miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA IZQUIERDA EN LA POLÍTICA GUATEMALTECA

Por: Miguel Ángel Albizures
A continuación, el contenido de la exposición que hice en un foro público en octubre del 2007, después de las elecciones y que lo transcribo tal como fue porque la historia se repite. En esa oportunidad recibí varias maltratadas como las que posiblemente reciba ahora, pero es necesario, en esta coyuntura política, insistir en una transformación de la izquierda para que, en las próximas elecciones pueda llegar a ser una alternativa de poder.
LA IZQUIERDA EN LA POLÍTICA GUATEMALTECA
Por: Miguel Ángel Albizures
Hace poco tiempo, en un artículo que escribí, decía que la izquierda tocó fondo y que encontráramos la justificación que fuera para consolarnos mutuamente, la izquierda guatemalteca organizada había tocado fondo en el recién pasado proceso electoral. Estuvo a punto de desaparecer legalmente como partido, pero le salvó la elección de dos diputados.
Puede ser que no estén de acuerdo conmigo y que digan que eso no es cierto, que cien mil votos es un caudal que puede ser explotado para futuras ocasiones electorales. Pero ese hecho debería ser suficiente para llevarnos a una reflexión profunda sobre el papel de la izquierda en la vida política del país y sí los métodos, actitudes y comportamientos partidarios y personales, pueden seguir siendo los mismos en el futuro inmediato.
Decía también que el resultado electoral debería revolucionar internamente a la izquierda, refiriéndome a la URNG-MAIZ para que, en forma ordenada y democrática, procediera a terminar su propio duelo e hiciera surgir de sus cenizas, algo nuevo, capaz de interpretar, no sólo la situación nacional y el signo de los tiempos, sino el sentir de diversos sectores democráticos que anhelan contar con una alternativa política y pugnan por un cambio en Guatemala.
Y esos sectores democráticos que anhelan el cambio, son más de cien mil votos. Son los obreros y campesinos, son los estudiantes que no se han dejado mediatizar por los catedráticos universitarios ni por los estudiantes que sólo aspiran a sacar el cartón y hacer dinero, son las mujeres organizadas que optaron públicamente por la izquierda, son los que hoy ocupan los asentamientos humanos que carecen de todo, son los pueblos indígenas que un día se sintieron representados y vislumbraron la posibilidad de un cambio estructural, y que hoy, les llega el mensaje de Ríos Montt para que olviden el pasado o el de quienes, sin ser representantes legítimos del pueblo les ofrecen la solución a los problemas de seguridad, como por arte de magia.
La situación de violencia ha llegado a tal grado, que anteponen la solución de esta problemática, a la situación económica desesperante que viven en el campo y que sufren todos los sectores desposeídos. Frente a esto, la izquierda política organizada de hoy, guarda silencio, dice que ninguno de los dos es alternativa y tiene razón, pero no ofrece nada a cambio, ni llama a la movilización social, a la estructuración de una nueva izquierda, sino a seguir aglutinados alrededor de ella, como si fuera la tabla de salvación de los sectores empobrecidos.
Corrientemente se dice “que mientras lo viejo no muera, lo nuevo no termina de nacer, y creo que muchos no queremos que la experiencia acumulada en viejos militantes revolucionarios muera, sino que se transmita con todos sus errores y aciertos, no que se imponga. Que abra paso, que no ponga trancas a las compuertas, sino que escuche el signo de los tiempos representado por millares de jóvenes que creyeron en ellos y por otros viejos que no han sido determinantes en las decisiones políticas, pero que dieron su aporte a un proceso que no terminó con la firma de la paz, sino que debió iniciarse con ella.
Si desapareciera la URNG, no desaparecería la izquierda, por el contrario, sería la oportunidad de poner un nuevo mantel en la mesa de discusión e iniciar un nuevo proceso con todas aquellas personas y organizaciones que, por diversas circunstancias, optaron por otras agrupaciones políticas, al no sentirse plenamente representadas, valoradas o tomadas en cuenta.
No desconocemos que el oportunismo es una enfermedad que padecen muchos dirigentes sociales y políticos, que se ha puesto en evidencia, no sólo en este proceso electoral, sino en procesos anteriores en que se dejaron deslumbrar por el discurso y la posibilidad de ocupar puestos, sin importar hacerlo de la mano de genocidas.
Hay que tomar conciencia que otro gallo canta en el campo, y que en regiones lejanas a las estériles disputas capitalinas, se dieron otros procesos; el ejercicio democrático fue un hecho y, si perdieron las elecciones en sus regiones, fue por la inyección económica de la oligarquía o narcotráfico, a partidos que les permitieran recuperar el poder perdido en otros procesos.
Pero la gente está ahí, las organizaciones en las aldeas, municipios y departamentos existen, no hay que esperar a que lleguen a plantear sus reivindicaciones, hay que estar con ellas, fajarse con ellas, apoyarles en sus luchas, levantar sus consignas y asumir como propias sus reivindicaciones que en su mayoría, son en el aspecto social, porque los espacios políticos se los han ido ganando poco a poco y a costa de compañeros caídos que no han sido reivindicados por la izquierda.
Por eso decía en un articulo que, sí llegamos a la conclusión que la izquierda política partidaria todavía no ha tocado fondo, es necesario dar el paso, llegar al fondo y emerger de nuevo, despojándose de los vicios que la tienen anclada. Para ello no hay que esperar las próximas elecciones, hay que hacerlo ya, para que surja un movimiento político social que se desarrolle y fortalezca a través de la acción, la movilización, la fiscalización y propuesta al nuevo gobierno. Sólo así podrá surgir una nueva fuerza política, con el nombre que sea, pero resultado del consenso que le permitirán ser alternativa de poder en el 2011.
Los fracasos, los golpes, llevan a las crisis y éstas son dolorosas, pero hasta tanto no se dan, no tomamos conciencia de la gravedad de la situación para buscar los caminos que nos conduzcan a superar los errores, tomándolos como oportunidades. Se necesita buscar juntos el camino, pero atravesando las veredas, subiendo los montes, sorteando las dificultades y escuchando la opinión de quienes viven la realidad lacerante del campo y los suburbios urbanos.
Hay que aceptar la realidad, la izquierda no es una, ni esta representada por una corriente o un partido, la izquierda está diseminada en la sociedad y no son sólo los que entienden de marxismo, leninismo o socialismo, ni solo los que se inscriben en determinado partido. La izquierda son aquellos que sin llamarse como tales, se la juegan en un sindicato, en una cooperativa, en las organizaciones ambientalistas o de mujeres que reivindican sus derechos de participación en todos los ámbitos de la vida. Son los que algunos llaman disidentes, pero que no han renunciado a sus principios ni a su derecho a la critica.
Los de la izquierda, son aquellos que no han renunciado a la lucha por las transformaciones profundas de la sociedad y el Estado y a ellos se unen, quienes sin ser de izquierda, quieren vivir en otro tipo de país donde la democracia sea un hecho, donde el sistema de justicia funcione y donde las abismales desigualdades desaparezcan. Son los que creen que hay que terminar con el analfabetismo, mejorar los servicios de salud y atender a la niñez y no dejar en el abandono a las personas mayores.
Edelberto Torres, señala en sus notas para reflexionar sobre el trabajo político de la izquierda.
Se propone más que definir, acudir a la noción de identidad. ¿Quién es de izquierda? El que se identifica como tal, el que se siente de izquierda, el que se ve a si mismo como de izquierda. Esta auto-identidad es un primer paso y sirve para evitar que la identidad la establezca el otro, que puede no vernos bien.
La autodefinición es un derecho al que no se puede renunciar y mucho menos dejar en manos otros. En síntesis, ser de izquierda es sentirse como tal, es un estado de ánimo, una disposición, una actitud y un propósito. Es un acto de libertad, de voluntad personal.
- Si lo anterior es aceptado, se deben evitar las descalificaciones personales, estilo guatemalteco para atacar, calumniar, disminuir al otro. Descalificar es invalidar al próximo, anularlo. Por lo general esta conducta es resultado de prejuicios, mal entendidos, peleas personales o rivalidades.
La forma como terminó el conflicto –derrota y diáspora o dispersión - y los sucesos posteriores, alimentaron descontentos y frustraciones. La descalificación es una frustración con la que se agrede al otro. Es por razones como las anteriores que hay que descalificar las descalificaciones. ¿Qué hacer? Para encontrar una respuesta aceptable lo mejor es el ejercicio de descalificar al enemigo, a la derecha”.
Dice Edelberto, - Hay que hablar de izquierdas, en plural, porque existen muchas modalidades orgánicas o personales de posiciones de izquierda. … La democracia, a partir de 1996, no facilitó la partidización orgánica de las izquierdas, que pudieron converger en un partido como ocurrió en Nicaragua y El Salvador. Habría que saber responder porqué ocurrió la dispersión y no la convergencia; por el contrario, al abandonar décadas de clandestinidad, persecución en unos casos o de marginalidad política en otros, se produjo la "diáspora". Y la cultura de oposición, para la cual las izquierdas están casi inherentemente preparadas se metamorfoseó en cultura de colaboración y nos debilitó.
Uno, es el 'separarse de' por que hay rencores, recuerdos, rechazos producidos en los últimos años. En este clima de "deudas por saldar" la URNG está perdiendo militantes. Es una lástima que ello ocurra a tal punto (que me temo) que el número de exURNG sea mayor que sus actuales militantes. El aspecto positivo es que, ex y no ex siguen considerándose de izquierda: los separa el resentimiento, grave mal sicológico y no necesariamente político, y menos, ideológico.
Hay militantes de izquierda en todos los partidos, incluyendo ¡en los partidos de izquierda¡; ha habido intelectuales de izquierda en todos los cinco gobiernos a la fecha. Se trata de un 'deslizamiento', no exento de riesgos. Ha habido colaboraciones numerosos compañeros que no han perdido su identidad; son menos los que claramente defeccionaron.
El caso límite lo ejemplifica aquel reconocido comandante que en cuestión de días se "fugó" al FRG y acompañó a Rios Montt... No hay que condenar a los que iniciaron el 'deslizamiento' y pudieron detenerse; el juego es difícil porque es entrar a un tobogán donde uno sabe cómo se empieza pero no cómo se termina. En ese declive entraron muchos que siguen siendo de izquierda. ¿Hay que castigarlos en nombre de que?”
En 1997, menos de un año después de la firma de la paz, y aún no constituida la URNG como partido, circulo el libro “Guatemala Izquierdas en Transición” en el que coincidimos varios guatemaltecos que con el apoyo de la fundación Ebert nos reunimos para, desde nuestro propio punto de vista, abordar la problemática de la izquierda. Participamos: Edelberto Torres Rivas, Miguel Angel Sandoval, Mario Solórzano Martínez, Mario Roberto Morales, Luis Ismael Ariza, Edgar Gutierrez y como Cautores de un artículo Ruth del Valle y el que esto escribe. Creo que es el momento de desempolvar las reflexiones que a lo largo de muchos años se han hecho sobre el papel de la izquierda en la política y éste y otros libros, así como los aportes para el debate de Edelberto Torres y Carlos Figueroa, deberían de circular y ser motivo de análisis de quienes creemos que a pesar de los fracasos, hay mucho que decir, mucho que hacer y mucho que proponer para construir la Otro Guatemala.
En esa oportunidad iniciamos el artículo con una afirmación: “Sí partimos de que la revolución es cambio, es transformación, es remover los cimientos, es sentar nuevas bases y es construir algo nuevo, la izquierda sólo tiene futuro político en la medida en que, a su interior, las diferentes expresiones provoquen un profunda revolución que le permita estar a la altura de los acontecimientos. En esa misma medida, le será posible recuperar y realizar la utopía, entendida ésta como la concreción de los más altos ideales de justicia, equidad, libertad y democracia”.
Escribimos ese párrafo pensando en que la izquierda guatemalteca salió de la guerra con los brazos cruzados, ni siquiera con el ánimo de defender los acuerdos que había firmado y a los cuales aportó la sociedad civil organizada. Para nosotros, la URNG había salido, sin la disposición de cambiar actitudes y comportamientos como el verticalismo, el sectarismo y el hegemonismo que históricamente hicieron, y han hecho mella para un accionar conjunto de diversas expresiones con miras al logro de objetivos compartidos en planes, programas, aspiraciones y sueños utópicos.
Salió de la guerra, sin la experiencia para incursionar en la vida política nacional, es decir, sin una estrategia política y una voluntad de cambio, más que el traslado simple de una forma de comportamiento que rayaba en la obediencia, en las jerarquías, en las decisiones verticales, y porque no decirlo, en el comandantismo que tanto daño hizo al proceso ayer y hoy.
Quienes nos consideramos de izquierda, compartimos la construcción de un país dónde las diferencias abismales desaparezcan, pero esto también lo desean muchos guatemaltecos que sin llamarse de izquierda, mantienen posiciones democráticas y se manifiestan abiertamente contra todo tipo de injusticia social que prevalece en el país y que buscan una alternativa política que refleje sus aspiraciones, pero además que sea democrática y capaz de generar consensos y hacer propuestas, argumentarlas y defenderlas.
No hay que negar tampoco, que los espacios que hoy tenemos y no hemos aprovechado suficiente, es fruto de la lucha que se libró y que costó miles de vidas, fue el costo que este pueblo pagó por los mínimos espacios de expresión y participación que hoy tenemos, quienes seguimos creyendo que esos sueños y utopías de ayer, de justicia y transformaciones sociales siguen siendo válidas, porque las causas de la guerra están intactas:
Exclusión social, discriminación, racismo, salarios de hambre o desempleo que provocan miseria, abandono de la salud pública y privatizaciones en todo sentido, diferencias abismales y disputa del poder o acuerdos entre militares y oligarquía para continuar repartiéndose el pastel frente a los ojos desorbitados de los niños.
La verdad, salvo este último intento de unidad, que no fructifico del todo, no da pena la fragmentación de la izquierda que se ha mantenido hasta hoy en día, sino vergüenza y cólera, más aún cuando se constata que son unos pocos los que siguen haciendo gala de su protagonismo y unos pocos que les siguen sin chistar palabra, que se paran firmes ante ellos, obedeciendo la consigna de ocupar espacios a codazos, empujones y zancadillas, en vez de buscar la articulación y los frutos comunes en una lucha que se supone común para avanzar y fortalecerse en un proceso electoral dónde la derecha, se fragmenta sola como fruto de la mala dirección del Estado con los gobiernos que ha impuesto el sector económico añejo y los nuevos ricos que emergieron con el gobierno de Portillo.
Todo ello ha sucedido bajo la mirada de los militares, dispuestos a embestir a quienes osen romper los moldes de una democracia al estilo de la oligarquía y tutelada por ellos.
Todo esto para referirme después a los espacios perdidos por una izquierda que poco a poco ha ido perdiendo credibilidad y presencia política, que poco o nada le ha importado la caída de militantes en el campo, pues ni siquiera se ha atrevido a reivindicarlos con la fuerza que demanda un proceso electoral violento que empezó a cobrar víctimas de los partidos de oposición real o supuesta.
Algunos sostienen que la lucha hay que darla desde dentro de las organizaciones políticas y la dimos después de la firma de los acuerdos de paz y el desarme de la guerrilla. Entre muchos colaboramos a construir una alternativa política a la cual le cayeron como lobos hambrientos y como cualquier mediocre de los políticos o partidos tradicionales, acarrearon a la gente, impusieron sus consignas y deseos y no quedó otro camino, a más de cien militantes del movimiento social, que dejarlos con sus soldaditos acostumbrados a actuar en tumulto y a imponer a los cuadros acostumbrados al dogma.
La historia recoge esos momentos en que más de cien personas acostumbradas a la lucha política, a fundirse con los movimientos de los sectores populares, dejaron el Frente Democrático Otra Guatemala sin pelear ningún espacio, pero contribuyendo desde fuera a que dicho frente ocupara un espacio en la vida política nacional.
Ese frente lo hicieron pedazos y surgió la Alianza Nueva Nación con la que muchos contribuimos desde los espacios que nos fue posible con la esperanza que cambiaran actitudes y comportamientos, pero no fue así, siguieron en la misma dando codazos, empujones y peleándose por los huesos de alcaldías y diputaciones para que ahí, estuvieran los que ellos consideraban fieles a la línea..
El aporte de un movimiento político o de un partido arraigado en los sectores populares, en las masas, para presionar a los cambios, es invaluable, pero hay que empatar la teoría con la práctica, pues si leemos todos los aportes teóricos que se hacen desde la izquierda, las reflexiones, la visión del tipo de sociedad y Estado que queremos, nos encontramos con que no hemos logrado aterrizar, no hemos aprendido de nuestros propios errores, ni hemos sido capaces de superar el sectarismo que ha llevado a que organizaciones sociales y de derechos humanos se partan en pedazos, lo que provoca la incapacidad para enfrentar los retos que representa el neoliberalismo.
Sin que seamos capaces de preguntarnos
1.- Empatamos con la teoría y la práctica, o somos buenos teóricos que nos olvidamos de la práctica.
2.- La izquierda se ha planteado en serio ser alternativa para la toma del poder, o simplemente participar en elecciones y colocar uno que otro diputado o alcalde.
3.- Estamos frente a una izquierda conservadora o frente a una izquierda revolucionaria, capaz de cuestionarse asimismo.
4.- Estamos frente a una izquierda acomodada y arrollada por el neoliberalismo, o frente a una izquierda contestataria y dinámica
5.- Hay espacios para la izquierda en Guatemala? Qué tipo de espacios y como los ha aprovechado.
En conclusión, diría que la izquierda se debe fundir con el hombre y la mujer de todos los sectores y enarbolar sus luchas, padecer sus angustias y estar presente en sus pequeños y grandes triunfos. Por eso compartimos que la “izquierda hace política en y para la sociedad” no para unos pocos, no para ocupar espacios y curules, sino para hacer mella, para desgastar -con posiciones de avanzada- las estructuras rígidas que benefician a un puñado que detenta el poder y los recursos.
Y eso sólo es posible superando a la izquierda inerme que se quedó con el nombre y desechó la práctica y, a partir de lo cual, no pocos lanzaron al carajo los principios y valores que deben ser la carta de presentación de cada uno y de un movimiento que podemos contribuir a desarrollar juntos, sin ningún tipo de comandantismos, porque no puede, como lo señaló en un artículo la Editorial Albedrío, “desarrollarse una izquierda con sangre coagulada, pues antes de todo necesita una transfusión de “sangre nueva”, oxigenada, que parta de la práctica y que “dedique su existencia y práctica al ser humano”.
Compartimos que en este esfuerzo porque surja algo nuevo, no se trata de hacer rodar cabezas de quienes “no han sabido timonear el barco y se arrogan el derecho de dirigir”, Muchas veces las malas dirigencias caen por su propio peso, pero hay que buscar formas que la conducción sea colectiva y la democracia una práctica cotidiana.
Pero para eso se necesita deponer intereses personales y de grupo, demostrar que el país no tiene futuro con quienes se han arrogado su conducción por la ausencia de unas izquierdas que se han cocinado en su propia salsa, y unos militantes, no todos, que sin restarles méritos, se han cuadrado y han profundizado las divergencias entre quienes debemos unir la mano y formar un puño que rompa los muros de la impunidad que nos rodea. Hace falta pues, una nueva izquierda.
Los fracasos nos abren oportunidades, pues así son los procesos, se dan pasos atrás y pasos hacia adelante, ojalá y sigamos caminando y encontremos los puntos que nos unen, porque tenemos un reto por delante. El 14 de enero, queramos o no, tendremos un nuevo gobierno.

Frente a cualquiera de los dos, se necesita un movimiento social fuerte, beligerante y propositivo, que deje las rencillas personales y de grupo, que tire al carajo las cadenas que le atan y piense en Guatemala, en está Guatemala lacerada que necesita de cirugía mayor para extirpar la pobreza, la exclusión, el racismo, la discriminación y el abuso de poder. Y esa cirugía, sólo puede hacerla la izquierda organizada, pues la derecha sólo tiende a mantener el sistema y a profundizar las diferencias.

martes, 8 de septiembre de 2015

Cuando los candidatos perdedores saben que van a perder

Los partidos que desaparecen en las elecciones 2015
Cuando un partido político participa en unas elecciones lo arriesga todo. Incluso hasta la posibilidad de desaparecer. Esta es la historia de cómo los partidos políticos pequeños pierden para ganar, mueren para sobrevivir, en medio de la crisis de representatividad de Guatemala.
Oswaldo J. Hernández   http://www.plazapublica.com.gt/users/oswaldo-j-hernandez


A los que pierden nadie los visita. Nadie les aplaude. Nadie les toma fotografías. Los candidatos que han perdido las elecciones lo saben, tan bien los saben, que nunca suelen esperar a nadie. La prensa, los amigos, los dejan en paz. En sus sedes de partido no hay fiesta, nada se ha preparado para la ocasión, ni tarimas ni luces ni música ni comida. La calma y el silencio es el contexto natural de aquellos que no logran sus objetivos electorales.
Y más cuando los partidos políticos que impulsan a los candidatos perdedores, están en riesgo de desaparecer del ecosistema político del país.
El Partido Institucional Republicano (PRI) es uno de los que ha corrido esta suerte. Los resultados electorales del 6 de septiembre lo han ubicado en el penúltimo puesto de la contienda por la Presidencia. Y en cuanto a sus candidatos a diputados por la lista nacional, el décimo cuarto lugar les pertenece con apenas 55 mil votos. En consecuencia el PRI no logrará tener un solo representante en el Congreso de la República. En su sede de la Avenida Las Américas, luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) iniciara los conteos preliminares de las elecciones generales 2015 en Guatemala, todos han perdido la esperanza. Ni el secretario general y candidato presidencial del partido, Luis Fernando Pérez, ni uno sólo de los dirigentes, ha querido permanecer en el lugar. Es un sitio triste, sin brillo, donde nada sucede, salvo por la actividad de varios agentes de seguridad privada que atestiguan, sin quererlo, el fin de una agrupación partidaria en Guatemala.
Según la Ley Electoral y de Partidos Políticos, si un partido no logra llegar al 5% de intención de voto a la Presidencia, y si no logra colocar un solo diputado en el Congreso, ese es su final.
“El sistema electoral en Guatemala está hecho para que no hallan partidos de larga duración. El contenido ideológico, toda la teoría política que conocemos desde la academia, está prevista para ser interpretada al revés en nuestro país”, dice el analista independiente Renzo Rosal.
Según la Ley Electoral y de Partidos Políticos, si un partido no logra llegar al 5% de intención de voto a la Presidencia, y si no logra colocar un solo diputado en el Congreso, ese es su final.
Y entonces sucede que para los partidos pequeños, las elecciones, se convierten en una gran apuesta, en una ruleta rusa dentro del tambor de un revólver. Siempre habrá un partido o varios con altas probabilidad de morir cada cuatro años.
“La poca temporalidad, el exceso de flexibilidad, es lo que no permite la durabilidad. Lo que ocurre con los partidos en general es que son parte de la crisis de representatividad. De hecho no representan a nadie”, señala el politólogo, sociólogo y docente Luis Fernando Mack. “Guatemala está llena de partidos que no son reales”, agrega.
Sin embargo, los partidos pequeños siempre estarán ahí, cada cuatro años. Invierten tiempo, dinero, esfuerzo, publicidad, reúnen gente, luchan. ¿Por qué?
Desde 1985, en los años de la transición democrática, como explica el académico Edelberto Torres Rivas, más de 60 partidos políticos han desaparecido. La frase de Torres Rivas “Guatemala es un cementerio de partidos políticos”, se ha vuelto clásica entre los científicos de la política del país.

Perder es ganar

Nacer, morir es el paso natural de muchas organizaciones políticas. A veces lo hacen inmediatamente, en su primer proceso electoral. Sobrevivir como sea, a como dé lugar, es la premisa desde el principio para muchos candidatos. Una intención a la cual, junto a los partidos políticos, los postulantes a cargos públicos intentan aferrarse con fuerza. No se trata de crear cuadros, sino de posicionar personajes. Contar con capital humano. Tener a futuro algo que vender, exhibir en las vitrinas electorales. “Los partidos políticos sólo son vistos como un requisito para participar dentro de los comicios. Poco importa el qué, el cómo, el contenido”, analiza el politólogo Javier Brolo.
En consecuencia, Guatemala ha visto desfilar a infinidad de candidatos, agrupaciones políticas. Un enorme número de agrupaciones sobrevivientes. Partidos zombis, también, que se mantienen por inercia a lo largo de los años a la espera de un golpe de suerte. A veces la fortuna llega —tal como ha sucedido en 2015 con el partido Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación), que ha ganado las elecciones de la mano del comediante, Jimmy Morales–, otras no. Porque perder unas elecciones en Guatemala también puede significar ganar.
Dice Rosal que la sobrevivencia de los partidos es un negocio redondo. “La jugada consiste en participar, no ganar, sino la estrategia es mantenerte vigente. No perder la ficha del partido. Muchas veces la consigna de los políticos radica en comprar fichas de agrupaciones electorales ya posicionadas”. Un ejemplo de esta dinámica es la Unión del Centro Nacional (UCN) que Mario Estrada compró y rebautizó como Unión del Cambio Nacional (UCN), o el Partido de Avanzada Nacional (PAN) que ha sobrevivido más de 25 años cambiando de propietarios y de secretarios generales.
“Una gran mayoría de partidos pequeños lo que están esperando es una fuga de algún candidato fuerte que los pueda llevar a la Presidencia. Son oportunistas. Son partidos franquicia, y se venden al mejor postor”, indica Luis Mack.

Mutar y morir en el intento

El PRI, no obstante, es un partido con una sombra muy larga detrás de su creación. De hecho,  Luis Fernando Pérez, como secretario general de la organización, ha dicho que dentro de sus maestros en la política se encuentra el general en retiro y expresidente de facto (1982-1983), Efraín Ríos Montt, fundador del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), para explicar el origen del PRI. Este partido que desaparece en estas elecciones de 2015, surgió del quiebre y fragmentación del FRG que llegó con gobierno con Alfonso Portillo de 1999 a 2003.
Para los politólogos, estas mutaciones o transformaciones también pueden explicar parte de los nacimientos y muertes de partidos políticos por medio de las refundaciones poco exitosas. De nuevo, el problema es la representatividad. “Un partido pequeño puede ser producto de la falta de democracia desde el interior de un partido grande. Es decir, cuando los dirigentes de los partidos han fracasado para llegar a acuerdos o compromisos. Entonces se dispersan al punto de sacrificar un proyecto a costa de un capricho personal. Parte de la política es poder construir acuerdos, poder llevar compromisos y resolver diferencias. La inmadurez de los líderes de las agrupaciones políticas en Guatemala crea escisiones graves, como el PRI o el PAN, que los mantienen al borde de la desaparición”, argumenta Brolo.
Pero este 2015, no sólo el PRI desaparecerá. El partido Movimiento Nueva República (MNR) tampoco logró porcentajes presidenciales y legislativos— suficientes para sobrevivir.  Otros partidos como MiPais o Corazón Nueva Nación (CNN) o Movimiento Reformador (MR) únicamente participaron con candidaturas para el Congreso de la República y no para la Presidencia, lo cual, según el analista Javier Brolo, automáticamente los hace continuar con vida, algo de oxígeno para seguir respirando. “La estrategia de no competir para la presidencia es parte de cómo un partido intenta no desaparecer. Claro, cada partido tiene intereses propios, como CNN, que sirvió de respaldo a Lider (Libertad Democrática Renovada, que aún sin los resultados oficiales del Tribunal Supremo Electoral se posicionaba como el tercer lugar junto a su candidato Manuel Baldizón). O bien otro caso, como Convergencia, que tiene claro que posicionarse en el Legislativo es en realidad lo que necesita”, dice Brolo.
La sede del MNR de la zona 1, unos instantes antes de la conferencia de los resultados preliminares de los magistrados del TSE cerca de la media noche, lucía desolada. Nadie adentro, ni en los alrededores. Las luces apagadas. Aníbal García, su secretario general y candidato presidencial, ha sostenido que el MNR cuenta con una ideología de izquierda. Para los politólogos consultados, como Brolo o Rosal, la izquierda en Guatemala se encuentra sumida en una serie de complicaciones, a punto de desaparecer. Hasta la semana pasada, para muchos centros de investigación, organizaciones políticas con ideología de izquierda como la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), Winaq —ambos aliados en estas elecciones de 2015—, y MNR estaban en peligro de extinción. La alianza entre Winaq y URNG, logró colocar al menos  a dos diputados en el Congreso de la República por el listado nacional, lo que les permite respirar, existir al menos cuatro años más.
“La izquierda de Guatemala es como una diáspora, sin unidad”, dice Fernando Mack.
A las 11 de la noche del domingo 6 de septiembre, la sede de la URNG en zona 2 apenas esperaba algo de atención. Dos o tres candidatos a diputados permanecían en el interior. Además del secretario general, Gregorio Chay, y el secretario de asuntos internacionales, Pablo Ceto. Desolados, sin demasiados acompañantes, para los dos representantes de URNG el partido no está muerto y el proceso electoral de este año ha cumplido con sus objetivos: “No perder la ficha”, dice Chay. Entre sus estimaciones estaba colocar a su candidato a la presidencia, Miguel Ángel Sandoval, en un 3% de los votos a nivel nacional. Alcanzaron únicamente el 2.06.
—La izquierda en Guatemala no ha sabido ajustarse a cambios necesarios, no ha podido acoplarse a las nuevas realidades del país. La URNG está en ese proceso —indica Chay.
—Toca renovarse o desaparecer —dice Ceto.
—La izquierda en Guatemala no ha sabido ajustarse a cambios necesarios, no ha podido acoplarse a las nuevas realidades del país. La URNG está en ese proceso —indica Chay.
En los conteos preliminares de mesa, por ejemplo, si se sumaban los votos a favor de los partidos que se autodenominan de izquierda, como URNG/Winaq, MNR y Convergencia, fácilmente alcanzaban números suficientes para no desaparecer, colocar más diputados en el Congreso, o bien aumentar el porcentaje a poco más del 3% a nivel nacional para su candidato a la Presidencia.
—¿Por qué la izquierda en Guatemala no está unida, aun con peligro de desaparecer, de desvanecerse de los próximos procesos electorales? —se les cuestiona a los dirigentes de URNG.
—Es parte de las diferencias que tenemos entre los partidos. Nosotros queremos cambiar varias cosas. Reinventarnos. Que nueva gente asuma y pueda participar con nosotros. Otras agrupaciones de izquierda no quieren hacer estos cambios —dice Chay.
—¿Los viejos comandantes de la guerrilla, como Pablo Monsanto, exURNG y ahora en ANN con Convergencia?
—No quieren cambios —cierra Chay.
Este tipo de partidos pequeños, como explica Brolo, pueden llamarse “partidos nichos”. “Tienen un electorado arraigado, quizá radical en sus planteamientos, pero su función es la de vincular a estos ciudadanos a la toma de decisiones dentro de las instituciones públicas. En el tema ambiental, en pueblos indígenas o también el campesinado”, dice el analista.
Cuando un partido desaparece lo que queda es volver a organizarse. Resucitar. Pero para volver a la vida —con otra ficha, con otro nombre— los límites legales son pocos. El pasado desaparece. Es borrón y cuenta nueva. No importa si los mismos integrantes, los mismos afiliados, la misma junta directiva, crea un nuevo partido. Desaparecen pero, de fondo, no dejan de existir. Y los recién creados partidos vuelven a intentarlo, toman el riesgo de participar en unas elecciones. Nacer, morir, o quizás reinventarse. Las reglas son permisivas. Lo políticos asumen el riesgo de fracasar, o bien, posicionarse.
“Para la agrupaciones políticas que se refundan, es más fácil cambiar de nombre y continuar dando batalla, que resolver conflictos internos dentro de su partido. Es muy inmaduro”, señala Luis Fernando Mack.
Rosal expone, sin embargo, que sobrevivir a toda costa también tiene implícito el interés de convertirse en un mostrador, un exhibidor, una estantería. “Los partidos pequeños siempre están a la espera de que algún candidato se fugue de un partido grande para ofrecerle un vehículo de continuidad. Está previsto para generar el sistema perverso de nuestra política”, argumenta el analista.
Al final de cuentas, intentar llegar a consensos entre los viejos líderes y los jóvenes en ascenso dentro de un partido político, es más difícil que organizar 25mil firmas, en 50 municipios, con un mínimo de 40 en cada uno, para crear una nueva organización partidaria. Es más una dificultad logística y monetaria que una ideológica. Porque el Sistema de Partidos Políticos, como una especie de Dios Saturno (Cronos), está diseñado así, para engullir a pequeños partidos políticos, desaparecerlos; pero, en este caso, el padre engulle a sus hijos y los vomita intactos, y con más vicios de representatividad. 
[Fin

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General Otto Pérez Molina encarcelado en Matamoros, se confiesa “muy frustrado”


MP debe incluir investigación el 7 de diciembre sobre los delitos de asociación ilícita, defraudación aduanera y cohecho pasivo a través de La Línea, imputados al expresidente, y se programa próxima audiencia para el 21 de ese mismo mes a las 9:00 horas.


Por existir la posibilidad de obstrucción a la averiguación de la verdad –aparte de peligro de fuga-, el juez B de Mayor Riesgo Miguel Ángel Gálvez ha ordenado que el expresidente –y general retirado- Otto Fernando Pérez Molina, de 63 años, permanezca en prisión mientras el Ministerio Público y la CICIG concluyen la investigación de tres meses plazo en el caso de defraudación aduanera La Línea.

Luego de las intervenciones de los fiscales y de la CICIG, Procuraduría General de la Nación y la SAT, así como del defensor César Calderón, el juzgador ordenó que quede recluido durante los 90 días de pesquisas en la prisión de Matamoros, el antiguo cuartel general del Ejército –situado en la 5a. calle final 18-00, zona 1 del Centro Histórico capitalino-.

Asimismo, ordenó que el MP tiene hasta el 7 de diciembre próximo para concluir la investigación –conjunta con la Comisión Internacional- sobre los delitos de asociación ilícita, defraudación aduanera y cohecho pasivo a través de La Línea, imputados al expresidente, y programó la próxima audiencia al 21 de ese mismo mes a las 9:00 horas.

Al concluir la diligencia, a las 15:30 horas, Pérez Molina respondió a la prensa nacional e internacional estar “totalmente en contra de lo que se ha visto en los tres días de audiencia”, porque “hice todo el proceso debido, confiando en las instituciones. Hoy lamentablemente me siento muy frustrado de ver que el Ministerio Público responde a la CICIG y el juez y el MP a la CICIG”.

“Como ellos pidieron, así lo respondió el juez”, añadió en relación a las solicitudes de ligarlo a proceso, pero que “hizo caso omiso de todo (lo plantado por el defensor), pero sí atendió al MP y la CICIG. Trató de darle vuelta y querer armar una gran cuestión, pero no entiendo por qué estoy ligado a proceso y en prisión preventiva, porque no hay ni una sola prueba, algo sólido”, prosiguió.

Según el exgobernante (2012-2015) la parte acusadora solo presentó en los tres días de diligencia de primera declaración, evidencias –incluidas “escuchas telefónicas”- conteniendo “solo pláticas de terceros, referencias a otras cosas o personas. Nunca vimos (en las supuestas pruebas) que yo estuviera ordenando algo…” Acusó a la Corte Suprema de Justicia de haberse “lavado las manos” al no investigar cuando se le pidió el antejuicio en contra suya.

En la mañana se resolvió ligarlo a proceso penal por asociación ilícita, defraudación aduanera y cohecho pasivo en el contexto del expediente de La Línea, red del crimen organizado que -según el Ministerio Público y la CICIG- operaba adentro y afuera de la Superintendencia de Administración Tributaria, con el liderazgo del mandatario y su entonces vicepresidenta Roxana Baldetti Elías.

El abogado Calderón efectuó esta tarde una enérgica defensa de su cliente buscando evitar que fuera enviado a la cárcel, lo cual finalmente no logró y, en cambio, había solicitado argumentando “razones de humanidad” y principios de proporcionalidad, la fijación de medidas sustitutivas como arresto domiciliario, con vigilancia, caución económica, etcétera.
http://elperiodico.com.gt/2015/09/08/pais/general-otto-perez-molina-encarcelado-en-matamoros-se-confiesa-muy-frustrado/

lunes, 7 de septiembre de 2015

LA LUCHA SIGUE..6 de septiembre 2015, San José del Golfo



En Guatemala la lucha por la defensa no solo del territorio si no también de una utopía democrática ha dejado varios privados de libertad, Este día la farsa electoral de los politrucos bajo falsas acusaciones condujo a dos compañeros organizados en la resistencia pacifica de la puya en contra de el proyecto minero Progreso VII Derivada, ubicado entre San José del Golfo y San Pedro Ayampuc, a torre de tribunales en donde se les notifico que fueron detenidos por disturbios electorales al mismo tiempo en el cual presentaban una denuncia de fraude electora.

domingo, 6 de septiembre de 2015

GUATEMALA: FRAUDE, VIOLENCIA Y CRIMINALIZACIÓN EN SAN JOSÉ DEL GOLFO

DETENIDOS ILEGALMENTE: MILTON DANILO CARRERA MORALES y MARCO TULIO MALDONADO

Fotos: Presnsa Comunitaria - Nelton Rivera y Mi municipio GT
Por: Marisol Garcés
Pobladores de San José Del Golfo, han venido denunciando la alteración del padrónelectoral en más de 2 mil personas, tanto en las elecciones de 2007 y 2011, como en las que acontecen hoy. Sin embargo, a pesar de las denuncias que se han hecho, no ha habido ningún proceso legal que les dé seguimiento y continúa ocurriendo está anomalía, que ha implicado que en la alcaldía quede por dos períodos consecutivos ELZER FIDELINO PALENCIA MAYÉN (llamado Nito Palencia) y que haya utilizado la misma táctica de “acarreo de votos”, el día de hoy.
Los hechos del día de hoy: 
San José del Golfo: detienen ilegalmente a defensor del territorio:
Desde ayer por la noche las y los pobladores de San José El Golfo se organizaron para vigilar la entrada de personas de otros municipios que son acarreados para votar y poder hacer denuncia de estos hechos. La Policía Nacional Civil, anoche estuvo acompañando a pobladores durante unos momentos preguntando a los carros que entraban al municipio de dónde venían. Sin embargo hoy por la mañana llegó un contingente de la PNC con antimotines a instalarse en la entrada del municipio, y esperaron a que viniera un grupo de personas de LIDER que apoya al candidato ELZER FIDELINO PALENCIA MAYÉN, actuando como grupo de choque ayudando a que ingresaran los carros con personas acarreadas de la zona 6, Chinautla, Chuarrancho y San Juan Sacatepéquez.
Las y los pobladores que estaban en los centros de votación, comenzaron pacíficamente a rechazar esta actitud gritando la consigna de “Fuera, fuera” refiriéndose a las personas que venían de otros municipios y que no viven ahí. En ese momento, gente del partido LIDER amenazaron de muerte a algunas personas, y en especial a un vecino que ha sido activo en la resistencia a la empresa minera. En este momento contaban con observadores de la OACNUDH, PDH y MP, quienes al presenciar la situación, les recomendaron dirigirse a la Comisaria de la PNC en el municipio para poner la denuncia de las amenazas de muerte y de la situación irregular que ocurría con el acarreo de personas, sin embargo no les acompañaron.
Cuando los vecinos terminaron de hacer a denuncia e iban saliendo de la comisaría de San José El Golfo, llega un oficial de antimotines de apellidos Dávila Zepeda de la Comisaría 12, y ordena que detengan a MILTON DANILO CARRERA MORALES (Fiscal del Partido MNR en el centro de votación) y a MARCO TULIO MALDONADO DONADO, diciendo que los iban a encerrar como 8 años porque “son los que más chingan en La Puya” y que habían cometido graves delitos. Esto ocurre sin orden de captura y sin que Milton o Marco Tulio estuvieran haciendo acciones ilegales.
La vecina Ana Sandoval que con su celular había grabado todas estas acciones irregulares e ilegales que hacía la PNC, también fue detenida y obligada a borrar todo la evidencia, y aunque posteriormente la dejaron libre, la amenazaron que si hablaba de lo que había pasado, la volvían a detener. Todo esto ocurrió
En otros vídeos registrados por otros vecinos se ve la situación tensa vivida, y como a través del monte van ingresando personas acarreadas de otros municipios para votar en San José El Golfo.
Cerca de las 16:00 horas Milton y Marco Tulio fueron ingresados a la Torre de Tribunales y debieron esperar casi una hora para tener por escrito el delito del cual se les acusa que es “disturbio electoral”. De acuerdo al abogado Sergio Beltetón, que acompaña a los defensores de territorio acusados, este delito tiene medida sustitutiva, sin embargo deberán permanecer en las carceletas de tribunales hasta que se les programe una audiencia ante juez competente.
Es importante analizar como en las comunidades donde hay procesos de defensa del territorio, continúa la criminalización y ocurren anomalías de este tipo que terminan con la imposición de autoridades, utilizando estrategias ilegales, sin que las instancias responsables hayan buscado soluciones en las últimas tres elecciones. Esto se considera un atentado a la democracia, pues no son las personas que habitan el lugar las que elijen democráticamente a sus autoridades, sino que son impuestas vía fraude electoral con el acarreo de más de dos mil personas de otros municipios.
En este momento, han llegado tropas de antimotines al municipio y vecinos están en alerta por las violaciones a sus derechos humanos y políticos que puedan ocurrir de ahora en adelante.
Fotografía: Nelton Rivera y Mi municipio GT