viernes, 15 de julio de 2011

LUIS ENRIQUE SAM COLOP, FALLECIÓ ESTE VIERNES



Fallece académico y columnista Luis Enrique Sam Colop
El intelectual y columnista de Prensa Libre, Luis Enrique Sam Colop, falleció este viernes a los 56 años  en su casa de habitación, confirmó un familiar.
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POR PRENSA LIBRE.COMGuatemala
Al parecer la causa de la muerte fue un paro cardíaco.
Oriundo de Cantel, Quetzaltenango, Sam Colop era abogado, escritor, lingüista y crítico de la clase política.
Aunque se desconoce si su salud había decaído, Sam fue constante en sus columnas e incluso la edición en papel de Prensa Libre publicará mañana sábado la que resulta ser la última.
La familia dijo que aún desconoce sobre el velatorio de su ser querido.

OPINIÓN

Sam Colop: Sequía a la vista

El domingo recién pasado se publicó en este medio un reportaje sobre el inminente riesgo de escasez de agua. Como dirían los cristianos está temblando y no nos arrodillamos. Hace unas semanas casualmente pasamos con mi hermano visitando un terreno donde antes hubo un k’wa’, poza o nacimiento de agua, lugar al que en mis primeros años de infancia mi madre me llevaba de la mano mientras que ella iba a traer agua en una tinaja.

Guardo en mi memoria la imagen de otras mujeres de la aldea recolectando agua en ese lugar que luego se vaciaban en grandes recipientes de barro llamados en k’iche’: trubla’, generalmente ubicadas en la cocina. Dudo que todavía se elaboren esos depósitos de barro que cual refrigeradoras mantenían el agua fría, aunque sí he visto algunos en museos y como se pone de ejemplo en un diccionario k’iche’, no sin cierto dejo de vanidad: job q’ebal kuchuq’ubej ri nutrubla’, “Mi recipiente aguanta cinco tinajas”. Quise enseñarle a mi hermano el lugar donde existió aquel k’wa’ porque cuando él nació ya se estaba instalando agua potable en la aldea. De aquel nacimiento de agua ni huellas quedan, excepto la roca que era el techo natural de la poza, como tampoco señales de otras pozas a las orillas de los barrancos vecinos. En mi infancia, el agua corría abundante por los ríos y los que lo vimos y vivimos, ya solo nos queda el recuerdo.


Viene esta anécdota familiar porque conforme al reportaje mencionado, la escasez de agua es un hecho generalizado y va en aumento año tras año. Si en aquella aldea de Cantel empieza a racionarse el vital líquido y eso que los nacimientos están en las montañas que la rodean, en otros lugares es más grave el problema y ya se anuncia una sequía para este año. Las fotos de los grandes ríos donde una vez abundó el agua son elocuentes. El río Samalá, por ejemplo, antes un río caudaloso en cuyas riberas habían pozas de agua tibia donde se podía ir a nadar es ahora prácticamente un desagüe de la ciudad de Quetzaltenango y otros municipios. No hablo de tiempos remotos, sino de hace unos 40 a 50 años. Entre las causas de la escasez de agua incluyen sobrepoblación, deforestación, desvío de caudales hacia fincas privadas, etcétera. La primera causa ha hecho que los nacimientos de agua sean convertidos en tanques o depósitos de donde se entuba el agua para diversos lugares y el lecho de los ríos se vayan secando. La deforestación es otra causa y sobre eso hay incendios provocados. Una que otra asociación promueve campañas para la siembra de árboles, pero no es un tema que preocupe mucho al resto de la población. Solo de ciertos municipios se escucha que existen comités que protegen los bosques donde hay nacimientos de agua; pero en otros, por falta de empleo y pobreza se está volviendo al uso de la leña. De los que desvían o roban caudales de agua ya sabemos que gozan de impunidad, como aquel ex alcalde de Oratorio, Santa Rosa, que se “robó” el caudal del río Las Marías. Así que antes de arrodillarnos ante lo que viene, es mejor reforestar de manera masiva. Tal vez los maestros que dejaron de dar clases por más de un mes quieran resarcir un poco de tiempo enseñando a los niños que sin árboles no hay agua y no solo sembrar un arbolito alrededor de las escuelas para el día del árbol, asimismo desarrollar iniciativas comunitarias para limpiar las riberas de ríos que se están convirtiendo en basureros y reciclar materiales. Los beneficiarios al final serán esos niños, los hijos de los docentes y las futuras generaciones. Tachuxoq! 

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