jueves, 4 de agosto de 2016

Homenaje a Robin García


Gracias Leonel, gracias Robin, porque sembraron en nosotros, con su ejemplo, la esperanza.
MIGUEL ÁNGEL ALBIZURES
El día de hoy, a las once de la mañana, la cita es en el Musac porque la Universidad de San Carlos entregará in memoriam, el título de Doctor Honoris Causa, a la familia del estudiante Robin García Dávila, quien fuera secuestrado un 28 de julio de 1977, junto con el estudiante Aníbal Leonel Caballeros. Es un justo homenaje a Robin, que indudablemente también merece Aníbal, pues ambos murieron luchando por la otra Guatemala, por la que está pendiente de construirse para darle comida, salud, educación y cobija a todos, y no solo a quienes siguen poniendo el grito en el cielo cuando se habla de una tributación justa y de cárcel para los evasores, corruptos y corruptores.
Las jornadas de agosto de 1977 se desarrollaron con fuerza, miles de jóvenes, hombres y mujeres enardecidas, recorrieron las calles de la ciudad exigiendo se respetara su vida, pero la respuesta llegó el 30 de julio y fue tirar el cuerpo de Leonel, cruelmente torturado a inmediaciones de la Universidad, lo que provocó una reacción mayor que bajo el grito de “¡Queremos a Robin vivo!” más de cincuenta mil jóvenes con claveles rojos exigían. Poco tiempo después, el 4 de agosto en la carretera que conduce a Palín, Escuintla, aparecía, igualmente destrozado, el cuerpo de Robin. Los elementos del Ejército Secreto Anticomunista (ESA), que funcionaba con el apoyo y visto bueno de las fuerzas de seguridad del gobierno de Kjell Eugenio Laugerud García, se regocijaban de haber cumplido sus amenazas y de truncar a golpes, tortura y balazos, los sueños y esperanzas de dos juveniles vidas que solo exigían, junto a otros, la existencia de una Guatemala democrática, cuando los espacios de expresión se habían cerrado.
Robin García, lo expresó claramente en un párrafo de uno de los más de cien poemas que escribió: A lo mejor nos obligan a dejar la vida, por haber editado un periódico con tanta verdad. En fin, la muerte es tan natural que no me da pena morir, por haber usado las palabras y las letras para lo que se hicieron: Para decir la verdad sin tanto adorno y el otro fragmento en que le canta a la vida: No hablaré más de la muerte, porque esta va reñida con la vida. Y yo estoy enamorado de la vida. Tampoco me pondré romántico. Todo lo he hablado ya,… y solo quería despedirme. Y para decirles que les esperamos hoy a las once, les transcribo las palabras con las que Jenny Vela, una joven estudiante, se despidió en los actos de homenaje que se realizaron en el Salón de Actos del Instituto Normal Mixto Rafael Aqueche, el 27 de julio de 2007. “Gracias Leonel, gracias Robin, porque aun cuando no lograron todo lo que querían porque les arrebataron la vida, sembraron en nosotros, con su ejemplo, la esperanza”. Ya sé que a muchos les encabrona que recuperemos la historia, que no olvidemos y que insistamos en que no podemos construir otro país, sin ver el funesto pasado para que no se repita.
http://elperiodico.com.gt/2016/08/04/opinion/homenaje-a-robin-garcia/

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