miércoles, 6 de enero de 2021

APG: 2020, EL AÑO CON MÁS VIOLACIONES. 149 CASOS CONTRA PERIODISTAS, MEDIOS Y COMUNICADORES SOCIALES


GOBIERNO DE ALEJANDRO GIAMMATTEI: 

SE AGRAVAN RESTRICCIONES Y VIOLENCIA CONTRA LA PRENSA


2020, el año con más violaciones. 149 casos contra periodistas, 

medios y comunicadores sociales

El 2020 culmina como el año más violento para la prensa en Guatemala, desde la llamada “era democrática”, con 149 ataques y restricciones de distinta índole, registradas por el Observatorio de los Periodistas de la Asociación de Periodistas de Guatemala APG, incluyendo el asesinato de 3 periodistas y comunicadores sociales en igual número de departamentos.

Alejando Giammattei tiene la deshonra de ser el presidente con el mayor número de ataques contra la prensa en un solo año, el primero de su mandato, lo cual es un mal presagio sobre lo que depara a los medios de comunicación y trabajadores de la información, durante lo que resta de su administración. 

El gobernante es responsable directo, por acción u omisión, del inaceptable aumento de agresiones en los últimos meses. Todos los casos reportados este año ocurrieron después del 14 de enero, cuando ya era presidente. 

Numerosos actos reportados tenían como responsables a las fuerzas de seguridad, representantes de gobierno, empleados públicos o funcionarios allegados al presidente, sin mencionar otros hechos en los que Giammattei hizo gala de su característica prepotencia para responder a los periodistas, su cobarde actitud para ocultarse y evitar las preguntas de los reporteros o las oportunidades en que su Secretaria de Comunicación Social, Francis Masek, ocultó o pretendió restringir información a los reporteros.

Mientras el número de ataques contra la prensa presentaban un incremento alarmante, absurdamente la Fiscalía de Delitos contra Periodistas continuaba siendo debilitada, al restarle personal fiscal. Las buenas intenciones mostradas por la Fiscal General, Consuelo Porras, a esta asociación, culminaron con la creación de la Fiscalía de Sección de Delitos contra Periodistas, a inicios de diciembre de 2019, pues su intención de fortalecerla paulatinamente se desvaneció.

Abuso policial y opacidad presidencial destacan en último bimestre del año

Hasta el 31 de octubre, el Observatorio de los Periodistas de la APG recopiló 124 casos, la mayor cantidad registrada hasta esa fecha. Esta infame cifra aumentó en 25 casos durante los últimos dos meses del año, incluyendo un acto de limitación del acceso a la información pública por parte del MP, que ocurrió a finales de octubre, pero se conoció un mes después.

En estos meses se reiteró en las limitaciones a las fuentes de información, amenazas de distintos tipo o actos en los que se involucraban personas particulares, como la agresión física contra un camarógrafo de Azteca Noticias, a inicios de diciembre.

Prosiguieron las campañas difamatorias en redes sociales, como la lanzada por el presidente del Congreso y cercano al presidente Giammattei, Allan Rodríguez, en contra de elPeriódico, luego de que el medio divulgara los millonarios gastos en dietas para los directivos de ese organismo.

Destacan especialmente las infundadas acusaciones divulgadas por perfiles y páginas falsas en Facebook, en contra de la periodista maya Ana Chen, integrante de la radio comunitaria Xyaab' Tzuultaq'a, ubicada en El Estor, Izabal, señalada de promover grupos dedicados al bloqueo en las carreteras de ese departamento, con el supuesto fin de cobrar extorsión a los automovilistas o realizar demandas a las autoridades.

Estas campañas de desprestigio no son nuevas, en meses pasados la periodista y el medio comunitario fueron blanco de ataques en plataformas sociales, en los que los acusaban de ser “guerrilleros”, una “radio pirata” o de propagar el Coronavirus en el municipio.

La radio comunitaria además debe lidiar con el interés del Estado de clausurarla y constantemente es objeto de acoso por personas que estarían relacionadas con la minera de níquel que opera en la zona. El caso de esta radio y cómo la conflictividad social en Izabal incide en la libertad de expresión se abordó en el informe de noviembre lanzado por esta asociación.  

A mediados de noviembre también se reportó el asesinato de Mario Ortega, director de San José Total Canal 12 en Escuintla. En un inicio se especuló que el caso estaría relacionado con un tema de extorsión, por lo que la Fiscalía Municipal de Puerto de San José se negó a trasladar el expediente a la fiscalía especializada, aduciendo que el crimen no tendría relación con la labor de la víctima ni ocurrió en el ejercicio periodístico.

Esta postura contraviene lo expresado por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH que indica que en los crímenes contra periodistas no debe descartarse el móvil periodístico durante el desarrollo de la investigación. 

Pero los actos más graves en estos últimos dos meses fueron de acoso y violencia policial, ocurridos especialmente en las manifestaciones del 21 y 28 de noviembre, abusos cometidos con la anuencia del presidente Giammattei y ante la mirada pasiva del MP.

Solo en este año, el Observatorio de los Periodistas de la APG registró 22 casos de agresiones en las que están involucrados directamente elementos de las fuerzas de seguridad (policía y ejército).

El gobernante no solo apañó estas acciones, sino que defendió en su puesto al Ministro de Gobernación, Gendri Reyes, quien alcanzó esa posición pese a los graves señalamiento por actos ilícitos que habría cometido durante el gobierno de la UNE. 

Como una especie de matón del hampa, Gendri Reyes se encargó de disuadir las manifestaciones, infiltrar personal para causar destrozos, criminalizar a los participantes, emplear violencia desmesurada e injustificable contra la ciudadanía y atacar a los periodistas que cubrían estos actos y evidenciaban el actuar al margen de la ley de la policía y sus superiores.

Entre estas violaciones a la libertad de expresión y a los derechos humanos, responsabilidad de Giammattei y Reyes, destacan la aprehensión de una comunicadora social y documentalista; la agresión física y daño a equipo de un fotoperiodista independiente; la agresión física por parte de un infiltrado a una periodista, que casualmente meses atrás había sido víctima de acoso y amenazas por su cobertura en actividades para la despenalización del aborto.

Destacan también el sabotaje al servicio de Internet, en el desarrollo de las manifestaciones, a la vivienda de la directora de un medio feminista, así como el acoso que sufrió de un desconocido en la calle, cuando se dirigía a reportar el problema con la señal.

Después de las primeras dos semanas de manifestaciones, el mandatario en lugar de comparecer públicamente y asumir su responsabilidad por los abusos cometidos o siquiera justificar sus acciones represivas, optó por ocultarse de la mirada de los medios, evitando las conferencias de prensa o las preguntas de reporteros en las actividades en las que participaba, como a inicios de diciembre, cuando apareció en una conferencia con su vicepresidente para anunciar supuestas medidas como resultado de la presión popular.

Mientras Giammattei evadía a los medios y la inconformidad de la población hacía su gestión crecía, en Facebook se empezó a promocionar una noticia falsa para favorecer la imagen del gobernante. La nota falsa se publicó en la página frentespoliticos.com.mx y hablaba del falso apoyo de los 48 Cantones de Totonicapán al mandatario.

Cuando Giammattei finalmente decidió atender los cuestionamientos de la prensa, a finales de diciembre, solo lo hizo para responder de forma preponte y colérica a un reportero que consultó por el tema de la desnutrición. Luego de su pataleta, se retiró sin decir nada más.

Fiel a su estilo de opacidad, Giammattei defendió hasta último momento a su protegido, Luis Miguel Martínez Morales, del escrutinio de la prensa, cuando realizó a puerta cerrada la presentación del informe de las supuestas labores del Centro de Gobierno, el 22 de diciembre.

La Secretaria de Comunicación Social, Francis Masek, no invitó a los medios ni permitió el ingreso de periodistas, aduciendo que era una “actividad institucional”, olvidando que los actos de la administración son públicos. El Ejecutivo tampoco quería divulgar el informe de Martínez Morales, la razón: su lamentable contenido, en el que se evidenciaba la pleitesía que los ministros de Estado rendían al favorito de Giammattei. 

La opacidad y limitación a la información del gobierno no eran posibles sin el papel de Masek, que en distintas oportunidades fue señalada de no divulgar información, no informar oportunamente sobre las actividades, no gestionar las entrevistas con el mandatario o funcionarios gubernamentales, así como la oportunidad en la que canceló una transmisión en vivo cuando autoridades indígenas cuestionaban al mandatario. Como su antecesor, Carlos Sandoval, Masek pareciera solo dar un penoso paseo por el gobierno.

En medio de este contexto de violencia hacia el gremio periodístico y represión a la ciudadanía, distintas organizaciones sociales han demandado, en más de una oportunidad, la renuncia del gobernante y parte de su gabinete de gobierno. Ante estas demandas populares, la APG señala que el mandatario debe rectificar su desastrosa relación con los periodistas y población en general, velar por el respeto de los derechos humanos, pero además, destituir de forma inmediata y sin pretextos al Ministro de Gobernación, Gendri Reyes, el Viceministro de Seguridad, Carlos Enrique Franco Urzúa, así como  del director de la PNC, José Antonio Tzuban.

Estos no solo deben ser destituidos, sino además procesados penalmente por su responsabilidad en los actos de violencia desmesurada, imputaciones falsas y daños materiales causados por la policía durante las jornadas del 21 y 28 de noviembre, pero además dilucidar su responsabilidad en otros actos de amenazas o acciones en los que habrían intervenido elementos de Gobernación.  

La permanencia de estos funcionarios en Gobernación representaría un aumento en las restricciones para acceder a información pública, acciones violentas, actos represivos y acoso judicial contra medios de comunicación y periodistas, y posiblemente mayores hechos de represión hacia aquellos comunicadores incómodos para la Presidencia. Como en este año, en los venideros la cantidad de ataques contra la prensa se incrementarían de forma alarmante.  

Debilitamiento de la Fiscalía de Delitos contra Periodistas

Mientras la cantidad de agresiones contra periodistas aumentaba alarmantemente en 2020, el personal de la Fiscalía de Sección de Delitos cometidos contra Periodistas era mermado y su presupuesto de operación limitado, al punto de contar con apenas poco más de 12 mil quetzales para viáticos de las diligencias que tendrían que cumplir durante todo el año. El poco presupuesto afectó, entre otras cosas, la disminución de servicios mecánicos que tendrían los vehículos.

La fiscalía cuenta solo con el fiscal de sección, dos agentes fiscales y dos auxiliares fiscales, personal que debe conocer, investigar y desarrollar los procesos penales de las denuncias de 14 de los departamentos. Las denuncias de la región occidente y la costa sur son conocidas por la Agencia de Quetzaltenango, dependiente de esta misma fiscalía.

A inicios de 2020 a la fiscalía se le asignó un vehículo y uno más en diciembre para la realización de diligencias (para contar con 3), así como un piloto, pero este solo estuvo en activo unos meses, debido a que, por ser una persona mayor de 60 años, por seguridad, él y otras personas en ese rango de edad suspendieron labores con el inicio de la pandemia, por decisión del MP. 

Debido a esto, para la realización de diligencias fuera de la capital deben solicitar a transportes la asignación de pilotos o que el mismo personal fiscal se encargue de conducir los vehículos asignados. Pero este último punto conlleva problemas, pues en el caso de que el personal se involucre un accidente de tránsito, el seguro no cubrirá las reparaciones y tendría que ser costeado por el agente o auxiliar fiscal responsable.

Esta no es la primera ocasión en que la fiscalía padece recortes de personal o problemas para desarrollar sus investigaciones. A mediados de 2019, a la entonces “Agencia Fiscal de Delitos cometidos contra Periodistas” le retiraron 3 auxiliares fiscales de 9 que tenía en ese momento y le asignaron más de 20 investigaciones que no correspondían a temas de periodistas, al menos 4 de ellas consideradas de alto impacto. 

La asignación de estos expedientes y el retiro de personal aparentemente se debían a temas de apoyo para otras agencias fiscales. El retiro  y cambio de personal afectó además a otras agencias de la Fiscalía de Derechos Humanos, a la cual se encontraba adscrita la Agencia de Delitos contra Periodistas. 

Esta situación fue denunciada pública y oportunamente por esta asociación. Después de estas denuncias, la Fiscal General, Consuelo Porras, se reunió con representantes de la APG para “aclarar” los problemas en la agencia fiscal y anunciar que ésta se convertiría en una fiscalía de sección en los próximos meses, con lo cual se fortalecería su labor. Se anunció además que, entre otro personal, se asignarían agentes DICRI para fortalecer las investigaciones, lo que hasta el momento no ha ocurrido.

Finalmente, el 6 de diciembre de 2019, en un evento público, se anunció la creación de la Fiscalía de Delitos contra Periodistas, que empezaría a funcionar como tal desde ese mismo día. Aunque se esperaba un fortalecimiento paulatino, la Fiscal General se olvidó de esta dependencia y parecería que su creación estaba dirigida únicamente para mejorar la imagen y relaciones públicas de la institución.

Desde diciembre de 2019 hasta agosto de 2020 la fiscalía no contó con un fiscal de sección (jefe de la fiscalía) y el puesto era ocupado de forma temporal por uno de los agentes fiscales, que debía cumplir con la función de ambos puestos. En el transcurso de 2020 el personal fiscal nuevamente fue disminuido, sin que exista interés del despacho superior de asignar nuevo personal a las plazas vacantes.

A mediados de año, dos de los seis auxiliares fiscales presentaron sus renuncias a la institución, las que fueron aceptadas y aprobadas de forma expedita, sin que trasladaran en orden las investigaciones que tenían a su cargo. Para esas fechas, solo una auxiliar fiscal tenía asignados más de 190 expedientes.

En los meses siguientes la situación de la fiscalía no mejoró. Aunque en agosto finalmente se asignó al nuevo jefe, las plazas vacantes continuaban sin ser ocupadas. Entre noviembre y diciembre, esta fiscalía nuevamente sufrió recorte de personal. Uno de los auxiliares fue reasignado al grupo que investigaría los incidentes ocurridos en las manifestaciones del 21 y 28 de noviembre, investigaciones en las que al parecer no existe mayor avance. A inicios de diciembre, otra auxiliar ascendió a agente fiscal y asignada a otra fiscalía. Con esto, la Fiscalía de Delitos contra Periodistas quedó con apenas dos auxiliares fiscales. 

Durante las reuniones sostenidas en 2019 con la Fiscal General, ella designó a José Estuardo López y López, en ese entonces Subsecretario del MP y actualmente  Secretario contra la Corrupción, para ser el enlace entre el despacho superior y la APG.

Aunque existieron reuniones en 2019 para conocer  investigaciones de casos contra periodistas que no estaban asignadas a la fiscalía especializada y actualizar a la APG sobre la creación de la Fiscalía de Delitos contra Periodistas, las citas se suspendieron en 2020.

Durante el primer trimestre de ese año, la APG se comunicó en numerosas oportunidades con el entonces Subsecretario para gestionar una cita, entre otras cosas, para conocer los planes de fortalecimiento de la fiscalía y solicitar la asignación de mayor personal y respetar la estabilidad laboral de éste, pero nunca respondió las llamadas ni mensajes. 

Las promesas de fortalecimiento de la fiscalía responsable de investigar los numerosos y constantes ataques contra el gremio, realizada por la Fiscal General, se desvanecieron en menos de un año y no parecer existir intención de revertir esta situación.

La APG demanda a la Fiscal General y a esa institución que asigne a la brevedad posible el personal que se recortó a la Fiscalía de Delitos contra Periodistas, fortalezca su presupuesto y anuncie los planes de fortalecimiento previstos, entre los que se encontraban la posible inauguración de más agencias en los departamentos. 

Estadísticas



Guatemala, 5 de enero de 2021.

domingo, 3 de enero de 2021

MILITANTES, UNA PAZ INTERRUMPIDA


MILITANTES, una paz interrumpida.

Documental • 2011 • 64 min.
Con la firma de la paz en Guatemala, se cerraba un ciclo político de lucha y movilización, y la ilusión de miles de hombres y mujeres que anhelábamos una nueva Guatemala.
Quince años después, las causas que originaron el conflicto armado en el país siguen existiendo.
Solo reconstruyendo nuestra historia de lucha y rebeldía podremos entender el país como lo soñaron nuestros mártires.
Productora: Tzuk Kim-pop; COMUNICARTE

martes, 29 de diciembre de 2020

GUATEMALA: VÍCTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO Y ORGANIZACIONES SOCIALES CONMEMORARÁN 24 AÑOS DE LA FIRMADELAPAZ Y RECHAZAN LA DECISIÓN DEL GOBIERNO DE CERRAR LAS INSTITUCIONES DE LA PAZ.



El Sindicato de Trabajadores de la Secretaría
de la Paz 


Al grupo de Países Amigos del Proceso de Paz en Guatemala, Cuerpo Diplomático acreditado en el país, organizaciones de derechos humanos y organizaciones de víctimas del conflicto armado, 

Manifiesta 

1. Qué el nombramiento de Hugo Rigoberto Casasola Roldán como director ejecutivo de la Copadeh, es un mensaje negativo a la sociedad guatemalteca, pues constituye un premio a su labor de desmantelamiento y socavamiento de la institucionalidad de la paz, especialmente de la Secretaría de la Paz y sus entidades adscritas, PNR, CNAP y Foro Nacional de la Mujer; además, es un funcionario del gobierno de Jimmy Morales, respaldado por gobierno actual y los sectores militares enemigos de la paz en Guatemala;    

2. Que su accionar por más de cuatro años como Subsecretario y Secretario en funciones de la Secretaria de la Paz, dan cuenta del papel y objetivos ajenos al fortalecimiento de la institucionalidad de la paz y de espaldas al cumplimiento de los Acuerdos de Paz, como lo son:  

a) El bloqueo de actividades de las áreas sustantivas de la Secretaría de la Paz, Foro Nacional de la Mujer, Dirección de Investigación, Monitoreo y Seguimiento de los Acuerdos de Paz, y Dirección de Conciliación; 

b) Entorpecimiento del desarrollo de las actividades propias del Consejo Nacional para el Cumplimiento de los Acuerdos de Paz (CNAP), en donde fue acusado de prepotencia, abuso de autoridad y racismo, en contra de la exdirectora ejecutiva de ese alto Consejo político; 

c) Discursos provocadores anunciando el cierre de la institucionalidad de la paz, como, por ejemplo, “si se cierra la Sepaz, no pasa nada en Guatemala”, soslayando el hecho de que los Acuerdos de Paz pusieron fin a la guerra interna que dejó un saldo lamentable en vidas humanas. 

Por lo anterior solicitamos: 

a. Al Procurador de los Derechos Humanos, y al Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país, a exigir al gobierno de Alejandro Giammattei el cumplimiento de los compromisos de Estado signados en los 

Acuerdos de Paz; 

b. A las organizaciones de la sociedad civil, y organizaciones de víctimas del conflicto armado no permitir la revictimización de las familias sobrevivientes; el cumplimiento de las medidas de resarcimiento y la apertura del Programa Nacional de Resarcimiento sin mancillar su espíritu reparador establecido en los Acuerdos de Paz, y no permitir un manoseo clientelar como lo pretende el gobierno actual; 

c. A la Corte de Constitucionalidad, resolver conforme a derecho, las Acciones de Inconstitucionalidad planteadas por diferentes actores sociales debido a los vicios de inconstitucionalidad en la creación de la Copadeh incurridas por el presidente de la República en Consejo de Ministros. 

Por el derecho humano a la paz 

SITRASEPAZ PRESENTE 


Guatemala, 27 de octubre de 2020


FOTOS COMPARTIDAS, PLAZA CENTRAL 24-12-20

 Fotos en Plaza de la Constitución víctimas del conflicto armado y organizaciones sociales conmemorarán 24 años de la #FirmaDeLaPaz y rechazan  la decisión del @GuatemalaGob de cerrar las instituciones de la paz.





















lunes, 28 de diciembre de 2020

GUATEMALA: LA HISTORIA QUE NO NOS CONTARON

Por: Paulina Santizo

A mí siempre me ha gustado la historia, desde que era pequeña en mis clases de Estudios Sociales disfrutaba aprender sobre los hechos del pasado que de alguna u otra forma servían para explicar el porqué de muchas cosas que hoy vivimos. Sin embargo, me he dado cuenta últimamente que mi conocimiento de historia se ha quedado corto en un período de espacio y tiempo específico. Recuerdo en el colegio que la “historia de Guatemala” abarcaba más o menos desde la época precolombina, pasando por la conquista, la independencia y los gobiernos y regímenes posteriores hasta la Revolución del 44. En la universidad, lo mismo, jamás llegamos más allá de Jorge Ubico y la construcción del Palacio. 

En estas clases de historia no pasamos de la Revolución del 44, ni la contrarrevolución, ni mucho menos el conflicto armado interno. Nos saltamos ese momento de nuestra historia que incomoda a las élites gobernantes y nos trasladamos automáticamente hasta la firma de la “paz,  fingiendo ser una democracia funcional representativa y pacífica. 

Esta laguna histórica que como sociedad tenemos es a lo que probablemente se refería Rebeca Lane cuando dijo en una de sus canciones que somos “un pueblo que toma las calles pero no conoce su historia”. Esta frase específicamente la escuché en uno de los episodios del podcast La Advertencia, el cual narra la historia contemporánea de Guatemala desde el conflicto armado hasta la presidencia de Jimmy Morales. Para mí, este podcast, junto al reciente documental de The Art of Political Murder basado en el libro del mismo nombre de Francisco Goldman; han servido como fuente de conocimiento dentro un período de la historia que desconozco. 

Estos son solo ejemplos de recursos alternativos que sirven para educarse sobre la historia reciente de nuestro país, una historia que nunca me contaron y que me ha tocado conocer por mi parte. Tengo claro además, que estos suelen presentar narrativas sesgadas e “ideologizadas” de acuerdo al contexto que cuentan. Sin embargo, es mucho más de lo que siquiera llegué a conocer en los salones de clase de mi educación formal. Jamás escuché hablar sobre Monseñor Gerardi o el REMHI, mucho menos de las masacres contra la comunidad maya ixil. Nunca conocí sobre el movimiento estudiantil de los 70s, ni supe quién era Oliverio Castañeda sino hasta que por gusto propio leí la biografía que Ricardo Saenz de Tejada escribió sobre él. 

Quisiera decir que mi experiencia es solo un caso atípico, pero sé que mi caso es la regla y no la excepción. Incomoda enseñar y hablar sobre un periodo de nuestra historia tan reciente y doloroso. Sin embargo, la solución no es no enseñar y no hablar. No podemos ignorar nuestro pasado inmediato que explica de una forma inmensa el estado de las instituciones que heredamos hoy en día. No podemos hacernos los locos. Debemos recolectar estos testimonios y estos hechos y armar nuestra memoria histórica colectiva. Debemos alejarnos de ese pueblo que no conoce su historia y decide ignorarla. Un podcast y un documental son poca cosa, pero por algo se debe empezar. 

https://elperiodico.com.gt/opinion/opiniones-de-hoy/2020/12/26/la-historia-que-no-nos-contaron/

GUATEMALA: A 24 AÑOS DE LA FIRMA DE LA PAZ

 
GUATEMALA: A 24 AÑOS DE LA FIRMA DE LA PAZ
  
29 DE DICIEMBRE 1996 - 2020 
24 ANIVERSARIO DE LA FIRMA DE LA PAZ, Consideramos que el Estado no ha mostrado voluntad política ni capacidad para cumplir con los compromisos adquiridos, ni proteger los derechos de las víctimas y los sobrevivientes del conflicto.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

GUATEMALA: EXIGIMOS LA RENUNCIA DE LA FISCAL GENERAL CONSUELO PORRAS





 

GERARDI, UN PASADO TAN PRESENTE


 Por Haroldo Sánchez

Por Factor4 Guatemala

A finales de los años 70, en un viaje periodístico por el Triángulo Ixil, Quiché, encontré una iglesia católica quemada; en el fondo del antiguo recinto religioso, en una pared sobresalía una enorme cruz que resplandecía por los rayos del sol que penetraban entre los restos chamuscados de la madera que antes sostenía las láminas. Me acerqué para ver de cerca la cruz y descubrí que estaba formada por pequeños cuadros de colores que contenían los nombres y apellidos de los cientos de vecinos asesinados en las aldeas cercanas. Era un homenaje de los sobrevivientes hacia las víctimas para que nunca se olvidara su presencia.

¿Qué es una ejecución extrajudicial?, preguntó una mujer, que explicó que el ejército la había obligado a meterle la bayoneta al cadáver de su esposo. “Eso es un acto de lesa humanidad”, fue la respuesta que escuchó. El testimonio golpeó duro en la conciencia. Los ojos se llenaron de lágrimas rebeldes, que hicieron borrosa la imagen. Todo lo dicho por Ronalth Ochaeta, en el documental presentado por HBO, “The Art of Political Murder” (El arte del asesinato político), conmociona de nuevo. La adaptación del libro de Francisco Goldman, con George Clooney como uno de sus productores, trata de la muerte violenta de Monseñor Juan José Gerardi Conadera (76 años), que nos retrocedió hacía un pasado, tan presente, que su mensaje sigue vigente a pesar del tiempo.

Gerardi, junto a Monseñor Rodolfo Quezada Toruño, formaron parte de la Comisión Nacional de Reconciliación (1988), desde donde crearon la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHA), que se encargó del proyecto Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), donde a través de testimonios documentaron los crímenes en contra de la población civil, sobre todo, de comunidades indígenas.

El REMHI fue dirigido personalmente por Monseñor Gerardi, y con la participación de varios jóvenes profesionales de las ciencias sociales, quienes trabajaron para recuperar la memoria histórica durante el conflicto armado interno, luego de la firma de los Acuerdos de Paz (1996). El 24 de abril de 1998, dos días antes de ser asesinado Gerardi, se presentaron los cuatro tomos de “Guatemala: nunca más”.

El día que se hizo público este documento, Monseñor Próspero Penados del Barrio, Arzobispo Primado de Guatemala, en sus palabras a la Conferencia Episcopal, con todos los obispos de Guatemala presentes, afirmó: Esta guerra en que se torturó, se asesinó y se hizo desaparecer comunidades enteras que se vieron aterradas e indefensas en ese fuego cruzado, en que se destruyó la naturaleza (que en la cosmovisión de los indígenas es sagrada, la madre tierra), también barrió como un vendaval enloquecido lo más granado de la intelectualidad de Guatemala. El país se fue quedando huérfano de repente de ciudadanos valiosos cuya ausencia se deja sentir hasta nuestros días.

Al final de su presentación, Penados del Barri0, concluyó: Aunque con profunda congoja hemos conocido estos testimonios del hombre sufriente, recuerdo la imagen de Cristo de nuevo crucificado, no podemos menos de esperar que, abjurando de ese oscuro pasado de horror y con la firme determinación de reconstruir nuestro país, renazca de nuevo un clima de esperanza en donde la fraternidad, la solidaridad, la comprensión, el respeto a nuestros semejantes, la convivencia, el compartir los bienes, una conciencia clara y un propósito bien definido de que siendo todos hijos de Dios estamos obligados a construir una sociedad justa y solidaria. Con los pies en la tierra y los ojos en el cielo. Amén.

Durante las dos horas que dura el documental, las fibras más sensibles brotaron de la mayoría de televidentes, principalmente, en quienes han sufrido la dura realidad de Guatemala, con sus miles de asesinados, desaparecidos, mutilados, torturados y exiliados. Tiempos oscuros que, en esa época, permitieron ver la luz en hombres y mujeres que, sin miedo, enfrentaron una máquina perfecta de terror e impunidad, que mató sin piedad a los que les dio la gana, sin ningún tipo de remordimiento, ni justificación.

Oír los testimonios de defensores de los derechos humanos, de Helen Mack, de algunos de los ex miembros de la ODHA, del escritor guatemalteco-estadounidense Francisco Godman, de la periodista Claudia Méndez, del Fiscal Especial Leopoldo Zeissig (salió al exilio luego del juicio), y de ver la actitud asumida en ese momento por la jueza Jassmín Barrios, alienta a seguir adelante porque Guatemala sea el país donde se respete la vida y no sea más la selva donde a través de la violencia política, se trató de imponer que más valía callar y aceptar la represión como algo “normal”. Se promovió el temor para no protestar, y quien se atrevía podía terminar en un cementerio clandestino como XX. Una época sangrienta donde no había presos políticos, porque fue más fácil para el sistema eliminarlos y que no “contaminaran” a los presos comunes con sus ideas “exóticas”.

La forma tan cruel en que fue asesinado Monseñor Gerardi, a quien los militares consideraban “el cura de los guerrilleros”, fue la muestra de un salvajismo que encontró vía libre para bañar de sangre caminos, aldeas y ciudades. Con el pretexto de la política de la seguridad nacional, implementada en toda América Latina, se mató a “justos y pecadores”, sin ninguna distinción. No hay que olvidar que, en Guatemala, se empleó la violencia selectiva y luego la violencia indiscriminada, como política de Estado.

La primera forma de violencia, dirigida específicamente a quienes se consideraban “enemigos” del sistema, entre ellos a los involucrados en la defensa de los derechos humanos, al sindicalismo, la dirigencia magisterial y estudiantil. Obreros, profesionales, artistas, indígenas, catedráticos universitarios, campesinos, periodistas, monjas, sacerdotes católicos comprometidos con las comunidades, pagaron con su vida al no pensar como quería el sistema político imperante. La segunda, la violencia indiscriminada fue aún peor que la primera: se buscaba a familiares, amigos, conocidos, vecinos de quienes se consideraban “comunistas” y “simpatizantes de la subversión”, que pagaron con su vida ese supuesto acercamiento, y que buscaba generar temor para que nadie alzará su voz ante lo que ocurría y menos, que formara parte de los grupos alzados en armas.

Esas dos formas de violencia, la selectiva y la indiscriminada, llenaron de luto a miles de hogares, en las ciudades y el campo. Masacraron aldeas completas, en lo que se conoció como “tierra arrasada”. Sin distinción de edad, raza o sexo. Los testimonios crudos recogidos en los cuatro tomos del informe “Guatemala, nunca más”, señalan en sus páginas a elementos del ejército, algo que debió de llenar de vergüenza a los autores materiales, pero aún más, a los intelectuales. Lo que dice la historia es que en lugar de esa vergüenza, les produjo indignación al ser señalados de manera directa. Quienes dieron las ordenes y los que las ejecutaron, son los verdaderos responsables de las masacres y el genocidio en el país. algo que no se puede negar, porque está escrito en las páginas más terribles de la historia nacional.

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Imagen: Página, Movimiento Monseñor Gerardi

En pleno siglo XXI, con gobiernos electos “democráticamente”, con el fantasma de la guerra fría en el baúl de los recuerdos más tenebrosos, la pregunta es: ¿Qué cambió en Guatemala, luego del asesinato de Gerardi? La respuesta es: casi nada. Terminó la guerra armada interna, pero las razones que provocaron ese enfrentamiento, siguen presentes. La pobreza, la exclusión, la explotación, el desempleo, la falta de oportunidades laborales, los derechos a educación, salud pública, alimentación, vivienda, seguridad y respeto por la vida, son aún inalcanzables para una gran mayoría.   

Al día de hoy, como en la época del conflicto armado, es fácil desacreditar a una parte de los defensores de los derechos humanos, del medio ambiente, de líderes indígenas, dirigentes de la sociedad civil, y de periodistas independientes, acusándolos de izquierdistas y de comunistas. Sigue la muerte de activistas sociales, de líderes campesinos y de periodistas. Esa parte continúa siendo una práctica terrible, a lo que se añade el despojo de territorios ocupados por comunidades indígenas y campesinas.

Guatemala tiene en la actualidad a otros actores:políticos corruptos, mafias incrustadas en el Estado, y el narcotráfico metido en todas las esferas de la sociedad. Hace pocos días, el diario español El País, en una amplia investigación periodística sobre el tráfico de cocaína, afirmaba que el narcotráfico es una industria mundial que tiene muy clara la forma de invadir a las naciones del mundo: primero, logra alianzas con la policía, luego con el ejercito y finalmente, con los políticos. Esto lo denuncia uno de los medios más prestigiosos del mundo y se puede comprobar también en Guatemala.   

El documental de Gerardi, obliga a tener esta reflexión en torno al país. Esa lucha, esa entrega del arzobispo, en la defensa de los más pobres y desposeídos, en la búsqueda de la verdad y su vocación por los habitantes de las comunidades y pueblos indígenas, le llevó a ser considerado un cura comunista, como siguen proclamando los enemigos de la democracia y del combate a la corrupción y la impunidad.

Gerardi sigue presente en la lucha del pueblo y en el espíritu de todos los que buscan el camino de la libertad, la justicia social y la verdad. En eso reside la fuerza de este trabajo presentado por HBO, que debe ser visto por quienes vivieron esa época, pero, sobre todo, las nuevas generaciones; que como bien dijo en un twitter Sergio Morataya, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de San Carlos, luego de ver “El arte del asesinato político”: Aprendí más en un documental, que en el curso de Historia de Guatemala en la universidad.

Imagen: Página, Movimiento Monseñor Gerardi

https://f4gt.com/2020/12/22/gerardi-un-pasado-tan-presente/?fbclid=IwAR0aC9B9BvLeh-dBuE1PwESI37w5CJTEbJsKowKH7Nya_uSYd8xOYzVvyRY