viernes, 17 de julio de 2026

Un sistema económico que genera pobreza y exclusión


Elvira López | Política y sociedad / EL QUIJOTE DE LA MANCHA

Dicen que de fútbol y de religión mejor si no se conversa, porque son temas controversiales que pueden crear división. El problema, a mi parecer, son los fanatismos, porque las conversaciones deben ser sobre todos los temas, con familia, amigos, etc., y aún estando en desacuerdo, platicar, debatir, criticar constructivamente, son parte del crecimiento, de la madurez y de la edificación que todo ser humano necesita. 

En lo personal, no admiro a ninguna figura religiosa posicionada a nivel mundial, mi espiritualidad la vivo muy personalmente y creo en un Arquitecto del Universo, a quien amo y temo. Menos a sacerdotes y pastores de mi país, peor aún los que hablan de teologías de prosperidad, o de los que imponen manos a presidentes corruptos, confundiendo y manipulando a devotos.

Pero el papa León XIV ha despertado cierta admiración de mi parte al plantarse con firmeza, ya en algunas ocasiones, frente al presidente del país que representa al imperio en decadencia. El papa recibió la Medalla de la Libertad en el marco de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de EE. UU., pero no fue a recogerla, en lugar de eso, fue a Lampedusa el 4 de julio, la isla italiana que recibe a los migrantes.

Un mensaje y una demostración muy clara de su preocupación por el sufrimiento de miles de personas víctimas de las redes de la explotación y de los peligros del Mediterráneo, y recordó también a quienes nunca lograron alcanzar tierra firme, y al respecto dijo: «los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas».

Me impresiona, como persona, el desinterés, la indiferencia o, peor aún, los que por convicción ideológica accionan en contra del migrante, y a esos isleños de Lampedusa que reciben y apoyan con amor y solidaridad a quienes salen de sus tierras cargados de sufrimientos y necesidades, mi total admiración, y convicción porque aún hay seres humanos que velan por el respeto a la dignidad de cada persona.

Por otro lado, y con otro tema, Alemania, país precisamente con un gobierno que, lejos de aportar, es durísimo con el tema del migrante, está en proceso de rearme, el objetivo es Rusia, que no le ha declarado la guerra, el origen de la guerra con Ucrania es un tema aparte, pero con ese pretexto corta presupuesto a salud, educación, etc., recortes brutales al presupuesto social, afectando al ciudadano, al pueblo. Cada país de Europa destina un 5 % de su PIB para la guerra, y todo esto inducido por EE. UU. El negocio de la guerra, el negocio de la industria armamentista, ¿dónde queda el ser humano y sus necesidades? Mundo caótico otorgándole prioridad a lo financiero, al capital, a la guerra sin sentido. 

Al inicio de este texto, hablé de dos temas; el fútbol y la religión, pero la política es otro de esos temas, y es tan amplio, y con el ejemplo de Alemania, que con ello habrá quienes estén de acuerdo y quienes no lo estén, nos muestra lo controversial y difícil que es el tema político, ni hablar de lo que está sucediendo en Latinoamérica, con un Trump colocando en cada país a sus piezas, presidentes marionetas: Bukele, Milei, Kast, Noboa, Asfura, De la Espriella, etc. (Arévalo ya está en ese equipo).

Y por último, no puedo dejar de mencionar al fútbol, y más ahora con el Mundial en su total locura, sin gustarme ni conocer del mismo, pero con el respeto de que es un deporte popular, que genera grandes pasiones, que tengo un hermoso nieto que es campeón en ese deporte, y que es una genuina expresión popular en cada país, pero está una FIFA con todas sus mafias y corrupciones que lamentablemente degenera el evento, el ejemplo de un Trump llamando a Infantino para que le quiten una tarjeta roja a un jugador estadounidense, deplorable, y un sinfín de otras situaciones que no cabrían a mencionar. 

Sin embargo, admiro posiciones que se han destacado en el evento, como un congoleño que se quedó inmóvil durante los 90 minutos del partido entre Congo y Colombia, imitando el saludo del líder anticolonial congoleño, Patrice Lumumba, quien fue descuartizado y disuelto en ácido por EE. UU. y Bélgica, en 1961, por conseguir la independencia del Congo ante el colonialismo y negarse a que los imperialistas siguieran saqueando los recursos de su país. Aunque los imperialistas disolvieron su cuerpo, no pudieron borrarlo de la historia, 65 años después, Lumumba sigue presente para millones de personas.

Esto es a quienes me leen y agradezco, la política, la religión y el fútbol, mis queridos.



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