jueves, 3 de mayo de 2012

Opinión: Resistencia obrera La dirigencia tiene que dar otros pasos y ampliar las alianzas.

Resistencia obrera

La dirigencia tiene que dar otros pasos y ampliar las alianzas.
Miguel Ángel Albizures

  
A lo largo de la historia, a la clase obrera y campesina le han querido destruir sus instrumentos de lucha, sindicatos, ligas campesinas, centrales obreras o federaciones que siempre han resurgido de las cenizas para continuar la lucha por los derechos de los trabajadores. Es difícil entender el porqué los gobiernos, y especialmente los empresarios y finqueros, no toleran las organizaciones reivindicativas, pues después de la creación de un sindicato, vienen los despidos y en diversas épocas hasta el asesinato de los dirigentes, tal como sigue sucediendo.

Este Primero de Mayo, a pesar de que algunos dejaron el recorrido tradicional de la marcha para buscar sus propios objetivos, fue notoria la presencia beligerante de una clase que no está dispuesta a dejarse arrebatar sus derechos, ni amedrentarse ante las acusaciones, la deslegitimación de sus dirigentes y la criminalización de sus luchas. Lo masivo de la manifestación, es una buena respuesta.

A pesar de las divisiones existentes en el seno del movimiento obrero y campesino, es una respuesta organizada a quienes le están rezando los 9 días al movimiento sindical y a quienes se pliegan a los intereses de los gobiernos de turno. Una posible explicación para que millares de trabajadores de diversos sectores tomaran las calles, además de la crisis que golpea, es que ven y sienten nubarrones en el horizonte, que sus derechos fundamentales están en serio peligro y que la mano dura de patronos y Gobierno les puede caer encima. Sea como sea, fue importante que millares de personas tomaran las calles y ojalá se hagan esfuerzos por lograr altos grados de unidad que posibiliten la acción y movilización frente a cualquier intento de paralizar las organizaciones. Retomar con fuerza un serio proceso de unidad, es el reto que tienen por delante, pero también defender y seguir ejerciendo el derecho de organización, contratación colectiva, petición, protesta, resistencia y retomar en su programa los derechos de la población en general, frente a la afrenta del neoliberalismo que solo ve el derecho de la nariz de quienes más tienen y menos pagan.

Pero la dirigencia tiene que dar otros pasos, y ampliar las alianzas a otros sectores, igualmente desprotegidos, excluidos y explotados, para que juntos den la batalla por transformaciones profundas que garanticen la justicia.

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