jueves, 26 de marzo de 2015

Se cansó de llorar y se olvidó de reír

MIGUEL ANGEL ALBIZURES
No soy partidario de los golpes de Estado porque siempre están los militares y el poder económico.


Le robo, al eminente doctor José Barnoya, la frase que contiene una gran verdad y con la que termina su excelente artículo del día de ayer, titulado La vieja irreverente, pues aunque no lo queramos ya estamos próximos a lo sucedido en 1920, cuando el pueblo se cansó de reír y llorar, y se preparó para mandar al carajo a la dictadura de los 22 años de Manuel Estrada Cabrera, o cuando en 1944, los maestros, profesionales y estudiantes, empezaron a salir a las calles con más fuerza para hacer posibles los “diez años de primavera”, después de 14 años de tener las botas encima y derrocar el ubiquismo representado por Ponce Vaides.

Pero yo creo que nuestro pueblo no se ha cansado de resistir y de luchar, como lo hacen los de Santa Cruz Barillas, aunque les cueste la cárcel a sus autoridades ancestrales y la muerte de sus líderes comunitarios, o como los de La Puya y otras regiones que defienden su territorio. La rebeldía del pueblo es innata y la lucha por la defensa de los derechos más elementales, es histórica, y de una u otra forma hay que seguir exigiendo respeto al derecho inalienable a la libre expresión y movilización, y hacerles frente a las embestidas gubernamentales.

Aunque se quiera y se pueda, no se debe seguir llorando nuestra desgracia en momentos en que se apaga la sonrisa frente a tanta barbaridad e injusticia, ante el cierre acelerado de los espacios de expresión, ante la criminalización de las luchas populares y comunitarias y ante la creación de políticas públicas como la reciente aprobación, por Acuerdo Ministerial 163-2015, del funcionamiento de la “Fundación contra el Terrorismo Mediático”, que el ministro de Gobernación justifica “porque cumple con los fundamentos legales” y que personal de la Secretaría de Información del Ministerio, dice que fue creada para “defensa del orden público y la lucha contra la información de medios de comunicación que demeriten el derecho de la persona humana, la institucionalidad pública y privada”. (Prensa Libre 25/03/2015).

Ese Acuerdo ya publicado, es una afrenta al pueblo, a todo el movimiento social, a los periodistas y a los medios de comunicación que quieren silenciar para que no se conozcan los desfalcos al erario nacional, el nepotismo y abuso del poder que descaradamente hacen los funcionarios. No soy partidario de los golpes de Estado porque siempre están los militares y el poder económico, pero sí de la sublevación del pueblo cuando sus derechos son pisoteados, pues como lo dice también el doctor Barnoya “La única manera de alcanzar la libertad plena es un cambio total de estructuras”.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20150326/opinion/10470/Se-cansó-de-llorar-y-se-olvidó-de-re%C3%ADr.htm

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