martes, 25 de agosto de 2026

FERNANDO JOM Luchó por la libertad del pueblo Poqomchi

Kajkoj Máximo Ba Tiul[1]

 

Conocí a Fernando, aproximadamente en el año de 1980.  En el movimiento cooperativista y luego en el movimiento de catequistas.  Un hombre que se distinguió por su sonrisa, educado, reflexivo y comprometido.  Fue de los primeros miembros de la comunidad de Najtilabaj, que se asoció a la cooperativa de Ahorro y Crédito San Cristóbal, R.L., eso se contaba entre los demás socios y uno de los primeros catequistas de la comunidad y de esa region.  

 

Como catequista, lo conocí cuando era párroco de San Cristóbal Verapaz, el Padre Fernando Bermúdez, un español, quien llegó unos meses después que dejara la parroquia el Padre Santiago Indeku, este era belga[2].  Después de Fernando, llegaron al municipio un grupo de sacerdotes filipinos de la Congregación Inmaculado Corazón de María, entre ellos Conrado de la Cruz[3], Wili, Carlos y Wilfredo.  Se encargaban de atender la cuasi parroquia de Santa Cruz y la parroquia de San Cristóbal Verapaz.

 

Fernando, siempre fue un “gran hombre y símbolo de la lucha por la soberanía del pueblo Poqomchi”, dice Fernando Bermúdez[4], con quien seguimos manteniendo una amistad.  Es cierto, Fernando Jom, desde que lo conocí, siempre demostró su solidaridad con su comunidad.  Lo aprendió de la formación de catequistas y del cooperativismo, cuando este movimiento era fuerte en el país y cuando participaba en la formación catequética, que se daba como parte de Teología de la Liberación. 

 

Recuerdo, a Fernando, hablar a su comunidad, utilizando la biblia.  Les instruía diciendo que “así como los cristianos habían aprendido a vivir juntos y a tener todas las cosas en común y que nadie pasaba necesidad porque todos lo compartían”, haciendo referencia a los “Hechos de los Apóstoles”, así “debería ser y hacer la comunidad de Najtilabaj con todos los que sufren, principalmente con los pobres”.

 

Muchas veces me encontré con Fernando, en su comunidad y en el pueblo.  En 1979 más o menos, nos encontrábamos en las reuniones del Comité de Unidad Campesina en la finca Chisanim[5], que fue una de las fincas que se compró con apoyo solidario, para repartírsela a los indígenas sin tierras, de acuerdo a la visión de otros hombres muy comprometidos con la causa de los pobres, como; Policarpo Cal Chen y Juan Vitalino Calel Caal,  a quienes Fernando, cita en su testimonio que rindió para el informe sobre la Recuperación de la Memoria Histórica -REMHI y para la Comisión Sobre Esclarecimiento Histórico -CEH-, copia que me entregó cuando nos volvimos a ver después de muchos años.

 

“Ingresé al Comité de Unidas Campesina (CUC), encabezado en la zona por Vitalino Caal (ya fallecido[6]), Lázaro Morán (quien fue secuestrado) y Fernando Jom[7]. El tiempo fue utilizado para planificar como organizarnos mejor, pero llevó tiempo realizarlo, en el mes de enero de 1978, hicimos los contactos con el sacerdote Santiago (se refiere a Santiago Indekeu), siendo yo miembro del grupo catequista y dirigente de la comunidad Najtilabaj”

 

Muchas noches de lluvia, los íbamos a visitar a su comunidad.  Siempre nos quedamos platicando en su casa y no alcanzaba la noche para platicar.  La comunidad nos recibía muy contenta.  A veces, se reunía gente de Najtilabaj, Chicar, San Isidro, Chituj, Katalji y de otros lugares, para hablar sobre la difícil situación del país y de la comunidad y cómo algunas gentes a quienes el ejército y los comisionados los habían convencido, diciéndoles que, “la gente que se reunía en las ermitas, capillas o casas particular, eran guerrilleros”.    

 

Fernando Jom Cojoc, primo de Fernando, quien es citado innumerables veces en el Informe de REMHI[8].  Los sobrevivientes del genocidio “Poqomchi”, lo describen como un asesino, “una vez, deshizo a machetazos e hizo picadillo a muchos niños, delante de la comunidad de Najtilabaj”[9].  Otro entrevistado dice, “nosotros vimos, cuando los expac[10] y los comisionados militares de Las Pacayas, Rancho, Najtilabaj y del pueblo, dirigidos por Fernando Jom Toc, tiraban a los niños desde un peñasco y los niños caían de cabeza y ahí morían”[11].

 

Fernando, siempre fue una persona incansable.  Cuando ya no se podía hacer reuniones de día, se comenzaron a hacer de noche y muchas veces bajo la lluvia, que, en esa época, eran fuertes en la región. Después de las reuniones, a las que asistí muchas veces, terminábamos en grandes comidas, tortillas grandes que nada tenían que envidiarle a la luna, porque eran blancas y redondas, como era costumbre entre los Poqomchi y los Q’eqchi’.  Ahí dormíamos, sobre una tablita y un nylon encima.  No se sentía frío, porque los restos de leña, calentaban más que una sábana o cobija, además del calor de la gente, que motivaba a seguir luchando.

 

Poco a poco, la organización territorial se estaba fortaleciendo.  En 1981, había muchas comunidades organizadas.  Como dice Fernando, “formamos un grupo en cada comunidad, así hicimos en todas las aldeas… en ese tiempo, había un alto dirigente del CUC, quien nos visitaba constantemente, su nombre era Vicente”.  Posiblemente se refería a Vicente Menchú, a quien también vimos muchas veces en Chisanim, en la sede la Cooperativa y en la Parroquia, algunas veces acompañado de Gregorio Yujá”.

 

Después de ese tiempo de reflexión, formación y organización, comienza la persecución en contra de las comunidades que estaban tratando de buscar el camino para su liberación y como seguirá diciendo Fernando en su testimonio;  “también los opositores comenzaron a organizarse y cada ocho días llegaban a la zona militar a quejarse de lo  que nosotros hacíamos, y lograron sus propósitos, porque en poco tiempo la zona militar nos informó por escrito que estábamos fuera de la constitución y habíamos dejado de ser miembros del ejército”.  Y aunque Fernando, también era comisionado militar, a sus compañeros no les importó y llegaron a malinformarlo en el ejército.

 

Comienza el período de masacres[12], persecución, desaparición y hostigamiento en contra de las comunidades, personas y familias organizadas.  Se desarrolla el desplazamiento forzado.  Fernando, recuerda las masacres en Chirexquiche’ en 1981, en el mismo año la masacre de Najtilabaj y posteriormente la toma del centro de Najtilabaj como destacamento militar y entonces tuvieron que tomar la decisión de quedarse que significaba morir en manos del ejército o huir que significaba defender la vida.  “Fue por eso que salimos a escondernos dentro de las montañas, para que no nos mataran a nosotros y a nuestra familia”.  

 

Fue en este momento, cuando dejé de ver a Fernando, porque igual muchos de nosotros tuvimos que salir del pueblo.  Hasta que supe que lo tenían retenido en la aldea modelo de “Akamal”, después de haberse acogido a la amnistía decretada por Ríos Mont en 1983.  

 

Aceptar la amnistía, fue el resultado de la persecución a la que eran objeto todas las comunidades que se habían desplazado hasta la Sierra de Chama y construir sus medias champas con nylon u hoja de caña, a orillas del río Chixoy.  Muchas veces dirigida por el grupo de comisionados militares de San Cristóbal Verapaz y de las aldeas de Las Pacayas, Rancho y Najtilabaj, quienes acompañaban al ejército de Cobán, Ixcan y Zona Reyna.  Estos fortalecidos con el cuerpo élite “Tz’ultaq’a”, que eran una versión de los Kaibiles en la región.  A veces, eran perseguidos solo por comisionados y sus ayudantes, así como miembros de expatrulleros, dirigidos por comisionados militares del municipio de San Cristóbal Verapaz, quienes después de sacarlos del lugar donde estaban, les robaban sus animales y su comida.

 

La gente desplazada, ya no tenía comida, ropa y padecía de muchas enfermedades por el clima que, en ese tiempo, era de mayor cantidad de lluvia. Y por eso, Fernando dice: “fue difícil tomar la decisión de entregarse, ante la posibilidad de morir a manos del ejército, ya que éste, nos había dejado sin semillas, sin cultivos, ni frijol, ni caña, ni aguacate y creíamos que no se podía esperar nada bueno de los soldados, todos estábamos desconfiados”

 

Fernando como era el líder más buscado del grupo, fue torturado, fue interrogado por militares y G2, a la vista de su comunidad y de quienes eran sus enemigos; “me torturaron con la bayoneta, recibía 25 puñetazos en el estómago, condenado a un mes en la bartolina con un solo tiempo de comida, me decían “… son buenos para aguantar hambre, pues te vamos dar solo un tiempo de comida”. Me pedían que dijera en donde había dejado las armas…que armas si solo era catequista y dirigente del CUC y mis armas eran solo la biblia y los conocimientos del CUC”.

 

En el año de 1984, volví a ver a Fernando, en una de las calles del municipio.  A eso de las seis de la tarde.  Yo estaba saliendo de una de esas tiendas donde antes se compraba de todo, las que ahora se llaman “abarroterías”.  Se volvió a reír y medio escuché que me dijo que “tuviéramos cuidado”, porque la situación no había pasado.  Se fue corriendo, porque siempre le ponían a alguien que lo siguiera.

 

Después, ya no volví a verlo, hasta cuando URNG, se convirtió en partido político y entonces me dijo, “que estaba contento porque se estaba organizando de nuevo el movimiento en el municipio, pero, que había mucha desconfianza entre los compañeros y que había muchos mañosos.  Y se refería, que había algunos que se estaban aprovechando de los recursos”.

 

Fernando, decía, “que iba a seguir hasta donde se pudiera.  Pero, que igual estaba frustrado, porque no había modo que se lograra el cambio”.   Cada vez que regresaba al pueblo, lo encontraba y platicábamos.  Después supe que se volvió evangélico y pastor de su iglesia.  Muchas veces, lo visite en su casa.  Entre la plática, volvíamos a hablar de la lucha, la organización y la formación.  

 

La última vez, ya cansado, mayor de edad, con algunos pelos blancos, con su misma sonrisa con la que lo conocí, me dijo: “hasta perdí a mi hijo”, se refería a Fernando su hijo, que se involucró en el movimiento con apenas 12 años y que siempre me preguntaba; “que tanto hacen con mi papá, yo también quiero estar ahí”. Su hijo asesinado por miembros del ejército, después que fue incorporado como especialista, al ser capturado por el mismo ejército en una de las comunidades de la Sierra de Pampakche’.

 

Fernando, ese hombre humilde que quiso liberar a su comunidad de la opresión. del racismo, de la pobreza, del analfabetismo, dice en su testimonio, “después a mí me pasó una cosa terrible, el “chillón” Nicolás Xoy le dijo al ejército que el primer memorial[13], no lo pude haber hecho yo, porque no puedo escribir a máquina, sino que seguro que me lo había hecho uno de mis hijos, el que tenía 21 años, que en este tiempo era estudiante, así fue que el 14 de agosto de 1987, cuando mi hijo fue a jugar futbol a Tactic, lo asesinaron a balazos”.

 

Fernando, un hombre, un padre de familia, un dirigente,  que se nos adelantó, dejando muchos ejemplos de paz, solidaridad, apoyo mutuo, comunidad.  Un hombre que nació y se formó para ser líder.  Un hombre que siempre pensó en la revolución. Un hombre como esos que ahora hacen falta en nuestro país.  Un hombre que a pesar de su sufrimiento siguió soñando que los “acuerdos de paz, si no se enseñaban a la gente, no servían para nada”.

 

Fernando, se nos ha ido.  Ahora, se encontró con quienes estuvo caminando por todos lados, caminado hacia la libertad.  A Fernando, no le decimos adiós, sino “Hasta Siempre Compañero y Hermano”.  



[1] Maya Poqomchi, antropólogo, filosofo, teólogo e investigador

[2] Santiago Indekeu, fue el fundador del hospitalito para niños que por muchos años estuvo en la Parroquia de San Cristóbal, en donde estuvieron muchos niños y niñas de las comunidades, que quedaban huérfanos por el conflicto.  Muchos de ellos fueron dados en adopción a familias de otros países y de Guatemala.

[3] El 1 de mayo de 1980, el P. Conrado de la Cruz y el catequista Herlindo Cifuentes de la parroquia de Tiquisate, fueron secuestrados y desaparecidos en las cercanías del Palacio Nacional de la Ciudad de Guatemala cuando presenciaban la marcha de los sindicatos por el día de los trabajadores.

[4] Párroco de San Cristóbal Verapaz, en los primeros años del genocidio.

[5] Esta finca ahora convertida en propiedad privada, en potrero y restaurante privada, porque algunos directivos de la cooperativa que llegaron después del asesinato de don Poli, la descapitalizaron y comenzaron a vender los bienes de la cooperativa, https://www.centroreflexionesnimpoqom.com/post/revista-el-odio-pudo-m%C3%A1s-que-el-desarrollo, visto última vez el 23 de agosto de 2026.

[6] Dijo fallecido, aunque en la realidad, está desaparecido.

[7] Se nombra a él mismo o se refiere a otra persona del mismo nombre, porque en esa región, suelen haber muchas personas con el mismo nombre y el mismo apellido.

[8] https://www.remhi.org.gt/bd/ver_responsable2.php?cual=928, visto última vez el 21 de agosto de 2026.

[9] Entrevista en el mes de agosto de 2026.

[10] Se refiere a los Patrulleros de Autodefensa Civil, un grupo paramilitar de Guatemala, en tiempos del genocidio.

[11] Entrevista en el mes de agosto de 2026.

[13] Se refiere a un memorial que mandó al presidente Vinicio Cerezo, diciéndole que las familias que seguían retenidas en Akamal, querían regresar a la comunidad de Najtilabaj.  El encargado un coronel asimilado de nombre Julio Corzantes, los orejas y miembros del ejército no querían dejarlos salir, porque querían quitarles sus tierras.



https://www.facebook.com/nimpoqom/, 23 de agosto de 2026

CENTRO DE REFLEXIONES NIM POQOM






 

lunes, 24 de agosto de 2026

PARTICIPAR PARA CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA PARA GUATEMALA

PRENSA COMUNITARIA
Por Juan José Hurtado Paz y Paz

Escribo a título personal y no en representación de la organización donde trabajo. Tampoco lo hago desde un conocimiento de primera mano de lo que está ocurriendo, pues por diversas razones no participo activamente en el esfuerzo de convergencia de personas, organizaciones y fuerzas que buscan construir una alternativa democrática para Guatemala. Me parece importante decirlo porque no pretendo hablar por quienes están impulsando esta iniciativa ni asumir un papel que no me corresponde.

Pero sí quiero expresar que celebro que haya personas, organizaciones y movimientos que estén intentando construir un amplio frente para alcanzar democracia y alcanzar bienestar para todas y todos.

Sé que las dificultades son enormes. Sé también que existen razones para tener dudas, cuestionar procedimientos, señalar diferencias y preguntarse si una convergencia tan amplia puede realmente caminar. Todo eso es legítimo. Con lo que no estoy de acuerdo es descalificarla de entrada.

Hay quienes ya le auguran poco futuro al esfuerzo o consideran que está condenado al fracaso. Algunos cuestionamientos seguramente son pertinentes y deben ser escuchados. Pero una cosa es señalar desafíos y riesgos, y otra muy distinta es asumir, desde el comienzo, que no vale la pena volver a intentar.

El punto de partida es preguntarnos cuál es el contexto en el mundo, en la región y en nuestro país y cuestionarnos qué responsabilidad histórica tenemos frente a nosotros.  En esa situación, considero indispensable que Guatemala necesita hoy la más amplia convergencia posible de fuerzas democráticas y progresistas.

El mundo nos muestra los riesgos de sociedades cansadas de la política y la llamada “democracia”, decepcionadas de sus instituciones y dispuestas a entregar su futuro a quienes prometen soluciones fáciles, de mano dura y orden absoluto, esgrimiendo un discurso de odio, intolerancia e imposición. Ahí están, con sus diferencias, experiencias como las de Trump o Milei, para mencionar algunas. En distintos lugares, los autoritarismos avanzan aprovechándose de la frustración, el miedo y la polarización.

Guatemala no es inmune a esos peligros. Por el contrario, pareciera que ese es el rumbo que llevamos.

Frente a esto, el reto es construir un frente amplio que integre a diversos, pero que sea capaz de encontrar lo común para avanzar juntos para la construcción de democracia. Solos no llegamos a ninguna parte. Ningún movimiento, partido, organización social, pueblo indígena, colectivo de mujeres, agrupación juvenil, sindicato, sector académico o ciudadano por sí solo tiene la capacidad de transformar el país. Cada uno tiene saberes, experiencias, fortalezas, pero también grandes limitaciones. La construcción de una alternativa democrática exige sumar, no restar.

Nadie tiene toda la verdad absoluta ni es capaz de transformar el país en solitario. Por eso es indispensable dejar de lado la prepotencia, la arrogancia y las competencias. Una de las mayores amenazas para cualquier esfuerzo de convergencia es el sectarismo: creer que nosotros tenemos la verdad y que quienes piensan diferente están equivocados, son ingenuos o, peor aún, son enemigos.

Una sociedad democrática es, precisamente, aquella que reconoce que existen distintas miradas y aprende a convivir con ellas. La diversidad no debe ser un obstáculo que haya que eliminar. Por el contrario, puede convertirse en una fortaleza si somos capaces de encontrar aquello que nos une.

Esto requiere apertura al diálogo, saber escuchar, aprender de las y los demás, y no tratar de imponer. También requiere distinguir entre ser radical y los radicalismos. Ser radical significa ir a la raíz de los problemas, atreverse a imaginar cambios profundos y no conformarse con administrar aquello que queremos transformar; eso es correcto. Los grandes sueños son necesarios pues nos inspiran. Sin ellos, la política se reduce a administrar lo existente. Pero tener grandes sueños no significa pretender alcanzarlos de un solo golpe.

La transformación de una sociedad es un proceso. Se construye paso a paso, acumulando fuerzas, aprendiendo de los errores, corrigiendo el rumbo y avanzando cuando las condiciones lo permiten.

No hay contradicción entre tener un horizonte ambicioso y caminar con los pies puestos en la tierra.

Una alianza amplia no significa borrar las diferencias. Al contrario: significa reconocerlas y encontrar una manera democrática de tratarlas. No necesitamos estar de acuerdo en todo para defender aquello que consideramos fundamental. Podemos tener distintas concepciones económicas, sociales o políticas y, sin embargo, coincidir en procurar democracia, un Estado de derecho, respeto y ejercicio pleno de los derechos humanos, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de la juventud, de la naturaleza y de una vida digna para todas y todos.

La clave está en saber distinguir entre las diferencias irreconciliables de aquellas en las que es posible hacer concesiones para avanzar en lo inmediato. Toda construcción política requiere acuerdos. Y todo acuerdo implica ceder en algunos aspectos. Pretender que una convergencia se construya sin ninguna concesión es condenarla al fracaso.

Lo que no puede negociarse son los principios fundamentales. Pero alrededor de ellos existe un amplio espacio para dialogar, acordar y buscar soluciones compartidas. Por eso tampoco necesitamos purismos.

Nadie llega a una convergencia con las manos completamente limpias de errores, contradicciones o limitaciones. Todas las organizaciones tienen historias, aciertos y desaciertos. Todos los liderazgos tienen fortalezas y debilidades. Si exigimos perfección antes de sentarnos a conversar, probablemente nunca nos sentaremos.

Al mismo tiempo, una convergencia nacional no puede limitarse a acuerdos entre dirigencias. Necesita construirse desde la base. Los pueblos indígenas, las mujeres y las juventudes deben ser partícipes y no pueden ser vistos únicamente como sectores que deben ser incorporados a una estructura previamente diseñada por otros. Su participación debe ser sustantiva y tener capacidad real de aportar a la definición del rumbo.

En Guatemala existe una enorme riqueza de experiencias comunitarias, organizaciones territoriales, autoridades indígenas, movimientos de mujeres, organizaciones juveniles y múltiples formas de organización social. Allí hay conocimientos y prácticas de participación democrática que muchas veces han sido ignorados por la política tradicional.

Una alternativa democrática debe construirse con esas voces y aprender de ellas. También tendrá que reconocer sus propias debilidades. Todo esfuerzo que comienza tiene limitaciones. No tiene sentido ocultarlas ni pretender que no existen. Lo importante es identificarlas y trabajar para superarlas. Un tejido fuerte no se construye porque todos los hilos sean iguales. Se construye porque, siendo diferentes, logran entrelazarse.

No descalifiquemos; participemos. En lugar de esperar que una iniciativa fracase para decir “se los dije; no tenía futuro”, deberíamos preguntarnos qué podemos aportar para que tenga posibilidades de avanzar. En lugar de señalar desde afuera cada defecto, podríamos participar, proponer, cuestionar cuando sea necesario y ayudar a corregir lo que deba corregirse. Eso no significa entregar un cheque en blanco. Significa ejercer una crítica responsable.

El Frente Amplio por la Democracia no tiene garantizado el éxito. Nadie puede saber hoy hasta dónde llegará ni si logrará superar las enormes dificultades que seguramente encontrará en el camino. Tampoco sabemos si será capaz de mantener la unidad en medio de las diferencias, ni si se tendrá la madurez suficiente para anteponer lo común a los intereses particulares.

Pero precisamente por eso necesita aportes, participación y vigilancia democrática, no descalificación anticipada. El país no necesita competencias entre quienes se consideran dueños de la verdad. Necesita capacidad para reconocernos mutuamente, escucharnos, llegar a consensos y construir acuerdos.

La historia nos ha colocado frente a una responsabilidad que no podemos eludir. Seguramente no podemos construir de inmediato el país que soñamos. No son tiempos de revoluciones; no tenemos las fuerzas necesarias para lograrlo. Tampoco pretendamos ponernos de acuerdo en todo. Pero sí podemos contribuir a levantar un tejido democrático que nos permita avanzar.

No se trata de pensar todos igual. Se trata de saber caminar juntos para impedir que sigamos retrocediendo. Por eso, antes que descalificar, participemos. Antes que exigir perfección, aportemos. Antes que preguntarnos qué nos separa, busquemos qué podemos construir juntos. Es lo que hay. Y, frente a los tiempos que vivimos, vale la pena apostarle.

https://prensacomunitaria.org/2026/08/participar-para-construir-una-alternativa-democratica-para-guatemala/



A LA BANCARROTA DE LOS CORRUPTOS, OTRA OPCIÓN DE PODER

Miguel Ángel Sandoval  


El 20 de agosto, EL FRENTE AMPLIO POR LA DEMOCRACIA –FAD-  llevó a cabo una reunión multitudinaria con la participación de varios partidos políticos y un número importante de organizaciones sociales y muchos ciudadanos para  conocer y respaldar el «Pacto Político por la Democracia».

Lo relevante de este acto es que en el mismo se conoció la postura de este conglomerado con un planteo político, con líneas estratégicas, con propuestas  de corto y largo plazo.  Ello, como se dijo con claridad por mi persona al presentar los motivos y propósitos del FAD, en un sólido documento político, “que tiene como pilares el bien común de la constitución y los acuerdos de paz.”

Mientras los partidos, organizaciones sociales y ciudadanos, decían: los sectores progresistas hacen propuestas políticas serias, desde una visión democrática, las derechas corruptas se tiran acusaciones de lo más variado, desde corruptos, narcos, estafadores  asesinos. Es la barbarie personificada. Es el abandono de la política, del respeto constitucional, del estado de derecho, de todo. Es la ausencia de ideas, la aridez intelectual. Insisto es la barbarie.

Esta es una de las razones que me han llevado a la afirmación de que en nuestro país la disyuntiva es clara: democracia o barbarie. 

Pero este planteamiento se debe de inscribir en el marco de un proceso que permita que las fuerzas progresistas, democráticas o revolucionarias, crean que es posible acceder al poder del estado siempre y cuando sean capaces de unificar esfuerzos, sumar perspectivas, y entre todos, derrocar al animal de la corrupción con todas sus expresiones institucionales y no institucionales. Todo ello juntos.

De acuerdo con la ley electoral y de partidos políticos, que deberíamos de modificar, un partido tiene como requisitos mínimos para contar con un registro legal,  tener organizados y con asambleas  12 departamentos y 50 municipios.  Algunos partidos pueden contar con un departamento adicional, o varios municipios extras, pero el punto central es que los requisitos para cada evento de asamblea, demanda muchos requisitos formales, innecesarios, y por ello se opta por ese mínimo.

Esto nos dice que hay municipios y departamentos que no cuentan con la presencia organizada de la mayoría de partidos. Es el terreno de los secretarios generales, que disponen a quien nominar y en ocasiones, especialmente en las derechas corruptas, el precio de cada nominación. Es parte de lo que hay que corregir.

Se sabe de los partidos franquicia de las derechas, que en ocasiones no alcanzan a tener votos que sean equivalentes  a su número teórico de afiliados,  ni en los 12 departamentos y los 50 municipios. Es cuando se sabe o se conoce, la implantación real de los partidos y las  bases que pregonan. Un estudio de los resultados electorales pueden confirmar esto que se señala.  

Por estas razones se puede afirmar que no hay antes de los procesos electorales, partidos grandes o pequeños, pues lo que existe, es más o menos dinero para campañas, abiertas o veladas, como la proliferación de mega vallas con la inscripción de “afíliate” que representan gastos millonarios pero “legales”. Mientras que un mitin en donde se diga “vota por mi” es ilegal. Son las trampas de un sistema electoral que ya colapsó.

RAZONES PARA UNIRSE

La base conceptual de lo que se plantea en el Pacto Político por la Democracia nos convoca a actuar de forma urgente. Y digo que de forma urgente pues más allá del calendario electoral, las personas que desde sus organizaciones políticas o sociales, así como infinidad de personas que apoyaron, apoyan y apoyarán el pacto por la democracia, esperan resultados concretos.

Y ello pasa por crear nuevas condiciones de participación política. La forma tradicional no alcanza a soportar o interpretar, los nuevos datos que nos proporcionan la realidad y los contenidos del pacto por la democracia.

Una afirmación central es la que señala que de momento no hay alternativa progresista para el relevo del actual gobierno y que solo  las fuerzas progresistas  grandes o pequeñas agrupadas, pueden dar una perspectiva al rumbo abierto por la firma de la paz y su agenda, las movilizaciones del año 2015 y de forma clara, lo acontecido en los meses finales del 2023.

Por ello la indispensable unidad de estas fuerzas.

Esas razones y propósitos están, con claridad, expuestas en la proclama inicial del FAD de 8/11/2025 y  en el Pacto por la democracia suscrito por partidos,  organizaciones  sociales y la gente progresista y democrática  el 20 de agosto de 2026.

Todo esto tiene lugar, cuando las expresiones de las derechas aliadas o vinculadas con el pacto de corruptos se señalan con el dedo de narcos, corruptos, con falta de ética. En una absoluta bancarrota moral y por supuesto, política e ideológica.

Es como hemos señalado desde hace mucho tiempo, que tenemos ante nosotros la opción de esta época que  se plantea alrededor de la urgente derrota política del pacto de corruptos y sus aliados, del rescate de las instituciones democráticas, de la recuperación de la política, de la ética en ella, lo que nos pone, con toda la claridad posible,  ante la disyuntiva de «democracia o barbarie» 

https://publicogt.com/a-la-bancarrota-de-los-corruptos-otra-opcion-de-poder/

viernes, 21 de agosto de 2026

ARENAS: FALSO PERIODISTA, PÉSIMO HÉROE

Edgar Rosales | Política y sociedad / DEMOCRACIA VERTEBRAL

La rocambolesca denuncia de Rodrigo Arenas, director de República, acerca de la existencia de un plan para asesinarlo como represalia por la publicación de una serie de reportajes relacionados con la existencia de mafias políticas locales supuestamente vinculadas con el narcotráfico, sin duda ha cumplido su perverso propósito: colocarse ante la opinión pública poco informada, como un potencial mártir de la pluma.

En el caso particular y con base en mi condición de periodista curtido hasta la médula, el circo mediático así montado, de inmediato me sonó a farsa y para colmo de Arenas, muy mal montada. Y es que se trata de una declaración que no solo insulta la inteligencia sino al desmontar el fondo de la denuncia, el argumento de la heroica persecución se hunde en el pantano de la falsedad.

Por supuesto, no pretendo negar que no exista un oscuro maridaje entre políticos corruptos y alfiles del crimen organizado. De ninguna manera. Empero, en este caso no hubo revelación heroica. Las publicaciones del pasquín mencionado, fueron apenas un simple refrito de datos que InSight Crimeya había investigado y publicado, con auténtico rigor periodístico. 

Es decir, Arenas y su libelo no descubrieron nada nuevo ni emprendieron una profunda y arriesgada investigación que respaldara lo publicado, como sí lo haría un auténtico periodista. Nunca hubo un audaz trabajo encubierto ni se presentaron revelaciones inéditas. Atribuirse un riesgo mortal por reciclar datos que ya eran del dominio público, luce más como un delirio enfermizo de grandeza que un peligro real, derivado del ejercicio periodístico.

Y es que esto nos lleva a otro punto: Arenas y su equipo cercano de banderizos, jamás han ejercido el periodismo. Carecen de la formación académica necesaria y de la catadura moral para desarrollar una labor tan importante. Decididamente: se trata de un grupo de activistas políticos que se cobijan bajo la sombrilla de la libertad de expresión para sembrar incertidumbre conspiranoica.

Este montaje, además, no ocurre en el vacío. Quienes tenemos memoria histórica no podemos olvidar que Arenas arrastra consigo un tenebroso historial, marcado por señalamientos de financiamiento electoral ilícito y opacidad financiera. Además, están frescas sus andanzas en los círculos de poder gringo, según investigaciones de The Washington Post.

Este seudoperiodista contrató, bajo el registro FARA, a la firma de cabildeo norteamericana Corcoran Partners al costo de la exorbitante suma de 420 mil dólares para influir en la política exterior hacia Guatemala. Estos onerosos lobbies, sirvieron para impulsar candidaturas nefastas como la de Roberto Molina Barreto en la Corte de Constitucionalidad y terminaron por desgastar la poca credibilidad internacional de Arenas, al grado que el Subcomité para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos. lo tachó de su lista de testigos en audiencias oficiales.

La cuestión obligada, entonces, se dirige hacia un punto: ¿Qué busca, entonces, el director de República con este libreto? La respuesta apunta con claridad hacia Washington D.C., donde ha intentado desesperadamente limpiar su imagen tras haber sido relegado al ostracismo. 

Con esta perspectiva, los reportajes prefabricados adquieren una función puramente utilitaria: son realmente una carta de presentación cosmética ante las agencias gringas. Y al escenificar una supuesta amenaza de muerte por parte de mafias locales, Arenas intenta refundar su maltrecha imagen, utilizando al periodismo para retomar su verdadero rol de operador político, ahora bajo el disfraz de supuesto «enemigo frontal del narcotráfico». ¡Todo parecía bien calculado!

Ahora bien, esta situación ha escalado a niveles imprevisibles y peligrosos, pero a la vez abre una poderosa oportunidad para la institucionalidad. Es ahora cuando el jefe del Ministerio Público debe demostrar de qué está hecho. Y es que, si las denuncias de InSight Crime son ciertas, es el momento de limpiar el panorama político controlado por las mafias.

Y al mismo tiempo, es menester investigar la denuncia del supuesto plan para atentar contra Arenas: de ser cierta, la fiscalía tiene la ocasión de ganar abundante credibilidad al garantizar su vida. Y, de ser falsa ─como supongo─ también debe proceder contra el aprendiz de víctima y deducir las responsabilidades por el delito de acusaciones y denuncias falsas, lo cual marcaría un hito importante en la lucha contra la impunidad.

Por antonomasia, el periodismo de investigación ha sido una misión de alto riesgo en Guatemala, donde impera una realidad trágica que ha cobrado vidas, exilios y libertades de comunicadores genuinos, que han enfrentado a cualquier poder sin subterfugios ni agendas ocultas. Utilizar la narrativa de vulnerabilidad como una burda estrategia de posicionamiento personal y lavado de imagen, sería un acto de mezquindad intolerable, que merece total repudio. 

https://www.gazeta.gt/95910/



EL PACTO DEMOCRÁTICO POR GUATEMALA

Por: Factor Méndez

El Frente Amplio por la Democracia (FAD) presentó esta semana el Pacto democrático por Guatemala, una propuesta que busca la unidad nacional de sectores progresistas, democráticos y revolucionarios, para lograr la transformación del país. Hay que decir que esta iniciativa promovida desde el 2025, es una invitación hecha por el reconocido político de izquierda Miguel Àngel Sandoval, suscriptor de los Acuerdos de Paz y exmiembro de la Comisión Político Diplomática de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), quien de buena fe considera que en Guatemala un frente amplio donde confluyan diferentes fuerzas políticas e ideológicas, si llega a consolidarse, podría disputar y ganar en la próxima contienda electoral de 2027 el ejercicio del poder público.

Vale recordar que esa intención no es novedosa y tampoco inédita, que en el pasado reciente por iniciativa de otras personas y de colectivos ciudadanos, se agotaron reiterados esfuerzos por promover la unidad de acción de las distintas fuerzas políticas democráticas y de izquierda con la misma intención de conformar un frente político común, capaz de derrotar en las urnas el proyecto de las derechas y de la extrema derecha, dichos intentos fracasaron porque los diferentes colectivos políticos que participaron en esos procesos, no estuvieron dispuestos a ceder sus posiciones hegemónicas, egoístas e individualistas. Perdieron de vista el horizonte del bien común y la construcción de un futuro con justicia social, el buen vivir con equidad y bienestar social.

Para comprender mejor qué es un frente amplio, hay que entender lo que significa en política el concepto de amplitud, es una coalición o alianza de varios partidos, grupos sociales y movimientos por lo general de izquierda, centro-izquierda o progresistas que se unen con el propósito de ganar elecciones y lograr un objetivo común de gobierno. Sus características principales son: Unión de fuerzas: significa que reúne a diferentes sectores políticos y sociales para sumar votos y poder. Diversidad ideológica: Incluye distintas corrientes de pensamiento dentro de una misma línea general. Objetivo compartido. Busca cambiar o mejorar una situación social y económica mediante un programa de gobierno acordado entre todos. Como ejemplos en América Latina puedo citar a: Uruguay. El Frente Amplio es una fuerza política histórica de carácter progresista que ha gobernado el país en varias ocasiones. Chile. Una coalición de partidos de izquierda y movimientos ciudadanos que formó parte de la alianza de gobierno.Colombia. El pacto histórico. En otros países. El concepto también se ha usado en naciones como Perú, Argentina y ahora en Guatemala, con el propósito de denominar uniones o alianzas electorales de partidos afines.

El Frente Amplio por la Democracia FAD, está integrado por organizaciones políticas, sociales, comunitarias, indígenas, académicas, culturales y ciudadanas conscientes de la profunda crisis política, económica, social e institucional que vive Guatemala y el compromiso histórico de construir una alternativa democrática, plural y transformadora para el país. 

Este frente considera que Guatemala enfrenta una crisis estructural marcada por la concentración de riqueza, exclusión social, racismo, debilidad institucional y captura de espacios del Estado por intereses particulares y que, la lucha por la democracia exige enfrentar la corrupción y transformar las estructuras económicas que concentran poder y obstaculizan el desarrollo del país. Afirman la necesidad de defender la democracia y construir una Guatemala más justa, incluyente y soberana.

Entre las organizaciones y colectivos políticos guatemaltecos que firmaron el pacto están los partidos Winaq y URNG, el comité pro formación del partido “Somos Dignidad” y el colectivo FUR “Manuel Colom Argueta.” También suscribieron el documento varias organizaciones sociales y a título personal diversas personas individuales.