miércoles, 26 de noviembre de 2014

¡Mi hijo salió gallo, como su padre!



Tenía años de no verlo y me lo encontré en una fiesta de un amigo en común, lo saludé y le pregunté por sus hijos, orgulloso me contestó: “mi patojo está bien grande ya anda jodiendo patojas, una semana le dura la caja de preservativos,  pero qué te puedo decir si salió gallo como su padre, yo era peor.” ¿Y tu hija también anda jodiendo patojos? Le respondí con una sonrisa sarcástica.  Se le fue la sonrisa que tenía de oreja a oreja. Me dijo que yo era tan agria. Pero es que no le podía celebrar que hiciera alardeo de su hijo por fornicador. 

 Me imagino a un papá con la misma pregunta, ¿cómo está tu hija?  Y que me respondiera con una sonrisa de oreja a oreja: “¡pues ahí anda, muy bien, salió puta como su madre! Una semana le duran los preservativos que le compro.”

Nunca he escuchado a un hombre hablar así de su hija, en cambio de sus hijos varones alardean, se pavonean, entre más mujeres tenga es más macho y viril. Hasta se lo celebran los amigos y los hombres de su familia. Pero que sea una mujer de la familia la que haga con su vida sexual lo que se le plazca y lo primero es recriminarla, hacerla a un lado,  verla como el mal ejemplo y en casos extremos llegan hasta los golpes. 

El otro día conversando con unos desconocidos que me presentaron en una fiesta, tomándonos una cerveza le escuché decir en tono de broma a uno de ellos que le respondía al otro: así me dijo tu hermana y le hice doce hijos. Se chocaron las manos mientras reían a carcajadas. Yo me les quedé viendo seria y les dije que esa broma era ofensiva, ambos trataron de explicarme que se trataba de una especie de albur inofensivo que viene desde el tiempo de sus ancestros. Claro así es  proseguí, la violencia patriarcal viene desde nuestros ancestros, esa broma con albur o no es violencia patriarcal, es ofensiva para cualquier mujer. ¿Qué le pasó? -Me pregunto uno de ellos- si tan bien que estaba riendo con los chistes que estábamos contando. 

¿Qué tal si alguien les dice: así me dijo tu hija y le hice doce hijos? Ahí les cambió el semblante,  porque no permitirían que alguien haga una broma de ese tipo tomando como referencia a su hija. ¿Y qué tal si les dicen: así me dijo tu esposa? Claro, pero como es la hermana. En eso las mujeres que estaban escuchando y reían con las bromas que ellos hacían y que también festejaron la primera dijeron  que yo tenía razón, y el tema dio para más y terminamos hablando de la violencia de género y exponiendo otras bromas que también son ofensivas, aquello se volvió una especie de mesa redonda,  pero  de no haber dicho nada yo las bromas hubieran seguido y las mujeres celebrándolas. Que no nos intimide ni abrume poner un alto cuando las bromas o comentarios tengan pinceladas de violencia de género. Hay que cortarlas de tajo por inofensivas que parezcan, ahí radica el gran problema que vemos las cosas como inofensivas cuando en realidad no lo son.


La violencia de género viene en tantos estuches, muchos elegantes y finos, otros con colores de arcoíris, con la sutileza de una caricia, en un  posible halago mal intencionado, en una mirada lasciva, en el tono de voz, en una acción discriminadora y dominante. Tiene tantas formas y está tan bien comercializada que, es parte de nuestros patrones de crianza. La tenemos en casa, en la escuela, en el trabajo, en nuestra comunidad, en la iglesia en versos que recita el sacerdote, el pastor o el rabino, “en el alabaré a mi Señor, y obedeceré a mi esposo porque él es la cabeza del hogar.” En no bailar con otro hombre que no sea su pareja, en no sonreír aunque tenga ganas, en aguantar el tono descortés y ofensivo  de su pareja, del padre de sus hijos, de su novio, de su amante. Del pretendiente.

El extremo de la violencia de género son los golpes, las violaciones y los feminicidios, pero tiene sus raíces profundas que no vemos porque son parte ya de un sistema carcomido. 

Veo a los hombres comentar cuando pasa una mujer que tiene las nalgas o las tetas prominentes: ¡qué  culo va ahí ! ¡Qué tetas las que pasan por la calle! Se saborean. Pero qué tal si esa mujer que va pasando por ahí, es su hija, ¿les gustaría que otro hombre se refiera a ella como culo o tetas? Imagino que no. Entonces, ¿por qué hacerlo con otras mujeres?

Todos formamos parte de esta humanidad y a todos nos compete ser parte del cambio. En la violencia de género no existen clases sociales, color de piel, credo, profesión, edad, idioma ni fronteras. Todos somos responsables de que continúe. Yo no digo que no se pueda admirar el cuerpo de una mujer  pero otra cosa es violarla con la mirada, eso no tiene nada de erótico, ni nos gusta ni nos excita, esas miradas lascivas nos ofenden, sépanlo hombres, ténganlo muy claro que no es halago, es algo más que una ofensa.  No crea que porque no está  golpeando con el puño cerrado, sus bromas, sus miradas, sus actos no son parte de la violencia contra la mujer.

Cuénteme, ¿su hijo salió gallo como su padre? ¿O es usted de los hombres que respetan  la equidad de género? ¿Qué tal usted mamá, es de las que solapan a su hijos varones y oprimen a sus hijas mujeres? 
Aló hombres graduados de educación superior, de corbata y zapatos lustrados, la violencia de género que ustedes despilfarran todos los días no es menos ofensiva porque tengan un título de universidad. 

Tantos temas, tantas realidades para abordar la violencia de género que no hacerlo es una irresponsabilidad.  ¿Qué tal se avienta a compartir este artículo o se raja porque tiene cola que le machuquen? No importa, todo momento es bueno para modificar conductas. 


Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado
Noviembre 26 de 2014.
Estados Unidos.



martes, 25 de noviembre de 2014

Marcha del día de la No Violencia contra la Mujer en Guatmeala

 Por: CPR-Urbana




Miles de mujeres guatemaltecas marcharon hoy en la tradicional marcha del "día internacional de la No violencia en contra de la Mujer"  algunas de las demandas de la marcha giraron en torno a denunciar la violencia y la esclavitud sexual durante la guerra y la necesidad de que estos crímenes sena juzgados.
Algunas organizaciones saludaron la desición del Juzgado "B" de mayor riesgo de enviar a juicio a los sindicados en el caso Sepur Zarco: el teniente coronel Esteelmer Reyes Girón y el comisario militar Heriberto Valdez Asij por delitos contra los deberes de humanidad, es sus formas de Violencia Sexual, Esclavitud Sexual y doméstica en contra de 11 mujeres q´eqchis y el asesinato de por lo menos una mujer y sus dos hijas, delitos que a decir de las involucradas en el proceso no son Amnistiables y deben de ser juzgados.



Docenas de mujeres provenientes de San Juan Sacatepéquez también mostraron su preocupación por la reciente captura de Bárbara Diaz, lidereza destacada por su lucha contra el proyecto cementero de la familia Novella, exigieron su liberación y anunciaron que esto no detendría su organización frente a la imposición del megaproyecto Cementero y carretero, una representante de una organización campesina expresó: " son las empresas extranjeras las principales generadoras de violencia a las mujeres hoy en Guatemala,  desafortunadamente tenemos un gobierno militar que únicamente vela en favor de los interese de los poderosos"

Las organizaciones de mujeres y sociales exigieron el fin de la criminalización en contra de liderezas de distintas partes del país que defienden la vida y el territorio y que por ello padecen persecución e incluso cárcel, exigieron el fin de la violencia en contra de nuestros cuerpos y en nuestro territorio
junto a ellas y todas las mujeres en resistencia en distintas partes del país y el continente reclamamos el derecho a la justicia de las mujeres de todas las edades, víctimas de violencia en todas sus dimensiones.
hoy mas que nunca las mujeres hacemos memoria, reivindicamos la historia y afirmamos que no retrocederemos. Hoy mas que nunca.






Lo tenía merecido, por puta.


Llevo una hora y media parada frente a la ventana de mi habitación, estoy viendo nevar. Debí levantarme a primera hora a lavar los platos que dejé anoche en el sink, también a hervir agua con canela para preparar mi café, debí levantarme a hacer mi rutina diaria de abdominales; bueno, debí levantarme a escribir este artículo, pero no, llevo hora y media repesada en la ventana de mi habitación, viendo nevar mientras pienso: ¿cuántas mujeres en el mundo no amanecieron hoy por ser víctimas de violencia?  No podrán preparar su café, abrazar a sus hijos, vestirse con esa falda favorita, abordar el autobús  para ir a estudiar,  cuántas ya no podrán soñar. ¿Cuántas mujeres en el mundo murieron víctimas de violencia  mientras yo dormía?

Anoche anunciaba el presentador del noticiero en español, con su voz quedada y ese rostro de aburrimiento cuando habla de violencia de género, ya común y aceptado por la sociedad que, una jovencita de 16 años fue abusada sexualmente  por desconocidos en la estación de tren en la avenida tal, del barrio tal, a eso de las seis de la tarde y fue golpeada brutalmente, se encuentra en la sección de intensivos del hospital tal. Como si nada, cambia a otra noticia. Y así llevo años escuchando en los noticieros en este país en español y en inglés, de la infinidad de niñas, adolescentes y mujeres que son víctimas de violencia.  Por lo general los casos quedan sin resolver, les dan carpetazo cuando se trata de indocumentadas.

Encasillan las agresiones en temáticas como las de la violencia doméstica, problema de faldas, las estereotipan: era pandillera porque su cuerpo está lleno de tatuajes, era prostituta porque llevaba minifalda y las uñas pintadas de rojo, engañaba a su pareja lo comentan los vecinos del lugar, era drogadicta, porque tiene unos pinchazos de agujas en los brazos. Cuestionantes que a la vez  avalan la agresión: ¿pero qué hacía a esas horas y vestida así? ¿Pero qué hacía caminando sola?

La palabra feminicidio no existe en el lenguaje policial en este país. Creo que tampoco a nivel mundial y si ya existen algunos países que tienen leyes y juzgados que tratan específicamente el tema del feminicidio también es cierto que a nivel mundial es una palabra estigmatizada como la del socialismo, la homosexualidad, el lesbianismo y el feminismo.  Ser socialista es señal de ser terrorista. Ser homosexual es señal de ser depravado sexual.  Ser lesbiana es seña de odiar a los hombres. Ser feminista es sinónimo de imitar las mismas conductas machistas. Por lo tanto ser víctima de violencia de género tiene su razón de ser: entre tantas deducciones llega la primera: merecido se lo tenía, por puta, por cascos ligeros, no era una mujer decente.

Yo me pregunto, ¿quiénes son las mujeres decentes? ¿Quiénes la indecentes?  ¿Es válido agredir a una mujer en base a cómo rige su vida? ¿Su vida sexual?  Y si vamos más allá y vemos la forma en que se utiliza la violencia de género como botín de guerra, cuando la utilizan para intimidar y silenciar a mujeres que no se doblegan ante la impunidad de un sistema corrupto, (el caso de las hermanas Mirabal).
¿En qué casilla entran las desaparecidas en tiempos de dictadura militar y en tiempos de paz? Hay mucho para reflexionar en el tema de la violencia de género, desde los insultos, agresiones físicas y sexuales hasta el macabro feminicidio. Habrá quién desde una postura de especialidad en el tema con experiencia de profesional graduado de universidad lo explique mejor que yo, eso no quita que por no tener el conocimiento teórico no pueda y no deba  pronunciarme. Exponerlo es responsabilidad de todos, sin distinción.

Y aquí quiero explicar cómo fue que cambió mi mentalidad en cuanto a las clases sociales y la violencia de género. Lamentablemente -porque así es, se lamenta una agresión y un feminicidio venga de donde venga- hace unos años cuando recién saltó a la luz el feminicidio de Cristina Siekavizza fue bien sonado porque la clase social de la víctima no pertenecía a la del arrabal, entonces el pueblo decía que por ser ella niña rica sí le prestaban atención a su caso pero sucedía todo lo contrario con  otras mujeres víctimas de feminicidio que no tenían ni para  comprar las tortillas, ni contactos en las altas esferas del sistema de justicia y de la sociedad.

Se comenzó a formar un grupo en las redes sociales para exigir justicia por Cristina, en esa ocasión una amiga  me invitó a formar parte   y yo le dije que no porque la víctima era niña rica y que por eso sí le prestaban atención a su caso. Ella me dijo muy serena: por eso mismo, hay que aprovechar esa luz para visibilizar la violencia de género, hoy fue Cristina pero seguirán más sino los denunciamos. De todas formas no acepté. Cerrada de mente no acepté. Supe también leyendo que una Miss Guatemala en 1968 fue brutalmente asesinada por el gobierno de turno. Rogelia Cruz Martínez fue el botín de guerra de un gobierno dictador. Se ensañaron con ella por su ideología política. Ser de izquierda es cosa de pocos, de los de verdad y son muchos los que han perdido la vida por ello. Comentando con algunos catedráticos de universidades, les preguntaba de Rogelia, me dijeron que su caso fue muy sonado porque era una Miss, en el tono como me lo dijeron se notaba que  la pronunciación Miss era para desacreditarla.

Las torturas, (que incluyen violaciones sexuales)  asesinatos y desapariciones de mujeres en tiempos de dictaduras y guerras no han sucedido solo en Guatemala, eso lo sabemos de sobra. Así como han sido víctimas nombres conocidos también hay anónimos. La impunidad no reconoce clases sociales. Tampoco el tráfico de influencias, la injusticia, el poder de la mediatización, el dinero que todo lo compra y todo lo destruye. En los casos de violencia contra la mujer no hay nombre reconocido al que la justicia le haga honor.

El problema de la violencia de género sigue siendo estigmatizado por la sociedad y los medios de comunicación, por el propio sistema y la macilenta iglesia. Yo agradezco las voces que han estado ahí durante décadas gritando, denunciado, y  también a las que se van uniendo desde sus espacios.

Yo me doy cuenta que cuando escribo de violencia de género (depende el título, porque cuando escribo la palabra puta, -como carnada-  muchos se imaginan que será un relato candente, que incluye orgasmos y eyaculaciones) mis artículos no son bien recibidos,  no recorren el mundo como cuando escribo de dos mujeres fornicando o de un romance entre dos personas que tienen ya compromiso por separado, el morbo es letal en la mente de los lectores. Y debido a ese desinterés de los lectores yo puedo medirle el pulso al problema de la visibilización  de la violencia de género y es cuando más me lleno de energía y de coraje para no dejar de escribir al respecto, la denuncia la debemos hacer todos sea o no comunicador y tenga un espacio público.

Y como denuncia también me sucede que algunos editores hombres en los espacios independientes donde comparten  mis artículos, se niegan a publicarlos porque “otra vez, la misma babosada, a seguir con la misma canción de la violencia de género cuando hay otras cosas más importantes qué denunciar.” No es menos importante la violencia de género que la generalizada. Van de la mano.

Eduquemos a nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros compañeros de trabajo, a nuestros padres, hablemos de la violencia de género cada vez que tengamos oportunidad, aunque nos acusen de “aburridos, amargados, ardidos, bochincheros.” Hagámoslo, hombres y mujeres por igual. Seamos parte del cambio. No esperemos a que nos toque de cerca para despertar.

Sirva este artículo como reivindicación y disculpa a mi amiga por haberme negado a formar parte de aquel manifiesto, aprendí la lección, he abierto mi mente, la violencia de género debe ser denunciada venga de donde venga; no hay clase social, profesión y oficio, conducta e ideología que justifiquen la violencia contra la mujer. ¿Y usted, cuándo se une? ¿O es de los que dice: lo tenía merecido, por puta?
Haga lo mínimo, por lo menos comparta este artículo y si le nace, coméntelo.


Ilka Oliva Corado.
Noviembre 25 de 2014.

Estados Unidos.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Racismo y malthusianismo

Carlos Figueroa Ibarra.
El artículo de Martín Banús, titulado “El indígena feo”, ha llamado poderosamente la atención en Guatemala, pero de una manera negativa. En la versión digital del periódico en que fue publicado, La Hora, registra más de 250 comentarios. Esto es un verdadero record. Desde hace algún tiempo he observado que aun columnistas estrellas de dicho diario suman dos o tres comentarios del lector a sus colaboraciones. Pero Martín Banús se ha hecho célebre de la peor manera. Ha despertado el rechazo de un sector importante de la opinión pública guatemalteca porque sus argumentos acerca del “problema del indígena” ciertamente tienen un sabor racista y podríamos agregar malthusiano. Y con estas dos concepciones, racismo y maltusianismo, la opinión de Martín sobre la cuestión étnica en Guatemala se ubica en la extrema derecha. Me ha resultado sorprendente la perspectiva del autor, porque por alguna conversación que tuve con él y por lo que dice en algunos de sus artículos, me pareció un hombre progresista.
Lo que convierte a la perspectiva de Martín en una de carácter reaccionaria, es comenzar diciendo que la triste realidad del indígena guatemalteco no es imputable a la realidad social que vive (“el sistema”), sino a su manera de ser: indiferente, derrotado, desobligado, inauténtico (su religión es sincretismo), borracho, machista y sucio. Y este razonamiento le otorga a la condición indígena una esencialidad negativa que tiene un innegable carácter racista. Los indígenas en la perspectiva de Martín, solamente saben cultivar la tierra pero lo hacen mal: son deforestadores y con ello causantes de las inundaciones, además se convierten en parásitos que piden fertilizantes a cambio de votos. En el fondo el artículo de Banús no hace sino reproducir los prejuicios criollos de la colonia, analizados magistralmente por Severo Martínez Peláez en “La patria del criollo”.
El artículo deplora que el indígena se llene de hijos (10 o 12 en promedio) porque al reproducirse como conejo genera más pobres y se convierte en victimario del Estado al azuzar con su reproducción incontrolada el fuego de la injusticia social. Es la explosión demográfica y no las injustas relaciones sociales lo que ocasiona la miseria indígena. Y este argumento convierte al razonamiento de Martín en uno de carácter malthusiano con las inevitables consecuencias genocidas. En su “ensayo sobre el principio de la población” (1789), Thomas Malthus pregonó que la problemática social radicaba en que la población se reproducía geométricamente mientras que la producción de alimentos lo hacía aritméticamente. Con esa premisa, Malthus concluyó que no deberían permitirse políticas sociales porque creaban condiciones de sobrevivencia y aumento de los pobres. A los pobres debería dejárseles morir.
El maltusianismo moderno no es tan explicito en sus ánimos genocidas. Pero su solución a la problemática social es la reducción demográfica. Esto es lo que está implícito cuando Martín dice que la solución del problema indígena la tiene el mismo indígena: disminuir su número. ¿De qué manera? ¿Control natal voluntario? ¿esterilización masiva forzosa?
Acaso Martín no fue conciente de la consecuencia de las premisas de su artículo: el etnocidio.

25 DE NOVIEMBRE DÍA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER



Con este vídeo Asociación COMUNICARTE hace un homenaje a la lucha incansable de las mujeres, en este 25 de noviembre. Dentro de nuestro valioso archivo ha quedado plasmada esa lucha de hoy y siempre.

¡VIVA LA LUCHA DE LAS MUJERES POR LA DEFENSA Y EQUIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS! 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Somos una minoría, aislada, derrotada y sin instrumentos

Ilustración Víctor Matamoros

Manolo E. Vela Castañeda
Somos los que sentimos compasión por el prójimo, los que nos indignamos, los que nos informamos y criticamos, los que batallamos, leemos y escribimos. Pero para la gente real, el día empezará y terminará, y lo que nosotros hemos dicho –si es que acaso se enteran– quedará allí, en un bonito recuerdo, pero nada más. Encenderán y apagarán el televisor y volverán a despertarse, para vivir, o apenas sobrevivir.

Y mientras tanto el país se cae, se desmorona, por culpa nuestra ¿Y de quién más? Si fuimos nosotros los que dejamos que esto ocurriera. ¿En qué momento? cuando decidimos dar un paso al costado y dejar la política a otros; cuando nos deleitábamos con las disputas entre las izquierdas; cuando seguimos insistiendo en excluir a otros; cuando definieron nuevos cursos de acción política (crear otros partidos), alrededor de los viejos liderazgos; cuando decidieron –en el momento en que había que hacer el partido– que no había que criticar al Partido de Avanzada Nacional. ¿Y quién más iba a ser culpable de todo esto? ¿La derecha? Si para ellos la política siempre ha sido el arte de hacer negocios. ¿Las elites económicas? Que ya hemos visto cómo, siempre y cuando no les toquen, pactan con quien sea. Guatemaltecos: estamos solos.

Pero es esto –que somos una minoría– lo que no hemos terminado de entender, de asimilar. Nos creemos leones, y creemos que nos ven como leones (así, de importantes); pero en realidad –para nuestros adversarios– somos un ratoncito y la gente nos mira menos que eso.

Cargamos, además, con el peso de las derrotas, muchas. Y este es un estigma. Como siempre hemos perdido, nadie cree que seamos capaces de ganar nada. Nosotros mismos nos negamos la posibilidad de ganar, porque algunos ya ni siquiera creen que esto es posible. Les basta ser testimoniales, estar allí. Se han tomado en serio aquello de que lo importante no es ganar, sino simplemente participar. Y la política –como la vida misma– no está hecha para perdedores.

No contamos con instrumentos políticos habitables, presentables para la gente. Que uno pueda invitar a otros a que se unan, a que lleguen a una reunión, a que se sientan parte de algo. Y entonces, desde hace mucho, no tenemos con qué llevar adelante ninguna batalla.

Seguimos empeñados en los mismos esquemas, radicales, de grandes discursos, las mismas consignas, el mismo lenguaje (revolución, comunistas…), mientras más izquierdistas parezcamos, más seguros nos sentimos. Y mientras tanto seguimos siendo tan incapaces de comunicar. Estamos tan desconectados de la gente real. Tenemos la pretensión de que –como creemos que nos asiste la razón–, como –supuestamente– tenemos las ideas, como nos creemos del lado de “los buenos”, las cosas se van a dar. Seguimos pensando que quienes no nos siguen es porque quieren vivir engañados, porque los han comprado con regalitos … Y la política no funciona así. Este es el corazón de la batalla ideológica y allí es donde hemos sido –también– derrotados.

No hemos entendido que las verdaderas batallas están con la gente real, no con nuestro pequeño círculo de amigos, que nos dicen que sí a todo: que qué bien vamos, que qué bien hablamos, que qué bien quedó el documento, que qué brillantes ideas. Pero ¿a quién estamos convenciendo? A nadie. Y la política consiste en hacer lo contrario: convencer a los que hasta entonces nunca pensaron creer en nosotros; y ser capaces de ilusionar a los que ya habían perdido la esperanza.

Las verdaderas batallas están con la gente real, la que piensa distinto, ese millón de personas que le ha votado a Portillo (1999), a Colom (2003 y en 2007), y a Baldizón (2011). Esa es la disputa estratégica, que es ideológica y organizativa, esencialmente. Porque no hay otra gente, es esa gente o mejor no se hace política. No vamos a encontrar otra gente, en un país remoto, que se halla cruzando la puerta secreta que está dentro de un ropero, como en Narnia. Gente ideologizada, consciente, que de forma automática le votará a la izquierda. Este es el trabajo que hay que hacer: ganar la confianza de la gente, con paciencia, trabajo cercano, resolviendo problemas, dando soluciones, acompañando, escuchando, dialogando, con respeto y humildad. O trabajamos en esto o el país continuará despeñándose más y más.

Si no tenemos dinero, ni medios de comunicación, ¿qué es lo que tenemos nosotros? ¿con qué contamos? Con nosotros mismos, con nuestra honestidad; y también, algo más poderoso: la capacidad de hacer cosas juntos, entre nosotros. La capacidad de juntarnos, de dialogar, de ponernos de acuerdo y de decidir hacer esto y aquello, y de empezar a hacer organización, para hacer cosas que molesten a los poderosos.

Esta semana han terminado de robarnos la justicia a los ciudadanos, ¿y mañana? Traduzcamos la capacidad de indignación que aún nos queda en la construcción de bases organizativas para hacer algo. Es el tiempo de la crisis, de la incertidumbre, pero también de inventar: llegó el momento de hacer algo nuevo.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20141123/domingo/5249/Somos-una-minor%C3%ADa-aislada-derrotada-y-sin-instrumentos.htm

Centroamérica Industria minera: mitos, paradojas y realidades

Por toda Centroamérica es visible la voracidad de las empresas mineras canadienses. Y por toda la región las comunidades resisten. También sufren y se enferman. No se puede analizar la realidad centroamericana sin tener en cuenta los desastres y las luchas que está provocando la industria minera.
Giorgio Trucchi
Durante las últimas dos décadas la industria minera -en particular la minería metálica- ha retomado gran relevancia en Centroamérica. Ese nuevo auge se debe, por un lado, a la disminución de regulaciones para su actividad de parte de los gobiernos nacionales y por el otro, a la creciente demanda y a los altos precios internacionales de metales como el oro, que en 2013 fue cotizado en 1,300 dólares la onza (28 gramos), un incremento aproximado del 350% en los últimos 15 años.

Igualmente, la incesante demanda de mineral de hierro para la producción de acero crudo de parte de China, -el mayor consumidor mundial de hierro-, sumada a la aprobación de varias directrices de los países del Norte ante
el agotamiento de materias primas para garantizar el abastecimiento de minerales industriales para sus economías, ha profundizado aún más la expansión de la actividad minera en los países centroamericanos. 

UNA REGIÓN “CONCESIONADA”
A LA MINERÍA

De acuerdo con el estudio “Impactos de la minería metálica en Centroamérica”, realizado en 2011 por el CEICOM 
(Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio), el 14% de todo el territorio centroamericano está concesionado a empresas mineras, sobre todo de capital canadiense. 

El Resumen Ejecutivo del Informe presentado a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) sobre los impactos de la minería canadiense da cuenta de que entre el 50% y el 70% de la actividad minera en América Latina está a cargo de empresas canadienses.

Honduras, Nicaragua y Guatemala son los países con más kilómetros cuadrados de territorio concesionados y con más concesiones mineras otorgadas a empresas, tanto nacionales como transnacionales.

HONDURAS:
EL PAÍS CON MÁS CONCESIONES

El país con mayor número de concesiones es Honduras. El “Diagnóstico de la situación minera en Honduras 2007-2012”, realizado por el ICEFI (Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales), evidencia que actualmente hay 72 concesiones mineras metálicas ya otorgadas y 102 solicitudes presentadas. Por su parte, el CEHPRODEC (Centro Hondureño de Promoción para el Desarrollo Comunitario) asegura que existen más y menciona 837 proyectos mineros potenciales -metálicos y no metálicos-, que en términos territoriales significarían casi el 35% del territorio hondureño. 

GUATEMALA Y NICARAGUA:
POR ESE CAMINO

En otro diagnóstico presentado en 2013 el ICEFI reveló que en Guatemala hay 107 concesiones mineras metálicas 
ya otorgadas y 359 nuevas solicitudes. Si a estos datos sumamos los proyectos no metálicos, el total llega a la cantidad abrumadora de 973 proyectos. Los movimientos sociales y populares guatemaltecos alertan que el área total concesionada a empresas mineras supera los 32 mil kilómetros cuadrados, casi el 30% del territorio guatemalteco.

Nicaragua enfrenta una situación muy parecida. El informe “Estado actual del sector minero y sus impactos socio-ambientales en Nicaragua 2012-2013” publicado por el Centro Humboldt reveló que la superficie nicaragüense concesionada es de casi 18 mil kilómetros cuadrados, el 13.5% del territorio nacional, con un total de 446 proyectos mineros.

FRENOS EN COSTA RICA

En Costa Rica, en 2010 y tras una larga campaña de concientización y movilización nacional, la Asamblea Legislativa votó por unanimidad la prohibición en su territorio de la minería a cielo abierto y el uso de cianuro y mercurio en la actividad minera.

En El Salvador hay un total de 29 proyectos mineros metálicos -más 36 no metálicos-, pero ninguno de ellos se encuentra en fase de explotación. 

EL SALVADOR:
PROYECTOS DETENIDOS

En El Salvador, a partir de 2008 varias organizaciones de la sociedad civil iniciaron un minucioso y profundo trabajo de contrainformación para incidir en la opinión pública sobre los efectos perversos de la minería metálica. Buscaban contrarrestar la campaña mediática pro minería, promovida con fuerza por las empresas que estaban desarrollando proyectos de exploración con el apoyo de los grandes medios de información corporativos y los partidos políticos de la derecha salvadoreña. 

En el intento de frenar esto las organizaciones sociales coincidieron con el recién electo Presidente Mauricio Funes (2009-2014), lo que condujo al establecimiento de una moratoria ‘de facto’ sobre la minería a cielo abierto. 

La decisión del nuevo gobierno y de los diputados del FMLN en la Asamblea Legislativa de no otorgar ningún permiso de explotación minera permitió volver a introducir en la agenda parlamentaria la discusión de un proyecto de ley integral que permita definir un marco legal específico para reglamentar cualquier tipo de extracción.

“Lamentablemente, la visión extractivista de los otros partidos ha atrasado lo que consideramos un paso urgente y necesario. Pero el nuevo Presidente Salvador Sánchez Cerén ya se declaró abiertamente contra la minería metálica, dándonos la oportunidad de seguir insistiendo en la urgencia de discutir ese tema”, nos dijo Lourdes Palacios, diputada del FMLN y secretaria de la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático en el Poder Legislativo. 

CONGRESO MINERO
EN MANAGUA

En agosto de 2014, Managua fue sede del Primer Congreso Internacional de Minería, en el que delegaciones 
de gobiernos y de empresas mineras y expertos en ingeniería y geología de más de 25 países de América Latina, Europa, Estados Unidos y Canadá, debatieron sobre innovaciones, programas y adelantos técnicos 
y geológicos en la exploración y la explotación minera.

Paralelamente, organizaciones sociales y populares de toda Centroamérica realizaron un foro regional alternativo por la defensa de los bienes comunes, donde denunciaron los falsos mitos que rigen la industria minera y los graves impactos socioambientales que esta actividad y el modelo extractivista dejan a su paso. 

EL MITO DEL DESARROLLO

Un primer mito es que la explotación minera genera bienestar y desarrollo. “Se trata de un desarrollo artificial. Las empresas mineras se instalan en un territorio por un tiempo determinado, dedicándose a la extracción de un recurso no renovable. A medida que el recurso se agota, la inversión y todo lo que se había generado desaparece y lo que queda son pueblos fantasmas, retroceso económico y devastación ambiental”, nos dijo el hondureño Pedro Landa, miembro del CEHPRODEC. Además, las empresas pagan una regalía muy baja por lo que extraen y su contribución al fisco es prácticamente insignificante. De esta manera, dejan al país una cantidad mínima de recursos si se compara con lo que ganan con la exportación del recurso que extraen. 

En Nicaragua, el oro fue en 2013 el primer rubro de exportación, con más de 442 millones de dólares. Sin embargo, la regalía del 3% por el oro extraído resultó insignificante ante la enorme ganancia de las compañías mineras. “Dejan las migajas y se llevan el grueso del dinero. Y no les importa lo que pasa después. Cuando el oro se acaba abandonan las minas y los pocos empleos que se han generado, dejando solamente desolación y daños ambientales”, explicaba Tania Sosa, del Centro Humboldt.

La contribución de la actividad minera a la economía nacional de los países centroamericanos sigue siendo marginal, oscilando entre el 1.25% del PIB en Honduras y el 2.5% en Nicaragua. “Si comparamos estos datos con la actividad agrícola, que en Honduras representa casi el 40% del PIB, es evidente que estamos ante una política errada que está destinada al fracaso”, nos dijo Landa.

EL MITO DEL EMPLEO

Un segundo mito de la minería es la generación masiva de empleo. Estudios realizados por el CEHPRODEC demuestran que las empresas mineras medianas, como las que operan en Centroamérica, generan, en su período de mayor explotación, 250-300 empleos directos y unos 1,200 indirectos.

En Honduras la participación de la minería en la generación de empleo absorbió un promedio del 0.2 % de la población económicamente activa, un poco más de 6,300 puestos de trabajo. En Nicaragua y en Guatemala ese porcentaje va un poco más allá del 2%.

Se trata de empleos informales, no calificados, mal pagados y esporádicos. “Las empresas operan un promedio de 10–15 años y después se mudan o comienzan a generar una serie de traspasos de dueños para crear un “velo corporativo” que no permita identificar quién es el propietario. De esa manera ocultan a los responsables de los impactos ambientales, que paulatinamente comienzan a aparecer”, señala Landa. 

LA MINERÍA “VERDE”:
EL NUEVO MITO

La generación de una minería amigable con el ambiente, una “minería verde”, representa la tercera gran mentira y el espejismo que el capital transnacional pretende presentar como una realidad.

“Mundialmente es ampliamente conocido que la minería es una industria desastrosamente contaminante y que genera daños que probablemente nunca puedan resarcirse. En un país tan pequeño y, a la vez, tan poblado como El Salvador, la minería y el uso de grandes cantidades de agua y de venenos tienen un fuerte impacto ambiental en la destrucción del ecosistema”, sostuvo Ricardo Navarro, presidente del CESTA-Amigos de la Tierra (Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada).

Las empresas mineras necesitan de mucha agua para realizar sus labores. De acuerdo con la publicación del Centro Humboldt, “La minería o el poder del dinero” estas empresas gastan en un día el agua que una familia campesina consumiría en veinte años. Además, en las minas a cielo abierto para realizar el proceso de lixiviación y separar el oro de la roca se emplea cianuro, altamente tóxico, cuyo uso en minería ya fue prohibido por la Unión Europea desde 2010. El modelo a cielo abierto ocasiona también graves contaminaciones con metales pesados: plomo, arsénico, mercurio, zinc y aluminio.

Según el CEICOM, por cada onza de oro se tienen que remover 20 toneladas de roca, se emplean en promedio 4 kilos de cianuro de sodio y se desperdician 28 mil litros de agua por segundo. Además, por cada gramo de oro se requieren dos o tres gramos de mercurio. Toda esa agua envenenada va a parar a grandes pilas, donde se almacena temporalmente para después ser vertida en ríos y quebradas.

“Las empresas mineras aseguran que con el uso de la nueva tecnología se puede generar una minería amigable con el ambiente. Hasta juran que al final de la explotación minera las zonas que ocuparon estarán en mejores condiciones de las que estaban antes. La verdad es que este proceso acelera la degradación y destrucción socioambiental de la zona”, advirtió Pedro Landa, quien relató que en Honduras existen unos ocho “pasivos ambientales”: minas que nunca fueron tratadas adecuadamente y que hoy están generando graves problemas de salud a la población. Se registran también otros graves impactos: deforestación, contaminación del aire por el polvo que generan las explosiones, pérdida de la capa fértil de los suelos...

LAS SECUELAS:
GRAVES DAÑOS A LA SALUD

“En la zona de Valle de Ángeles, una zona muy turística en las afueras de Tegucigalpa, hay una mina que se cerró hace más de cuarenta años y que continúa generando una cantidad inimaginable de contaminación de aguas ácidas. Dejó montañas de desechos donde hay de todo: mercurio, plomo, arsénico, cadmio, aluminio, hierro… Cuando llueve, desde esos cerros corre agua de color sangre por la cantidad de metales pesados que trae”, dijo Landa.

Para el doctor Juan Almendarez, director del CPTRT (Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura) y ex-rector de la UNAH (Universidad Nacional Autónoma de Honduras), uno de los problemas más críticos causados por la minería es el de los impactos sobre la salud.

¿QUIÉN RESPONDERÁ?

“Para determinar si hay o no contaminación no podemos seguir pensando en la salud desde un enfoque capitalista y reduccionista, basado únicamente en los valores mínimos y máximos que decide la Agencia Ambiental de Estados Unidos. Tenemos que ver la salud como una totalidad de la vida y de los seres vivos. En ese sentido, lo que la minería altera gravemente y destruye es la totalidad de la vida de un lugar, de una comunidad”, explica Almendarez.

En los casos emblemáticos del Valle de Siria en Honduras, y en el de San Miguel Ixtahuacán en Guatemala, lo que la explotación minera dejó fueron graves problemas de la piel, partos prematuros, malformaciones congénitas, abortos, pérdida de la vista y caída del pelo. “¿Quién va a responder por todos estos atropellos a la salud humana?”, se pregunta. 

PERIODISTA. TEXTO APARECIDO EN “OPERA MUNDI” Y ADITAL. EDICIÓN DE ENVÍO.
http://www.envio.org.ni/articulo/4926