viernes, 21 de octubre de 2022

GUATEMALA: HACE FALTA OTRO VEINTE DE OCTUBRE


La revolución de octubre quedó atrás, pero hoy nuevamente es el momento de recuperar la dignidad, de la resistencia y del embate a todo signo de dictadura.

Por: Miguel Ángel Albizures


Setenta y ocho años hace que brilló la esperanza en Guatemala, que el cielo se iluminó en la madrugada y el pueblo salió a las calles dispuesto a recuperar su libertad y terminar con la continuidad de la dictadura de los catorce años representada por Ponce Vaides. El proceso se inició el 25 de junio, cuando las maestras tomaron las calles exigiendo la renuncia del dictador Ubico y les costó la vida de María Chinchilla; pero sentaron las bases para terminar con la imposición, el silencio impuesto y la negación de todo tipo de derechos. Ocho días después, Jorge Ubico presentaba su renuncia, pero el pueblo ya había decidido construir una nueva Guatemala e iniciar un proceso de participación democrática, por lo que no se conformaron con la falsedad de la transición.

Por eso, las calles empezaron a ser propiedad del pueblo, fueron más de tres meses continuos de movilizaciones y luchas que desembocaron en un día como hoy, hace setenta y ocho años en lo que llamamos y celebramos como la Revolución de Octubre, que permitió diez años de primavera democrática, en los que se lograron  grandes cambios económicos, sociales y políticos en el país, con la llegada del maestro insigne Juan José Arévalo que puso a Guatemala a la hora del mundo con las transformaciones que impulsó en diversos aspectos económicos.

Es fácil hablar hoy de la revolución, salir a las calles y gritar Viva la Revolución, o viva Árbenz o viva Arévalo, pero no somos capases de emularla, recuperar los derechos hoy pisoteados, construir un país para todos y no solo de las élites que hacen lo que les viene en gana. Tiempo es ya de iniciar un nuevo proceso y las condiciones están más que dadas para hacerlo, pues los gobiernos que hemos tenido después del cincuenta y cuatro, son los gobiernos impuestos por la élite económica que sigue protegiendo sus intereses e imponiendo gobernantes.

Si la juventud de hoy no siente los efectos del aprendiz de dictador que tenemos como gobernante, si por sus venas no corre sangre rebelde, volvamos los viejos a las calles y sigamos dando un ejemplo de lucha contra todo tipo de imposición, pues el gobierno actual y el congreso a su servicio, seguirá el camino de proponer y aprobar leyes que nos aten las manos y nos impongan el silencio so pena de ir a la cárcel o al destierro para salvar la vida, como lo han hecho funcionarios dignos de este país que se encuentra en pleno retroceso. Ejemplos del acoso y la persecución contra quienes defienden los derechos humanos y la democracia tenemos todos los días.

La revolución de octubre quedó atrás, pero hoy nuevamente es el momento de recuperar la dignidad, de la resistencia y del embate a todo signo de dictadura, como bien lo señala la APG en su comunicado: “La APG exhorta a la población y gremio periodístico a cerrar filas ante las acciones represivas del Estado que pretenden menoscabar la libertad de expresión, los espacios de discusión, crítica y disidencia que cuestionen el discurso oficial. En especial, exhorta a mantener la alerta de posible manipulación o fraudes en las elecciones del próximo año, que podrían imponer un gobierno que continúe o agrave las violaciones a los derechos humanos”.

Si bien ser periodista significa llevar a la población la información verificada, también ser periodista significa contribuir a la conciencia del pueblo, a que tome sus decisiones de participación informada; también significa defender la libertad de expresión, la libertad de prensa y el acceso a la información. Ser periodista no quiere decir ponerse al margen y fingir “imparcialidad”; no tomar postura frente a lo que está pasando contra el pueblo, es tomar el lado de los corruptos y de quienes atacan a la población.

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