan con rigidez absoluta para cumplir órdenes judiciales inhumanas. 

Con todos estos antecedentes nefastos, es lógico plantearnos una interrogante: ¿Todavía existe el Estado de Guatemala? Es un cuestionamiento que asalta la conciencia ciudadana frente a una sucesión de hechos que quiebran cualquier noción elemental de justicia y dignidad humanas. 

Lo cierto es que la indefensión de la población es total. ¿Quién protege al ciudadano común, cuando los órganos encargados de impartir justicia cometen las peores atrocidades institucionales posibles? Un país no puede avanzar ni prosperar democráticamente, si sus tribunales actúan como instrumentos veleidosos y sus fuerzas de seguridad operan como guardianes de intereses mezquinos. 

Y si las leyes solo sirven para perseguir al estudiante, para limpiar al corrupto y golpear a la anciana, la República ha dejado de existir. El habitante de este territorio solo puede revisar su saldo y preguntarse: ¿quién me protege si los jueces actúan como los cobradores de la mafia? 

Así que, a la ciudadanía no le queda más remedio que resistir y denunciar infatigablemente el secuestro de su propia nación, porque el Estado de Guatemala ya no le pertenece. Hoy, aquel ente romántico e ideal, opera bajo la lógica de una fría, corrupta y corporativa sociedad anónima de capital mafioso.

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