miércoles, 16 de julio de 2014

América, ¿la hermosa?


En las clases de inglés para adultos en Estados Unidos,  lo primero que dejan para aprender es la letra de las canciones patrióticas del país,  empezando por America the Beautiful, para que el inmigrante se vaya entonando…

Memorables las dos tomas de posesión de Obama, en la segunda cuando James Taylor interpretó América la hermosa, era para suspirar. Al mismo tiempo en que él cantaba la migra estaba realizando redadas en todo el  país, lo mismo sucedió en la ceremonia de la primera toma de posesión del hombre en el  que creyeron los votantes latinos, él es el cambio, pensaron.  Recuerdo aquella su propaganda tomada de las palabras de la legendaria Dolores Huerta que se hicieron famosas porque Cesar Chávez las pronunció: Sí se puede. La andaban promocionando  los pro Obama:  Yes, we can.  Claro, yes we can deportar la mayor cantidad de indocumentados en la historia del país. No nos vamos a tocar el corazón y separaremos familias, les vamos a desgraciar la vida, yes we can! Y lo están haciendo desde entonces.

¿Habrá existido realmente América la hermosa? Claro que sí, pero cuando no se llamaba Estados Unidos, cuando todo el territorio al que hoy insolentemente llaman America (que no es el continente) pertenecía a los pueblos originarios, nada puede ser hermoso después de haberse derramado tanta sangre en un genocidio  perpetrado por avaros… Canción que hacer llorar a millones que la toman como su segundo himno nacional.  ¡Oh hermosa por los pies de los peregrinos, cuyos austeros y apasionados pasos, un camino abrieron  para la libertad, a través del desierto¡ Es lo que reza una de las muchas traducciones al español que enseñan en la escuela para adultos.  Muchos de los que sienten esa canción en el pecho son de los que se oponen   a la reforma migratoria, son los que conforman el 70% de estadounidenses que aprueban las deportaciones masivas,  entre ellos descarados de origen latinoamericano.

Linda la de My Country, ´Tis of Thee: “¿Mi país es sobre ti, dulce tierra de libertad, sobre ti yo canto, tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo de los peregrinos, desde cada ladera de la montaña, ¡qué suene la libertad!”  Cuando los alumnos inmigrantes cantan esta canción en las clases de inglés, los docentes levitan.

Qué decir de Sweet Home Alabama: “Alabama dulce hogar, la noria sigue girando, llévame a casa para ver a mi familia, cantando canciones acerca del Sur, de nuevo echo de menos Alabama…”  Chula la canción que los inmigrantes latinos  indocumentados no pueden cantar porque Alabama los rechaza, los quiere fuera de su territorio, ¡latinos fuera de aquí! Alabama con toda su historia de racismo aun no aprende. Estados Unidos tampoco y no lo hará nunca.

La hipocresía del doble juego, Obama con sus discursos románticos a cada poco, recitándole palabras de amor a la ya difunta reforma migratoria y permitiendo que Estados fronterizos cono Arizona y Texas, hagan con los indocumentados lo que se les ronque la gana, que ya de por sí con Gobernadores racistas, poco bueno se espera de las leyes  y de la conducta humana de los policías que con armas en las manos se creen dioses.

No es de extrañar que en un país racista por excelencia no se acepte la estadía de miles de niños que cruzan la frontera en soledad, porque llegan escapando de la violencia. No señores, para que un niño agarre camino solo, es porque la desgracia del Gobierno de su país de origen, lo expulsa, lo obliga a salir para  intentar salvar su vida.  El colmo es que miles de familias estadounidenses en lugar de exigir al gobierno  que cumpla con la reforma migratoria, se amuralla en las calles en las afueras de los centros de detención de la Patrulla Fronteriza, para escupir a quien defienda los derechos de  los indocumentados, con pistola en mano se enlistan para matar si es necesario a quien se les ponga en enfrente.

Temen, dicen, a que los niños e inmigrantes latinoamericanos les llenen de plagas el país, porque seguros están que están cundidos de enfermedades contagiosas y hasta ladillas traen. Ya los quisiera ver agarrando camino, huyendo hacia Latinoamérica,  nadando el río Bravo y saltando las murallas, trepados en el lomo de La Bestia, con sus ojos azules, sus cabellos amarillos y con la desgracia en la espalda. Ya los quisiera ver en las balsas cruzando el río Usumacinta, sin hablar el idioma buscando trabajo en La Patria Grande.

Ya los quisiera ver sin un centavo en la bolsa mendingando comida. Ya las quisiera ver tocando puertas en entrevistas de trabajo y que se los nieguen porque no tienen los documentos, por su color de piel y por no hablar castellano.

Entonces les diremos que se tienen que aprender la biografía de Ernesto Che Guevara, la de Hugo Chávez,  la de Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Jacobo Árbenz, Emiliano Zapata, Las hermanas Mirabal, Policarpa Salabarrieta, Juana Azurduy, la Adelita, Manuela Sáenz, Evita.  De Monseñor Gerardi, y Monseñor Romero. La de José Martí. La de Salvador Allende.

Que  se aprendan:  El son de la Alfabetización, Hasta siempre, Comandante,  Que culpa tiene el tomate, Maldigo del alto cielo, Primero de Enero.  Y van a llorar cuando aprendan a hablar castellano y entiendan la canción Volveré a mi Pueblo. En la entraña sentirán,  María Va, Pobre la María.

Y más les va a doler cuando el único trabajo que encuentren sea el de cortar algodón, granos de café, aporrear frijol nuevo, cuando las manos ampolladas con machete en mano les toque cortar caña de azúcar, cargar racimos de banano verde en el lomo, cuando les toque ir a trabajar a las tabacaleras y orear hojas sobre los tapescos, cortar sandías y  melones. Cuando les toque trabajar en las mineras, picar piedra, zanjear terrenos con piocha en mano, cuando ese gringos robustos y xenófobos trabajen como ayudantes de albañil.  Qué se nos pagan a la par a ver si tienen en valor de vernos a los ojos, estando en las mismas condiciones que nosotros.

Ver a esas gringas prepotentes que ahora están con pancartas exigiendo que no dejen entrar más niños a la frontera y que deporten a todos los inmigrantes indocumentados, trabajado en las maquiladores latinoamericanas, siendo explotadas, recibiendo el mismo trato.
Quisiera ver sus caras cuando se enteraran de la podrida política exterior de su país, que ha dejado en los puros huesos a tantos países en desarrollo, que van luchando contra la corriente gracias a que malos hijos deshonraron la tierra digna que los parió y gracias a que Estados Unidos en su ambición de ser el más poderoso del mundo ha derramado ríos de sangre para lograr su objetivo. Les cambiaría la perspectiva, les tocaría estar en nuestros zapatos y no creo que tengan las agallas, la dignidad y la entereza de durar más de unos cuantos segundos sin que se peguen un tiro en la cabeza.


Ya los quisiera ver, escondiéndose de la migra y aguantando humillaciones, cuando los escupan en la cara por ser  blancos y tener ojos claros, por hablar inglés y no dominar el castellano. Ya los quisiera ver implorando que les den cualquier tipo de trabajo porque necesitan  enviar dinero a sus familias, porque vienen huyendo de la violencia.
Ya los quisiera ver cantando su America the Beautiful, en territorio Latinoamericano. Ya los quisiera ver…, y aun sí no aprenderían la lección.

Ilka Oliva Corado.
Julio 16 de 2014.
Estados Unidos.




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