jueves, 13 de marzo de 2014

Solidaridad entre periodistas. Algunos han lanzado la ética y sus códigos al cesto de la basura.

Opinión: elPeriódico, 13 de marzo de 2014
Miguel Ángel Albizures


De funcionarios, guardaespaldas de ellos, militares o policías, e incluso de miembros de movimientos sociales que no entienden la función de los periodistas, no nos extraña que procedan a los golpes y amenacen a un periodista cuando está en busca de la información que a través de los medios le hace llegar al pueblo, ya sea cubriendo un hecho o realizando una entrevista con los personajes públicos, pero que los golpes vengan de otro colega, que se supone anda cazando noticias, eso no tiene nombre y debe llevarnos a todos a una reflexión profunda sobre nuestro papel en la sociedad.
Entendemos que la búsqueda de la primicia o del mejor ángulo, muchas veces provoca codazos y empujones entre los reporteros y fotógrafos, pero no se pasa a más, pues al rato, juntos se encaminan en búsqueda de fuentes de información, pero lo sucedido el jueves 6 de marzo contra el periodista Pavel Vega, de elPeriódico, quien fue víctima de agresión por parte del periodista Raúl Morales, deRadio Sonora, y más aún, la reacción de júbilo del director de la radio, fomentando el uso de la violencia, son hechos que no deben suceder, pues demuestran la intolerancia y el irrespeto a la integridad física de otro colega en aras de quedar bien con quienes tienen el poder.
Creo que es preciso recordar el punto cuarto del Código Internacional de Ética Periodística, de la UNESCO, que con toda claridad señala “La integridad profesional del periodista: El papel social del periodista exige el que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información, y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que esté empleado”. Pero parece que los empresarios de la prensa y algunos periodistas han lanzado la ética y sus códigos al cesto de la basura, y han perdido la brújula vendiendo sus servicios al mejor postor.
Comparto la posición de la Comisión de Libertad de Prensa, de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), que al condenar la agresión contra el periodista Vega, señala que “Esta Comisión, con todo respeto, les recuerda a las y los colegas periodistas que tenemos un compromiso con la verdad, con la sociedad y con el país, el que debemos asumir con toda responsabilidad, respeto y ética profesional. En el gremio lo que debe privar es el apoyo mutuo y la solidaridad”.
Enemigos, tenemos muchos y los periodistas debemos mantener la unidad y defender conjuntamente el derecho a la libre expresión y no prestarnos al juego de los políticos y gobiernos de turno.

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