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| Boris Hernández uno de los fundadores de Asociación COMUNICARTE 31-10-1960 - 23-04-2024 |
BORIS HERNÁNDEZ ¡PRESENTE!
A dos años de su partida.
Su mirada sigue viva: en cada imagen, en cada historia y en cada comunidad que encuentra en la cámara un reflejo de su lucha.
Nos conocimos a finales de los años 80, cuando comenzamos a documentar el movimiento social junto a Estuardo Álvarez. Desde entonces, acompañamos a familias de personas detenidas y desaparecidas, al movimiento sindical, al movimiento de mujeres en su proceso de reorganización y a comunidades campesinas en su lucha por la tierra. Fuimos testigos y guardianes de la memoria de sobrevivientes de la represión y el genocidio en Guatemala.
Treinta y seis años después, ese camino también nos recuerda la fuerza de lo colectivo. Recorrimos territorios profundamente marcados por la guerra, acompañamos exhumaciones junto a la FAFG, visitamos comunidades de población en resistencia y campamentos de refugiados en México. Estuvimos presentes en su retorno y en la reconstrucción de sus vidas en nuevos territorios.
De ese compromiso nacieron más de 100 documentales que hoy resguardan la memoria, la verdad y la justicia.
La cámara en nuestras manos no solo registró historias: también construyó memoria, dignidad y esperanza.
Hoy, a dos años de su partida, recordamos a Boris. Este es un homenaje a su vida y a su compromiso profundo e inquebrantable con la memoria, la verdad y la justicia.
Por: Fredy Herrarte Raymundo
Boris, el camarada, el historiador, el compañero siempre dispuesto a aportar y construir en los espacios de reflexión y lucha. Siempre presente en los momentos significativos de las comunidades en la defensa de sus derechos y su historia. Es justo recordar esos diálogos sobre la historia del país, en los que Boris siempre tenía algo que decir sobre algún personaje, algún hecho, algún libro, algún dato que era fundamental para comprender críticamente la historia de lucha de este país.
También recuerdo su estoicismo frente a las crisis de los últimos años de su vida. Sin recursos para sobrevivir, sin recursos para pagar la renta del espacio de trabajo y producción audiovisual, no obstante, Boris siempre tuvo la puerta abierta para soñar y alimentar sueños de revolución.
Muchas son las imágenes de la historia guatemalteca que Boris junto con Arturo registraron y resguardaron y que siguen esperando que sean proyectadas a las nuevas generaciones para que la historia no se repita, para que la historia sea diferente. Boris siempre me expresó ese deseo producir audiovisuales dirigidos a los centros educativos de educación primaria y educación media. Ese es un proyecto pendiente en donde sigue latiendo el corazón de Boris.
Por: Sergio Barrios Escalante
"HOMENAJE A BORIS HERNÁNDEZ, EN EL SEGUNDO ANIVERSARIO DE SU ESTADÍA TRASCENDENTE".
"Nadie muere mientras es recordado. Mucho menos alguien como Boris, quien supo elevarse y trascenderse sobre sí mismo desde antes de su partida física.
Esto no es poesía. Es dato fiel. Miles de horas de registro audiovisual lo atestiguan. Miles de compatriotas guatemaltecos también lo atestiguan.
Yo soy uno de ellos. Gracias a las múltiples producciones audiovisuales producidas por él y su equipo humano, pude vivir y en algunos casos revivir, muchos de los acontecimientos teluricos que sacudieron las entrañas de Guatemala.
Su registro visual y sonoro dejó para la posteridad el desarrollo de marchas, plantones, manifestaciones multitudinarias, exhumaciones de los restos de población indígenas víctima del horrendo holocausto y genocidio maya, así como registro de entrevistas a líderes sociales y revolucionarios de distintos sectores y expresiones de lucha.
Su legado y contribución a la memoria histórica y social de Guatemala crece con el tiempo. Las generaciones actuales y futuras así lo atestiguaran. Por ello es que podemos decir, sin exagerar, que Boris Hernández es de los muertos que nunca mueren".
Por: Ximena Morales
Red Internacional de Solidaridad con Guatemala, RISG.
A Boris Hernández
A dos años de su partida, recordamos a Boris Hernández con profundo cariño, respeto y gratitud. Su ausencia sigue doliendo, pero su legado permanece vivo en cada imagen, en cada testimonio y en cada memoria que ayudó a preservar.
Boris fue mucho más que un documentalista y comunicador: su obra fue, ante todo, un acto de resistencia frente al olvido y la impunidad. Su mirada no solo capturó imágenes, sino también verdades profundas que muchos quisieron silenciar. Su cámara no fue neutral; se posicionó del lado de las víctimas, de los pueblos que luchan y de las memorias que el poder intentó borrar. En ese gesto, profundamente ético y político, convirtió su trabajo en memoria, denuncia y dignidad.
En un país atravesado por la violencia, el silencio y las heridas abiertas de la historia, Boris asumió la tarea de documentar no solo los hechos, sino también las ausencias, los duelos y las resistencias. A través de su lente, las historias olvidadas encontraron voz y los rostros invisibilizados recuperaron su lugar en la historia. Su labor —particularmente desde la Asociación Comunicarte— contribuyó a la construcción de un archivo imprescindible para la verdad histórica, desafiando las versiones oficiales y acompañando procesos de memoria desde y con las comunidades.
Pero su trabajo no se limitó a registrar: fue también una forma de acompañamiento. Supo escuchar, respetar y sostener la palabra de quienes confiaron en su mirada. Supo transformar el dolor en testimonio y la ausencia en presencia, como quien resguarda una memoria frágil para que no sea borrada. En cada imagen, en cada historia, hay una apuesta por la justicia y una afirmación de la dignidad.
Boris tuvo una coherencia profunda entre pensamiento y acción, una sensibilidad que marcó su forma de estar en el mundo. Entendió que la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino una práctica viva, un territorio en disputa y una responsabilidad colectiva.
A dos años de su partida, su legado sigue interpelándonos. Permanece en cada imagen que nos obliga a mirar de frente, en cada memoria que resiste al olvido y en cada lucha que se niega a ser silenciada. Nos recuerda que no hay justicia sin memoria, y que recordar es también un acto de compromiso político.
Hoy no solo evocamos su ausencia. Honramos su vida, su trayectoria y la fuerza ética de una mirada que nunca fue indiferente. Boris Hernández sigue presente: en la memoria, en la dignidad y en la lucha de su pueblo.
A dos años de su partida, homenaje a Boris Hernández, recordándolo en su faceta como profesor de historia, comunicaba, con diferentes medios audiovisuales, a verdadera historia de Guatemala, objetivo siempre fue despertar en sus alumnas una clara conciencia social que les permitiera descubrir y entender la cruda realidad de nuestro país.
Boris fue un gran conversador y un ávido y siempre actualizado lector. Su valioso legaba perdurara a través del tiempo y su afable personalidad permanecerá en muestra memoria. Trascendió al refugio externo de paz y serenidad y Dios lo acerco a su eternidad.
Por: Manolo Duarte.
En Memoria de Boris Hernández: El Ojo y la Voz de la Memoria Histórica de Guatemala
Hoy, desde la plataforma que fue su sueño y su legado, Comunicarte, rendimos homenaje a la vida y obra de un compañero incansable, un documentalista por convicción y un guardián de la verdad: Boris Hernández. Hace dos años, Boris nos dejó físicamente, pero su espíritu combativo y su invaluable archivo visual y sonoro siguen latiendo con fuerza, recordándonos que la memoria es un arma poderosa contra el olvido.
Boris fue mucho más que un cineasta; fue un luchador social cuya cámara y su habilidad para editar se convirtieron en herramientas esenciales en las batallas más cruciales de Guatemala. Desde finales de los años 90 y hasta 2023, su lente capturó la esencia de las luchas populares: la defensa del agua, la resistencia contra los proyectos mineros que despojaban a las comunidades, y la incansable denuncia de la guerra injusta que flageló a los desposeídos de nuestra tierra. Su trabajo es una vasta colección de casi 15 años de memoria histórica viva, un tesoro documental que narra desde la voz de los que rara vez son escuchados.
Su compromiso no conocía de fronteras ni de exclusividades. Como bien recuerdan quienes compartieron a su lado, Boris dedicaba su tiempo y su talento a cada grupo y a cada causa según lo dictaba la coyuntura. Trabajó y coordinó de cerca con organizaciones fundamentales como el Comité de Unidad Campesina (CUC), el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) y la Familiares de Detenidos Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA), entre muchas otras. Su presencia en estas trincheras de la justicia era constante, siempre con la misión de registrar, de dar testimonio, de dejar constancia irrefutable de los hechos.
Fue precisamente en los años 90, en talleres de capacitación en derechos humanos en Costa Rica, donde muchos tuvimos la oportunidad de conocerlo. Incluso entonces, su vocación ya era clara: Boris estaba allí, documentando incansablemente cada momento, cada testimonio, entendiendo que el registro era el primer paso hacia la justicia y la reparación. Fue un pionero en este campo, siendo de los primeros en documentar las dolorosas exhumaciones de cementerios clandestinos que comenzaron en 1991, llevando luz a décadas de oscuridad.
El legado de Boris Hernández, a través de sus videos accesibles hoy en plataformas como Facebook y Google bajo el nombre de Comunicarte, es un llamado a la acción. Es una demostración de que la comunicación puede ser una herramienta de resistencia, un medio para la verdad y un puente para la justicia. Su vida fue un testimonio de que la pasión por documentar, unida a un profundo compromiso social, puede dejar una huella imborrable.
Boris, tu visión sigue inspirándonos. En cada imagen, en cada sonido de tu trabajo, se reafirma nuestro compromiso con la memoria, la verdad y la justicia. Gracias por ser el ojo que vio, la voz que registró y el corazón que sintió las luchas de nuestro pueblo. Tu luz sigue guiando a Comunicarte y a todos aquellos que seguimos creyendo en la fuerza de la memoria.
Por: Adolfo Argueta - La Trinchera
En medio de la noche oscura de la guerra que aun padece Guatemala, tu aporte al proceso de transformación consistió en documentar hechos en movimiento, rostros de niños e historias dramáticas que el tiempo siempre pretendió borrar. En cada imagen dejaste una forma de decir: "esto ocurrió". Aunque el silencio pretendió negarlo... Siempre fijaste con ojo fiel y crítico el pulso vivo de la historia. Tu cámara fue una mirada abierta en la herida del pueblo. Un testigo fiel y consecuente que nunca parpadeo. Se mantuvo fijo a pesar del dolor que representa la historia. Como dijo Manuel Colom Argueta, "ya llegó el momento de cerrar esta página negra que ha vivido Guatema". Y por el trabajo de recuperación de hechos que representaron muerte y olvido, hoy, derivado del aporte del compañero Boris estos hechos son ahora memoria Viva...
Por: Ernesto Grijalva
El compa Boris Hernández fue un gran compañero de lucha por su pasado histórico de la protesta física y en realizar los documentales en comunicarte, que nos dejaron mucha historia y reconocimiento de la verdad de muchas cosas que documentaron junto a su compañero Arturo que viva nuestro compañero Boris mientras lo recordemos en no a muerto hasta la victoria siempre Boris.
Por: Luis Choc
Boris
In memorian
Intuyo que se me pierde en el tiempo y la memoria precisar la fecha en que conocí al camarada Boris.
Sin embargo, tal suceso se torna irrelevante al compararlo con lo valioso que fue el haberlo conocido y compartido con el innumeros afanes Ideológicos, políticos, sociales, así como con otros camaradas del período de la post-guerra, especialmente los de Clavel Rojo.
En medio de la aglomeración de reminiscencias logro identificar que, fue aproximadamente en el año 2,000, en ocasión del nacimiento y conformación del colectivo Clavel Rojo, cuando conocí un poco más de cerca a Boris.
Recuerdo la figura de un joven de largos cabellos, partidos por la mitad, usando gafas al estilo John Lenon, siempre vistiendo pantalones de mezclilla.
Boris era poseedor de una personalidad afable; agradable en la conversación y cuidadoso en el trato personal, en general era tranquilo.
En el acontecer de Clavel Rojo, durante las reuniones, ya de análisis, discusión, debate
o planificación de actividades, en sus Intervenciones solía presentar buenos argumentos.
Boris poseía una alta sensibilidad social; prueba de ello lo constituye la importante cantidad de año que junto con el compañero Arturo, han dedicado a documentar por medios audiovisuales, momentos relevantes de la vida política de Guatemala.
por cierto, gracias a esta invalvable labor han obtenido merecidos reconocimientos, tanto en el plano nacional como internacional.
Al cumplirse el segundo aniversario de la partida física de Boris, agitamos claveles
Rojos en su memoria.
Gracios Boris, por tus aportes en la lucha por alcanzar una Guatemala más justa, democrática, humana y solidaria.
Abrazos fraternales a sus deudos.
Guatemala, abril de 2026
LA MEMORIA DE BORIS
Bien sabemos que nunca mueren quienes luchan por la vida, la memoria, la justicia y la dignidad. Y eso fue precisamente lo que Boris Hernández hizo por muchos años desde la Asociación COMUNICARTE: luchar para que la memoria de las injusticias cometidas contra el pueblo, quedaran grabadas en nuestras retinas pormedio de los innumerables documentales que realizó. Hoy, todos valoramos esos valiosos documentosvisuales que servirán para que no olvidemos nuestro pasado y para que las generaciones futuras conozcan lamemoria de este país y luchen para no repetirla.
A dos años de su partida física, la memoria de Boris también sigue viva en dichos documentales y su voz seguirá resonando y narrando las historias de vida, de lucha y sacrificio por las que pasó el pueblo para mantener su dignidad.
Vaya pues, nuestro grato recuerdo para Boris y nuestra solidaridad con el Compañero Arturo Albizures, que continúa la lucha de COMUNICARTE, para que mantenga el mismo espíritu incansable en la búsqueda de un nuevo renacer para nuestra patria.
















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