jueves, 14 de junio de 2018

GUATEMALA: IMPULSAN LEYES DE IMPUNIDAD


Muchos de los diputados responsables de estos hechos no deberían de estar encerrados en el Congreso, sino en la cárcel.

— Miguel Ángel Albizures

Hay nombres que deben dejarse escritos en las páginas negras de la historia de Guatemala, se trata de un grupo de diputados comandados por Fernando Linares Beltranena, Presidente de la Comisión, que ha estado, y está, al servicio de responsables de crímenes de lesa humanidad y de corruptos e impunes, que actualmente guardan prisión, y de los que todavía siguen libres. Ellos son los de la “iniciativa” monstruosa: Stella Alonzo, Javier Hernández Franco, Patricia Sandoval, Juan Ramón Lau, Aníbal Rojas, Carlos Enrique Maldonado, Juan Manuel Díaz Durán, Alejandro Carrillo, Estuardo Galdámez, Adim Maldonado y Conrado García.

Es fundamental analizar el tipo de iniciativas que plantean los diputados, y los cambios que proponen al Código Penal y a la Ley de Reconciliación Nacional, pues llevarlos a la práctica implica fortalecer el pacto de corruptos, pisotear las sentencias dictadas por tribunales legítimos e independientes, y destruir cualquier esperanza que tuvieran las víctimas y/o los testigos sobrevivientes, de evidenciar la verdad y hacer justicia por los daños sufridos durante un período que se caracterizó por la perpetración de crímenes de lesa humanidad.

Por eso las jornadas de protesta, de los últimos días, son de vital importancia, pues contribuyen a que la población siga tomando conciencia de sus derechos, y se una a la juventud, que hoy en día asume la responsabilidad de frenar los intentos de retrocesos en materia de legislación para que los juicios, que tardaron décadas en iniciarse, puedan continuar y los testigos puedan ser escuchados.

Casos como el de Las Dos Erres, en el que varios militares fueron condenados a más de seis mil años de cárcel por la brutalidad de los hechos, como fue el asesinato de muchos niños, de ancianos y la violación y muerte de mujeres. Los responsables de ésta masacre no debe tener ningún perdón, pues incluso dos kaibiles, que fueron parte de los responsables, prefirieron hablar para no seguir cargando en silencio con esos crímenes y por eso dieron nombres de los mandos y participantes en esa masacre.

Los diputados pretenden beneficiar a militares ya sentenciados, como Pedro García Arredondo, a Benedicto Lucas García y a otros criminales de esa época como Zaldaña, Gordillo, Callejas y Callejas, quienes saldrían libres, burlándose de las organizaciones de víctimas, de los testigos sobrevivientes, pero también de jueces y fiscales que contribuyeron a la condena.

Entre otras cosas los diputados pretenden beneficiarse personalmente, pues muchos de ellos están pendientes de que les retiren el derecho de antejuicio y al mismo tiempo, proteger al presidente y a todos aquellos que tienen relación con los delitos de financiamiento electoral ilícito. Muchos de los diputados responsables de estos hechos no deberían de estar encerrados en el Congreso, sino en la cárcel.
https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/06/14/impulsan-leyes-de-impunidad/

viernes, 8 de junio de 2018

GUATEMALA: RESPETANDO EL POLVO, LA ARENA Y LAS CENIZAS, NUESTRO PASO POR EL VOLCÁN DE FUEGO

Javier Andrés Puente
Cuerpo Voluntario de Bomberos de Guatemala
#TragediaVolcanDeFuego

Luego de tres días que han parecido tres semanas, he de afirmar que redactar estas palabras es bastante difícil. Hemos visto mucho, escuchado mucho, llorado mucho y reflexionado mucho; la gran mayoría del tiempo en un silencio absoluto y con una nube de polvo que nos envuelve hasta los huesos. Todo en niveles que estoy seguro los libros de medicina, indicarían que son insalubres para nuestra mente y sobre todo, nuestro espíritu.

El día de ayer tomamos camino con otro compañero desde la madrugada para la zona del desastre, las talanqueras de la VAS libres a nuestro paso, la autopista libre también a nuestro paso, pareciera que todo invitaba a llegar a aquel lugar desolador. Pasamos el primer puesto de control en el desvío hacia la Ruta Nacional 14 y nos dirigimos al Puesto de Comando en la aldea El Rodeo. Abrimos baúl, bajamos nuestro equipo y nos alistamos. El bendito plano del área del desastre logramos entregarlo justo a tiempo al encargado de operaciones junto con el coordinador del Sistema de Comando de Incidentes de Conred, en otras palabras, directo a las manos de quien haría uso para las operaciones del día. Un “gracias” contundente, sin emociones ni azúcar, como debe ser al operar un incidente de tal magnitud.
Es increíble como un animal puede transmitir tanto con una mirada, esta fotografía la logre capturar en el momento preciso que venía bajando un vecino con su perro rescatado que me volteó a ver directo a los ojos con esa cara tan desolada y de fondo se enmarcaron con el rótulo de una de las comunidades que quedó soterrada en su totalidad. Se habla de hasta 2,400 adultos y niños soterrados en sus casas. (Foto Javier Puente)

Caminamos los primeros 200 metros hacia la cuchilla en donde nos tocó esperar para reunir la cantidad necesaria de bomberos y conformar el 5to grupo de rescatistas. Al tener acceso nos dirigimos en vehículo sobre la RN 14, aquella ruta que tantas veces habíamos disfrutado en moto al ir a desayunar a Hacienda San Juan, o las idas al autódromo viniendo desde el Tejar. Hoy por hoy esa ruta es el escenario de una de las peores tragedias que han vivido nuestros compatriotas. Luego de subir los primeros 2 kilómetros, llegamos a la zona de espera donde nos encontramos con alrededor de 500 rescatistas de las principales instituciones de emergencia. La capa de roca pulverizada bajo nuestros pies es tan fina que con un simple paso se levanta una pequeña nube alrededor de la suela de nuestras botas. Es difícil reconocer a nuestros compañeros ya que todos se cubren la boca y los ojos cada vez que transita un vehículo y deja una estela gris en el ambiente.

Al estar asignados al último grupo de trabajo del día, tuvimos tiempo suficiente para conversar con compañeros, tratar de bromear con algo para romper ese muro de la realidad que se encontraba a tan solo 1 kilómetro de distancia. Durante las primeras tres horas, vía remota, logramos coordinar donaciones de equipo con una simple publicación redactada desde el volcán y una fotografía de una bota derretida con la suela desprendida. A las doce del medio día, varias personas con ayuda de la Policía Nacional Civil, comenzaron a repartirnos alimentos. Como diría nuestro Tercer Comandante 24 horas antes, “No les trajeron pavo, pero ya saben que comida es comida y se agradece”. Un plato de duroport con frijoles parados, arroz y pan francés. No se mis compañeros, pero esas comidas son las que jamás he olvidado en mi vida, esas que se comen a gusto con todo el grupo y se disfrutan, porque sabes en el fondo del corazón, que puede ser la última comida de tu vida. Damos gracias a Dios en silencio y comemos. Caras fuertes, corazones hinchados, estómagos llenos pero en el fondo un temor constante de lo que puede aproximarse.

El reloj marca las 12:50 y el líder de grupo pega un grito “¡grupo 5 alisten sus cosas!, vamos para adentro”. Nos colocamos el casco, mascarillas al rostro, lentes empolvados bien puestos y los guantes envolviendo nuestras manos. Formamos dos de fondo, nos cuenta uno por uno el líder de grupo, se dan las indicaciones de seguridad, se explica el protocolo de pitazos, uno deténgase, dos continúe, tres pitazos: evacúe.

Comenzamos la marcha con palas, azadones y un hacha mientras el personal de Conred en el último puesto de control nos abre paso “…con cuidado patojos, protéjanse en todo momento”, entramos a paso ordenado, dejando una nube de polvo a nuestro paso. Caminamos entre una casa y nos dirigimos entre la caña pintada de gris, paralelo a la ruta. Subimos por una pequeña vereda y llegamos al lugar de acceso por la primera casa a la orilla de la carretera destruida, frente a la comunidad, ahora fantasma, San Miguel Los Lotes. Ingresamos agachados ya que el techo ahora nos queda a metro y medio de altura, pasamos entre láminas y tablones hacia nuestro sitio de trabajo. A nuestro paso nos encontramos de frente con nuestros compañeros del grupo 4 que vienen de salida, un panorama extraño ya que traen gallinas vivas entre brazos y uno que otro perro.

Una comunidad entera bajo miles de toneladas de material volcánico y bajo ello centenares de personas, adultos y niños que convierten en absoluta realidad la tan histórica reseña “cenizas a las cenizas, polvo al polvo”. Entramos al sitio de trabajo y comenzamos la búsqueda de dos adultos y un niño, información que viene desde familiares. El material bajo nuestros pies está tan caliente que a un compañero se le derriten ambas suelas en cuestión de minutos. Retiramos una colchoneta que estaba levantada con la estructura de una cama de metal, la colocamos lejos del sitio sobre la arena y a los pocos minutos se prende en llamas del calor que desprende el suelo, algo impresionante de presenciar. Paleamos, movemos, quitamos y nos relevamos unos a otros. Comienza a desprenderse un olor peculiar a tejido quemado, eso nos alerta y nos indica que estamos cerca de los restos humanos. Seguimos trabajando durante la próxima hora.

A las 2:10pm se da una voz de alerta de evacuar inmediatamente del lugar, de carácter urgente. Se escucha en el radio portátil que se aproxima un flujo piroclástico descendiendo de las faldas del volcán hacia el Puesto de Comando en El Rodeo. Algunos compañeros tiran las herramientas y comienza la retirada a toda velocidad, no caminamos, corremos. Atravesamos los callejones de arena entre las casas soterradas, se escuchan los pitazos de nuestro líder y una voz que desde atrás grita “no paren, sigan, sigan, sigan”. El grupo que trabajaba a nuestro lado de la otra institución se nos une en la evacuación apresuradamente, corremos por la carretera entre nubes de polvo. Llegamos hasta el puesto de Conred en donde tienen el pickup con sirena abierta y dando instrucciones por el alto parlante a todo pulmón “¡EVACUEN AL PUESTO DE COMANDO! ¡EVACUEN AL PUESTO DE COMANDO! Corremos con las pocas energías que nos quedan, el material debajo de nuestros pies está irradiando calor constante, el sol está sobre nosotros, respiramos agitadamente. Logramos alcanzar una motobomba y a toda prisa nos logramos colgar y subir en la parte trasera, llegan más compañeros del grupo y se suben, la motobomba emprende la marcha, aun avanzando otro compañero corriendo la alcanza y se logra subir.

Iniciamos la evacuación masiva de más de 1,500 rescatistas, soldados, policías, medios y voluntarios a través de la ruta nacional 14, podemos apreciar el flujo piroclástico como avanza furioso por el cauce del río entre los cañaverales paralelos a nosotros. Es una locomotora humeante, haciendo explosiones de polvo a su paso. No hay quien no se una a la evacuación, transbordamos a un pickup y logramos llegar al punto de reunión en Sarita de Escuintla. Termina la travesía con el corazón a mil por hora, caras preocupadas, adrenalina al máximo. Hemos evacuado durante 15 minutos sin parar desde la Zona Cero hasta el punto de reunión. Nos vemos unos a otros, se pasa el listado de los casi 125 bomberos y nos hidratamos constantemente.

Al finalizar el conteo nos reunimos con nuestro grupo, nuestro líder dice unas palabras dándonos aliento, se quiebra en llanto y uno por uno nos damos un abrazo reconfortante, dando gracias a Dios porque estamos con vida. En ese momento recuerdo nuestra santa trilogía – Honor, que honor portar este uniforme junto a hombres y mujeres tan valientes, Disciplina, cuanta hemos requerido para evacuar sin mirar atrás y Abnegación, cuanto hemos dejado en casa por tratar de darle la última esperanza a los sobrevivientes de encontrar, aunque sea los cuerpos de sus seres queridos.

Con estas palabras he iniciado - respetando el polvo, la arena y las cenizas; es algo que les dejo para reflexionar a todos mis compañeros, cuando laven sus uniformes, desempolven sus guantes y limpien su equipo, hagan una pequeña oración a Dios por ese material, porque en esas cenizas existe una alta probabilidad que se encuentren los cuerpos calcinados de nuestros compatriotas.

Cuanto dolor y cuanta tragedia. Pero al mismo tiempo, cuanto honor, amor y servicio el que hemos vivido. Como debe ser. Entregados hasta con el furor de un volcán a nuestras espaldas.

Galonista Javier Andrés Puente
Cuerpo Voluntario de Bomberos de Guatemala
#TragediaVolcanDeFuego

martes, 5 de junio de 2018

CLACPI SE SOLIDARIZA CON EL PUEBLO DE GUATEMALA

LA COORDINADORA LATINOAMERICANA DE CINE Y COMUNICACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS -CLACPI- SE SOLIDARIZA CON EL PUEBLO DE
GUATEMALA
y apoya la Campaña Internacional ¡Cooperando con Guate! que busca recaudar fondos para apoyar a las familias y comunidades afectadas por la tragedia del volcán de Fuego en Guatemala.

Campaña Internacional Cooperando con Guate
El domingo 3 de junio del 2018 el Volcán de Fuego ubicado en la zona central de Guatemala hizo una grandísima erupción afectando a miles de pobladores de las comunidades aledañas de los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango.

Hasta el momento se han localizado los cuerpos de 63 personas fallecidas, incluyendo a 2 bomberos y un rescatista de CONRED, hay más 500 personas heridas y miles de personas desplazadas de las comunidades cercanas. La cifra de fallecidos finales puede llegar a ser realmente escandalosa pues todavía no se ha podido entrar a descombrar el área más grave del desastre.


Según declaraciones de algunos sobrevivientes la cifra de fallecidos puede ser de cientos de personas pues en este área de la aldea El Rodeo y Los Lotes en Escuintla viven más de 3 mil personas y son muy pocas las que pudieron salir antes de ser soterradas por la fuerza del volcán.

La falta de recursos económicos del Gobierno de Guatemala para atender esta situación nos moviliza y nos llama a buscar formas autogestivas, solidarias y transparentes para apoyar en esta emergencia.

Con la ayuda de nuestro compañero activista de la nación Mohawk de Canadá, Benjamín Powless, abrimos una cuenta en el sitio GoFundMe para recolectar aportes monetarios internacionales y hacerlos llegar a las comunidades afectadas, a los rescatistas y personal que atiende esta emergencia.

Aquí puede ver como avanza y apoyar la Campaña:
https://www.gofundme.com/helping-guatemalan-volcano-victims

Los fondos que podamos recolectar con esta campaña serán transferidos a Guatemala desde la plataforma GoFundMe hacia la cooperativa Cosami de Totonicapán para hacer estos fondos parte del aporte del Cooperativas Micoope porque queremos que todo sea transparente, en un sitio seguro y que llegue a las personas que lo necesitan.

Somos parte de la campaña ¡Cooperando por Guate! Pueden ir a cualquier agencia MiCoope ubicadas en toda Guatemala y depositar en la cuenta: COLECTOR NO. 9077 la cantidad con la que desean aportar.


Además desde los centros de acopio ubicados en la cabecera municipal de Escuintla y en el Paraninfo Universitario de la ciudad de Guatemala se realizaron llamados para proporcionar:

– Alimentos no procesados, artículos de cocina (aceite, azúcar, sal, etc.)

– Agua pura

– Máscarillas, Papel higienico, Servilletas sanitarias, Pañales, Algodón, Alcohol

– Ropa (abrigadora) y zapatos y botas para hombres, mujeres, niños-as, Frazadas, colchonetas

– Productos higiénicos personales (jabón, cepillos de dientes, pasta de dientes, toallas, etc.)

– Medicinas tales como: suero de rehidratacion oral, acetaminofem e ibuprofeno en jarabe y tableta, jarabe para la tos de niña y adulta, regenerador de flora intestinal para niños y adultos, Antialérgico , antiestaminico, curitas, gasas, agua oxigenada, micropote, algodón, vendas, alcohol en gel y líquido, termómetros, mascarillas, guantes desechables, antibióticos, dicloxsasilina en tabletas y suspención, amoxicilina, clabulanato en tabletas y suspención, cloro, sulfa Plata en crema, gotas lubricantes para ojos y zinc.

Los fondos son necesarios de inmediato.

Esta campaña cuenta con el apoyo de Red Tz’ikin, Prensa Comunitaria y Festivales Solidarios.

En los medios sociales se están usando los hashtags #VolcanDeFuego #TodosPorGuate y #PrayForGuatemala

Texto: Red Tz’ikin

Aquí puede ver como avanza y apoyar la Campaña:
https://www.gofundme.com/helping-guatemalan-volcano-victims

http://www.clacpi.org/clacpi-se-solidariza-con-el-pueblo-de-guatemala/

domingo, 27 de mayo de 2018

GUATEMALA: EL SUFRIMIENTO COMO NEGOCIO

El sufrimiento como negocio
follarismos
Raúl de la Horra
Me deja perplejo el hecho de que en nuestro país, si alguien que ha sido víctima de alguna vejación e injusticia realizada por el Estado decide protestar y pide que se haga un proceso para establecer culpabilidades, hay un sector minoritario de la población -proveniente principalmente de las clases acomodadas y de algunos miembros de las clases medias acostumbrados a lamerle las botas a aquellos que representan algún poder económico, político o militar- que pone enseguida el grito en el cielo y acusa a las víctimas o a sus parientes de pretender “lucrarse” con ello, como si el secuestro, la tortura y el asesinato fueran un negocio rentable por el que vale la pena andar quejándose para sacarle provecho. Es un estereotipo bastante extendido entre la derecha troglodita y recalcitrante del país, que ve en todas las luchas y reivindicaciones sociales a favor de la justicia y a favor de los derechos humanos, una operación de cálculo malicioso dirigida por gente oportunista que no quiere trabajar y pretende obtener prebendas y privilegios.

Es así como a raíz del juicio por crímenes contra la humanidad realizado esta semana a los militares acusados por el caso Molina Theissen, condenados al final con penas moderadas de 58 años de prisión por persona, han surgido en las redes comentarios como los siguientes: “Con billeticos secarán sus lágrimas” (Roberto Villeda Arguedas). “Eso del resarcimiento es el verdadero objetivo de aquellos que dizque buscan justicia. El show es requisito para llegar al pisto” (Estuardo Zapeta). “Este caso me huele fuertemente a oportunismo puro, clásico de la industria del resarcimiento. Porque enriquecerse a costa de fingir haber sido víctima del Ejército, es más fácil de lo que se podría pensar” (Betty Marroquín). “Patético poner niños y mujeres en frente de la batalla con armas y exponerlos. Con el tema del niño, estoy casi seguro está vivo en Costa Rica…Tengo fotografías y videos” (Kenneth Padilla alias Kenneth Müller).

¿Cómo calificar estas intervenciones? El grado de ignorancia, estupidez, cinismo y bajeza humana que estas afirmaciones implican, sobrepasa todas las dimensiones imaginables e inimaginables. He aquí en vivo el sustrato clasista y racista de nuestra escoria nacional, la clase de ideas que el conflicto armado interno terminó instalando en la mente de muchas personas que, por su origen familiar y social, por sus privilegios, por conservadurismo, por deficiencia mental, o por simple oportunismo, nunca entendieron un carajo de lo que estaba pasando realmente ni de por qué estaba sucediendo, y de por qué hoy, el Estado que durante cuarenta años funcionó como una gigantesca fábrica de terror, está obligado –como lo están todos los Estados del mundo que han masacrado a sus ciudadanos- a resarcir a las víctimas. Está claro que estas personas no tienen idea prácticamente de nada: ni de la historia, ni de la ética, ni de la política, ni de la empatía, ni de la solidaridad, ni siquiera de ciertos principios religiosos elementales.  Las únicas ideas -si es que se las pueden llamar así- que pueblan sus cerebros desnutridos son la obsesión alrededor del propio ombligo, el sentimiento de jauría o de manada, y la convicción de que allá afuera el mundo es ajeno y peligroso, repleto de gente fea, shuma, huevona y comunista.

Terminaré simplemente con una frase que encontré por allí y que me parece adecuada para la ocasión: “Si no te interesa qué hicieron con un desaparecido, entonces no es que tengamos diferencias políticas. Lo que tenemos son diferencias morales, éticas y humanas, ¿entiendes? ¡Qué lo vas a entender!”
https://elperiodico.com.gt/lacolumna/2018/05/26/el-sufrimiento-como-negocio/

jueves, 24 de mayo de 2018

LA SENTENCIA NOS DA ESPERANZA Y FORTALECE EL ESPÍRITU DE LUCHA POR LA JUSTICIA


MORIR PARA GANAR LA VIDA, LA MASACRE DE PANZOS





MORIR PARA GANAR LA VIDA: La Masacre de Panzós     
Documental que reconstruye la tragedia vivida por el pueblo de Panzós en su lucha por la tierra, el 29 de mayo de 1978.

Este documental ha sido galardonado con dos premios: Primer lugar al Documental Profesional en el Segundo Festival ICARO a la Creación en Vídeo y Premio Saúl Yelín, otorgado por la Asociación de Cineastas de Latinoamérica, en el 21 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, celebrado en la Habana, Cuba.

LOS JUECES HAN SEMBRADO ESPERANZA


Miguel Ángel Albizures
Hay jueces y fiscales que, a pesar de las amenazas, las acusaciones y desprestigio que sufren, siguen con la frente en alto e imparten justicia.

Era de esperarse, la sala en donde se dictaría sentencia, estaba abarrotada desde antes de las tres de la tarde. Familiares de víctimas y de acusados fueron los primeros en llegar e iniciar la larga espera del veredicto, que se dio trece horas y media después. 
Uno de los familiares de los hoy condenados, posiblemente también militar, no se cansó de insultar y provocar a quienes esperaban que se hiciera justicia por los delitos de violación, tortura y desaparición. Nadie le hizo caso, pues babeaba odio contra quienes lo único que quieren es un país diferente, lo cual no se puede lograr sino se sientan precedentes de justicia para que nunca más, estos hechos horrendos vuelvan a suceder en el país. Los criminales y sus familiares deben saber que la justicia tarda, pero que al final llega, que hay jueces y fiscales que, a pesar de las amenazas, las acusaciones y desprestigio que sufren, siguen con la frente en alto e imparten justicia.

Quizá los jueces que dictaron sentencia no alcanzan a visualizar el impacto nacional e internacional de la condena a los militares, ni logren sentir el palpitar de los corazones henchidos de emoción, y la esperanza que siembran en miles de familiares de las víctimas del Conflicto Armado Interno, especialmente entre quienes tienen un ser querido que fue detenido y desaparecido, y tal como se los dijo, de frente, Emma Molina Theissen: “Vengo a pedirle al tribunal que su sentencia sea una sentencia proporcional al daño provocado, quiero pedirle que cada una de las personas que han pasado por estas sillas y que han declarado su dolor: las madres, los padres, los hermanos de los desaparecidos, sean tomados en cuenta y que de alguna manera se les dignifique a través de su sentencia, muy particularmente Julio Cesar Del Valle, Héctor Alvarado Chuga, las niñas Portillo, el doctor Calderón. Y quiero decirles también que lo que ustedes nos digan el día de hoy va a ser algo tan importante, no solo para mi familia, sino para miles de familias”.



Así como Emma, yo no puedo olvidar a los miles de sindicalistas asesinados o detenidos desaparecidos, especialmente a los veintisiete dirigentes de sindicatos, hombres y mujeres sacadas violentamente de la Central Nacional de Trabajadores un 21 de junio de 1980, ni a los diecisiete que, el 24 de agosto de ese mismo año, sacó el Ejército del local de Emaús en Palín, Escuintla. Nadie puede tampoco olvidar el asesinato de estudiantes de educación media, de universitarios y catedráticos, ni la invasión de la Universidad ordenada por el general Mejía Víctores. Quienes vivimos esos años de persecución, muerte, silencio y ausencia total de derechos y justicia, tenemos que reconocer y recordar los nombres de los jueces del tribunal que condenó a los acusados: Pablo Xitumul de Paz, Elvis David Hernández Domínguez y Eva Marina Recinos Vásquez, pues su decisión contribuye a que nunca más el Ejército se ponga al servicio de la oligarquía y asesine al pueblo. Gracias por devolvernos la esperanza y darnos ánimo para seguir luchando por una Guatemala democrática, justa y solidaria.
https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/24/los-jueces-han-sembrado-esperanza/