Aquí pueden leer la primera parte. La Gazeta
Por la tarde llevé a la sede universitaria de AEU el borrador del comunicado que planeábamos publicar por la masacre de Panzós. Cerca de la mitad de los miembros del Secretariado nos reunimos y algunos hicieron unas pocas observaciones, quizá la más recurrente fue que debía ser más contundente en condenar al Ejército por la matanza. Lo cierto es que en la AEU desde hacía algunos años habíamos cultivado un estilo en nuestros comunicados. No se trataba solamente de culpar, de vociferar condenas y anatematizar. Primero debíamos explicar, luego proponer y finalmente condenar. Acto seguido comenzamos a discutir lo que considerábamos lo más importante, es decir, la realización de una marcha para protestar por la masacre.
Nuestro comunicado lo fechamos el 31 de mayo, pero fue publicado el primero de junio en Diario El Gráfico como campo pagado, de una página entera. Cuando se trataba de temas en los que se aludía al Ejército o al Gobierno, que finalmente eran lo mismo, el director y propietario de El Gráfico, Jorge Carpio Nicolle, pedía que le lleváramos el documento de que se tratara a su oficina y lo leía con mucha atención. Así fue en esta ocasión, nos recibió a Oliverio, a Héctor Interiano y a mí. Pidió café para nosotros y, recostado en su silla ejecutiva de tapiz de cuero, dio lectura al documento. Cuando finalizó, giró su silla, nos miró con una amplia sonrisa y dijo: «Se publica». La verdad es que nunca se negó a publicarnos nada, siempre fue muy amable con la AEU.
El documento se tituló: «La verdad sobre la masacre de Panzós». Consta de tres partes. En la primera se hace una narración bastante detallada del relato de los cinco campesinos sobrevivientes hecho en la sede de FASGUA. La segunda contiene todas nuestras peticiones, las cuales, con el fin de dar una idea muy clara de lo que exigimos, las transcribo literalmente.
Frente a tan abominable crimen, la AEU manifiesta:
1. Queda totalmente desmentida la versión de los hechos proporcionada por el Ejército Nacional expresada en dos comunicados.
2. Una vez más queda demostrado el carácter esencialmente represivo del actual régimen, que, conjuntamente, con sus antecesores desde 1954, es responsable de la muerte y desaparición de más de treinta mil guatemaltecos. Las declaraciones del general Laugerud García hechas hace pocos días acerca de que en su gobierno se han respetado los derechos humanos han sido hechas trizas por los hechos de Panzós. No podía haber mejor epílogo para cuatro años de constante violación a los derechos humanos que una matanza de campesinos, de la magnitud de Panzós.
3. Con la masacre de Panzós queda también evidenciada una línea de conducta perfectamente coherente y permanente del Ejército Nacional en el “tratamiento” de los conflictos de tierras. Recuérdese el caso de Sansirisay, en el cual en una operación dirigida por el Estado Mayor del Ejército Nacional perdieron la vida decenas de campesinos.
4. La masacre de Panzós pasará a la larga y trágica historia de represión de América Latina, ya que solo puede compararse con las masacres de Tlatelolco en 1968 en México y la de Santa María de Iquique en Chile en 1907.
5. AEU condena enérgicamente a los criminales de Panzós y exige del presidente de la República y del ministro de la Defensa:
• La inmediata detención de los responsables directos de la masacre de Panzós, especialmente de Flavio Monzón y compañeros.
• Que el Gobierno central publique una lista completa de los nombres de las personas muertas y heridas en los sucesos de Panzós la mañana del 29 de mayo.
• Que se exhiban los cadáveres de los campesinos muertos y se les practique un examen forense con el fin de establecer el armamento empleado en la masacre.
• Que se exhiba los elementos del Ejército que se ha dicho están heridos y se les practique un examen médico con el objeto de determinar el carácter de las heridas que supuestamente recibieron en Panzós.
• Que se permita a estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos, conjuntamente con la Cruz Roja Guatemalteca, llegar a la zona de Panzós con el fin de brindar asistencia médica a docenas de personas heridas que quedan en la región, cuyas vidas corren peligro si no se les asiste inmediatamente.
• Que se permita a la prensa nacional el acceso a la zona de Panzós a fin de que sus elementos puedan recoger en el lugar de los hechos, la información correspondiente.
• Que retiren inmediatamente las unidades del Ejército que han cercado la región de Panzós, entre las cuales se incluyen: Unidades Kaibiles aerotransportadas, tropas de la Base Militar de Zacapa, aviones de la Fuerza Aérea que han llegado a recoger cadáveres de campesinos, con el objeto de hacerlos desaparecer.
La última parte, muy pequeña, llamaba a todas las organizaciones populares a «condenar con toda la energía del caso la masacre de Panzós y comunicarlo inmediatamente a todos los organismos internacionales a los que estén afiliados» y se invita «a todo el pueblo guatemalteco a participar en la marcha de repudio de la masacre de Panzós que se llevará a cabo el día jueves 1.º de junio a las cinco de la tarde, la cual partirá de la Plaza Italia, y culminará en la Concha Acústica del Parque Centenario». Fue el primer comunicado hecho público de condena a la masacre de Panzós, así como también el llamado a la marcha fue la primera acción de repudio a la matanza.
El mismo día que apareció el manifiesto de la AEU se llevó a cabo la marcha. Desde muy temprano, el secretario de oficio de AEU, esto es, un trabajador asalariado de AEU, quien en esta ocasión era Antonio Loyo, joven de aspecto físico de los habitantes del oriente guatemalteco, recorrió en su motocicleta todas las emisoras radiales que transmitían radioperiódicos con el objeto de entregar y pagar «cuñas» que invitaban a la población a la marcha de esa tarde. Estas «cuñas» eran avisos pagados muy baratos que por unos segundos transmitían algún mensaje y se podía pagar cinco diez hasta cincuenta «cuñas» para que todo el día, cada cierto tiempo, la radio transmitiera la invitación o lo que se quisiera. Tono Loyo, como lo llamábamos, se conocía todas las radios y en ellas también, ya era conocido.
Fue un día frenético. Mientras las cuñas no paraban y creaban un ambiente de agitación, en la USAC era necesario movilizarse para que los diversos grupos y asociaciones estudiantiles llamaran a los estudiantes de cada facultad a participar en la marcha de esa tarde y, en especial, elaborar las mantas que se llevarían. Y es que realmente, la fuerza y poderío político y organizativo de AEU residía en las asociaciones de facultad que le eran afines. A esas alturas, en la mayoría de facultades de la USAC, el grupo estudiantil que gobernaba en la asociación respectiva era miembro de FRENTE. En esos grupos y asociaciones de facultad se fogueaban y adquirían experiencia en la lucha estudiantil los futuros dirigentes de AEU.
Los primeros grupos de estudiantes y de trabajadores comenzaron a llegar a la Plaza Italia a las cuatro treinta de la tarde. El cielo nublado auguraba una probable lluvia. Cerca de las 5:30 inició la marcha, aunque ya comenzaba una fina llovizna. Llegaron grupos de universitarios y de educación media con sus respectivas mantas y carteles. También se presentaron muchos trabajadores y representantes de diversas entidades sindicales, de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), de la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (FASGUA) y del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS). Apareció un grupo que algunos no conocíamos, se llamaba Comité Pro Justicia y Paz, y parecía ser un grupo vinculado a la Iglesia católica. No eran muchos, se veían unas monjas y algunos religiosos, hombres muy jóvenes, que caminaban con carteles que condenaban la masacre.
La columna enfiló hacia el centro de la ciudad y cada minuto se hacía más nutrida, al tiempo que la llovizna arreciaba. No dejó de ser una marcha un poco extraña, pintada con cientos de paraguas, capas o simplemente nylons de todos colores, pero los gritos, las consignas, le daban vida, mucha vida. El diario La Nación (02/06/1978, p. 4) publicó al día siguiente:
Mientras un líder gritaba una parte de las consignas, el resto de ciudadanos respondía la segunda. Así, durante el recorrido se escucharon arengas, como por ejemplo, “Contra la represión, la unidad popular”… “Ejército asesino… ejército asesino”… “Organizado y combativo, el pueblo unido jamás será vencido”… “Obrero, campesino, poblador y estudiante, adelante que la lucha es constante”… “Pueblo repudia la masacre de Panzós”.
Diario El Gráfico (02/06/1978/, p. 5) reseñó así:
Fuertes epítetos contra el Ejército y el Gobierno, a quienes atribuyen la responsabilidad de los sucesos en aquel municipio de Alta Verapaz, fueron lanzados durante todo el recorrido por los manifestantes, los cuales arrecieron al pasar frente al Palacio Nacional, También mediante gritos o en los cartelones que portaban se percibían “Por el derecho a la vida”… “La tierra para quien la trabaja”… “Contra la represión fascista, la unidad popular”…y otras más.
Al día siguiente, 2 de junio, se desató una verdadera avalancha, que duró más de un mes, de comunicados pagados en la prensa de gran número de organizaciones sindicales y entidades universitarias y muchas otras, desde el Concejo Municipal, la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), el Concejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, y muchas otras, que condenaban la masacre y exigían a las autoridades la aclaración de los hechos de Panzós. Se pronunciaron, en el mismo sentido, partidos políticos, el Congreso de la República, editoriales de periódicos, columnistas y muchísimas personalidades en lo individual.
El mismo día, apareció el CNUS con un desplegado a página completa. Comenzaba con un recorrido histórico de la represión desde 1954 y los planes que conocían sobre la represión de que sería objeto el movimiento popular. Condenaba la masacre y hacía un llamado «Al pueblo trabajador, a las organizaciones populares para participar en la gran manifestación de protesta por la masacre de Panzós y de solidaridad con los compañeros campesinos, así como para conmemorar el primer año del cobarde asesinato de nuestro compañero, licenciado Mario López Larrave. La manifestación se realizará el jueves 8 de junio a las cinco de la tarde, saliendo de la plazuela Italia».
(Con información de Rosa María Alejos, Iduvina Hernández, Jorge Arriaga y diarios El Gráfico, La Tarde y La Nación).
Continuará.![]()
Fotografías proporcionadas por Edgar Ruano Najarro




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