miércoles, 13 de julio de 2022

ECUADOR Y GUATEMALA: “LA DIFICIL TRANSICION DEL ESTADO COLONIAL AL ESTADO PLURINACIONAL”


Por: Kajkoj Máximo Ba Tiul 

Con Ecuador, territorio ubicado en el centro del mundo.  Creado por los pueblos originarios “Kitu” (el Sol Recto). Ecuador o Quito y Guatemala, tienen muchas razones que los unen y los hacen comunes. Somos territorios con poblaciones originarias y negras.  La pobreza y la extrema pobreza tienen color de indio, de negro, de mujer, de niño, de niña, de anciano, anciana y mayoritariamente de área rural.  El racismo, la discriminación, la xenofobia, la homofobia, genocidio, etnocidio, epistemicidio, etc., son políticas de Estado y por eso las poblaciones indígenas y negras viven en una especie como de apartheid de hecho. 

La migración tiene como causa el sistema capitalista neoliberal y la acumulación de recursos en manos de unos pocos. El capitalismo clásico, así como el neoliberalismo y el extractivismo, las políticas del FMI, del Banco Mundial y de otros organismos financieros mundiales, que tienen su origen en el “Consenso de Washington”, son utilizados como manuales económicos y políticos por gobiernos corruptos y criminales como el presidente Lasso (Ecuador) y Giammattei (Guatemala) y en detrimento de la ya paupérrima vida de la inmensa de la población india y negra.  Por eso, la lucha por la refundación de estos Estados, debe hacerse bajo las relaciones de clase, etnia, genero, pueblos, etc.   

Si durante la guerra fría, los militantes del comunismo, ya sea armados o no, fueron considerados los enemigos del Estado, de los burgueses y del imperio norteamericano, durante estas dos últimas décadas (2000 al 2020), los enemigos, como lo fue durante la colonización española, son  los indios, considerados como el “indio salvaje”, “el indio vago”, “el indio terrorista”, “el indio enemigo de la paz y de la democracia”, que son sinónimos del “indio salvaje y bárbaro”.  Cuando estos indios toman conciencia, son considerados desestabilizados del Estado de Derecho y entonces se les reprime, criminaliza, se les encarcela o se les mata (Bolivia, Colombia, Guatemala, Ecuador).

En estos países, desde la colonia para acá no ha cambiado en nada la situación de los pueblos originarios.  Sin importar que los Estados estén dirigidos por gobiernos progresista, de derecha o de extrema derecha, o que sean Estados Plurinacionales o Estado-Nación, siguen teniendo un sistema político que mantienen las taras occidentales y coloniales y un sistema económico de explotación.  Al igual que durante colonia; los pueblos originarios, siguen siendo no sujetos de derechos, sino objetos de obligaciones, por lo consiguiente son “los nadies”, como lo afirma la vicepresidente electa de Colombia, Francia Márquez , volviendo a pensar desde las palabras de Eduardo Galeano.

En estos países, hay de aquel indio que se subleve, que tome conciencia, que se rebele, si antes era sacrificado como Tupac Amaru, Tupak Katari, Bartolina Sisa, Manuel Tot, Atanasio Tz’ul, Manuela Sapon, los 400 indios choles masacrados y otros, hoy son criminalizados, perseguidos, encarcelados y calumniados y pensados como “peligro” para la seguridad nacional no solo de América Latina, sino de los Estados Unidos, por eso, inventan que son aliados del narcotráfico (Lasso) o son desestabilizadores de la democracia y del Estado de Derecho (Giammattei).

Supuestamente en los Estados Plurinacionales, los “indios recobrarían su dignidad”, pero que y cuál dignidad, cuando un Estado Plurinacional, mata a los indios, como fue ahora Ecuador y lo fue Bolivia, como cuando los “indios” reclamaban al gobierno del MAS que no se destruyera el TIPNIS.  De tal forma que podemos estar ante un Estado Plurinacional, que puede ser la justa demanda de los pueblos, pero cuando es dirigido por gobiernos neoliberales o cuando no desmoviliza a los grupos de poder, como el “grupo de criminales” que tiene el control del Estado en Guatemala, un Estado Plurinacional en vez de resolver la situación de los pueblos originarios, puede contribuir a desaparecer el indio, como lo hizo el Estado colonial o el Estado Nación. 

Podemos entonces, afirmar que puede ¿el Estado Plurinacional ser la inculturización del Estado-Nación? o que el ¿el Estado plurinacional conducido por un grupo vanguardista puede acabar con lo queda del “indio”?  Desde la experiencia ecuatoriana y boliviana, el “Estado Plurinacional, en un formato liberal de la política” , puede estar más cerca del liberalismo económico que del paradigma de los pueblos.  Por que su interés sobre los pueblos seguirá siendo desde una visión folclórica.  Pero si pensamos en una idea más radical del Estado Plurinacional, debe romper con el liberalismo, con el neoliberalismo, porque para este modelo pensado desde los pueblos originarios “la política y la economía no deben separarse”.  Entonces tiene que ser un proyecto de todo el país y para eso deben morir la “vanguardias individualistas”.

De tal suerte, que un Estado Plurinacional, no debe ser gobernado por un “gobierno centralista-elitista”, “endiosados históricos”, por lo que debe transitar de un presidencialismo a un gobierno plurinacional, que sería más o menos una especie de un “Consejo de Gobierno” o “el komon, molab’” de los pueblos originarios. Cada territorio gobernado por un “gobierno autónomo”, porque no basta con el reconocimiento de diferentes modos de democracia (democracia participativa, democracia comunitaria, etc).  Un modelo plurinacional debe cambiar el modelo económico, no es suficiente solo con el reconocimiento del mal llamado “Buen Vivir”, sino, “el paradigma de los pueblos” que es más que el simple buen vivir.

De hecho, esta nueva ola de progresismos en América Latina, para que sean creíbles por los pueblos originarios, deben superar todas sus taras o al menos algunas de ellas, que heredaron del Estado-colonial, como, por ejemplo, la idea de “pensar a los indios” y no dejas que “los indios se piensen a sí mismos”. Deben entender que los pueblos de América esperan cambios profundos, no simples parches al sistema capitalista como lo que intentaron en la primera ola progresista, que implica tener el paradigma de los pueblos, solo reconocidos como derechos culturales o derechos colectivos, porque este debe ser el nuevo paradigma para el nuevo Estado. El reto también está no en la integración, ni la inclusión, sino en la complementación de pensamientos y sueños, de tal forma que los cambios deben pensarse en clave de; feminismo, de colonial, ecologista, socialista, étnico, clase y sobre todo de pueblo.  Dejar por un lado conceptos como desarrollo, progreso, producción, mercado, entre otros.  Para que sea verdaderamente el Estado Plurinacional pensado desde las epistemologías originarias, este debe cambiar de rumbo, cambiar de paradigma, cambiar de modelo, cambiar de sistema, cambiar todo a profundidad, sino será siempre folklore o maquillaje del Estado-Colonial. 

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