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sábado, 12 de noviembre de 2016

El 13 de Noviembre de 1960 sigue vigente en Guatemala

Turcios Lima y Cesar Montes
Por Javier De León: Publicado el 13 de Noviembre, 2009
El 13 de noviembre de 1960 es una fecha que representa para muchas personas en Guatemala un símbolo de resistencia al dominio imperial ejercido por Estados Unidos. Y a la situación de explotación que la oligarquía tradicional sometió durante décadas a la mayoría de la población rural, situación que todavía se mantiene en algunas áreas del país; y de represión sistemática que la población sufría de parte de militares. Así mismo, esta fecha se constituye como un punto de inflexión, sin el cual sería difícil poder explicarse la historia reciente y presente de Guatemala.


La esencia de este levantamiento armado de jóvenes oficiales del Ejército de Guatemala, en contra del presidente, general Miguel Ydígoras Fuentes, encontró su razón de ser en un profundo sentimiento nacionalista y de rechazo a la intromisión extranjera. Esta base nacionalista de algunos militares, hizo que se rebelaran en contra de los abusos y desmanes de quienes implementaron la invasión de 1954, que atendiendo la orden imperial de Estados Unidos y la United Fruit Company, cortaron abruptamente el período de la primavera democrática que vivimos entre 1944 y 1954, e instauraron un régimen que reprimió de forma brutal a todos los campesinos que habían recibido algún beneficio de la reforma agraria implementada durante el gobierno de Arbenz, e implantaron en el Ejército de Guatemala un ambiente de servilismo y amiguismo, en el que los grados de oficiales se otorgaban, con frecuencia, a personas afines ideológicamente e incluso a algunos que ni siquiera tenían una carrera militar.
Pero la gota que derramó el vaso, fue el acto de entreguismo del presidente Ydígoras, con la complicidad de su amigo y cómplice en varios negocios, Roberto Alejos Arzú, al que le autorizó facilitar su finca La Helvetia, en la zona de Retalhuleu, para que militares de Estados Unidos pudieran entrenar a cubanos disidentes, provenientes del exilio de Miami, poniendo a su disposición un moderno equipo, armamento diverso, incluyendo aviones, de los que no podía disponer un Ejército de Guatemala que se mantenía con graves penurias, y con un sistema de tratos inhumanos que se habían impuesto a los reclutas indígenas. Todo esto generaba rechazo en oficiales con sensibilidad y pensamiento democrático.
Un 13 de noviembre de 1960, un grupo de oficiales convocó a un levantamiento militar en contra del presidente Ydígoras, para instaurar un gobierno que privilegiara los intereses nacionales. Entre sus principales actores estaban los que unos dos años y medio más tarde formarían las primeras fuerzas revolucionarias guerrilleras en Guatemala, el teniendo Marco Antonio Yon Sosa y el sub teniente Luis Augusto Turcios Lima, éste último que llegó a ser el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Rebeldes y el primero del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre.


Entre los años del 60 al 63 se sucedieron diversas movilizaciones de sectores sindicales, del movimiento estudiantil tanto de educación media como universitario, que reivindicaban hechos políticos y sociales parecidos a los que habían provocado el levantamiento del 13 de Noviembre. Este periodo de constantes protestas culminó con las huelgas y protestas generalizadas que protagonizaron el movimiento estudiantil universitario y de educación media, y que es conocido como las Jornadas de marzo y abril de 1962.
Foto proporcionada por Cesar Montes
El año de 1960 se constituye, entonces, en el año en donde se inicia la concurrencia de varios factores que desembocaría en 1963 con el surgimiento del primer grupo guerrillero: las Fuerzas Armadas Rebeldes –FAR- y con éste el inicio del conflicto armado que duro hasta finales de 1996. Los costosos saldos de este enfrentamiento son ampliamente conocidos. Como nunca antes en nuestra historia, se gesto una articulación de fuerzas políticas y sociales.
Dando un salto en el tiempo, hasta la actualidad, se puede decir que del 13 de Noviembre, continúa vigente el sentido antiimperialista y de defensa nacional en contra del entreguismo y la explotación de las transnacionales que históricamente se han apoderado de nuestros recursos, y que, hoy, bajo otras formas insiste en someter a los pueblos de América Latina.
La instauración de siete bases militares en Colombia da cuenta de ello. Aunque es importante señalar que así como la potencia imperial encuentra aliados como el presidente colombiano Álvaro Uribe, también encuentra importantes resistencias de parte de gobiernos progresistas en todo el Continente. El caso que más resalta es el de Ecuador, en donde se puso a fin a años de complacencia de parte de gobierno pasados, logrando recuperar la base militar de Manta.
Como se puede ver, este 13 de noviembre de 2009, siguen presentes el mismo espíritu y las mismas reivindicaciones. Aunque en realidades cualitativamente distintas. Cuarenta y nueve años después del levantamiento armado en Guatemala, nos encontramos con la misma necesidad de ofrecer una respuesta política de parte de sectores organizados progresistas, a una situación en la que derecha guatemalteca pretende seguir sacando ventaja.
Pero es necesario advertir, que junto al rechazo que existe en fuerzas políticas y sociales sobre la ofensiva de parte de la derecha, a nivel continental, es necesario pensar y encontrar las condiciones para un proceso de aglutinación que reaccione de manera articulada y con una estrategia definida y clara, de cara a la ofensiva de derecha. Fuerza con la que evidentemente no contamos actualmente.
Publicado el 13 de Noviembre, 2009
http://www.i-dem.org/?p=24965

domingo, 2 de octubre de 2016

EL COMANDANTE LUIS AUGUSTO TURCIOS LIMA (2)


CESAR MONTES
La conferencia Tricontinental realizada en 1966 en la Habana Cuba fue presidida por tres personajes. El país anfitrión a quien representaba obviamente Fidel Castro, un Vietnamita porque allí se libraba la más feroz guerra del mundo y El Comandante Luis Augusto Turcios Lima, representante de las primeras guerrillas en el continente, en ese entonces el más prestigioso Comandante Guerrillero después de Fidel y el Che en América Latina.
Viniendo de las filas del ejército y habiendo sido entrenado en los Estados Unidos, no era muy lógico que se integrara a la Revolución Latinoamericana arriesgando su vida en ese empeño. Sin embargo así fue. Su ejemplo quiso esconderse al resto de oficiales jóvenes que seguían en las posteriores promociones y se le calumnió durante 36 años. Sin embargo aún existe una velada admiración a su gesta entre los militares de nuevas generaciones.




Entrenado en Fort Brag Carolina del Norte en curso de contra insurgencia, volvió con la idealización de cómo debiera ser su Ejército. Lo sacudió mucho enfrentarse a la realidad de una institución dirigida por oficiales de viejo cuño, corrupción administrativa, poca disposición para el combate, entrenado solo para reprimir a su pueblo y sin siquiera tener un curso de capacitación para soldados. Formó los Pelotones Modelo y ante la resistencia de la vieja oficialidad advirtió premonitoriamente: “Los militares jóvenes vamos a cambiar este Ejército”. 


No fue de la manera como lo pensaba en ese entonces. De cierta manera así ocurrió. Sancionado por ese desplante ante un jefe superior y enviado de castigo al entonces selvático departamento del Petén, conoció a un prisionero nicaragüense de nombre Carlos Fonseca Amador, con quien en las mañanas se ejercitaban y sostenían largas conversaciones, que le permitieron conocer de primera mano quien había sido Augusto Cesar Sandino y la lucha de los herederos de aquel héroe que en las Segovias enfrentó las pretensiones imperialistas por medio de guerra de guerrillas. Conoció de primera mano cómo se articulaban los ejércitos represivos de Centro América al transferirse prisioneros revolucionarios de un país a otro. 



En el primer viaje que hizo con permiso a la ciudad capital se enroló con el movimiento militar más tarde conocido como: El 13 de Noviembre, por la fecha de 1960 cuando se rebelaron más de 100 oficiales jóvenes contra la violación de la soberanía nacional al ubicar el ejército norteamericano una base militar encubierta donde formaba a los contra revolucionarios que se rindieron en 48 horas en Playa Girón. 
Esa rebelión castrense no se planteó postulados revolucionarios. Fue sobre todo por razones propias de su institución las que los motivaron, pero antes que nada por la defensa de la Soberanía Nacional. 


Derrotados los militares patrióticos en dos días de combates contra la aviación norteamericana tripulada por contra revolucionarios cubanos en su propia patria. Eso radicalizó algunos de los participantes iniciales unidos un ideal muy genérico que fue modernizar su institución, ponerla al servicio del pueblo, dotarla de mejores equipos y entrenamiento y cuya función principal fuera la de garantizar la Soberanía. 
Volvieron al año siguiente y lanzaron los primeros ataques fulminantes contra pequeños destacamentos militares. Luego de la muerte en combate del Capitán Alejandro de León, le sustituyeron Marco Antonio Yon Sosa y como segundo Comandante Guerrillero Luis Augusto Turcios Lima, ex subteniente del Ejército de Guatemala. 


Durante todo el año 1962 se establecieron los vínculos que posteriormente llevaron a la formación de las Fuerzas Armadas Rebeldes en diciembre y que apareciera su primera proclama pública en febrero de 1963.
De todos los ex militares fue quien más avanzó en su formación ideológica. Desde la inicial posición anti yanqui, hasta los principios revolucionarios del anti imperialismo que surgió como una oleada esperanzadora en todo el continente a finales de la década del 60 que se inició en Cuba en 1959.
De reacciones rápidas, fulminante en el ataque, de modestia ejemplar y predicando con el ejemplo, se convirtió rápidamente en el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Rebeldes. Con su conducción se demostró que se podían organizar guerras de guerrillas en el continente americano y que Cuba no era una excepción histórica, que ese movimiento podría financiarse por sí solo, pensar con cabeza propia y dotarse de una dirección estratégica unida para conducir la lucha anti imperialista luchando por el socialismo. 


Bajo su mando se creó un movimiento que a pesar de sus divisiones internas sostuvo un prolongado enfrentamiento de casi 4 décadas manteniendo en alto las banderas de lucha que condujeron a la firma de los Acuerdos de Paz de 1996. Sin el Comandante Turcios Lima y sus compañeros, no se hubiera podida brindar la solidaridad internacional activa que se demostró entrenando, en medio de la guerra a jóvenes sandinistas, de acuerdo con Carlos Fonseca Amador que se forjaron en el fragor de la guerra en la montaña y la ciudad, llevando su ejemplo hasta superarnos en la lucha por el triunfo revolucionario. 


Fue Turcios Lima el primero que teorizó y llevó a la práctica que los indígenas de su país eran una fuerza potencialmente revolucionaria y no “reserva de la reacción” como se postulaba en ese entonces. El ejemplo del Comandante Turcios Lima influyó en otros países y otros ejércitos. Así hubo intentos de jóvenes militares que se lanzaron a la transformación revolucionaria de sus países. El caso de los militares guatemaltecos no es tampoco una excepción ni el único camino, pero indudablemente demostró que adentro de las filas de los ejércitos pueden y deben surgir líderes que fundidos a su pueblo y regidos por las ideas revolucionarias, luchen por la construcción de un futuro que ahora se está haciendo real en otros países y por otros medios. 
Nosotros seguimos su ejemplo anti imperialista y su defensa inclaudicable de la Soberanía Nacional, que ahora más que nunca tienen una valides actual en Latino américa.