jueves, 12 de septiembre de 2013

El patriotismo, Memoria histórica, verdad y justicia, para construir la nueva Guatemala.

Memoria histórica, verdad y justicia, para construir la nueva Guatemala.
Miguel Ángel Albizures

Sí, hay que enseñar a la juventud a amar este país, su país, el que construimos para ellos. Sí, hay que enseñarles a quererlo con todos sus defectos, sus tragedias, sus alegrías y tristezas. Sí, hay que enseñarles quiénes fueron sus antiguos pobladores y quiénes eran los criollos y sobre qué bases construyeron el Estado. No hay que ocultarles por qué la discriminación, el racismo y la exclusión continúan  caracterizando al Estado, su Estado, impuesto y dominado por los que se dicen de sangre azul y que se niegan a reconocer la patria multicolor que los abuelos nos heredaron.

Hay que hablarle a la juventud de la Conquista y la Colonia, de la brutalidad e intentos de exterminio de los pueblos indígenas, pero también de las luchas de Manuel Tot, el líder de los q´éqchís en las Verapaces, que en medio de la tortura y antes de morir, pidió irse de este mundo de injusticia, con las cadenas puestas, como símbolo de su lucha por la libertad de la patria. La juventud debe conocer la lucha del abuelo y líder de los k’iche’s, Atanasio Tzul, quien se levantó contra la imposición española, y junto con Lucas Aguilar dieron la batalla por la construcción de una Guatemala libre y soberana.

La juventud tiene derecho a conocer quién fue el dictador Rafael Carrera y cómo apresaron y decapitaron a Serapio Cruz, y expusieron su cabeza como trofeo. Deben saber con más detalle cómo Justo Rufino Barrios creo el Estado laico y favoreció a la oligarquía, expropiando las tierras de las comunidades indígenas. La juventud tiene derecho a conocer, y los padres y maestros a explicarles, cuáles fueron los sufrimientos de la población con la dictadura de 22 años, de Manuel Estrada Cabrera, y la de Jorge Ubico, quien impuso el silencio a los estudiantes y a toda expresión social a lo largo de 14 años. Pero esa juventud de hoy debe conocer con detalles, el por qué se dio la insurrección de los años 20 y qué fue y transformó la Revolución del 44.

No se trata de que solo amen y saluden la bandera, que canten a todo pulmón el himno, ni que marchen gallardamente por las calles saludando a la patria, pues deben saber que esa bandera fue pisoteada en las protestas pasadas, por quienes dicen defender la patria y han lamido las manos de la oligarquía. Por eso la juventud debe saber qué fue el conflicto armado y la tragedia que vivió el pueblo. Deben saberlo para que luchen para que nunca más vuelvan a suceder bestiales hechos que empezaron con desapariciones, siguieron con ejecuciones extrajudiciales y masacres y que llegaron al genocidio, en un intento vano de silenciar al pueblo. Memoria histórica, verdad y justicia, son las bases para que las nuevas generaciones comiencen a construir la nueva Guatemala.

DE RÍO NEGRO A NACAHUIL

Por Hugo Gordillo 
En la década de los 70 del siglo pasado, el faraónico Proyecto Hidroeléctrico de Chixoy se abrió paso en las Verapaces  por la vía de la represión y la corrupción descarada. Miles de campesinos fueron desplazados por dos gobiernos militares represivos electos fraudulentamente (Laugerud García y Lucas García) y dos gobiernos de facto entronizados a tableteo de armas (Ríos Mont y Mejía Víctores) para fortalecer el dominio de la bota militar sobre la garganta civil. Chixoy fue planteado como punta de lanza del desarrollo y como una necesidad nacional de generar energía a bajo costo. En realidad fue una obra en la que los cuatro gobiernos impuestos se hartaron de dinero y el subdesarrollo permaneció en los acantilados de los ríos afluentes de Chixoy, con campesinos depauperados que veían cómo el agua del embalse cubría sus tierras para la siembra. Quienes reclamaron fueron sosegados a sangre y fuego en nombre del desarrollo.  
A cuarenta años del desplazamiento sin resarcimiento, los pobladores saben perfectamente en qué consistió la punta de lanza del desarrollo: a la fecha, hay comunidades desterradas aledañas a Chixoy que no cuentan con energía eléctrica. El resto de la población sobrepaga un servicio, ahora en manos oligarcas nacionales y empresas transnacionales. Al desplazamiento se sumaron las matanzas. Los pobladores fueron acusados de guerrilleros marxista-leninistas, aunque nunca leyeron a Marx o a Lenin. La mayoría de ellos no sabía leer ni escribir, ni en español ni en su idioma materno.  
Chixoy era una fiesta, los funcionarios de gobierno, ejecutivos y mandos medios de las empresas constructoras, derrochaban el dinero en una casa de putas centroamericanas y colombianas, establecida en un poblado cercano al proyecto. Los más patriotas brindaban por el futuro promisor de la patria. Por su parte, la soldadesca replicaba la borrachera de los generales, funcionarios civiles y gerentes, en un espectáculo orgiástico con mujeres de la comunidad de Río Negro: “En un lugar llamado El Conacaste, el oficial de mando les dijo que tenían que bailar con los soldados…  Al llegar a Portezuela Pacoxom separaron a las más jóvenes y las violaron, mientras otros ahorcaban a las demás.” La punta de lanza militar del desarrollo masacró el 13 de marzo de 1982 a 70 mujeres y 107 niños. 
Cuatro décadas después, la alianza político-militar-empresarial y mediática, a través del gobierno fascista del Partido Patriota, impulsa la minería como en los tiempos de Chixoy. La misma promesa. La punta de lanza del desarrollo se parece mucho a la bayoneta. Las empresas mineras modifican la geografía nacional desapareciendo cerros y fuentes de agua, dejando a su paso la huella de la contaminación. La punta de lanza militar del desarrollo reprime y mata, dejando su huella verde olivo sobre la sangre popular. Uno, tres o cinco por ciento de regalías para el Estado. Diez, veinte, treinta por ciento o más en regalos para la presidencia en dos despachos, funcionarios ambientalistas y de energía y minas, así como parte de la oligarquía que controla franquicias de explotación minera. Tajadas para diputados. Vale la pena el desarrollo.  
A cuatro meses de haber ocupado el municipio de Mataquescuintla, Jalapa, en defensa de una empresa minera, el Ejército de ocupación no ha salido del área. Hoy se ve a los 
soldados jugando pelota en la cancha de Nueva Santa Rosa, mañana estarán de paseo por el parque de San Rafael Las Flores, pero siempre a la entrada de Mataquescuintla, bajando pasajeros de buses en busca de defensores de su tierra, acusados de terroristas.  
La gente de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc viene resistiendo desde hace dos años la contaminación minera con arsénico. La represión gubernamental persigue y atenta contra los dirigentes del movimiento conocido como “La Puya”. La mayoría de proyectos mineros está marcado por lo mismo: contaminación empresarial y represión gubernamental con el apoyo de los empresarios organizados y los principales medios de comunicación social.  
La noche del 8 de septiembre, en la comunidad de San José Nacahuil, San José del Golfo, sendos ataques armados a tres cantinas dejaron 11 muertos y 15 heridos. Una hora antes, un carro policial entró al poblado, a seis años de que la comunidad quemó la subestación policial que albergaba a una policía corrupta, según los pobladores.  
El ministro de gobernación, el militar Mauricio López Bonilla, manipulador mediático, confeccionista de cortinas de humo y creador de crisis políticas, en lo cual tiene una gran experiencia internacional, justificó todo de la manera más tradicional: “recibimos una denuncia anónima de que podía haber un atentado, por eso enviamos a la patrulla. El ataque pudo ser de una mara que tuvo enfrentamiento con narcotraficantes cerca del lugar.” Todas sus respuestas a la usanza de los tiempos de la guerra, con su respectiva gradualidad de encubrimiento, distorsión evasión y negación. Primero, no fue el gobierno. Segundo, no fue el Ejército. Tercero, no fue la policía. Por lo tanto, no hay responsabilidad del Ejecutivo ni de sus instituciones. Tantas de estas declaraciones se han caído, como la masacre de Totonicapán a manos del Ejército. El crimen de Estado contra los totonicapenses arribará a su primer aniversario el 4 de octubre. Todo está fresco.  
Si se descubre que el Gobierno fue responsable de la masacre de Nacahuil, el general Otto Pérez y su banda pueden dormir tranquilos. El ministro de gobernación dirá que fue un hecho aislado por parte de algunos policías. Por lo tanto, la responsabilidad es personal, no institucional. Si se descubre que fue institucional, la responsable será la policía. El Ejército criminal puede dormir tranquilo. Con la más mínima sospecha de participación por parte de militares, ex militares o paramilitares, el aparato propagandístico del gobierno lo negará todo.  Tanto como en el pasado.  
¿Quién replicó en Nacahuil la borrachera de dinero y poder de los generales dentro fuera del gobierno? ¿La policía, la policía militarizada, el Ejército, las bandas paramilitares del gobierno o al servicio de la empresa minera? Esta vez no hubo violación de mujeres como en marzo del 82 en Río Negro, pero es probable que la matanza de Nacahuil se haya celebrado con una orgía en Casa Presidencial, en el Ministerio de Gobernación, en alguna Asociación de viejos militares, en alguna empresa de seguridad, en alguna organización terrorista, en algún salón de reuniones donde se sienta a discutir la oligarquía, en una mesa redonda de diputados. Si fue así, después de ensangrentar Nacahuil, convirtieron sus centros de reunión en casas de putas, como la que había en los linderos del proyecto Chixoy.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Nación mapuche a los 40 años del Golpe de Estado en Chile

Al igual que en millones de chilenos los tres años de gobierno de la Unidad Popular despertaron en el pueblo mapuche aspiraciones de bienestar y esperanza. En circunstancias históricas muy especiales, convergieron dos objetivos históricos, el de la Nación Mapuche y el de los sectores progresistas de la nación chilena. Mapuche y chilenos sufrieron las consecuencias de una promesa aplastada una madrugada de septiembre del año 1973.

Reflexionar sobre la dictadura que se instaura en septiembre; 1973 nos lleva revivir la historia mapuche. Y por aquellos que no están nos corresponde contar sus historias, los detalles de sus días.
Las promesas de la revolución de esos tiempos era un camino a recorrer y miles de voluntades se sumaron, hermanados por la esperanza. Chile era y es un país sometido al capitalismo depredador y excluyente. Tal como es, y estaba; Chile no es un proyecto de país aceptable.
Aquellos revolucionarios no estaban equivocados. Nuestros hermanos y hermanas mapuche asumieron la causa de hacer una revolución y dar pasos hacia el socialismo, se trataba de cambiar la sociedad chilena; era lo que había que hacer. La nación mapuche iniciaba su batalla para vencer el colonialismo, para transitar por un país humano y justo. A ese proyecto, se sumó esa generación de comuner@s mapuche revolucionarios. Llegaron convencidos que era ese el camino, que la alternativa revolucionaria tenía su espacio en la nación mapuche. Entre consignas aguerridas y tanta esperanza, todo era fundamental y trascendente y así una causa justa forjó un ciclo más de historia mapuche.
Al advenimiento de los años 70, la lucha reivindicativa tomó fuerza y los partidos de izquierda chilena buscaban clientela electoral y fuerza social revolucionaria para su proyecto político. La diversidad de los derechos sociales, culturales y políticos del pueblo mapuche, nunca estuvieron presentes en ningún programa de los partidos de la izquierda chilena de aquella época. Todo ello expresaba la ausencia de acuerdos básicos para enfrentar este nuevo ciclo.
La Unidad Popular implementó un programa especial de educación para la juventud campesina y mapuche. Se entregaron becas de estudios que costeaban matrículas, materiales de estudio, hospedaje y alimentación para estudiantes de la enseñanza media y universitaria. En 1973, fueron beneficiarios 10.230 estudiantes campesinos y mapuche.
El presidente Salvador Allende continuó el proceso de reforma agraria usando la Ley de Reforma Agraria promulgada en 1967 por el gobierno Demócrata Cristiano de Eduardo Frei. Mediante la aplicación de esta ley, hasta 1973 fueron expropiados 4.401 latifundios y las reservas indígenas mapuche recuperaron 30.000 hectáreas de tierra. En septiembre de 1972, se promulgó una Nueva Ley Indígena que –a pesar de su corta duración- fue un efectivo instrumento para resolver los litigios por usurpación de tierras a los mapuche.
Durante el período 1970-73; la Unidad Popular, transfirió a las comunidades mapuches; 30.000 hectáreas de tierra, sin embargo la acción directa de las corridas de cercos en las provincias de Malleco, Arauco, Cautín y Valdivia logró recuperar más de 70.000 hectáreas de tierra usurpada por los terratenientes. Todo un tiempo de hombres y mujeres mapuche visionarios convencidos de que era posible aunar fuerza, valentía y trascendencia fueron los que llevaron adelante la iniciativa de las corridas de cercos. Una vez más quedaba demostrado que la nación mapuche no estaba rendida. La consigna era: ¡Tierra o muerte!, ¡Nadie nos trancará el paso!
La primera corrida de cerco, se realizó en Cautín el 15 de mayo de 1970 por la comunidad Mañío Manzanal (Comunidad Quinchavil-Santibáñez). Después de dos meses de ocupación y juicio, el Tribunal de Justicia falló a favor de los comuneros mapuche. La autoría de la corrida de cerco le corresponde al lonko Luis Quinchavil, que antes de llevar a cabo la acción, expresó hay que recuperar las tierras usurpadas corriendo los cercos a sus límites originales. Desde esta primera corrida de cercos nace la modalidad que se repetirá en todas las sucesivas acciones; desalambrar, sacar las estacas y correrlas a los límites establecidos por el Título de Merced de Tierras. El 8 de septiembre de 1970 de manera simultánea se realizan diez corridas de cerco y en el curso de los meses posteriores se ejecutan cientos de corridas de cercos. La consigna de las comunidades mapuche es: La lucha nos da lo que la ley nos niega.
El 11 de septiembre de 1973 da inicio a una guerra interna que divide a los chilenos; Chile deja de ser el hogar de todos los seres humanos, la mitad de la población del país es despojada de sus derechos más elementales. Las organizaciones mapuche son prohibidas y puestas fuera de la ley. Las víctimas de la nación mapuche -ejecutados políticos- llegan alrededor de 300 y aproximadamente 50 detenidos desaparecidos. El número de los que sufrieron cárcel y tortura es desconocido.
La reforma agraria de la Unidad Popular resultó en la expropiación de 10 millones de hectáreas. La contra reforma agraria de los militares devolvió seis millones de hectáreas a sus antiguos dueños. La Corporación de Reforma Agraria remató al mejor postor tres millones hectáreas y alrededor de un millón hectáreas se repartieron entre los organismos estatales; Corporación Nacional Forestal y Fuerzas Armadas de Chile.

Los Centros Culturales Mapuche
Para todos los gobiernos de Chile la cuestión mapuche, es tema de Estado. En 1978 existían en Chile 2.216 comunidades mapuche con una superficie alrededor de 250.000 hectáreas. Los militares chilenos -por razón de Estado- se proponen introducir reformas a la Ley Indígena 17.729 para terminar de una vez por todas con el problema indígena, según propia definición.
Antes de la promulgación de la Nueva Ley Indígena, el Instituto Indígena del obispado católico de Temuco tuvo acceso al texto de la nueva Ley, que hace llegar a dirigentes mapuche. Es así que el 12 de septiembre de 1978, en representación las Comunidades Indígenas de la IX y X Región se reúnen 155 dirigentes mapuche para discutir el proyecto de Ley 2.568. En ese mismo año por iniciativa de Melillan Painemal se inicia la creación de los Centros Culturales Mapuche con el objetivo de promover la cultura y la organización mapuche. En 1978, en 900 de las 2.216 comunidades mapuche se crearon Centros Culturales Mapuche.
El 23 de Marzo de 1979 se promulga la Ley 2.568 que liquida el derecho de propiedad colectiva de las reservas indígenas. Ese mismo año, el Instituto de Desarrollo Agropecuario comienza la división de las tierras; la privatización de las reservas indígenas. Los Centros Culturales Mapuche resistieron oponiéndose a la aplicación de ley indígena de la dictadura. En aquella oportunidad Melillan Painemal destacaba que Los Centros Culturales fueron la expresión de, Como pueblo que nuevamente comenzábamos a levantar cabeza. Así se cierra e inicia un nuevo ciclo en la larga lucha de la nación mapuche.
Muchas son las explicaciones para entender lo que pasó posteriormente en Chile. Para la nación mapuche los 40 años del Golpe de Estado en Chile se resumen en las palabras de nuestro peñi Moisés Huentelaf (asesinado en 1971); nada ha cambiado tampoco en las tierras de Lautaro, donde la dignidad mantiene por siglos la demanda de la tierra justa y en nuestra memoria….

Jorge Calbucura
Domingo Paine
Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu
Victor M. Gavilan
Comite de Apoyo al Pueblo Mapuche.
Calgary. Canadá
Miguel Utreras
Center for Innovative Development, Noruega
Oscar Loncochino
Carlos Contreras Painemal

11 Septiembre, 2013

Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

Ginocidio en Guatemala

UKEMIK NA’OJ

Francisca Gómez Grijalva
FRANCISCA GÓMEZ GRIJALVA 
Recientemente se publicó el ensayo sobre genocidio contra las mujeres indígenas en Guatemala. Para re-repensar estrategias que permitan analizar con perspectiva holista las múltiples violencias de carácter estructural existentes contra las mujeres mayas. A su vez, cómo lograr que los análisis eviten desarticular los derechos de las mujeres mayas de los derechos colectivos de sus pueblos. Esta iniciativa la impulsó la red global de iglesias y agencias de desarrollo Alianza ACT. 
La investigación la realizó la feminista y científica social Tania Palencia Prado con 133 mujeres mayas en los municipios de Tectitán, Huehuetenango; El Palmar, Quetzaltenango; Santa María Chiquimula, Totonicapán; Santa María Visitación, Sololá, y San Pedro Jocopilas, Quiché.
El estudio develó las múltiples tramas estructurales del ginocidio que se ha perpetrado contra las mujeres mayas en Guatemala, desde la invasión española/europea a la actualidad. Han sido siglos de sometimiento, segregación, militarismo y la imposición de una política sexual con violencia, profundo desprecio y la violación de todos los derechos de las mujeres mayas y de sus pueblos.
También, innumerables investigaciones han evidenciado los largos periodos de confinamiento, desplazamientos, masacres, torturas, violaciones sexuales, despojo de tierras y explotación de la fuerza de trabajo maya.
El Estado guatemalteco, la oligarquía y el poder militar han silenciado, ocultado y tergiversado la vida de las mujeres mayas. Han pretendido suplantar nuestra identidad individual y colectiva a partir de negar nuestro ser como mujeres mayas ignorando nuestros rostros. Hemos sido las menos ciudadanas en Guatemala y las menos registradas con nombres y apellidos en la historia de este país.
Este acto intencional ha sido socializado en los medios de comunicación masiva y en el sistema educativo. Sin duda, es una extrema violencia estructural que niega nuestra subjetividad como mujeres mayas. Entendida la subjetividad como la libertad de ser quienes somos, de expresarnos con autonomía y vivir con dignidad.
Fue oportuna su aguda argumentación respecto a la violencia mental colectiva y epistémica con la cual se interpreta las múltiples violencias y opresiones que afrontamos las mujeres mayas en este país. Argumenta que, frente a opresiones tan diferenciadas es insuficiente la política de equidad de género. Recomienda profundizar en la política sexual que ha sido uno de los principales mecanismos que ha garantizado durante siglos las opresiones que se han ejercido sobre la vida y el cuerpo racializado de las mujeres mayas.
En relación a lo planteado, a la fecha, sólo tres mujeres mayas han logrado culminar estudios de doctorado, tal es el caso de las doctoras Irma Otzoy Colaj, Irma Alicia Velásquez Nimatuj y Emma Defina Chirix García. Esta realidad confirma la crudeza de la violencia patriarcal racista y sexista que impera en Guatemala.
Por otro lado, vale decir que las mujeres garífunas y xinkas también han afrontado ginocidio. En suma, tenemos el desafío de construir solidaridades políticas y epistémicas entre mujeres, hombres y pueblos.

CHILE: IMÁGENES DE 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973



















https://www.facebook.com/nuestro.canto3

Documental: Salvador Allende parte 1 de 3


Salvador Allende Gossens; Valparaíso, 1908 - Santiago de Chile, 1973) Político chileno, líder del Partido Socialista, del que también fue cofundador en 1933. Fue presidente de Chile desde 1970 hasta el golpe de estado dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda, que fue bombardeado por los golpistas.

PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE! ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!.

Hoy, a 11 de septiembre del 2013, en todo Chile, y en muchos puntos del planeta, se conmemorarán los 40 años del Golpe de Traición y el inicio de una sangrienta dictadura que duró 17 años de Terrorismo de Estado. Esta vela roja, será nuestra forma de homenajear a todos/as aquellos/as que cayeron luchando por un Chile mejor. Esta vela será un símbolo, que representará a cada uno/a de nuestros/as seres amados, que ya no están.

Asistamos a las actividades conmemorativas tranquilamente, que todos/as vayamos vestidos de rojo, porque es el color de aquellos que Pinochet se propuso exterminar, porque es el color de la vida y de la alegría intensa, porque es el color de la sangre y porque es el color del corazón, el mismo que le falló a Pinochet y provocó su muerte. 

Compañero Presidente Salvador Allende Gossens.
Compañerxs Detenidxs Desaparecidxs.
Compañerxs Ejectutadxs Políticxs.
Compañerxs Desterradxs, Exoneradxs, Torturadxs, Vejadxs!

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