miércoles, 24 de abril de 2013

Debate sí, pero sin falacias. Tiempo es ya que tengan el valor de enfrentar la verdad histórica.


Miguel Ángel Albizures
Creo que son momentos que pueden llevarnos a vivir en un sistema democrático y a construir, paso a paso, la paz que se supone todos anhelamos. Pero esto no es posible con marrullerías jurídicas ni amenazas indirectas ni directas a quienes claman justicia por los crímenes del pasado. Enfrentar la verdad de los hechos es el paso que debemos dar todos y esperar, sin torpedear, el fallo de los tribunales.

Todos sabemos que la mentira de los simples ciudadanos cae de su peso, pero si jueces o magistrados, en un momento crucial de la historia del país, respondiendo a los gritos, amenazas e intereses de un determinado grupo de presión le da veracidad a las falacias, se canta en el futuro del país, pues de ellos se espera objetividad, imparcialidad, apego a la ley y no una acción espuria que sepulte el derecho de las víctimas al acceso a la justicia.

Lo que siempre hemos pedido es el funcionamiento real e imparcial del sistema de justicia, y toca a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad jugar un papel decisivo en este proceso de construcción de democracia, y enmendar los errores que se pudieron haber cometido, sin favorecer a nadie y menos a quienes creen que al seguir los debidos procesos judiciales es traicionar la paz, dividir a Guatemala o que la violencia política reaparecerá.

Tampoco pueden ni deben los magistrados, como quieren los doce y los de la Fundación contra el Terrorismo, anular lo actuado en el debate o aplicar la Ley de Reconciliación que en su Artículo 8 señala con claridad: “La extinción de la responsabilidad penal a que se refiere esta ley, no será aplicable a los delitos de genocidio, tortura y desaparición forzada, así como aquellos delitos que sean imprescriptibles o que no admitan la extinción de la responsabilidad penal, de conformidad con el derecho interno o los tratados internacionales ratificados por Guatemala”.

Quienes esperamos y luchamos décadas para llegar a este momento para que la verdad la conociera el pueblo y un tribunal escuchara a los testigos, no nos oponemos al derecho de los acusados al debido proceso y a sus simpatizantes a levantar pancartas y tirar panfletos, pero tiempo es ya que tengan el valor de enfrentar la verdad histórica, a no negar la tragedia que vivimos y que las nuevas generaciones tienen derecho a conocer.

No se puede construir la paz con base a mentiras ni con un sistema de justicia timorato o parcializado, ni volviendo a sepultar los anhelos y esperanzas de familiares o víctimas que esperan ser dignificadas. Anular lo ya actuado por el tribunal, sería una bofetada a las víctimas.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20130424/opinion/227339/

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