martes, 4 de marzo de 2014

Las herederas de las obreras.

Somos las aristas, la parra y la evocación. Canciones que proclaman emancipación.
Montañas y serranías, quebradas y lozanías; sonrisas tiernas de las crías. Polvaredas y urbanidades unidas sin edades en manifestación la mujer no es un objeto tiene derecho de elección.
En los cinco continentes sin ninguna distinción la mujer pide justicia valga la revolución.
Somos las herederas de las insignes obreras, efervescente instinto de sublevación.  Somos las nietas de las campesinas, manos curtidas que trabajan de sol a sol.
Venas de proletarias, espalda cansada, lucha y valor.

Mujeres en revuelta denunciando inequidad. No es tan solo una afrenta se llama invisibilidad.
Desde la sombra de los tiempos las ancestras más arrechas encausaron la acusación: nuestro vientre se respeta no es agencia de adopción.

Exigencias laborales: misma hora y mismo pago que también los pies se cansan no son finos son humanos.

Tantos nombres, tantas vidas, tantas luchas reprimidas, somos la diversidad, una fuerza, muchas voces, proclamando libertad.

Nuestras manos hermanadas no conocen de fronteras, son los vientos de las luchas nuestras penas más complejas.
Autonomía en nuestro cuerpo y derecho laboral, no queremos más violencia ninguna otra transgresión, no somos carne fresca para el sistema opresor.

Aquí estamos los retoños de las cenizas en las calles, pensaron que incineradas no contarían los detalles, respiramos su coraje, aplaudimos su razón, valentía de mujeres denunciando vejación.

¡Insurrectas! ¡Clandestinas! Obreras en la alcantarilla, proletarias en la urbanidad, campesinas en el campo, todas son declaración. Ningún patrón de maña añeja nutrida por el sistema patriarcal, machista  y misógino nos podrá amedrentar: respiramos, resistimos, denunciamos, combatimos, exigimos, compartimos,  razonamos, actuamos, proyectamos, transformamos.  Construimos desde la inequidad, somos raíz de encino rojo, brasa viva,  herederas que no esquivan.

Conmemorando a las ancestras de las diversas luchas, no hay frontera, no hay idioma, color ni religión que se interponga en nuestra revolución, no es la de apropiarnos de ninguna otra nación, de asaltar pueblos lozanos y matarlos a traición, la de organizar revueltas al servicio del fascismo, que despotriquen los que quieren lo nuestro no es alevosía ni conspiración; nuestra lucha es digna y  nutrida con amor: amor por la equidad, justicia, por nuestros derechos, por el respeto, amor por la humanidad.
 Por las ancestras y las crías, por las  aparentemente ausentes siempre latentes, por las desaparecidas, las que dieron la vida. A ellas nuestras luchas, nuestra redención, nuestro respeto y nuestra revolución. Honramos sus memorias, sus voces y su sublevación, aquí estamos las herederas: campesinas, proletarias, obreras. No renunciamos, resistimos, avanzamos, construimos en solidaridad, nuestras manos en denuncia, nuestro corazón apasionado, nuestra voz que es torrencial, verde en las llanuras, adoquín en urbanidad, belleza femenina que no sabe traicionar.

Nota: dedico estas letras a las ancestras y crías: campesinas, obreras, proletarias, mi raíz, mi antes y después, mi norte y mi sur. Y con todo mi amor a las que trabajan en los surcos de las fincas del patrón, un día esos surcos también se revelarán aunque mis ojos ya no vean. Será entonces la revolución femenina que libere a las parias más excluidas de la inadvertencia social, racial y laboral. A ustedes mi letra y mi amor: ¡siempre! ¡Siempre!

Adjunto el audio por si desean escucharlo:

Ilka Oliva Corado.
Marzo 04 de 2014.

Estados Unidos.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada