jueves, 21 de septiembre de 2017

GUATEMALA: LA INDIGNACIÓN REBALSO LAS PLAZAS.

Miguel Ángel Sandoval
Miguel Ángel Sandoval
Las previsiones eran catastróficas. De una parte se decía que los conservadores defensores de los corruptos e impunes y sus resortes en el poder, iban a desencadenar la represión, especialmente por el cambio en el ministerio de gobernación. Contaba en la idea de una posible salida represiva, el incidente del jueves en el congreso, pero queda demostrado que la firmeza y serenidad de las movilizaciones son un disuasivo a las prácticas represivas. En esa perspectiva se puede afirmar que hay maduración democrática del país. De otro lado, se dudaba por muchos observadores, de la capacidad de convocatoria de las organizaciones sociales, sobretodo, por la ausencia del CACIF en los convocantes, pero especialmente, por su abierta oposición.

A ello se sumó la campaña desatada por los canales de Ángel Gonzáles y las radios de esa corporación. En donde un discurso sobre las acciones “violentas” en los alrededores del Congreso la noche del jueves anterior se convirtió en la punta de lanza de esa ofensiva. En síntesis, el discurso de que 2017 no era 2015, el rechazo del Cacif, la tozudez gubernamental y la campaña mediática, hacia dudar a medio mundo. No obstante, la plaza se vio rebalsada por los miles y miles que salieron a las calles.

No discuto si fueron más o menos miles, solo digo lo que vi. La plaza a las 11am estaba casi llena y no dejó de recibir gente durante el resto del día. Solo entrada la tarde noche, y una fuerte lluvia mermaron un poco esa presencia masiva. Pero la historia del paro nacional no termina con la plaza rebalsada, con las calles inundadas de gente y las redes sociales desatadas. Hay algo más.
Especial mención a la masiva participación estudiantil. Miles y miles de sancarlistas, y de otras universidades colmaron las avenidas de la capital. Fue la primera aparición pública de la renovada AEU y hay que decirlo, en la mejor tradición de esta agrupación estudiantil. A tono con la demanda del país. Fue estremecedor.

El paro fue nacional a juzgar por todos los reportes que durante el día se fueron recibiendo vía la TV independiente. De acuerdo con esos datos y las imágenes en tiempo real, solo dos departamentos no forman parte de los reportajes. Baja Verapaz y Petén... En el resto de departamentos hubo fuertes movilizaciones de gente, trabajadores, campesinos, estudiantes, pueblos indígenas, ciudadanos comunes, en Alta Verapaz o Jutiapa, San Marcos o Chimaltenango. En suma, en toda la geografía nacional.

El hecho de que fuera un paro nacional sin los empresarios rompió un mito más. Ya antes se había roto el mito de los empresarios como buenos y puntuales contribuyentes fiscales, o empresarios honorables, como quedo evidenciado en los casos que destapo la Cicig como el de cooptación del estado y otros. En esta ocasión quedo demostrado que los sectores sociales populares si pueden convocar a un paro nacional y al mismo tiempo, colocar en el imaginario del país una agenda política.

Las demandas de la jornada quedaron puestas sobre la mesa nacional con total claridad: a) renuncia de los 107 diputados, b) renuncia del presidente, c) reforma a la LEPP. Durante el día, los diversos grupos que participaron dijeron de una forma u otra las mismas demandas. Con firmeza, con coherencia, a nivel nacional. Lo escuche en Jutiapa, Jalapa, Puerto Barrios, Chiquimula, Zacapa, Retalhuleu, San marcos, Quetzaltenango, Totonicapán, Suchitepéquez, en fin, en todo el país.

Y dato novedosísimo en varios departamentos se vio a municipios sumarse al paro nacional. Se superó la idea de la capital como único centro político y en el #20S las demandas se dijeron en casi todos los departamentos y una cantidad de municipios. En pocas palabras, un enorme movimiento social que no cabe en las propuestas pírricas de dialogo de los empresarios, menos en el cascaron del Foro Guatemala.
Estos son los datos duros de un día como el 20 de septiembre. En esta ocasión se rompió el espacio casi coto cerrado de las elites, se planteó un nuevo escenario que deberá de ser tomado en cuenta por todos los sectores del país. Es por ello que el congreso de la república no tiene ningún rol a desempeñar salvo el que la sociedad le dicte. Es el caso del antejuicio al presidente que deben conocer ya. El Cacif, o el foro Guatemala, no pueden pues no gozan de legitimidad, plantear fórmulas de dialogo sin las mayorías sociales o peor, sin tomarlas en cuenta, olvidando que son propuestas que se expresaron en todo el territorio nacional.
Es lo mismo con el gobierno que carece de la menor legitimidad para intentar superar la crisis abierta por su ineptitud, con llamados vacíos a diálogos sin posibilidades, sin contrapartes y sin resultados.

Y desde otra perspectiva, vimos el ocaso del sistema de partidos políticos que luego de tanto error cometido, de tanto fraude, de tanta corrupción a la sombra de las campañas electorales, está en el límite de su existencia. Pero lo más grave es que no son referente de nada de futuro, de nada positivo. Son expresión de lo que la gente quiere expulsar de sus vidas y procesos.

Otro de los datos a retener de la jornada del 20S, es que el planteamiento de una ANC aparece con claridad como un paso a dar, como un proceso indispensable, solo que se tiene una percepción fundada, de que el tiempo de la misma no llega aún, pero que debe llegar en medio del actual movimiento social, en las actuales condiciones del país.

En síntesis, el 20S se inscribe en la mejor vertiente del proceso que se inicia en su fase de demostraciones masivas en abril de 2015, con mayor madurez ciudadana, con mejor comprensión de sus posibilidades y capacidades. Quizás y esto es lo más destacable, que no hay en la condiciones actuales, temor por un nuevo periodo de adormecimiento o de expectativa sin movilización. Me parece que la sociedad guatemalteca y no las élites tradicionales, luego del 20 de septiembre y su impacto nacional, está a la altura de ser el actor de los cambios que el país demanda.

GUATEMALA: EL PUEBLO SE VOLCÓ A LAS CALLES

Miguel Ángel Albizures
Miguel Ángel Albizures
La población se volcó a las calles con reivindicaciones concretas que tienen relación con el tipo de país que se ha querido construir desde hace tiempo.

Ayer fue un día de intensa participación ciudadana. Muchos, hicieron suyo lo que una amiga muy querida y entregada a las causas justas, mantiene en su muro: “Mañana tal vez, tenga que sentarme frente a mis hijos y decirles que fuimos derrotados, que no supimos cómo hacer para ganar. Pero no podría mirarles a los ojos y decirles que ellos viven así porque yo no me atreví a luchar”. Y fue eso lo que muchos hicieron, dejar la casa, dejar las aulas, dejar el trabajo o las tiendas, dejar aldeas lejanas y sumarse a la lucha en busca de una Guatemala democrática donde los funcionarios sean unos servidores del pueblo y no unos delincuentes.
La juventud, se volcó a las calles, es esta la generación de los cambios, con la que tenemos que ir hombro con hombro, a la que no podemos ni debemos dejar sola. Si nosotros no logramos, a pesar de importantes luchas, esa transformación del país y se enraizaron las mafias en el Estado, tenemos hoy que seguir luchando, no importa que apenas caminemos y que nos cueste ir al ritmo de la juventud de hoy que marchan hacia al futuro.
Hay medios de comunicación que minimizan la protesta ciudadana y al igual que el gobierno, criminalizan y deslegitiman las protestas, eso ha sido siempre y es lógico que ahora, que se ha hecho evidente la corrupción y la impunidad, pongan el grito en el cielo. Claman porque no funcione el sistema de justicia, hablan de soberanía y la siguen emprendiendo contra la CICIG y el Ministerio Público, pues su actuar afecta sus mezquinos intereses. 
Los diputados sintieron la repulsa popular inmediatamente después de la aprobación de leyes oprobiosas, como la sintieron el día que dieron paso atrás, según ellos, para “corregir el error”, pero pretendían apaciguar los ánimos de un pueblo harto de la impunidad, la corrupción y de su presencia en el Congreso.

Nuevamente, este 20 de septiembre, como lo fue el 20 de octubre del 44, pasará a la historia por lo contundente de la respuesta ciudadana a lo largo y ancho del país, pues la población se volcó a las calles con reivindicaciones concretas que tienen relación con el tipo de país que se ha querido construir desde hace tiempo y que ha costado la vida a muchos luchadores sociales: La renuncia de los diputados al Congreso, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, el retiro del derecho de antejuicio al presidente, para que se someta a la ley, las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos y la construcción de un país pluricultural, demandas que deben ser escuchadas o de lo contrario la crisis tiende a profundizarse. 

La Corte de Constitucionalidad, puede jugar un papel importante para evitar graves consecuencias en esta lucha por la democracia, por el Estado de Derecho y en contra de la impunidad y la corrupción. Esta situación no la ha provocado el pueblo, esta situación es consecuencia de la estupidez de 107 diputados y del Presidente de la República que se mantiene parado en sus cuatro y apoya a las mafias de ayer que algunas están en la cárcel y a las que falta sean llevadas al banquillo de los acusados por todos los actos ilícitos que han cometido. 

Sinceras felicitaciones a esa juventud de las diversas universidades que levantaron el estandarte de la dignidad y que prefiere “morir de pie y no de rodillas”.
https://elperiodico.com.gt/opinion/2017/09/21/el-pueblo-se-volco-a-las-calles/

martes, 19 de septiembre de 2017

GUATEMALA: LA RESISTENCIA Y LUCHA SIGUE..FOTOREPORTAJE

ASOCIACIÓN COMUNICARTE APOYA LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD
VAMOS AL #PARONACIONAL20S
FOTOS: ARTURO ALBIZURES

Exigimos:
 La  Renuncia de los 107 diputados traidores.
 Renuncia de Jimmy Morales .
Asamblea Nacional Constituyente Plurinacional, Multisectorial y Popular.



¿Los diputados creen que retractándose nos van a dejar contentos y callados? ¡ESTÁN EQUIVOCADOS! Queremos que se declare como urgencia nacional una verdadera reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, además de que den trámite al antejuicio contra Jimmy Morales.
(AEU "Oliverio Castañeda de León")



 Hay que mantenernos unidos, sin criminalizar a compañeras o compañeros cuando la indignación precipita los acontecimientos (pero identificando a los verdaderos infiltrados). Que nada detenga la lucha por un nuevo pacto social, por la fundación de un nuevo Estado que incluya a todos los pueblos, grupos y personas que habitamos aquí... por un mejor lugar para que todos vivamos de manera digna...¿qué dicen?, ¿le entramos? 
(Gustavo Maldonado)




Ver a los manifestantes enardecidos me estruja el corazón, entiendo -porque yo lo siento- su hartazgo, pero están en un punto de inflexión en que cualquier infiltrado los puede llevar al borde del abismo. Me preocupa que se vayan quedando solos. En momentos así es donde se necesita una mente clara que visualice el peligro. Es el costo de no tener organización sino es un movimiento espontáneo. 
(Olga Isabel Villalta Pereira)


 “Es el sentir ciudadano en contra de la Impunidad, sin importar etnia, religión, estatus o condición, los guatemaltecos les diremos a los corruptos que estamos cansados de su actuar” (Observatorio de Pueblos Indígenas)


 Si es rechazo, pero no protesta activa, no sirve de nada porque seguirán haciendo lo que les dé la gana, pero si es rechazo y protesta en las calles, en las plazas y frente al Congreso, eso es ejercer el derecho a la protesta, a la resistencia, a la petición de renuncia y juicio a los corruptos. 
(Miguel Ángel Albizures)



 ¡FUERA CORRUPTOS!
Frente al Congreso, en la manifestación exigiendo la renuncia de Jimmy, Jafeth y de los diputados traidores del pueblo miembros de las mafias criminales politiqueras de FCN-NACIÓN UNE MR PAN AC TODOS y cuantas porquerías más, hemos colgado a los vende patrias en señal del castigo que son merecedores.
Idea y creación de Brenda Lara Markus
(Bernardo Silva Barrera)


 Obviamente van a intentar infiltrar las movilizaciones legítimas. Sin embargo en 2015 se dio muestras del civismo y el carácter pacífico de los manifestantes.
Igual, manifestantes repartiendo agua a los policías, niños que comparten sus golosinas, personas repartiendo flores, evidencian que aquí sólo se ejerce el derecho a la manifestación, de manera pacífica.
(Juan José Hurtado Paz)



 La corrupción, la única que no discrimina edad, sexo, raza ni género en el Congreso de la República, abraza a todos por igual.
Todos al Paro Nacional este 20 de septiembre. 
(Rafael Maldonado)









#PARO NACIONAL 20S

domingo, 17 de septiembre de 2017

SEPTIEMBRE 1821-SEPTIEMBRE 2017

ROMPER UN CICLO HISTÓRICO PARA AMPLIAR LOS HORIZONTES DE LUCHA
Pensamientos Guatemala 
Andrés Cabanas, 17 de septiembre de 2017

El 15 de septiembre de 1821 los criollos decretaron la independencia de España, para “prevenir las consecuencias temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”. El 14 y 15 de septiembre de 2017 sectores populares y sociales reafirmaron la lucha por una independencia real, que implica una nueva organización estatal y social, desde los pueblos y no desde los actores tradicionales.

Una hipotética acta de estos dos días de septiembre diría aproximadamente:

El pueblo (en toda su diversidad y complejidad económica, etaria, étnica, de pensamientos, deseos y visiones) se auto convoca para prevenir:

Punto 1, Las consecuencias temibles en el caso de que el país siga en manos de las elites de siempre, que manejan las instituciones a su antojo y operan su pacto de impunidad para el despojo.

Punto 2, Las consecuencias todavía más temibles en el caso de que, después de varios relajos, las elites acaben firmando un nuevo pacto entre ellas, para que no cambie nada o cambie la superficie sin transformar este Estado-sistema de minorías.

En la película Groundhog day (El día de la marmota, Atrapado en el tiempo) el protagonista vuelve a vivir idéntica situación en el despertar de cada mañana. En Guatemala hemos vivido 195 días de la marmota, repetidos y cansinos 15 de septiembre con banderas equívocamente unificadoras, tambores de guerra, discursos vacíos de democracia, el falso país hecho por los ricos para ellos mismos. Donde ellos ven unidad nacional, independencia, desarrollo, progreso, armonía, aparecen injusticias y violencias con envoltorio azul y blanco, mientras todos seguimos encendidos en patrio ardimiento.

Ilusión y ficción. Este imaginario de unidad nacional y proyecto colectivo se agrietó el 14 y 15 de septiembre. Durante dos días, movilizaciones multitudinarias en la capital y todo el país cuestionaron leyes criminales, la impunidad legislativa y del ejecutivo, una institucionalidad y un ejercicio político separados del bien común y la promoción de derechos, en la creciente (y criminal, dice Claudia Samayoa) dictadura.

Pero la disputa de fondo fue simbólica, expresada –además de en discursos y palabras- en las acciones realizadas. Por ejemplo:

El día 14 en la tarde noche, se disputó el acto altamente emotivo de la izada de la bandera, realizado tradicionalmente por militares con presencia de todos los poderes del Estado. El acto fue suspendido y la bandera sustituida por un nuevo emblema, de rojo y luto. 

El día 15, en la mañana, el desfile de la independencia, demostración de autoridad de los poderes tradicionales (ejecutivo, legislativo, judicial, militar, iglesia, educación a través de las no inocuas bandas escolares) fue reemplazado por la movilización de la recuperada Asociación de Estudiantes Universitarios. Se anuló la celebración del acto de fundación de un proyecto falsamente colectivo.

El día 15, desfiles escolares en todo el país se convirtieron en denuncia de la patria del criollo.

El día 15, hasta entrada la noche, el poder legislativo, que traduce en puntos resolutivos, decretos y leyes de urgencia nacional los intereses consensuados de todos los actores dominantes, fue rodeado durante aproximadamente ocho horas por grupos de manifestantes. El encierro de más de 100 diputados no fue solamente externo sino el espejo de su aislamiento social: legisladores y gobernantes solos en sus trincheras, pretendiendo decidir con alevosía, criminalidad y sensibilidad nula sobre el destino de 15 millones de personas.

Esta es, en mi opinión, la importancia y el punto de ruptura de las movilizaciones del 14 y 15 de septiembre (que a la vez son consecuencia de luchas precedentes). Miles de personas firmaron el acta virtual de defunción de las falsas legitimidades sobre las que se construye este Estado y esta nación. Al retomar un largo ciclo histórico (al menos desde 1821) para empezar a construir uno nuevo, los horizontes políticos se amplían.

Por ello no es casual que en los escenarios de la disputa aparecen sobre todo los jóvenes (lo que nos recuerda el enorme peso referencial de las luchas estudiantiles y su potencial articulador). Rostros nuevos y otras prácticas políticas para enfrentar las continuidades pétreas y sus reacomodos periódicos. Certezas y verdades inmutables (la patria, la unidad nacional, los poderes legítimos) confrontadas desde la legitimidad de un nuevo país construido en las calles, con la población, de formas múltiples.

El día 15 a las 15 horas

Pero estos poderes y este Estado deslegitimado y aislado van a vender cara su retirada. Para sobrevivir, reforzarán sus señas de identidad-autoridad: nuevas leyes agresivas, criminalización de instituciones y sobre todo organizaciones sociales (estudiantes, movimientos territoriales, movimientos ciudadanos y de mujeres), intolerancia, oscurantismo. Más impunidad y poder ilegitimo.

A la par, acechan los que esperan pescar en este río revuelto, tanto operadores políticos que se desmarcan de otros operadores cuestionados, como el poder económico y empresarial, calculadamente ambiguo, que pretende resolver con reformas mínimas y a la carta (depuración del Congreso controlada, ley electoral que fortalezca sus privilegios y elimine competencia económica) una situación de crisis que solo es posible trascender con medidas de fondo, porque conecta lo conecta lo inmediato con lo “sistémico e histórico” (Simona Yagenova).

Falta mucho por hacer, pero una nueva idea de pueblo y colectividad está creciendo. Con todos los sueños y los retos: la articulación y unidad; la construcción en la diversidad –visiones y formas de lucha-; el desplazamiento del centro político urbano al pluriespacio territorial indígena y campesino; la búsqueda -a veces parece que imposible- de síntesis entre las coyunturas intensas y las transformaciones estructurales; la acción necesaria contra la explotación económica y sus actores indemnes; la necesidad de pensar en otro sistema y otro Estado más allá del actual fenecido y sus instrumentos reconocidos (partidos políticos, democracia representativa, etc.).

Si pensáramos en la segunda parte de la probablemente innecesaria Acta de Septiembre 2017, finalizaría más o menos así:

Punto 3. Este tiempo que vivimos contiene muchos tiempos: los que soñamos para el mañana y cuando los soñamos empiezan a hacerse realidad. Los que aprendimos de nuestros ancestros, durante generaciones. Somos herederas y herederos, guardianes de sus logros y luchas.

Punto 4. Este tiempo no es de verdades inmutables. Es de pluralidades, renovación, desafíos. Es el tiempo de los sueños y las dudas, de las convicciones y las incertidumbres, para seguir construyendo juntos y juntas.

(Este borrador puede ser enmendado, tachado, desechado, anulado o asumido. De todas formas, el viejo país muere y el nuevo viene. Y va).
https://pensamientosguatemala.org/2017/09/17/septiembre-1821-septiembre-2017/