viernes, 2 de octubre de 2026

Elegido jurado del Premio “Miguel de Cervantes” 2026

Por: Factor Méndez 

El Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2026, convocado por el Ministerio de Cultura de España, es el galardón literario más prestigioso de América Latina y el mundo hispanohablante. Para la edición 2026, recibí el alto honor de ser designado Jurado por el Ministerio de Cultura de España, según orden CLT/1014/2026 del 24 de septiembre. Mi postulación fue propuesta por la Presidencia de la Federación Latinoamericana de Periodistas FELAP de la que actualmente ocupo el cargo de vicepresidente, también contó con el aval de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG). 

En el plano de la participación cultural en el mundo, la FELAP tiene una silla permanente en el Jurado del Premio Cervantes y desde el 2008 sin interrupciones, anualmente ha asumido la responsabilidad de acreditar representantes para el Jurado en el cual han participado periodistas de América Latina y el Caribe.

Este año se cumple el 50 aniversario de entregar dicho galardón creado en 1975 mediante orden del Ministerio de Información y Turismo del 15 de septiembre, el primer premio se entregó en 1976 y el galardonado fue Jorge Guillén. Se confiere reconocimiento oficial a la creación literaria en lengua castellana. Desde entonces, se ha convocado de forma ininterrumpida, con carácter anual y al que son presentadas las obras literarias de escritoras y escritores en dicha lengua.

La convocatoria establece, “…este premio constata el público testimonio de admiración a la figura de una escritora o de un escritor, independientemente de su nacionalidad que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico”. Y agrega, “… se concederá no por una obra específica sino por la totalidad de la obra literaria de una autora o de un autor.”

La dotación económica del Premio de Literatura en Lengua Castellana «Miguel de Cervantes» es de 125,000 euros y, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 3 de la Orden CUD/968/2019, de 20 de septiembre, “no podrá ser dividido, declarado desierto ni concederse a título póstumo, sin perjuicio de los derechos de sucesión que puedan ejercerse si la persona galardonada falleciera después del fallo del jurado.”

El procedimiento para la presentación de candidaturas se hará según lo dispuesto en el artículo 4 de la Orden CUD/968/2019, de 20 de septiembre, que regula lo concerniente al Premio “Miguel de Cervantes”. El artículo 4.3 de la citada Orden estipula que, “las personas o entidades proponentes presentarán las candidaturas ante la Secretaría del Jurado, haciendo constar los méritos y circunstancias especiales que concurren en las autoras o los autores propuestos, junto con una breve memoria sobre la obra literaria publicada por los mismos.”

Las propuestas deberán dirigirse a la persona titular de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura y podrán ser presentadas al Ministerio de Cultura empleando un certificado de firma electrónica válida, además en la oficina de asistencia en materia de registros del Ministerio de Cultura y en cualquiera de las demás formas de presentación a que se refiere el artículo 16.4 de la Ley 39/2015, del 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

El plazo para la presentación de candidaturas está abierto hasta el 21 de octubre de 2026 a las 23.59 (hora peninsular española). Las candidaturas tienen que ser registradas en tiempo y forma de conformidad con las bases establecidas, procedimientos y canales correspondientes. 

La designación a mi persona para ser Jurado calificador del Premio Cervantes 2026, es una particular distinción que me colma de satisfacción y constituye un honor para Guatemala, en tanto que, en la historia de este galardón, por primera vez un guatemalteco es miembro de dicho Jurado. También es merecido reconocimiento a las trayectorias de la FELAP y la APG. 

https://lahora.gt/opinion/fmendez/2026/10/02/elegido-jurado-del-premio-miguel-de-cervantes-2026/



Combustible para el subdesarrollo



Edgar Rosales | Política y sociedad / DEMOCRACIA VERTEBRAL

No sé si causan risa o indignación, pero es la reacción que causa observar a tanto político inescrupuloso, presumiendo su ignorancia a los cuatro vientos, al proclamar como gran hazaña la eliminación temporal de impuestos a los hidrocarburos, cuando en realidad se trata de una sonora bofetada a las aspiraciones de la población de optar a un mejor presente.

Estamos siendo testigos de un acto más del gran circo de la política guatemalteca, donde nuestros prestidigitadores del Congreso acaban de sacar un conejo muerto del sombrero: el Decreto 22-2026. Con una velocidad legislativa que quisiéramos ver cuando se trata de temas sustanciales, alejados de todo cariz electoral, aprobaron de urgencia nacional la suspensión total del Impuesto a la Distribución de Petróleo (IDP) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los combustibles.

Semejante decisión de nuestra mal llamada «clase política» lo que en realidad hace es exponer de forma cruda, su escasa visión de país, el nulo compromiso institucional y la profunda irresponsabilidad de quienes hoy ocupan una curul. De manera increíble, se pretende hacernos creer que este es un logro inigualable que doblegará, por obra y gracia de la novena avenida, la indomable volatilidad del mercado petrolero internacional y que aliviará de forma mágica, el bolsillo de los ciudadanos.

La genialidad detrás de la movida calcula tal «alivio» de Q 9.41 por galón para la súper, Q 9.10 para la regular y Q 6.34 para el diésel. Una fantasía matemática confunde la macroeconomía con una oferta de supermercado. Insisto, el verdadero propósito de esta piñata fiscal no es macroeconómico; es puramente electoral y para ganar simpatías, nuestros representantes han decidido que la mejor estrategia es el populismo incalificable de sacrificar el bienestar de las actuales y futuras generaciones.

Sin embargo, detrás de este espejismo económico no puede haber un genuino deseo de bienestar social. Se trata realmente de un propósito perverso: cosechar simpatías de cara al próximo evento electoral, aunque se sacrifiquen las perspectivas de desarrollo. Es decir, un acto reprochable de populismo sin nombre.

Los impulsores de este disparate se pavonean ante la opinión pública atribuyéndose la medida como si fuese un logro inigualable. Nada más alejado de la realidad. Guatemala arrastra históricamente una de las tasas de carga tributaria más bajas de la región, consolidándose como uno de los países más renuentes al pago de impuestos del continente. 

Pero en lugar de fortalecer las finanzas públicas para salir de la miseria crónica, el Congreso decide vaciar aún más las arcas del Estado. Poco importó que el propio Ministerio de Finanzas y analistas advirtieran sobre el agujero fiscal que esto representa en la recaudación. Se contribuye así, a acentuar el pecado mortal de perpetuar la programación permanente de nuestro subdesarrollo.

Sin embargo, poco parece importarles a nuestros políticos surrealistas que estos recursos estuvieran destinados de forma específica al mantenimiento de las carreteras del país. Restarle financiamiento a la conservación de carreteras es una genialidad muy parecida a un boicot, olvidando que el sistema tributario determina que, en un momento determinado, se trata de tributos indispensables para financiar la cosa pública en general, no de un excedente que se pueda rifar para que los diputados se tomen fotos sonrientes en Facebook.

Esta medida demagógica, con vigencia programada hasta el 31 de diciembre de 2026, pero cuando llegue el 1 de enero de 2027 y la cruda realidad económica nos devuelva los impuestos de golpe, las gasolineras volverán a sus precios reales, las carreteras estarán aún más destruidas y los fondos públicos habrán desaparecido en el tanque de la demagogia. Eso sí: los diputados sonreirán porque, según ellos, las curules ya estarán aseguradas para cuatro años más.

Gobernar con base en el cálculo electoral y el aplauso fácil del momento condena el futuro de la nación. Mientras los políticos celebran su oportunismo en las urnas, las finanzas públicas se desangran y el desarrollo del país se queda, una vez más, varado a la orilla de este largo y tortuoso camino.

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