lunes, 1 de junio de 2026

“SENTIMOS MIEDO, MUCHO MIEDO”


Por: César Pérez

31/5/2026

El título de esta demanda, es el clamor expresado en comunidades afectadas por megaproyectos extractivos como la mina Cerro Blanco en Asunción Mita. Este es un proyecto impuesto, autorizado por las autoridades de Ambiente y Minería en 2007, sin respetar el derecho a la información, sin consulta previa a la población y, cuando el pueblo hace uso de este derecho el 18 de septiembre de 2022, luego de sortear obstáculos, mediante amparo interpuesto ante un Juez de Primera Instancia en Jutiapa, la Corte de Constitucionalidad resolvió sin lugar por no cumplir con algunos presupuestos procesales, como haber sido presentado fuera del plazo establecido en la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad. Es así como se realizó la Consulta Municipal de Vecinos, establecida en el Código Municipal, con un rotundo NO a la minería en cualquiera de sus modalidades; misma que sigue vigente, es legal y legítima porque hubo participación de más del 20% de empadronados en el municipio, incluyendo fiscales de la empresa minera y observadores nacionales e internacionales, por lo tanto, es vinculante.

Desatendiendo el mandato del pueblo y, habiéndose comprometido a respetarlo, el Alcalde Municipal y su Concejo, por unanimidad, aprobaron a nombre de una empresa inexistente la licencia de construcción que le da vía libre a la nueva empresa minera para reiniciar labores de destrozo en el cerro El Pedernal, donde se ubica la mina Cerro Blanco. 

Voces de la gente:

Las comunidades más cercanas al proyecto se quejan por “la escasez y contaminación del agua, como consecuencia del reinicio de labores de la empresa minera, ya padecen de picazón y ronchas en el cuerpo. La hierba que alimentaba a sus animalitos se está secando, los árboles frutales no producen como antes. Ya no pueden beber agua de sus pozos artesanales, por alto contenido de arsénico. Antes se encontraba agua a tres metros de profundidad, ahora deben escarbar a más de diez metros para poder encontrarla.

Cuando la mina suspendió la extracción de agua geotermal, para tratar se secar los túneles inundados, los nacimientos de agua dulce y geotermal resurgieron, ahora que reiniciaron con esas actividades, se están secando nuevamente.”

Por lo que nuestra demanda es, que se respete la libre determinación expresada en la Consulta Municipal de Vecinos. Que se revoque la licencia de construcción. Que se cancele por caducidad el proyecto minero de acuerdo con el artículo 53, literal f) de la Ley de Minería. 

Y, para que identifiquemos quienes decidieron aprobar por unanimidad la licencia de construcción, aún en contra de la voluntad soberana del pueblo miteco, compartimos la composición del Concejo Municipal 2024-2028 y el partido a que pertenecen:




LUZ VERDE PARA LA REAPERTURA DE LA MINA FENIX EN GUATEMALA POR PARTE DE SOLWAY INVESTMENT GROUP CONTINUARA LA PESADILLA DE 60 AÑOS DE MINERÍA EN LOS TERRITORIOS MAYAS Q’EQCHI’ DE EL ESTOR


1 de Junio de 2026, por Right Action, con colaboración de Aj Ral Ch'och'


El 19 de mayo de 2026, se anunció que Solway Investment Group (Suiza) y su empresa subsidiaria Fenix Mining Company (EE. UU.) llegaron a un acuerdo con el Gobierno de Guatemala para reabrir la notoria mina Fenix en las tierras ancestrales del pueblo y las comunidades q’eqchi’ de El Estor (Izabal) y Panzos (Alta Verapaz).

 

Breve historia de la pesadilla

En 1955, un año después del golpe militar de los EE. UU. derrocó al gobierno del presidente Arbenz, la empresa Hanna Mining Company (EE. UU.) recibió una licencia de exploración minera en El Estor. Hanna fue la primera beneficiaria del Decreto n.º 272, establecido por la dictadura militar posterior al golpe para facilitar la exploración minera a gran escala.

 

Por 1960, Hanna había invitado al gigante minero canadiense INCO (International Nickel Company) a formar una empresa conjunta que dio paso a la creación de EXMIBAL (Exploraciones y Explotaciones Mineras Izabal S.A.). INCO poseía el 80% de las acciones ordinarias, mientras que Hanna poseía el 20%.

 

Así comenzó la pesadilla de 60 años de la minería en las comunidades y el territorio q’eqchi’, principalmente en El Estor, pero también en Panzos y Livingston.

 

·      1964-2004: INCO (canadiense) y EXMIBAL (subsidiaria guatemalteca)

·      2004-2008: Skye Resources (canadiense, constituida por antiguos directores de INCO) y CGN (Compañía Guatemalteca de Níquel, nuevo nombre de EXMIBAL)

·      2008-2011: Hudbay Minerals (canadiense, compra Skye Resources y la mina Fenix) y CGN

·      2011-2022: Solway Investment Group (suiza) compró la mina Fénix (incluidas CGN y PRONICO) de Hudbay Minerals

·      2024: Bajo presiónes directas del Gobierno de EE. UU., Solway Investment Group constituyó la nueva filial Fenix Nickel Company en EE. UU., que se convirtió en la propietaria legal de CGN y PRONICO

 

A través de las seis décadas, estas empresas —con el respaldo de sus gobiernos de origen, de inversores, y de gobiernos guatemaltecos— han explotado el níquel, los elementos de tierras raras y otros minerales de la región, provocando de forma sistemática: daños medioambientales y de salud, desalojos violentos de comunidades enteras, asesinatos y muertes, violaciones sexuales contra mujeres, y la criminalización de innumerables residentes de El Estor y Panzós. 

 

Sin nunca consultar, Sin nunca reparar los danos y violenciones

Es una historia de opresión y despojo desde hace más de 60 años sin nunca haber consultado a las comunidades afectadas, sin haber nunca reparado los danos y violencias ocasionados.

 

El 13 de mayo 2024, el Consejo Ancestral Maya Q’echi’ se pronuncio a través de un comunicado ante la posible reactivación del proyecto minero Fénix, exigiendo varias peticiones al gobierno y a la Solway Investment Group:

 

·       Suspensión de operaciones mineras en la región Q’eqchi’ de El Estor y Panzos

·       Formacion de una comisión independiente para investigar a fondo los impactos reales de la minería desde el 2004 hasta este año 2024

·       Preparación de un plan de resarcimiento para las personas y comunidades que han sufrido violencias, daños y criminalizaciones en el marco de estos 20 años de minería

·       Realización de una consulta legal y transparente, en base a la información previa y completa, desde el idioma ancestral Q’eqchi’

 

‘’No se puede hablar de una reactivación del proyecto minero en El Estor si no se cumplen con las demandas y peticiones de las comunidades,’’ dijo Humberto Cuc, autoridad ancestral del Consejo Maya Q’eqchi’. ‘’Hemos sufrido desalojos, criminalización, asesinatos, Estados de sitio y allanamientos en nuestras viviendas’,’ expreso Julio Anselmo Toc, de la gremial de pescadores artesanales de El Estor. 

 

El Gobierno y la empresa hicieron caso omiso de las justas demandas de las comunidades q’eqchi’.

 

¿Cómo consiguió Estados Unidos un control efectivo sobre los recursos minerales extraídos en la mina Fénix?

Parece que los mercados estadounidenses son los principales beneficiarios de la futura extracción. Basándose en diversas fuentes, Grahame Russell escribió en mayo de 2024:

 

«[E]stados Unidos aprovechó la invasión rusa de Ucrania en 2022 para forzar la suspensión de la mina Fenix [en 2022], con el pretexto de que los rusos con intereses en Solway habían cometido actos de corrupción en Guatemala. Tras más de un año de conversaciones a puerta cerrada, y trabajo de cabildeo por parte de “lobbyists” de Washington D.C., como Lanny Davis & Assocs., los rusos incluidos en la lista negra fueron expulsados de la empresa y las sanciones se levantaron a principios de 2024. Como parte del acuerdo para levantar las sanciones, Solway constituyó la empresa estadounidense Fenix Mining Company, que se convierte en la nueva propietaria de la mina Fénix. Se sospecha que, como parte del acuerdo, Solway aceptó vender la totalidad o una cantidad significativa del níquel y otros minerales a los mercados estadounidenses.

 

«En abril de 2023, la revista Newsweek informó de que la razón por la que Estados 

Unidos impuso sanciones a Solway fue que, «en medio de una competencia cada vez más intensa con China por recursos estratégicos como el níquel, que es clave para tecnologías como los coches eléctricos», Estados Unidos quería acceder a los extensos recursos de níquel y otros minerales que se encuentran en los territorios q’eqchi’ del este de Guatemala».

 

Zonas de sacrificio de los territorios Q’eqchi’

Con la reactivación de la mina Fénix el 19 de mayo de 2026, los daños y la destrucción del pasado permanecen sin resolver. Si los últimos 60 años de la mina Fénix sirven de precedente —y más aún desde 2011, cuando Solway Investment Group adquirió la operación a Hudbay Minerals—, el pueblo Q’eqchi’ y las comunidades de El Estor y Panzos sufrirán más daños a la salud y al medio ambiente, desalojos y violaciones de los derechos humanos.

 

Así son las cosas en las zonas de sacrificio de los territorios Q’eqchi’ del este de Guatemala. Las empresas mineras e inversores internacionales, respaldados por los gobiernos de sus países de origen, cierran acuerdos y se pasan las empresas de unos a otros para maximizar sus propios intereses políticos y económicos. El pueblo Q’eqchi’, considerado «ocupantes ilegales que obstaculizan el desarrollo» en sus propias tierras, no tiene voz ni voto en el asunto y es arrollado década tras década.

 

Mas informacion

El Estor: Humberto Cuc, autoridad ancestral del sur de El Estor, +502-4916-5681

Canada/U.S.A.: Grahame Russell, Rights Action, grahame@rightsaction.or


https://mailchi.mp/rightsaction/luz-verde-para-la-reapertura-de-la-mina-fenix-en-guatemala-por-parte-de-solway-investment-group

viernes, 29 de mayo de 2026

VÍCTIMAS DE PANZÓS EN LA MEMORIA


Por: Factor Méndez

En Guatemala el 29 de mayo de 1978 en el municipio de Panzós, departamento de Izabal, ocurrió una de las masacres más sangrientas e impunes contra pobladores indígenas de la etnia Q`eqchi`, que ese día se reunieron en la plaza del pueblo para protestar contra la compañía minera canadiense Exmibal por el robo de sus tierras ancestrales, corrupción de autoridades y represión del aparato de seguridad de la dictadura militar del general Kjell Eugenio Laugerud García. 

Los autores intelectuales y materiales de aquella matanza, fueron elementos del ejército nacional y terratenientes de la región que actuaron para respaldar a la gigante minera canadiense INCO International Nickel Company y su subsidiaria EXMIBAL propietarios de la mina FÉNIX. Esta empresa financió y proporcionó apoyo logístico a militares y terratenientes para reprimir a los campesinos indígenas. El saldo de esa masacre superó las 140 personas ejecutadas, mujeres, hombres y niños. Entre los personajes emblemáticos de aquel funesto 28 de mayo de 1978, se recuerda a la dirigente campesina Mamá Maquín, quien junto a los demás fue impunemente ejecutada.

En aquel tiempo, el ejército aplicó la práctica de tierra arrasada, siendo la masacre de Panzós la primera de su especie que se cometió a gran escala. La antesala de la masacre. Sobrevivientes de ese hecho recuerdan que el 26 de mayo de ese año, hombres armados que se desplazaban en automóviles particulares y en un camión propiedad de la empresa INCO, dispararon contra pobladores de la aldea Chichipate, ubicada a diez kilómetros de la planta minera. Resultado de esa acción dos aldeanos resultaron heridos, José Ché Pop y Miguel Sub. Tres días después ocurrió la masiva masacre en Panzós.

La pesadilla corre y va de nuevo. Represión y tierra arrasada continuaron por meses y años siguientes en los sucesivos Gobiernos hasta los presentes días, además se extendieron a otros municipios como El Estor y comunidades próximas a la minera canadiense. 

Para acallar las protestas sociales de pobladores Q`eqchì` contra actividades mineras y ahora también con la extensión de la frontera agrícola por el cultivo de palma africana, se revalida la corrupción de autoridades civiles, judiciales y militares y con ello vuelven las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas e involuntarias, detenciones arbitrarias e ilegales, persecución y criminalización de dirigentes campesinos e indígenas. 

Y para ajuste de males, después de las masacres y la represión en Panzós y El Estor cuyas cicatrices siguen frescas, de la corrupción de los rusos con el caso Giammattei y la alfombra mágica, ahora de nuevo contrario a la voluntad e intereses de pobladores indígenas y campesinos, otra vez se autoriza las operaciones extractivas de la mina Fénix situada en El Estor.

El 19 de mayo del presente año, se supo que el actual Gobierno otorgó luz verde a la empresa de capital suizo Solway Investment Group y su filial estadounidense Fenix Nickel Company para reabrir operaciones de la citada mina en El Estor, una cuestionada decisión que en el pasado reciente fue foco de conflictividad de alta intensidad y que es previsible vuelva a encender la mecha y las confrontaciones oscurezcan la armonía y paz social.

48 años después de la masacre de Panzós cuyos actores siguen impunes y para preservar la memoria histórica, recuerdo a indígenas y campesinos Q`eqchi` víctimas de intolerancia, prepotencia y abuso de poder de empresarios transnacionales, de latifundistas locales, de autoridades militares y civiles responsables de esa matanza de seres humanos. 

Reitero deseos para asegurar la garantía de no repetición y respeto absoluto a las libertades y derechos humanos de poblaciones y familias afectadas.

https://lahora.gt/opinion/fmendez/2026/05/29/victimas-de-panzos-en-la-memoria/

jueves, 28 de mayo de 2026

GUATEMALA: A 48 AÑOS DE LA MASACRE DE PANZOS, PROHIBIDO OLVIDAR



El 29 de mayo de 1978, campesinos hombres y mujeres de las comunidades de Cahaboncito, Panzós, Semococh, Rubetzul, Canguacha, Sepacay, Finca Moyagua y barrio Soledad de Alta Verapaz, manifestaban frente a la Municipalidad de Panzós, con decisión y coraje, liderados por Mama Maquin. En ese momento el ejército quien se encontraba ya en el lugar comenzó a disparar asesinando a hombres, mujeres y niños. Asimismo, antes y después de este hecho se registraron varias desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales de campesinos que luchaban por sus tierras.


Ese día el alcalde les había citado para responder a las demandas y resistencia del pueblo en cuanto a los desalojos de sus tierras por parte de finqueros, autoridades locales, y militares a favor de los intereses económicos de la compañía Explotaciones Mineras de Izabal –EXMIBAL, además de la explotación minera de otros minerales por la empresa Transmetales, S.A. Otra de las amenazas de ese entonces eran los proyectos de explotación y exploración de petróleo: Exxon, Shenandoah y los contratos de Hispanoil y Getty Oil, al igual que la necesidad de expansión territorial de dos megaproyectos de esa época: la Franja Transversal del Norte y la hidroeléctrica Chixoy.

Esta masacre fue el inicio de toda una estrategia de genocidio contra la población maya impulsada por el Estado de Guatemala durante el conflicto armado interno, a través de las sus fuerzas represoras, éstos graves crímenes aún continúan en la impunidad.


Adelina Caal Maquin, conocida como Mamá Maquin, fue una mujer con un liderazgo reconocido en la zona. Tenía poder de convocatoria entre la gente, que promovía la reinvidicación de la tierra y que impulsaba las actividades culturales de la población q'eqchi.



FOTOS: MAURO CALANCHINA






EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DE LA MASACRE DE PANZOS VÍNCULO DIRECTO CON LA EMPRESA CANADIENSE INCO-EXMIBAL, PRECURSORA DE LA VIOLENCIA MINERA 30 ANOS DESPUES DE HUDBAYMINERALS-CGN


Por: Grahame Russell, 29 de mayo de 2026

 

En el reportaje 13 GIGANTES VALIENTES: Cómo ganamos los históricos juicios contra Hudbay Minerals en Canadá, el juicio penal de Mynor Padilla en Guatemala y ¡a qué precio!, explico cómo:

 

«En las décadas de 1970 y 1980, [la gigante minera canadiense INCO-International Nickel Company, y su subsidiaria EXMIBAL] no solo tenía una alianza económica con los gobiernos respaldados por los militares, que eran propietarios minoritarios de la mina Fénix, sino también una alianza de seguridad. Estos acuerdos permitieron que el ejército guatemalteco estableciera un derstacamento militar en terrenos de INCO-EXMIBAL, utilizara su pista de aterrizaje para transportar personal y equipo militar, y empleara vehículos de INCO para el transporte de personal y equipo por toda la región».

 

«Los habitantes de Q’eqchi’ recuerdan hoy que el INCO apoyó directamente a soldados y policías el 29 de mayo de 1978, día de la masacre de Panzos. Cientos de campesinos q’eqchi’ se habían reunido en la plaza del pueblo de Panzos, a 30 km al oeste de la planta de la min Fénix, para protestar contra el robo de tierras, corrupcion y violencia que se producían en toda la región, siendo el INCO el principal responsable. Más de 140 aldeanos fueron masacrados ese día, la mayoría en el centro del pueblo».

 

Masacre de Panzos: «La primera masacre a gran escala de la era de la tierra arrasada»


En el libro TESTIMONIO: La minería canadiense tras los genocidios en Guatemala, Sandra Cuffe escribe:

 

«El 26 de mayo de 1978, civiles que viajaban en vehículos particulares y un camión de la compañía [INCO] abrieron fuego contra los habitantes de Chichipate, a diez kilómetros al oeste de las principales instalaciones y planta minera. Dos hombres de la localidad, Miguel Sub y José Ché Pop, resultaron heridos.

 

«Tres días después [el 29 de mayo], la primera masacre a gran escala de la era de la tierra arrasada fue llevado a cabo en Panzós, a veinticinco kilómetros al oeste de Chichipate. Cientos de q'eqchi' de comunidades de toda la región se movilizaron hacia Panzós para una marcha por sus derechos territoriales que culminó en la plaza central. El ejército abrió fuego contra la multitud, matando a decenas, e incluso posiblemente a más de cien personas. Según algunos informes, antes de la masacre, hombres en camiones de [INCO] dispararon contra las y los q'eqchi' que viajaban a pie desde El Estor y Chichipate para unirse a la movilización en Panzós.

 

«Al mes siguiente, en junio de 1978, comisionados militares y empleados de [INCO] asesinaron a tiros a cuatro personas en una aldea del municipio de Panzós.

 

«En julio de 1978, el general Romeo Lucas García asumió la presidencia. Durante su mandato —que coincidió casi por completo con el período de producción de la mina Fenix en El Estor— las operaciones de contrainsurgencia, los ataques contra civiles y las masacres de comunidades indígenas se convirtieron en la norma nacional.

 

«En las comunidades aledañas a la mina de INCO, continuaron los ataques y las desapariciones de líderes q'eqchi', con al menos un caso más documentado de participación directa de la compañía minera. El 31 de enero de 1981, policías judiciales que viajaban en un camión de [INCO] ejecutaron al líder comunitario de chichipate, Pablo Bac Caal.»

 

Cero supervisión y rendición de cuentas en Canadá

Como expuse en Lo que revelaron y dejaron sin resolver las históricas demandas contra Hudbay Minerals:

 

«Tanto el gobierno canadiense como INCO poseen amplios archivos de ese período. Ninguno de estos asuntos ha sido examinado. Si hubiera habido rendición de cuentas por todo esto —en Ottawa, en los tribunales canadienses— es improbable que Skye Resources y Hudbay Minerals hubieran podido instalarse en Guatemala en la década de 2000 y operado como lo hicieron».




La pesadilla de 60 años de minería en territorios q’eqchi’ continuará.


El 19 de mayo de 2026, el gobierno guatemalteco autorizó a la empresa suiza Solway Investment Group (y a su filial estadounidense Fenix ​​Nickel Company) a reabrir la misma mina Fenix ​​en los territorios Q’eqchi’ de El Estor.

 

Al recordar y conmemorar las vidas de las víctimas q'eqchi' de la masacre de Panzos, se teme lógicamente que la violencia, despojo, corrupción e impunidad caracterizando 60 anos de la minería en esta región comenzaran de nuevo en las comunidades y territorios Q'eqchi' de El Estor y Panzos.




 

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miércoles, 27 de mayo de 2026

GUATEMALA: RECUPERAR LA UNIVERSIDAD


Por Juan José Hurtado Paz y Paz

El 22 de mayo de 1920, durante los últimos meses de la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), a la que después se le agregó el nombre de Oliverio Castañeda de León, su secretario general asesinado el 20 de octubre de 1980. Por tal motivo, cada 22 de mayo, Guatemala conmemora el Día del Estudiante Universitario, una fecha profundamente ligada a la historia de lucha, dignidad y compromiso social de la juventud sancarlista.

No se trata únicamente de una celebración académica. Es el reconocimiento de generaciones de estudiantes que entendieron la universidad pública como un espacio para cuestionar las injusticias, pensar el país y acompañar las aspiraciones democráticas y populares de los Pueblos de Guatemala.

A lo largo de la historia, las y los estudiantes universitarios han sido iniciadores de jornadas de lucha y han sido de las voces más activas frente al autoritarismo, la exclusión, distintas formas de opresión, la explotación y la corrupción que han marcado la vida nacional. Desde las luchas contra las dictaduras de Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico y Federico Ponce Vaides, pasando por su participación protagónica en la Revolución democrática de 1944 y en las transformaciones impulsadas entre 1944 y 1954, el movimiento estudiantil universitario desempeñó un papel fundamental en la construcción de pensamiento crítico y organización social.

Es imposible recordar a todas las personas que han hecho importantes contribuciones a la USAC, pero mencionaremos al menos un nombre de las épocas anteriores: Carlos Martínez Durán. Fue el primer rector electo democráticamente en la etapa autónoma de la USAC y ejerció dos rectorados: 1945-1950 y 1958-1962, una de las figuras más importantes en la modernización de la Universidad.

Tras la contrarrevolución de 1954, nuevas generaciones estudiantiles continuaron resistiendo la restauración autoritaria y la creciente represión. Las manifestaciones de junio de 1956 en rechazo a la contrarrevolución, así como las Jornadas de Marzo y Abril de 1962, mostraron nuevamente la capacidad de la juventud universitaria para colocarse del lado de las demandas democráticas y populares del país.

Una figura emblemática de la época es Rogelia Cruz Martínez, estudiante de Arquitectura de la USAC, Miss Guatemala 1959 y posteriormente militante revolucionaria. Como muchas y muchos jóvenes de su tiempo, transitó de la indignación frente a las injusticias del país hacia el compromiso político y la lucha armada. Encarna a una generación que estuvo dispuesta a dar su vida por sus ideales.

La Universidad de San Carlos de Guatemala de los años 60 e inicios de los 80 del siglo XX fue uno de los principales espacios donde distintas generaciones intentaron pensar y construir una Guatemala diferente. En distintos espacios se discutía sobre la dependencia económica, el racismo estructural, la situación del campesinado, la represión política y las profundas desigualdades que atravesaban Guatemala. La Universidad se convirtió en un lugar de pensamiento crítico, debate intenso y compromiso social. Entre las figuras destacadas de este debate están intelectuales como Carlos Guzmán Böckler y Severo Martínez.

Con frecuencia, cuando se habla de aquella época, la atención se concentra únicamente en la represión. Sin embargo, hubo también procesos profundamente creativos y transformadores dentro de la universidad. Se estaba discutiendo para qué y para quién debía existir la universidad pública y cuál era su responsabilidad frente a un país marcado por el racismo, la pobreza y la exclusión.

Ser estudiante tenía un halo de prestigio. Era común escuchar la expresión para referirse a los estudiantes como “los muchachos” que acuerpaban las luchas populares. Asimismo, en medio del silencio impuesto, se esperaba con interés la Huelga de Dolores y el “No nos tientes…”

En aquellos años, la universidad vivió una expansión académica y social sin precedentes. Nuevas escuelas y carreras comenzaron a surgir como respuesta a la necesidad de comprender mejor la realidad nacional y aportar a su transformación. Así nacieron espacios académicos como las Escuelas de Psicología, Ciencias de la Comunicación, Historia y Ciencias Políticas de la USAC, impulsadas por estudiantes y docentes que entendían que el conocimiento debía tomar en cuenta la realidad y los procesos del país. También muchas facultades comenzaron a transformarse desde dentro.

En la Facultad de Arquitectura de la USAC empezó a abrirse paso una visión distinta de la profesión. La arquitectura dejó de pensarse únicamente desde el diseño de edificios para sectores privilegiados y comenzó a mirar los problemas de vivienda popular y urbanización al servicio de las mayorías y no de manera desordenada y excluyente, como ha ocurrido históricamente. Estudiantes y docentes impulsaron debates sobre planificación urbana, espacios comunitarios y responsabilidad social de la profesión. El contacto con barrios populares y comunidades empobrecidas modificó profundamente la formación académica. Recordamos a Lacho Flores.

Algo similar ocurrió en la Facultad de Ciencias Médicas de la USAC. Allí tomó fuerza una concepción de la medicina vinculada a la realidad social del país. Se fortaleció la medicina preventiva y comunitaria, cuestionando modelos centrados exclusivamente en hospitales y atención curativa. El Ejercicio Profesional Supervisado acercó a cientos de estudiantes a comunidades rurales e indígenas donde pudieron comprender que muchas enfermedades no podían separarse de la pobreza, la desnutrición y el abandono histórico del Estado.

Miles de estudiantes dejaron de verse únicamente como futuros profesionales individuales y comenzaron a entenderse como parte de una generación responsable de aportar al cambio nacional. El movimiento estudiantil, las asociaciones académicas, los grupos culturales y las organizaciones políticas universitarias fueron expresión de esa búsqueda colectiva. En ese contexto surgieron dirigentes estudiantiles profundamente recordados, como Oliverio Castañeda de León y Robin García.

Por supuesto, no todo era homogéneo. Existían diferencias ideológicas, tensiones y debates fuertes. Pero había un horizonte común: la idea de que la universidad pública debía estar al servicio del pueblo. Precisamente por eso la USAC fue vista como una amenaza por los sectores más conservadores y represivos del país, como “nido de guerrilleros”. De esa cuenta, la represión contrainsurgente también golpeó duramente a la Universidad. No se trató únicamente de ataques contra dirigentes estudiantiles o docentes críticos. Lo que se buscaba era frenar un proyecto universitario que promovía pensamiento libre, conciencia social y participación democrática. Por eso fueron perseguidos estudiantes, catedráticos, investigadores, profesionales y autoridades comprometidas con los cambios sociales.

El asesinato y desaparición de catedráticos, dirigentes estudiantiles e investigadores, así como el exilio forzado de cientos de universitarias y universitarios, tuvo consecuencias profundas para la USAC. Dejó a la Universidad en manos de los sectores más conservadores y mediocres.

A pesar del dolor y las pérdidas, aquella experiencia dejó una huella profunda en la historia universitaria guatemalteca. Muchas de las ideas sobre extensión universitaria, compromiso social, trabajo comunitario, salud pública, investigación crítica y autonomía universitaria nacieron o se fortalecieron en esos años.

Hoy, varias décadas después, la USAC atraviesa nuevamente una etapa difícil. La imposición de autoridades ilegítimas y el deterioro de la institucionalidad universitaria han provocado desencanto, indignación y resistencia dentro de amplios sectores sancarlistas. La crisis actual no es solamente por la Universidad, sino que es una disputa política más profunda por la capacidad que las universidades tienen para ser parte de decisiones trascendentales para el país.

Por eso resulta importante volver la mirada hacia aquellos años de transformación, no para idealizar el pasado ni para repetir mecánicamente sus formas organizativas, que además no es posible, sino para recuperar el espíritu que la animaba: que la universidad puede y debe contribuir a construir una sociedad más justa.

Lo inmediato es impedir que el fraude del usurpador se consolide. Pero la tarea de recuperar la USAC no consiste únicamente en sacar a quienes hoy usurpan la Rectoría. Implica también reconstruir una universidad crítica, democrática, autónoma y profundamente vinculada a los pueblos de Guatemala. Y mientras exista memoria, organización y compromiso con el país, esos caminos podrán volver a abrirse.

https://prensacomunitaria.org/2026/05/recuperar-la-universidad/