lunes, 24 de agosto de 2026

PARTICIPAR PARA CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA PARA GUATEMALA

PRENSA COMUNITARIA
Por Juan José Hurtado Paz y Paz

Escribo a título personal y no en representación de la organización donde trabajo. Tampoco lo hago desde un conocimiento de primera mano de lo que está ocurriendo, pues por diversas razones no participo activamente en el esfuerzo de convergencia de personas, organizaciones y fuerzas que buscan construir una alternativa democrática para Guatemala. Me parece importante decirlo porque no pretendo hablar por quienes están impulsando esta iniciativa ni asumir un papel que no me corresponde.

Pero sí quiero expresar que celebro que haya personas, organizaciones y movimientos que estén intentando construir un amplio frente para alcanzar democracia y alcanzar bienestar para todas y todos.

Sé que las dificultades son enormes. Sé también que existen razones para tener dudas, cuestionar procedimientos, señalar diferencias y preguntarse si una convergencia tan amplia puede realmente caminar. Todo eso es legítimo. Con lo que no estoy de acuerdo es descalificarla de entrada.

Hay quienes ya le auguran poco futuro al esfuerzo o consideran que está condenado al fracaso. Algunos cuestionamientos seguramente son pertinentes y deben ser escuchados. Pero una cosa es señalar desafíos y riesgos, y otra muy distinta es asumir, desde el comienzo, que no vale la pena volver a intentar.

El punto de partida es preguntarnos cuál es el contexto en el mundo, en la región y en nuestro país y cuestionarnos qué responsabilidad histórica tenemos frente a nosotros.  En esa situación, considero indispensable que Guatemala necesita hoy la más amplia convergencia posible de fuerzas democráticas y progresistas.

El mundo nos muestra los riesgos de sociedades cansadas de la política y la llamada “democracia”, decepcionadas de sus instituciones y dispuestas a entregar su futuro a quienes prometen soluciones fáciles, de mano dura y orden absoluto, esgrimiendo un discurso de odio, intolerancia e imposición. Ahí están, con sus diferencias, experiencias como las de Trump o Milei, para mencionar algunas. En distintos lugares, los autoritarismos avanzan aprovechándose de la frustración, el miedo y la polarización.

Guatemala no es inmune a esos peligros. Por el contrario, pareciera que ese es el rumbo que llevamos.

Frente a esto, el reto es construir un frente amplio que integre a diversos, pero que sea capaz de encontrar lo común para avanzar juntos para la construcción de democracia. Solos no llegamos a ninguna parte. Ningún movimiento, partido, organización social, pueblo indígena, colectivo de mujeres, agrupación juvenil, sindicato, sector académico o ciudadano por sí solo tiene la capacidad de transformar el país. Cada uno tiene saberes, experiencias, fortalezas, pero también grandes limitaciones. La construcción de una alternativa democrática exige sumar, no restar.

Nadie tiene toda la verdad absoluta ni es capaz de transformar el país en solitario. Por eso es indispensable dejar de lado la prepotencia, la arrogancia y las competencias. Una de las mayores amenazas para cualquier esfuerzo de convergencia es el sectarismo: creer que nosotros tenemos la verdad y que quienes piensan diferente están equivocados, son ingenuos o, peor aún, son enemigos.

Una sociedad democrática es, precisamente, aquella que reconoce que existen distintas miradas y aprende a convivir con ellas. La diversidad no debe ser un obstáculo que haya que eliminar. Por el contrario, puede convertirse en una fortaleza si somos capaces de encontrar aquello que nos une.

Esto requiere apertura al diálogo, saber escuchar, aprender de las y los demás, y no tratar de imponer. También requiere distinguir entre ser radical y los radicalismos. Ser radical significa ir a la raíz de los problemas, atreverse a imaginar cambios profundos y no conformarse con administrar aquello que queremos transformar; eso es correcto. Los grandes sueños son necesarios pues nos inspiran. Sin ellos, la política se reduce a administrar lo existente. Pero tener grandes sueños no significa pretender alcanzarlos de un solo golpe.

La transformación de una sociedad es un proceso. Se construye paso a paso, acumulando fuerzas, aprendiendo de los errores, corrigiendo el rumbo y avanzando cuando las condiciones lo permiten.

No hay contradicción entre tener un horizonte ambicioso y caminar con los pies puestos en la tierra.

Una alianza amplia no significa borrar las diferencias. Al contrario: significa reconocerlas y encontrar una manera democrática de tratarlas. No necesitamos estar de acuerdo en todo para defender aquello que consideramos fundamental. Podemos tener distintas concepciones económicas, sociales o políticas y, sin embargo, coincidir en procurar democracia, un Estado de derecho, respeto y ejercicio pleno de los derechos humanos, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de la juventud, de la naturaleza y de una vida digna para todas y todos.

La clave está en saber distinguir entre las diferencias irreconciliables de aquellas en las que es posible hacer concesiones para avanzar en lo inmediato. Toda construcción política requiere acuerdos. Y todo acuerdo implica ceder en algunos aspectos. Pretender que una convergencia se construya sin ninguna concesión es condenarla al fracaso.

Lo que no puede negociarse son los principios fundamentales. Pero alrededor de ellos existe un amplio espacio para dialogar, acordar y buscar soluciones compartidas. Por eso tampoco necesitamos purismos.

Nadie llega a una convergencia con las manos completamente limpias de errores, contradicciones o limitaciones. Todas las organizaciones tienen historias, aciertos y desaciertos. Todos los liderazgos tienen fortalezas y debilidades. Si exigimos perfección antes de sentarnos a conversar, probablemente nunca nos sentaremos.

Al mismo tiempo, una convergencia nacional no puede limitarse a acuerdos entre dirigencias. Necesita construirse desde la base. Los pueblos indígenas, las mujeres y las juventudes deben ser partícipes y no pueden ser vistos únicamente como sectores que deben ser incorporados a una estructura previamente diseñada por otros. Su participación debe ser sustantiva y tener capacidad real de aportar a la definición del rumbo.

En Guatemala existe una enorme riqueza de experiencias comunitarias, organizaciones territoriales, autoridades indígenas, movimientos de mujeres, organizaciones juveniles y múltiples formas de organización social. Allí hay conocimientos y prácticas de participación democrática que muchas veces han sido ignorados por la política tradicional.

Una alternativa democrática debe construirse con esas voces y aprender de ellas. También tendrá que reconocer sus propias debilidades. Todo esfuerzo que comienza tiene limitaciones. No tiene sentido ocultarlas ni pretender que no existen. Lo importante es identificarlas y trabajar para superarlas. Un tejido fuerte no se construye porque todos los hilos sean iguales. Se construye porque, siendo diferentes, logran entrelazarse.

No descalifiquemos; participemos. En lugar de esperar que una iniciativa fracase para decir “se los dije; no tenía futuro”, deberíamos preguntarnos qué podemos aportar para que tenga posibilidades de avanzar. En lugar de señalar desde afuera cada defecto, podríamos participar, proponer, cuestionar cuando sea necesario y ayudar a corregir lo que deba corregirse. Eso no significa entregar un cheque en blanco. Significa ejercer una crítica responsable.

El Frente Amplio por la Democracia no tiene garantizado el éxito. Nadie puede saber hoy hasta dónde llegará ni si logrará superar las enormes dificultades que seguramente encontrará en el camino. Tampoco sabemos si será capaz de mantener la unidad en medio de las diferencias, ni si se tendrá la madurez suficiente para anteponer lo común a los intereses particulares.

Pero precisamente por eso necesita aportes, participación y vigilancia democrática, no descalificación anticipada. El país no necesita competencias entre quienes se consideran dueños de la verdad. Necesita capacidad para reconocernos mutuamente, escucharnos, llegar a consensos y construir acuerdos.

La historia nos ha colocado frente a una responsabilidad que no podemos eludir. Seguramente no podemos construir de inmediato el país que soñamos. No son tiempos de revoluciones; no tenemos las fuerzas necesarias para lograrlo. Tampoco pretendamos ponernos de acuerdo en todo. Pero sí podemos contribuir a levantar un tejido democrático que nos permita avanzar.

No se trata de pensar todos igual. Se trata de saber caminar juntos para impedir que sigamos retrocediendo. Por eso, antes que descalificar, participemos. Antes que exigir perfección, aportemos. Antes que preguntarnos qué nos separa, busquemos qué podemos construir juntos. Es lo que hay. Y, frente a los tiempos que vivimos, vale la pena apostarle.

https://prensacomunitaria.org/2026/08/participar-para-construir-una-alternativa-democratica-para-guatemala/



A LA BANCARROTA DE LOS CORRUPTOS, OTRA OPCIÓN DE PODER

Miguel Ángel Sandoval  


El 20 de agosto, EL FRENTE AMPLIO POR LA DEMOCRACIA –FAD-  llevó a cabo una reunión multitudinaria con la participación de varios partidos políticos y un número importante de organizaciones sociales y muchos ciudadanos para  conocer y respaldar el «Pacto Político por la Democracia».

Lo relevante de este acto es que en el mismo se conoció la postura de este conglomerado con un planteo político, con líneas estratégicas, con propuestas  de corto y largo plazo.  Ello, como se dijo con claridad por mi persona al presentar los motivos y propósitos del FAD, en un sólido documento político, “que tiene como pilares el bien común de la constitución y los acuerdos de paz.”

Mientras los partidos, organizaciones sociales y ciudadanos, decían: los sectores progresistas hacen propuestas políticas serias, desde una visión democrática, las derechas corruptas se tiran acusaciones de lo más variado, desde corruptos, narcos, estafadores  asesinos. Es la barbarie personificada. Es el abandono de la política, del respeto constitucional, del estado de derecho, de todo. Es la ausencia de ideas, la aridez intelectual. Insisto es la barbarie.

Esta es una de las razones que me han llevado a la afirmación de que en nuestro país la disyuntiva es clara: democracia o barbarie. 

Pero este planteamiento se debe de inscribir en el marco de un proceso que permita que las fuerzas progresistas, democráticas o revolucionarias, crean que es posible acceder al poder del estado siempre y cuando sean capaces de unificar esfuerzos, sumar perspectivas, y entre todos, derrocar al animal de la corrupción con todas sus expresiones institucionales y no institucionales. Todo ello juntos.

De acuerdo con la ley electoral y de partidos políticos, que deberíamos de modificar, un partido tiene como requisitos mínimos para contar con un registro legal,  tener organizados y con asambleas  12 departamentos y 50 municipios.  Algunos partidos pueden contar con un departamento adicional, o varios municipios extras, pero el punto central es que los requisitos para cada evento de asamblea, demanda muchos requisitos formales, innecesarios, y por ello se opta por ese mínimo.

Esto nos dice que hay municipios y departamentos que no cuentan con la presencia organizada de la mayoría de partidos. Es el terreno de los secretarios generales, que disponen a quien nominar y en ocasiones, especialmente en las derechas corruptas, el precio de cada nominación. Es parte de lo que hay que corregir.

Se sabe de los partidos franquicia de las derechas, que en ocasiones no alcanzan a tener votos que sean equivalentes  a su número teórico de afiliados,  ni en los 12 departamentos y los 50 municipios. Es cuando se sabe o se conoce, la implantación real de los partidos y las  bases que pregonan. Un estudio de los resultados electorales pueden confirmar esto que se señala.  

Por estas razones se puede afirmar que no hay antes de los procesos electorales, partidos grandes o pequeños, pues lo que existe, es más o menos dinero para campañas, abiertas o veladas, como la proliferación de mega vallas con la inscripción de “afíliate” que representan gastos millonarios pero “legales”. Mientras que un mitin en donde se diga “vota por mi” es ilegal. Son las trampas de un sistema electoral que ya colapsó.

RAZONES PARA UNIRSE

La base conceptual de lo que se plantea en el Pacto Político por la Democracia nos convoca a actuar de forma urgente. Y digo que de forma urgente pues más allá del calendario electoral, las personas que desde sus organizaciones políticas o sociales, así como infinidad de personas que apoyaron, apoyan y apoyarán el pacto por la democracia, esperan resultados concretos.

Y ello pasa por crear nuevas condiciones de participación política. La forma tradicional no alcanza a soportar o interpretar, los nuevos datos que nos proporcionan la realidad y los contenidos del pacto por la democracia.

Una afirmación central es la que señala que de momento no hay alternativa progresista para el relevo del actual gobierno y que solo  las fuerzas progresistas  grandes o pequeñas agrupadas, pueden dar una perspectiva al rumbo abierto por la firma de la paz y su agenda, las movilizaciones del año 2015 y de forma clara, lo acontecido en los meses finales del 2023.

Por ello la indispensable unidad de estas fuerzas.

Esas razones y propósitos están, con claridad, expuestas en la proclama inicial del FAD de 8/11/2025 y  en el Pacto por la democracia suscrito por partidos,  organizaciones  sociales y la gente progresista y democrática  el 20 de agosto de 2026.

Todo esto tiene lugar, cuando las expresiones de las derechas aliadas o vinculadas con el pacto de corruptos se señalan con el dedo de narcos, corruptos, con falta de ética. En una absoluta bancarrota moral y por supuesto, política e ideológica.

Es como hemos señalado desde hace mucho tiempo, que tenemos ante nosotros la opción de esta época que  se plantea alrededor de la urgente derrota política del pacto de corruptos y sus aliados, del rescate de las instituciones democráticas, de la recuperación de la política, de la ética en ella, lo que nos pone, con toda la claridad posible,  ante la disyuntiva de «democracia o barbarie» 

https://publicogt.com/a-la-bancarrota-de-los-corruptos-otra-opcion-de-poder/

viernes, 21 de agosto de 2026

ARENAS: FALSO PERIODISTA, PÉSIMO HÉROE

Edgar Rosales | Política y sociedad / DEMOCRACIA VERTEBRAL

La rocambolesca denuncia de Rodrigo Arenas, director de República, acerca de la existencia de un plan para asesinarlo como represalia por la publicación de una serie de reportajes relacionados con la existencia de mafias políticas locales supuestamente vinculadas con el narcotráfico, sin duda ha cumplido su perverso propósito: colocarse ante la opinión pública poco informada, como un potencial mártir de la pluma.

En el caso particular y con base en mi condición de periodista curtido hasta la médula, el circo mediático así montado, de inmediato me sonó a farsa y para colmo de Arenas, muy mal montada. Y es que se trata de una declaración que no solo insulta la inteligencia sino al desmontar el fondo de la denuncia, el argumento de la heroica persecución se hunde en el pantano de la falsedad.

Por supuesto, no pretendo negar que no exista un oscuro maridaje entre políticos corruptos y alfiles del crimen organizado. De ninguna manera. Empero, en este caso no hubo revelación heroica. Las publicaciones del pasquín mencionado, fueron apenas un simple refrito de datos que InSight Crimeya había investigado y publicado, con auténtico rigor periodístico. 

Es decir, Arenas y su libelo no descubrieron nada nuevo ni emprendieron una profunda y arriesgada investigación que respaldara lo publicado, como sí lo haría un auténtico periodista. Nunca hubo un audaz trabajo encubierto ni se presentaron revelaciones inéditas. Atribuirse un riesgo mortal por reciclar datos que ya eran del dominio público, luce más como un delirio enfermizo de grandeza que un peligro real, derivado del ejercicio periodístico.

Y es que esto nos lleva a otro punto: Arenas y su equipo cercano de banderizos, jamás han ejercido el periodismo. Carecen de la formación académica necesaria y de la catadura moral para desarrollar una labor tan importante. Decididamente: se trata de un grupo de activistas políticos que se cobijan bajo la sombrilla de la libertad de expresión para sembrar incertidumbre conspiranoica.

Este montaje, además, no ocurre en el vacío. Quienes tenemos memoria histórica no podemos olvidar que Arenas arrastra consigo un tenebroso historial, marcado por señalamientos de financiamiento electoral ilícito y opacidad financiera. Además, están frescas sus andanzas en los círculos de poder gringo, según investigaciones de The Washington Post.

Este seudoperiodista contrató, bajo el registro FARA, a la firma de cabildeo norteamericana Corcoran Partners al costo de la exorbitante suma de 420 mil dólares para influir en la política exterior hacia Guatemala. Estos onerosos lobbies, sirvieron para impulsar candidaturas nefastas como la de Roberto Molina Barreto en la Corte de Constitucionalidad y terminaron por desgastar la poca credibilidad internacional de Arenas, al grado que el Subcomité para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos. lo tachó de su lista de testigos en audiencias oficiales.

La cuestión obligada, entonces, se dirige hacia un punto: ¿Qué busca, entonces, el director de República con este libreto? La respuesta apunta con claridad hacia Washington D.C., donde ha intentado desesperadamente limpiar su imagen tras haber sido relegado al ostracismo. 

Con esta perspectiva, los reportajes prefabricados adquieren una función puramente utilitaria: son realmente una carta de presentación cosmética ante las agencias gringas. Y al escenificar una supuesta amenaza de muerte por parte de mafias locales, Arenas intenta refundar su maltrecha imagen, utilizando al periodismo para retomar su verdadero rol de operador político, ahora bajo el disfraz de supuesto «enemigo frontal del narcotráfico». ¡Todo parecía bien calculado!

Ahora bien, esta situación ha escalado a niveles imprevisibles y peligrosos, pero a la vez abre una poderosa oportunidad para la institucionalidad. Es ahora cuando el jefe del Ministerio Público debe demostrar de qué está hecho. Y es que, si las denuncias de InSight Crime son ciertas, es el momento de limpiar el panorama político controlado por las mafias.

Y al mismo tiempo, es menester investigar la denuncia del supuesto plan para atentar contra Arenas: de ser cierta, la fiscalía tiene la ocasión de ganar abundante credibilidad al garantizar su vida. Y, de ser falsa ─como supongo─ también debe proceder contra el aprendiz de víctima y deducir las responsabilidades por el delito de acusaciones y denuncias falsas, lo cual marcaría un hito importante en la lucha contra la impunidad.

Por antonomasia, el periodismo de investigación ha sido una misión de alto riesgo en Guatemala, donde impera una realidad trágica que ha cobrado vidas, exilios y libertades de comunicadores genuinos, que han enfrentado a cualquier poder sin subterfugios ni agendas ocultas. Utilizar la narrativa de vulnerabilidad como una burda estrategia de posicionamiento personal y lavado de imagen, sería un acto de mezquindad intolerable, que merece total repudio. 

https://www.gazeta.gt/95910/



EL PACTO DEMOCRÁTICO POR GUATEMALA

Por: Factor Méndez

El Frente Amplio por la Democracia (FAD) presentó esta semana el Pacto democrático por Guatemala, una propuesta que busca la unidad nacional de sectores progresistas, democráticos y revolucionarios, para lograr la transformación del país. Hay que decir que esta iniciativa promovida desde el 2025, es una invitación hecha por el reconocido político de izquierda Miguel Àngel Sandoval, suscriptor de los Acuerdos de Paz y exmiembro de la Comisión Político Diplomática de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), quien de buena fe considera que en Guatemala un frente amplio donde confluyan diferentes fuerzas políticas e ideológicas, si llega a consolidarse, podría disputar y ganar en la próxima contienda electoral de 2027 el ejercicio del poder público.

Vale recordar que esa intención no es novedosa y tampoco inédita, que en el pasado reciente por iniciativa de otras personas y de colectivos ciudadanos, se agotaron reiterados esfuerzos por promover la unidad de acción de las distintas fuerzas políticas democráticas y de izquierda con la misma intención de conformar un frente político común, capaz de derrotar en las urnas el proyecto de las derechas y de la extrema derecha, dichos intentos fracasaron porque los diferentes colectivos políticos que participaron en esos procesos, no estuvieron dispuestos a ceder sus posiciones hegemónicas, egoístas e individualistas. Perdieron de vista el horizonte del bien común y la construcción de un futuro con justicia social, el buen vivir con equidad y bienestar social.

Para comprender mejor qué es un frente amplio, hay que entender lo que significa en política el concepto de amplitud, es una coalición o alianza de varios partidos, grupos sociales y movimientos por lo general de izquierda, centro-izquierda o progresistas que se unen con el propósito de ganar elecciones y lograr un objetivo común de gobierno. Sus características principales son: Unión de fuerzas: significa que reúne a diferentes sectores políticos y sociales para sumar votos y poder. Diversidad ideológica: Incluye distintas corrientes de pensamiento dentro de una misma línea general. Objetivo compartido. Busca cambiar o mejorar una situación social y económica mediante un programa de gobierno acordado entre todos. Como ejemplos en América Latina puedo citar a: Uruguay. El Frente Amplio es una fuerza política histórica de carácter progresista que ha gobernado el país en varias ocasiones. Chile. Una coalición de partidos de izquierda y movimientos ciudadanos que formó parte de la alianza de gobierno.Colombia. El pacto histórico. En otros países. El concepto también se ha usado en naciones como Perú, Argentina y ahora en Guatemala, con el propósito de denominar uniones o alianzas electorales de partidos afines.

El Frente Amplio por la Democracia FAD, está integrado por organizaciones políticas, sociales, comunitarias, indígenas, académicas, culturales y ciudadanas conscientes de la profunda crisis política, económica, social e institucional que vive Guatemala y el compromiso histórico de construir una alternativa democrática, plural y transformadora para el país. 

Este frente considera que Guatemala enfrenta una crisis estructural marcada por la concentración de riqueza, exclusión social, racismo, debilidad institucional y captura de espacios del Estado por intereses particulares y que, la lucha por la democracia exige enfrentar la corrupción y transformar las estructuras económicas que concentran poder y obstaculizan el desarrollo del país. Afirman la necesidad de defender la democracia y construir una Guatemala más justa, incluyente y soberana.

Entre las organizaciones y colectivos políticos guatemaltecos que firmaron el pacto están los partidos Winaq y URNG, el comité pro formación del partido “Somos Dignidad” y el colectivo FUR “Manuel Colom Argueta.” También suscribieron el documento varias organizaciones sociales y a título personal diversas personas individuales. 




martes, 18 de agosto de 2026

LA AEU Y LA MASACRE DE PANZÓS 1978, RECUERDOS Y REFLEXIONES (III)


Edgar Ruano Najarro | Política y sociedad / LA RAZÓN DE LA HISTORIA


Aquí pueden leer la primera y  la segunda partes.

Las abundantes condenas a la masacre de Panzós, así como las exigencias para que el Gobierno investigara y aclarara fehacientemente dicho crimen, provinieron de la más variada gama de sectores, tanto de colectividades, como de personalidades individuales. En su gran mayoría, las protestas y condenas se expresaron en una verdadera avalancha de campos pagados en todos los diarios capitalinos y, en segundo lugar, en declaraciones particulares de diversas personalidades. Notablemente, exigieron una investigación de los hechos, y castigo a los culpables, los partidos con bancadas en el Congreso, en tanto que dicho organismo no pudo aprobar un punto resolutivo condenando la masacre, ya que fue roto el quorum[1], lo cual indica que hubo fuerte controversia en dicho organismo por causa de la masacre.

El diario El Imparcial publicó que «Panzós está dando la vuelta al mundo ahora», ya que ha sido «extraordinaria la repercusión internacional que han tenidos los sucesos de Panzós»[2], en tanto que la misma cancillería guatemalteca reconoció que los hechos de Panzós «Perjudican la imagen de Guatemala en el campo internacional»[3]. En Costa Rica, la Asamblea Legislativa guardó un minuto de silencio por los campesinos asesinados en Panzós y culpó al Gobierno guatemalteco por no haber evitado la tragedia.[4]

La presencia del tema de la masacre en los más variados ámbitos tuvo como uno de sus efectos el rompimiento del cerco informativo impuesto por el Gobierno, que se expresaba en una autocensura forzada en todo lo que se relacionaba con la cadena de gobiernos militares y la institución armada. La prensa guatemalteca se volcó a informar de todo lo concerniente a aquel suceso, en el cual precisamente el Ejército era el que estaba en el centro de los hechos, no solamente reproduciendo las versiones oficiales, sino también aquellas de los campesinos y de otras fuentes. Los diarios capitalinos llevaron a cabo, en algunos casos, reportajes que casi eran verdaderas investigaciones periodísticas, con entrevistas a testigos y visitas al lugar de los hechos. Por supuesto, fue evidente que el enfoque que los distintos periodistas le daban a su reportaje oscilaba entre la versión oficial y la de los campesinos, desde la escogencia de los testigos y entrevistas, hasta inclinar la nota periodística a uno u otro lado. Por ello, puede decirse que la matanza de Panzós ayudó a clarificar la posición política, no solamente de los periodistas y medios de comunicación, sino de muchas personalidades y colectivos.

En los reportajes, los testigos dieron a conocer a una familia integrada por varios hermanos y su madre o abuela, todos de apellido Maquín. Un testigo y participante de los hechos, Juan Tut Cus, narró:

Cuando llegamos al parque por el lado del mercado, vimos que de otras entradas llegaban más compañeros que también fueron avisados por los Maquín, pero a la entrada de la alcaldía estaban los soldados que no nos dejaron pasar. La mamá de Juan Maquín empujó a un soldado para pasar y este no la dejó, fue cuando saltó uno de los hijos de la señora para protegerla y la respuesta fue que el soldado disparó su fusil frente a la señora y la mató. Esto nos dio cólera y cuando dijeron que no nos dejáramos, es cierto, sacamos nuestros machetes, pero ya era tarde porque los soldados disparaban más y más.[5]</p En otro diario, José Cabranal relató que Juan Maquín y Carlos Choc Caal eran los «instigadores, así como Mamá Maquín, abuela de cinco hermanos Maquín». Manuel Ucú, otro testigo, vio que los campesinos llegaban por todas partes y se dirigían a la municipalidad, al costado del destacamento militar. Frente a los soldados ─dice Ucú─ una mujer gritó en quekchí «Que viva el campesino y todos alzaron los machetes». Poco antes, en el parque ─agregó Ucú─ «Mamá Maquín le dio un garrotazo al subteniente al mando de la tropa y fue entonces cuando los soldados abrieron el fuego en defensa de sus vidas».[6]

Abraham Baca Dávila, enviado especial de El Imparcial, escribió con elevado dramatismo:

Un olor fétido, olor a muerto, que solo se siente en los cementerios, es lo que todavía persiste en la plaza principal de Panzós (…) En este municipio, el lunes de la presente semana derramó su sangre más de un centenar de campesinos, solo por el hecho de reclamar sus tierras (…) Todos los días llegan a Panzós mujeres y niños de las aldeas cercanas para llorar a sus deudos en el cementerio local, donde, en una fosa común yacen los restos de decenas de campesinos[7].




Diario El Gráfico[8], en otro reportaje, informaba que Panzós era ahora una población ocupada militarmente; que constantemente helicópteros militares sobrevolaban el valle del Polochic, en tanto que por tierra los soldados patrullaban las calles del pueblo y las rancherías de los alrededores. Tanto en el edificio municipal, como en el salón comunal, se veían emplazadas sendas ametralladoras de alto calibre, con un equipo de cuatro hombres cada una. Al mismo, tiempo, hombres de civil, pero fuertemente armados, se veían interrogando a habitantes de la población.

El jefe de la ocupación militar de Panzós se identificó ante el reportero como el coronel Valerio Cienfuegos, «ejecutivo» de la base militar con sede en la ciudad de Cobán. Declaró que la tropa había llegado a Panzós el viernes anterior a los «sangrientos sucesos» porque había denuncias de que grupos de gente armada estaban en la región. Luego reconoció que había invasiones de tierras en Telemán y que los campesinos eran engañados por FASGUA, la cual, junto con otras organizaciones «han venido a llenar de ideas raras a los campesinos».[9]

Este mismo jefe militar, en otras declaraciones, esta vez para el diario La Nación, dijo que el jefe del destacamento militar de Panzós era el capitán Galdámez (aunque luego se retractó de ese apellido) y que cuando se enteró de los sucesos arribó de inmediato a la población y supo que el destacamento había sido «prácticamente allanado» por los campesinos y frente a esos hechos no había más que defenderse y que, lamentablemente, «Las armas que usa el ejército son más ventajosas que cien machetes»[10]. En ese tono fue el resto de sus declaraciones.

Pese a que las versiones oficiales, y las recogidas por lo periodistas, se referían casi exclusivamente al hecho que desató el tiroteo aquel fatídico día, poco a poco, muchas veces entre líneas, se fue deslizando el factor decisivo que estaba detrás de todo: la cuestión agraria o, más claramente, el problema de la tierra. El alcalde de Panzós, un ladino llamado Walter Overdik, se hizo eco de la supuesta agresión de los campesinos a la tropa, pero luego añadió:

Para mí, los campesinos tienen toda la razón del mundo en pelear sus tierras que les pertenecen, pero para desgracia de esta zona netamente agrícola, así como de otros puntos del departamento, hay un culpable directo y este es, sin lugar a duda, el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA).[11]


Con todo lo anterior, la primera versión de los hechos, emitida por Relaciones Públicas del Ejército, se había derrumbado. El Gobierno central había intentado maquillarla con un nuevo comunicado que decía:

Se ha confirmado que la guarnición militar de la indicada población fue efectivamente agredida por una multitud de campesinos movilizados por elementos subversivos, quienes han venido estimulando desde hace tiempo la ocupación ilegal de tierras en la población, y que han creado en sectores indígenas una actitud de hostilidad hacia el ejército; Que los miembros de la guarnición militar actuaron en legítima defensa ante la agresión, ya que ningún destacamento puede ser objeto de un ataque armado sin resistir y sin defenderse: Que la responsabilidad de estos hechos corresponde a los dirigentes de organizaciones de extrema izquierda que pretenden utilizar a los campesinos sin tierra como instrumentos de su política, sin interesarles las consecuencias de cualquier naturaleza incluyendo la pérdida de valiosas vidas humanas.[12]

Se trataba pues, de una lucha de narrativas en la cual el Gobierno siempre responsabilizaba a los campesinos de que la tropa abriera fuego sobre la multitud, pero ahora introducía a nuevos culpables, los guerrilleros, el Gobierno de Cuba y religiosos locales. En su primera declaración acerca de los sucesos en Panzós, el presidente Laugerud dijo que «Fidel Castro y sus secuaces, los comunistas del Ejército Guerrillero de los Pobres, tienen la culpa de lo que pasó en Panzós». También acusó a misioneros y sacerdotes, y otros ministros religiosos que, «Encubriéndose con sus distintas creencias, han azuzado a los campesinos para invadir tierras». Asimismo, señaló que lo ocurrido en Panzós «Obedece a un plan nacional de subversión encaminado a crearle problemas al gobierno, orquestando conjuntamente con un plan internacional dirigido por el primer ministro de Cuba».[13]

Al respecto, la antropóloga estadounidense Victoria Sanford[14], tiempo después, publicó un interesante trabajo en el que pone al descubierto ese juego de interpretaciones en el que Ejército y Gobierno, representantes del Estado frente a la ciudadanía, se desentienden de cualquier responsabilidad y culpan a los campesinos quekchíes de la tragedia.

El Gobierno, acorralado por la condena general a la masacre, pasó a la ofensiva. En primer lugar, presentó a la prensa a tres soldados heridos con arma blanca, supuestamente machetes. Se trataba de los sargentos segundos Pablo Sicay y Pedro González Tista, y el cabo Bartolo Rodríguez. Los dos primeros expresaron que fueron atacados en el destacamento, mientras que el tercero declaró que no fueron atacados y que el viernes anterior hubo una escaramuza con vecinos del lugar. De inmediato, el mayor Mario René Enríquez, indicó que el tiempo se había agotado, dado que el estado de los pacientes era muy delicado y había que dejarlos descansar.[14]

El día 6 fue capturada, y posteriormente deportada a El Salvador, sor Raymunda Alonso Queralt, monja española que llevaba a cabo su misión en el municipio de Cahabón, Alta Verapaz. Según el ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez, la monja, con su trabajo religioso «Encubría una labor propagandística en favor del partido Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG)»[16]. La religiosa, recluida momentáneamente en la prisión de mujeres Santa Teresa, dijo a la prensa que llevaba ocho años de residir en Guatemala y que nunca había tenido problemas con las autoridades, razón por la cual estaba muy extrañada de su captura. El ministro Álvarez agregó que las distintas misiones religiosas que operaban en el país estaban siendo investigadas, ya que estas entidades, junto con agitadores profesionales de extrema izquierda, sindicalistas y políticos inescrupulosos «querían llevar agua a su molino» en el caso de la masacre de Panzós.[17]

Paralelamente, el Ejército presentó ante la prensa, en las instalaciones del Hospital Militar, a seis campesinos sobrevivientes de la matanza en Panzós, quienes tenían heridas de bala en las extremidades y algunos en el tórax. Ninguno de estos campesinos hablaba español, y por ello el mayor Mario René Enríquez Morales, de Relaciones Públicas del Ejército, sirvió de traductor[18]. Según este oficial, los campesinos dijeron que los líderes son Juan Maquín y sus hermanos; que habían acudido a la plaza de Panzós avisados de que el alcalde les leería un documento llegado de la capital[19]. En la entrevista estuvieron presentes algunos dirigentes de FASGUA, quienes manifestaron que iban a solicitar que los heridos fueran trasladados a un hospital civil.

Sin embargo, AEU, y el movimiento estudiantil en general, no cejaron, mantuvieron la iniciativa. La entidad estudiantil convocó a una conferencia de prensa para el lunes 6 en la sede de la zona uno, la cual fue dirigida por Oliverio Castañeda, secretario general, acompañado de Edgar Canahuí, de la Facultad de Veterinaria; Alfredo Baiza, secretario de Asuntos Nacionales, de Agronomía; Iduvina Hernández, secretaria de Finanzas, de Psicología y Héctor Interiano, secretario de Divulgación, de Ciencias Económicas.



Oliverio dijo ante la prensa que

La matanza de campesinos en la plaza del municipio de Panzós no tiene ninguna justificación a la luz de la ley vigente en Guatemala, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de diversos convenios internacionales firmados por el Estado de Guatemala y que, además, contraviene y es flagrante violación de los artículos 43, 63, 215, 143, 145, 146.[20]

Asimismo, con base en el artículo 62 constitucional[21], la AEU solicita la renuncia inmediata e irrevocable del ministro de la Defensa Nacional, general Otto Spiegeler. Igualmente, ante los rumores de que el nuevo presidente de la República, general Romeo Lucas García, quien estaba a pocos días de tomar posesión, confirmaría en esa cartera al general Spiegeler. La AEU pide al futuro mandatario que no lo incluya en el gabinete.

AEU consideraba que el ministro de la Defensa Nacional era el responsable de la actuación de elementos militares en cualquier lugar de la República y que

Lejos de investigar las causas de la masacre y castigar a los responsables directos, a quienes ordenaron abrir fuego, y a los responsables indirectos, tales como civiles que instigaron a la tropa a asesinar a los campesinos, ha justificado la acción militar de ese día.[22]

Cuando decía estas palabras, Oliverio nos sorprendió a los periodistas y a todos los que presenciábamos la conferencia de prensa. Dijo que el coronel Valerio Cienfuegos, comandante de la ocupación militar de Panzós, no se llamaba así, sino que era de apellido Mendoza. AEU continuó en la conferencia con la exigencia al respeto al derecho de organización y manifestación que asistía a los ciudadanos del país, y especialmente, que se llevara a cabo una justa distribución de la tierra en la región destinada a los campesinos que desde siempre la han trabajado.[23]

Algo que me pareció que impresionó mucho a los periodistas fue la seguridad y seriedad con la que Oliverio anunció que AEU había realizado un «detallada investigación» de los hechos en los cuales perdió la vida más de un centenar de campesinos. Esta investigación –añadió─

está basada en informes de testigos presenciales y documentos emitidos por el Centro Universitario del Norte, con sede en la ciudad de Cobán, Alta Verapaz, de sacerdotes y religiosas de la diócesis de la Verapaz y de algunos heridos entrevistados en el hospital de Cobán el día 29 a las catorce horas.

La declaración del secretario general de AEU fue respaldada por un extenso documento distribuido a los periodistas instantes después, en el cual se consignaba todas las afirmaciones aludidas.[24]

Finalizada la conferencia de prensa, la cual consideramos un éxito, dado el número de periodistas que había acudido, María Alejos y yo nos acercamos a Oliverio y le preguntamos de dónde había salido la información sobre el supuesto verdadero apellido del coronel Valerio Cienfuegos. Nos respondió que una persona la había llevado a la sede de la AEU. Nuestra recomendación fue que era necesario tener mucho cuidado con lo que se decía sobre el Ejército, porque una cosa era condenarlo públicamente por la matanza y otra era revelar conocimiento de hechos muy internos de la institución armada. Al día siguiente, María Alejos me comentó que ninguno de los medios que habían asistido a la conferencia de prensa se había atrevido a publicar esa información.

El general Spiegeler no tardó en responder a la petición de su renuncia y ese mismo día dijo a la prensa que «Como vivimos en un país democrático, el derecho de petición no está vedado, pero es el presidente de la república el que toma las decisiones de prescindir de sus colaboradores».[25]

El mismo día 6, por la tarde, la Asociación de Estudiantes Universitarios de Occidente (AEUO) llevó a cabo en la ciudad de Quetzaltenango una marcha que recorrió las principales calles y avenidas de dicha ciudad con el mismo objetivo, es decir, condenar la matanza de Panzós por parte de los efectivos militares. Participaron junto con los universitarios sectores sindicales agrupados en el Frente de Trabajadores del Sur Occidente (FRETRASO). [26]

Al día siguiente, por la mañana, en la ciudad de Guatemala, varios miles de estudiantes de educación media de la jornada diurna llevaron a cabo una corta manifestación, que culminó con una masiva concentración frente al Palacio Nacional, con el objeto de protestar por la masacre de Panzós y en conmemoración del primer aniversario del asesinato del abogado laboralista, Mario López Larrave[27]. Los jóvenes colocaron una corona con crespones en la puerta de Palacio. Por la tarde noche, los estudiantes de educación media de la jornada nocturna llevaron a cabo otra concentración frente al Palacio para condenar a los autores de la matanza de Panzós.



Con todo, la más importante demostración de condena a la masacre se organizaba para el jueves 8 con aquella marcha que desde semanas antes preparaba el CNUS, pero que la dinámica de los acontecimientos le estaba dando un contenido que rebasaba la conmemoración del primer aniversario del asesinato del abogado laboralista Mario López Larrave. En estos días, la central sindical FASGUA, cuya posición ideológica era minoritaria a lo interno del CNUS, había alcanzado cierto protagonismo, habida cuenta de que la región de Panzós, con sus sindicatos agrícolas y ligas campesinas, era una zona de predominio suyo y, por lo tanto, los contactos con los campesinos sobrevivientes, con la información fresca y detallada proveniente de Panzós, era manejados por ella.

Las reuniones entre los representantes del movimiento popular, tendientes a la organización de la marcha del día 8, se intensificaron y en ellas la representación de AEU estuvo a cargo de Iduvina Hernández, miembra del Secretariado estudiantil. En una de dichas reuniones se le dijo a la prensa que cerca de trescientas organizaciones sindicales, estudiantiles y campesinas participarían en la manifestación, la cual partiría de la plazuela Italia y se dirigiría al llamado entonces parque central.[28]

La manifestación, según explicó a la prensa el representante de FASGUA, condenaría la muerte de más de cien campesinos de los cuales veinte eran mujeres y cinco niños. Se rechazaría también las declaraciones oficiales que hablaban de una supuesta infiltración «subversiva» en los movimientos reivindicativos para así justificar una matanza.

El miércoles 7 por la tarde, en las facultades de la universidad se desarrollaba una intensa actividad. Los distintos grupos estudiantiles, los directivos de las asociaciones de facultad, en fin, docenas de estudiantes, estaban inmersos en la tarea de pintar mantas y carteles para el día siguiente. Seguramente pasaba lo mismo en los sindicatos, en la CNT, en la Federación de Empleados Bancarios (FESEBS), en la FASGUA, en el Comité de Unidad Campesina (CUC), en el Sindicato Central de Trabajadores Municipales (SCTM), esto es, en todas las organizaciones participantes en estas reuniones.

Continuará.

La Gazeta

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Imagen principal, portada de Prensa Libre del 2 de junio de 1978, tomada de Prensa Libre.

[1]«Castigo para culpables de masacre exigen partidos de oposición», Diario El Gráfico, Guatemala, 2 de junio de 1978, p. 5.
[2]«Panzós dando la vuelta al mundo ahora. En repercusión internacional», Guatemala, El Imparcial, 1 de junio de 1978, p. 1.
[3]«Se perjudica la imagen de nuestro país», op. cit,
[4]«Minuto de silencio por muertos de Panzós en la asamblea tica», Guatemala, El Imparcial, 2 de junio de 1978, p. 1.
[5]«Panzós; sangre, duelo y misterio», Guatemala, La Nación, 2 de junio de 1978, p. 3.
[6]«Testigos dan su versión sobre los hechos», Guatemala, Diario El Gráfico, 2 de junio de 1978, p. 3.
[7] Abraham Baca Dávila, «En Panzós lloran a sus muertos», Guatemala, El imparcial, 2 de junio de 1978 p. 1.
[8] Ricardo Gatica Trejo, «Panzós, una población bajo ocupación militar», Guatemala, Diario El Gráfico, 2 de junio de 1978, p.2.
[9] Ibíd.
[10]«La posición del gobierno ante los hechos de Panzós», Guatemala, Diario El Gráfico, 31 de mayo de 1978, p. 2.
[11] Ibíd.
[12]«Panzós; sangre, duelo y misterio», op. cit.
[13]«Panzós: conmoción sigue. Presidente señala a los culpables de la matanza», Guatemala, El Imparcial, 1 de junio de 1978, p. 1
[14]«Soldados heridos en Panzós dieron declaraciones», Guatemala, Prensa Libre, 1 de junio de 1978, p. 7.
[15] Victoria Sanford, La masacre de Panzós: etnicidad, tierra y violencia en Guatemala, Guatemala, F&G editores, 2009, pp. 65-115
[16]«Monja dominica aprehendida por adoctrinamiento a campesinos», Guatemala, El Imparcial, 7 de junio de 1978, p. 1.
[17] Ibíd.
[18]«Señalan acción de agitadores», Guatemala, El Imparcial, 7 de junio de 1978, p.1.
[19] Ibíd.
[20]«En Panzós no hay toque de queda se declara», Guatemala, El Imparcial, 6 de junio de 1978, pp. 1 y 9.
[21] Derecho de petición, según la Constitución de 1965 entonces vigente.
[22]«En Panzós no hay toque de queda», op. cit.
[23]«En Panzós no hay toque de queda se declara», Guatemala, El Imparcial, 6 de junio de 1978, pp.1 y 9.
[24] Ibíd.
[25]«Spiegeler: «Solo el presidente puede prescindir de sus colaboradores», Guatemala, La Tarde, 6 de junio de 1978, p. 5.
[26]«Sectores estudiantiles y laborales repudiaron la muerte masiva de campesinos en Panzós», Guatemala, La Nación/Quetzaltenango, 8 de junio de 1978, p. 2.
[27]«Miles de estudiantes manifiestan en protesta contra matanza de Panzós», Guatemala, El Imparcial, 7 de junio de 1978, p. 1.
[28]«Manifestación de protesta por tragedia de Panzós», Guatemala, La Tarde, 1 de junio de 1978, p. 4.