martes, 26 de junio de 2012

¿Después de Lugo, quién? Los intentos de desestabilización en Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Opinión: elPeriódico 26 de junio de 2012
¿Después de Lugo, quién?
Los intentos de desestabilización en Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Miguel Ángel Albizures

Los pocos avances democráticos en América Latina están más en peligro que nunca con el golpe político acertado al débil gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, uno de los países que, al igual que el nuestro, sufrió el exterminio de su población en la guerra de la triple alianza y otras que le costaron la pérdida de grandes extensiones de su territorio y soportar la presencia de largas dictaduras como la de Alfredo Stroessner que se mantuvo en el poder por 34 años.

El derrumbe de la dictadura de Stroessner en 1989, dio paso al funcionamiento de nuevos partidos políticos y cambios constitucionales para que Paraguay ganara espacios en la comunidad internacional. Nadie puede negar los errores y aciertos de Fernando Lugo en la dirección del gobierno, pero nada justifica el golpe político contra el presidente electo, lo cual pone de manifiesto el descontento de la derecha recalcitrante del continente, que no ha podido contra otros gobiernos del sur. De plano mantenían el temor de que se iniciara una leve reforma agraria que afectara sus intereses, pues Paraguay se parece tanto a Guatemala, que el 80 por ciento de la tierra cultivable de ese país, se mantiene en manos del 2 por ciento de la población.

En Paraguay se hizo trizas lo que señala el Artículo 1 de su Constitución: “La República de Paraguay es para siempre libre e independiente. Se constituye en Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establece esta Constitución y las leyes (...) adopta la democracia representativa, participativa y pluralista, fundada en reconocimiento de la dignidad humana”.

¿Quién sigue? Quién sabe, pero los intentos de desestabilización en Bolivia, Ecuador y Venezuela, no son para nadie un secreto, ni se puede negar los errores de los gobiernos que no miden las consecuencias políticas de los ataques a la libre expresión o a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Hay irresponsabilidad y compromisos políticos de algunos medios de comunicación, pero no se debe afectar derechos ciudadanos que dan pie a deslegitimar a gobiernos electos. La masacre de campesinos fue un acto para deponer el gobierno de Fernando Lugo y ojalá que la respuesta solidaria de otros gobiernos que están en la mira, sea contundente en condenar un golpe, catalogado de juicio po

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