domingo, 26 de abril de 2015

Guatemala: un impostergable sueño a contracorriente.

Ilka Oliva Corado
¿Cuántas veces vos has sentido en tu corazón ese palpitar del amor a la cepa? ¿Cuántas veces te aguaron los ojos las coplas que te recuerdan a los mártires, desaparecidos, a los que dieron la vida por ese mismo sueño que vos también abrazás?
¿En cuántas ocasiones has viajado en el tiempo a reencontrarte con las utopías del otrora? ¿Cuántas veces has hecho tu refugio a la evocación de la coraza?
Cuántas veces te has sentido defraudado. Cuántas veces viendo la tarde caer has pensado en lo que pudo ser, en lo que el país que amás se ha convertido. ¿Has sentido la agonía de no poder abrazar el viento? Las manos fuertes de los compañeros, de las mocedades, de los que ya no están. ¿Cuántas veces el amor te ha derrumbado mientras se instala en tus poros? El amor a lo que fue, a lo que pudo haber sido, el amor a los que están ausentes. El amor a los pueblos marginados.
Cuántas veces has hablado solo imaginando una amena charla con las memorias de los respiran en el tiempo. En el tiempo que se estancó en esa otra historia no contada. Recóndita en una fosa clandestina. Con los que se volvieron vendaval, tierra y cordillera. Con los que florecen en la flor silvestre. Cuántas veces una casita de adobe vuelta poesía te ha recitado su pesar. ¿Cuántas veces has querido renunciar? Cuántas veces tu alegría ha llorado de tristeza en su soledad.
¿Cuántas veces te ha abatido la traición de los pérfidos? Cuántas veces una fotografía añeja, macilenta en el paso del tiempo ha acariciado tu ideal. Te ha recordado el porqué de tus pasos, el por qué de tu consecuencia, de tu entrega, de tu sacrificio, de tu cansancio, de tu lucidez. De tu coraza libertaria. ¿Cuántas veces has llorado sintiendo la brisa acariciando tu piel? ¿Cuántas veces has levantado una copa y brindado a la salud de los que ya no están? ¿De los que por soñadores les arrebataron la vida?
Qué has sentido cuando mirás a una mujer descalza vendiendo en la puerta de un mercado. Cuando mirás a un campesino llorando desolado porque le arrebataron la tierra y la semilla. Cuando ese niño lustrador corre atrás tuyo implorando lustrar tus zapatos. Cuando la adolescencia se pudre en las fincas de los patrones oligárquicos, perdiendo los sueños entres los surcos. Qué sucede cuando la miseria de tu pueblo te llora al oído. Se abraza a tu espalda. Se acuesta en tu cama. Se instala en tu piel.
Qué sentís cuando esa flor de asfalto florece. Cuando el aguacero llena de ríos las callejuelas de las barriadas, llevándose casas y vidas. Cuando mirás la represión con la que desalojan los asentamientos. Cuando a una niña le arrebatan la inocencia, ¿qué sentís? ¿Cuándo el cuerpo de una hermana aparece torturado y desmembrado? Qué sentís de saber que en ese basurero pestilente viven familias completas y se alimentan de desperdicios y de mierda. Es mierda tuya.
De sienten los rostros descubiertos denunciando la impunidad y exigiendo justicia, qué sienten los que van a poner el pecho. Qué siente el obrero con el azote del sistema que los desangra. El proletario con la marginación. Que siente el campesino sin sus montañas. Qué sienten los niños que trabajan a deshoras.
¿Cuántas veces te has visto solo en un callejón oscuro? ¿Tocando una puerta que nunca se abrirá? ¿Cuántas veces has cantado aquella canción a pulmón abierto? La canción que cantabas con los que ya no están. Cuántas veces los versos de un poema te han desnudado acariciando tu sonrojo, sorbiéndote la vida.
Cuántas veces el dolor del otro lo has hecho propio, cuántas veces tu apatía te ha denunciado frente al espejo lo mismo que tu descaro y tu olvido. ¿Conocés el amor vos? El amor a la conciencia, a la convicción, el amor que te mueve, dirige tus pasos, el amor a esa montaña que están devastando, a la flor que se seca siendo un botón. Ese amor que despabila. El amor que encausa. Que inspira.
¿Cuántas veces has nadado a contracorriente? ¿Cuántas veces has postergado lo urgente y lo necesario por lo redundante? Nadie dijo que sea fácil, la consecuencia duele en el tuétano, muele los huesos, nos rasga la piel.   Pero sin consecuencia, sin ideales, sin conciencia, sin amor de nada sirve la vida. De qué nos sirve un país tan hermoso y abundante como Guatemala si por egoístas y avaros lo despedazamos. En dónde está el respaldo y la fidelidad. En qué rincón escondimos nuestra humanidad.
Guatemala es un sueño impostergable, es de aquí y ahora, no de algún día será. No del futuro, no del mañana. Es de hoy.
La Guatemala que soñamos es realizable, se puede palpar, se deja acariciar por nuestros anhelos. Qué sea el comienzo de nuestro despertar como pueblo y sociedad. Que este sea el punto de partida, con nuestros mártires, con nuestros desaparecidos, con nuestra Memoria Histórica. Con esas ganas de reverdecer, de verla retoñar, de verla floreciente, fresca y viva. Plena.
Que el miedo sea historia de otro tiempo. Que las calles vuelvan a   gritar consignas, que la alegría vuelva a nosotros. Aportemos en nuestros campos. Somos granos de arena, hojitas, semillitas. Unos con la experiencia otros con la juventud. Aquí es tan importante el obrero como el letrado y el campesino. Seamos capaces de cambiar el rumbo, de recobrar la integridad. De hacerle honor a la sangre roja. Rojo fuego, rojo vida, rojo llama encendida.
Seamos capaces de hacer florecer las utopías. Por los que ya no están, por los que están y por los que vienen. Para que en Guatemala Nunca Más.
Salú muchades. Salú por la ilusión.
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.
Abril 26 de 2015.
Estados Unidos. 
https://cronicasdeunainquilina.wordpress.com/2015/04/26/guatemala-un-impostergable-sueno-a-contracorriente/


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