viernes, 16 de octubre de 2026

DERECHOS HUMANOS, MEMORIA HISTÓRICA Y ECOLOGÍA POLÍTICA

Por Factor Méndez

Sobre lo sucedido en Huité, Zacapa.

 Una clara violación de derechos humanos cometida por agentes del Estado, en este caso concreto, por elementos del ejército, nada extraño pues la institución armada, tiene una oscura historia de vulnerar sistemáticamente los derechos elementales de la población guatemalteca. Precisamente por esa conducta abusiva e irrespetuosa, el Gobierno estadounidense del señor J. Carter (1977 ) sancionó al ejército guatemalteco, suspendió toda la ayuda, asistencia técnica y prohibición de la venta de armas, dicha sanción perduró varias décadas hasta que con la actual administración del presidente Bernardo Arévalo, ese método se levantó, se reanudó la asistencia técnica y la compra de armas modernas, que recientemente fueron entregadas a las autoridades guatemaltecas, (4,000 fusiles m4, municiones, lanchas de alta velocidad interceptoras y equipo para combatir el narcotráfico). 

En otras palabras, otra vez elementos del ejército nacional son responsables de ocho ejecuciones sumarias y extrajudiciales cometidas en contra de pobladores civiles, entre estas un menor de edad y siete adultos. Por declaraciones oficiales expresadas por el propio presidente Arévalo, hoy se sabe que lo que pasó en Huité, Zacapa fue una acción ejecutada por los militares, aparentemente sin conocimiento de algunos altos mandos como el ministro de la Defensa Henry David Sáenz Ramos. Como resultado fueron destituidos el jefe del Estado Mayor del ejército, el comandante de la base militar de Zacapa e inculpados 107 elementos de tropa quienes presuntamente intervinieron en ese lamentable suceso sangriento. 

Pese a la gravedad de lo ocurrido, poco se sabe de la acción, de dónde vino la orden de ejecutar la matanza y por qué en los primeros momentos después del ataque, se pretendió ocultar la autoría militar y cubrirla con el manto de la impunidad. Consultados algunos funcionarios sobre lo ocurrido, sus palabras fueron, “de eso no se puede hablar” y “lo mejor es ni siquiera preguntar”.  ¿Qué se quería ocultar? ¿A quién o quiénes se deseaba proteger? ¿Qué tienen que agregar las autoridades estadounidenses? 

Se puede inferir y reiterar que hubo evidente violación de derechos humanos, que familiares de las víctimas tienen derecho de reclamar reparaciones y que el Estado de Guatemala está obligado a reconocer la vulneración de derechos, garantizar justicia y el deber de no repetición. 

Homenaje a Oliverio Castañeda de León y Antonio Ciani García. En el rescate de la memoria histórica, después de 48 años de la ejecución extrajudicial de estos dos jóvenes, dirigentes estudiantiles universitarios de la centenaria Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la tricentenaria Universidad de San Carlos de Guatemala, esun deber de lealtad recordar a los miles de mártires mujeres y hombres, continuar exigiendo justicia y esclarecimiento de lo acontecido, esto incluye identificar a autores intelectuales y a esbirros materiales. Porque es una historia que deben conocer y reconocer las nuevas generaciones, una historia que el pueblo no debe olvidar, que evoca y revela la conducta intolerante y violatoria de los derechos humanos, propia de las dictaduras militares y de gobernantes neofascistas que usurparon el poder público el Siglo pasado y que no debería seguir pasando. 

Ecología política y crisis civilizatoria. A propósito de las teorías negacionistas, neocoloniales y neofascistas sobre el cambio climático, la ecología política nos recuerda que los problemas ambientales no son neutrales ni naturales, son el resultado de relaciones de poder y de la distribución desigual de costos y beneficios. Los cambios sociales y ecológicos están vinculados, la sociedad transforma a la naturaleza, es decir, está condicionada por los seres humanos, es la dialéctica sociedad-naturaleza. 

En la afirmación anterior existe una especie de metabolismo social, el entorno no es un escenario pasivo, se concibe como un espacio formado por la historia, la economía y la política. El antecedente es el concepto marxista de cómo las sociedades extraen, consumen y transforman materiales y energía de la naturaleza a través del trabajo. La apropiación de la naturaleza y los impactos de la degradación ambiental nunca se reparten por igual; las jerarquías de clase, género, etnia, edad y legado colonial determinan quiénes acceden a los recursos y quienes cargan con la contaminación o el riesgo. ¿Le parecen conocidas estas jerarquías?https://lahora.gt/opinion/fmendez/2026/10/16/derechos-humanos-memoria-historica-y-ecologia-politica/#



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