jueves, 22 de enero de 2015

Gobierno de Guatemala reprime a periodistas.



Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.
En una clásica demostración de dictadura militar el gobierno de Guatemala reprime la libre emisión del pensamiento, la ley mordaza ha pasado del papel a la acción y ya han sido varios los periodistas censurados, amenazados y agredidos físicamente, como aviso que de seguir exponiendo la realidad de un gobierno de delincuentes y genocidas, las consecuencias serán mayores. Así comienza el año para quienes ejercen el periodismo responsable en el país, a punta de pijazos.
¿Qué pretende este gobierno de genocidas? ¿Regresar a los tiempos de la oscuridad militar y desaparecer periodistas? ¿Tanto teme al periodismo consecuente que tiene que recurrir a la intimidación, censura y agresión física para silenciarlos? ¿Qué sucederá si estos “estorbos” no le dejan el campo libre?
No, no son Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba, Chile, -de Bachelet- Uruguay y Brasil los países que están en crisis. Son los países en los que Estados Unidos ha puesto sus bases militares y ha formado ya colonias y ha dedo a designado a títeres genocidas y oligarcas al mando de los países. Centroamérica se hunde cada día más. Ya somos finados.
Guatemala regresa al tiempo de la dictadura militar, la vieja escuela, el mismo procedimiento con diferentes recursos: en lugar de panel blanca hoy en día son motocicletas sin placas. Se disfraza la violencia gubernamental con la violencia común. Y eso que Guatemala está supuestamente en tiempos de paz. Pues para quienes creen que Guatemala está “de colores” pues sí, tienen razón, las cosas se están poniendo color de hormiga.
¿Qué sigue después de la intimación verbal y agresión física? ¿Desapariciones forzadas, fosas clandestinas? ¿Es eso lo que le espera a los periodistas que no se cuadren ante el gobierno militar? ¿Quiénes no reciban sobornos, quienes no cambien la dignidad por una cuenta bancaria y ascenso? ¿Quién prefiera omitir para no evidenciar?
El ataque constante a los periodistas independientes de medios de comunicación comunitarios. En Santa Eulalia, Huehuetenango censuraron la radio comunitaria Snuq Jolom Konob´ por órdenes del alcalde municipal. Para que no se evidencie la ley mordaza utilizan a un grupo de comunitarios afines al partido político del alcalde, así no puede haber denuncia directa y éste puede defenderse diciendo que es el mismo pueblo el que rechaza la radio. Fueron heridas dos personas del equipo de la radio, María Victoria Pedro y David Diego.
No se puede olvidar lo acontecido en meses pasados con el periodista Pavel Vega y el fotógrafo Álex Cruz, a quienes se les negó el acceso a una conferencia de prensa de la Vicepresidenta de la República Roxana Baldetti, y que también fueron agredidos verbal y físicamente por personal de seguridad de la vicepresidenta.
Que no quede en el olvido la detención arbitraria de la periodista Norma Sencir en septiembre de 2014, cuando cubría una manifestación de comunitarios que se oponía a la Ley Monsanto, y fueron embestidos por una turba de policías antimotines, los policías la detuvieron y la acusaron de incitación al desorden público. Es que en Guatemala tal parece que tener una cámara, un micrófono o lápiz y papel son sinónimo de terrorismo y de poseer armas nucleares.
El ataque que vivió el periodista Oswaldo Ical Jom, en agosto de 2014. Cuando investigaba la desaparición de una joven en San Miguel Uspantán, Quiché. Fue secuestrado y golpeado por criminales que utilizan la etiqueta de líderes comunitarios para llevar a cabo todo tipo de fechorías en la clandestinidad.
La reciente agresión física que sufrió la periodista Susana Morazán, al ser interceptada por motoristas que la obligaron a bajar la velocidad de su automóvil, y junto a un puñetazo en el rostro le dieron el mensaje: “dejá de estar hablando mal de Gobierno.” Susana es presentadora en TV Azteca Guatemala.
En Guatemala es un “sálvese quien pueda” los únicos periodistas intocables son aquellos que están a la orden del gobierno y su grupos delictivos, a la oligarquía pestilente, los que tergiversan la noticia para crear caos, los ponzoñosos, que cambian la ética –porque moral no tienen- por una cuenta bancaria, una casa de campo, una vacaciones al otro lado del mundo y la poltrona que piensan que les será eterna, pobres inocentes, cuando ya no sean útiles y su función de marionetas caduque, no solo les darán una patada en el culo sino también una su pócima de tamarón.
Hay que estar atento porque si a estos delincuentes de gobierno y oligarquía se les dejan las puertas abiertas, agarran aviada y barren con todo. La libertan de expresión es un derecho humano. Artículo 19. De la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Este gobierno no solo vende nuestra tierra a empresas extranjeras, arremete contra líderes comunitarios, manifestaciones pacíficas y defensores de Derechos Humanos, sino que también tiene al país en una verdadera crisis, y encima   nos dice que los feminicidios, las violaciones sexuales a las niñas, los matrimonios infantiles forzados, la violencia común e institucionalizada son re bonitos y además nos la pinta de colores “primarios.” Lo más jodido es que la masa se lo cree y de ribete la baila a ritmo de “caballito de palo.” El derecho a nuestro pensamiento crítico y al albedrío de expresarlo no nos lo puede quitar nadie, mucho menos un gobierno de contrabando oligárquico.
Hay que estar alertas con las orejas y los ojetes en cada muro, calle y rincón de Guatemala, esta escoria se reproduce con la rapidez de un gusano de yogurt. Está en el gobierno y en cualquier rastrero que por dinero y poder venda hasta a su propia madre.
El gobierno debe garantizar –porque es su obligación- que la libre emisión del pensamiento se respete, y no ser éste el que arremeta contra la dignidad periodística y humana. ¿Panel blanca por motocicletas? ¿Policías antimotines por escuadrones del ejército? ¿Ojetes cibernéticos por orejas de a pie? Alerta, porque de un gobierno de genocidas militares se espera cualquier cosa.
No se crea aquello de que  “calladitos nos miramos más bonitos.” Por vida suya. Haga lo mínimo, comparta este artículo.
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.
Enero 21 de 2015.
Estados Unidos
https://cronicasdeunainquilina.wordpress.com/2015/01/21/gobierno-de-guatemala-reprime-a-periodistas/

LA COMISIÓN DE LIBERTAD DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE GUATEMALA (APG)CONDENA:


Comunicado No. 24-01-25
LA COMISIÓN DE LIBERTAD DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE GUATEMALA (APG)CONDENA la brutal agresión contra la periodista y presentadora de televisión Susana Morazán, cometida por delincuentes que se conducían en una moto, quienes además de robarle sus pertenencias, le advirtieron que dejara de hablar mal del gobierno.
Esta deleznable acción se suma a la serie de hechos que han inquietado al gremio periodístico porque evidencia que hay una intención de censurar, acallar, intimidar y hostigar a los periodistas, por parte de personas que además de violar la ley, no tienen ningún escrúpulo al agredir a personas indefensas.
Ante esa advertencia que involucra al gobierno, es indispensable que al más alto nivel, de manera contundente se desligue de ese delito y que las autoridades correspondiente procedan de inmediato a la investigación de los hechos para determinar quiénes son los responsables directos e indirectos de los mismos.
La Comisión de Libertad de Prensa con la misma firmeza exige que los autores de hechos que riñen con la ley ocurridos en Santa Eulalia sean investigados y procesados, sobre todo la agresión en contra de María Victoria Pedro y David Diego, integrantes de la radio Snuq Jolom Konob’ quienes fueron golpeados por el grupo afín al alcalde.
La mencionada radio informó a principios de semana sobre el malestar de las autoridades comunitarias por los abusos policiales y militares cometidos durante un operativo debido al conflicto entre vecinos opositores y trabajadores de la Hidroeléctrica “Proyecto de Desarrollo Hídrico PDH S.A” cuya resolución molestó al alcalde Diego Marcos, quien disparó contra las autoridades y vecinos cuando salían deL Centro de Administración de Justicia, provocando heridas a dos personas.
Posteriormente, Marcos y sus allegados se trasladaron a la radio, donde agredieron a los comunicadores por dar a conocer la información, según informó Lorenzo Mateo, uno de los directores de la radio.
La Comisión de Libertad de Prensa de la APG demanda al gobierno una vez más, velar por el estricto cumplimiento de la Constitución Política de la República que le impone garantizar la vida, la seguridad y la libertad de expresión, de opinión y de prensa, si esa obligación no es asumida con toda responsabilidad y se dilucidan a la brevedad los hechos consignando a los responsables, este gobierno quedará una vez más en entredicho.
Es impensable construir un futuro distinto si además de los graves y persistentes problemas que enfrenta el país, se intenta provocar una inestabilidad a través de amenazas y coacciones en contra de la prensa, no importa de donde vengan.
Nos solidarizamos con la Periodista Susana Morazán y con los comunicadores María Victoria Pedro y David Diego y reiteramos nuestro repudio a estas acciones.
Guatemala, 21 de enero de 2015.
COMISIÓN DE LIBERTAD DE PRENSA DE LA ASOCIACIÒN

Leopoldo Pineda, Elio Ramírez, Magaly Belches, Héroes de una generación.

Foto del Documental Embajada de España

HELMER VELÁSQUEZ
Conocí con relativa cercanía a Polo y Elio, así les llamábamos en la “U”; no tuve el honor de conocer a Magaly Belches, los tres pertenecen a aquel fragmento de humanidad, que se rebeló en contra de la injusticia y opresión sobre la cual está erigido este país. Juventud que denunció la mano dura con que militares y oligarcas han perpetrado las peores atrocidades en contra de obreros y campesinos de este país. La exclusión, el racismo y el desprecio con que la vida de los pueblos indígenas ha estado signada. La muerte de niños por hambre, la explotación hasta la extenuación de familias completas en las fincas de café y caña. El trabajo esclavo de miles de niños en esos fundos en donde trabajaban y trabajan sin salario, pues, “solo acompañan” a sus padres.

Polo y Elio, compartían entre sí aulas y actividad política, les conocí activando en el grupo político estudiantil MAPU, una derivación del Frente Estudiantil Social Cristiano, en la Facultad de Derecho de la Usac. Eran los años setenta. Se le señalaban a este grupo posiciones “reformistas” más bien cercanas a la Democracia Cristiana. Sin embargo, la frustración generalizada de la sociedad y la juventud, por los fraudes electorales, cierre de espacios de expresión y la salvaje represión –policiaco/militar– en contra de la oposición política a la dictadura militar; llevó a muchos integrantes de esta fuerza política estudiantil a buscar alero y militancia en posiciones de primera línea en contra de la dictadura. Ese fue el caso de Polo y Elio, abrumados –como muchos– por la situación y con el pecho henchido de patriotismo, arrojo y conciencia social pasaron a militar al Frente Estudiantil Revolucionario Robín García “FERG”.

Pese a militar en organizaciones estudiantiles diferentes; nosotros hacíamos vida en la Alianza Democrático Progresista “FRENTE”, con cierta frecuencia conversamos con Polo sobre nuestras ideas políticas, los problemas de la Facultad de Derecho y alguna vez participamos en una representación teatral en el marco de un retiro sindical en Eamus. Tres estudiantes, tres vidas, tres esperanzas truncadas. Los tres fueron asesinados en el interior de la Embajada de España por la Policía Nacional de este país. Seres humanos de muy alta valía que arriesgaron vida y familia en razón de ideas y compromiso con la democracia social y económica. Aquellos al igual que otros inmolados en la Embajada, solo buscaban una Guatemala diferente: democrática e incluyente. Ni terroristas, ni delincuentes tres patriotas entregados a la causa de la humanidad.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20150122/opinion/7433/Leopoldo-Pineda-Elio-Ram%C3%ADrez-Magaly-Belches.htm

NUNCA MÁS

FOTO RED TZ´ IKIN

 MIGUEL ÁNGEL ALBIZURES
La criminalización de los conflictos sociales se produce a diario.
El grito de “¡Nunca más!”, se ha escuchado en varios países del continente y en Guatemala se repite constantemente, acompañado de la exigencia de justicia que al fin comienza a llegar, aunque muy lentamente, pero nunca es tarde para empezar a caminar en la construcción de espacios democráticos que hagan de este país la Guatebuena.

La dignificación de las víctimas de la Embajada de España, se ha producido con la condena unánime del Tribunal, a uno de los responsables de ese hecho salvaje, ordenado por quienes tenían el poder y poco o nada les importó la extraterritorialidad, y mucho menos la vida de los ocupantes, funcionarios de la Embajada, exfuncionarios de Gobierno y campesinos que habían llegado a la capital exigiendo respeto a la vida.

Cuando en la Plaza de los Derechos Humanos de la Corte Suprema de Justicia, resonaba el grito de “¡Nunca más!”, y entre abrazos y lágrimas se conocía la determinación del Tribunal, otros hechos ocurrían en diferentes regiones del país que muestran, no solo la intolerancia, sino la existencia del dinosaurio que enseña sus fauces amenazantes, para silenciar la voz de quienes se niegan a guardar silencio, condenan la entrega de recursos naturales, la corrupción y la violencia o llevan a la población la información del acontecer diario.

La criminalización de los conflictos sociales se produce a diario, acompañado de acciones tendentes a dividir a las comunidades, como lo que acontece en la aldea La Choleña, en San José del Golfo y San Pedro Ayampuc, por la oposición a la mina El Tambor. En Barillas, fueron más allá, el personal de la radio comunitaria Snuq Jolom Konob, de Santa Eulalia en Huehuetenango, decidió cerrarla porque fueron amenazados y golpeados, y temen un allanamiento y la destrucción de su equipo.

Susana Morazán, presentadora de un programa de televisión, fue agredida y amenazada: “Dejá de estar hablando mal de Gobierno”. Y según nota de elPeriodico, “el sábado 17 de enero, una alta ejecutiva de elPeriódico fue objeto de intimidación y hostigamiento, luego de ser atacada a golpes y amenazada con una pistola”. Además de esos hechos, se intenta desprestigiar a periodistas que han mantenido posiciones críticas y denuncias que no a todos gustan, es decir, mientras en términos generales el sistema de justicia quiere sentar precedentes importantes, se producen hechos que nos hacen retroceder a los funestos días del pasado, especialmente de los años ochenta.

Pero como bien lo señaló Jose Zamora, en su artículo de ayer: “Más temprano que tarde, el periodismo profesional y genuino y la práctica periodística independiente, prevalecerá sobre los intereses políticos espurios y sobre todo aquellos que tienen un evidente trasfondo comercial y mercantil. Es preferible morir de pie que vivir arrodillados”.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20150122/opinion/7434/Nunca-más.htm

miércoles, 21 de enero de 2015

La justicia apaga un fuego que ardió durante 35 años

Trece días antes de cumplir 35 años, la masacre en la embajada de España en Guatemala perpetrada por las fuerzas de seguridad del Estado ha sido juzgada. El Tribunal B de Mayor Riesgo declaró culpable de los hechos al exjefe del Comando VI de la Policía Nacional, Pedro García Arredondo. La justicia lo condenó a 90 años de prisión por la muerte de 37 personas incineradas dentro, y por la ejecución, dos días después, de dos universitarios.
Pedro García Arredondo es culpable. Culpable por la quema de 37 personas en el interior de la embajada de España el 31 de enero de 1980. Culpable por intentar asesinar al exembajador español, Máximo Cajal, y al campesino, Gregorio Yujá, en el mismo acto. Culpable de asesinar a los estudiantes universitarios —ametrallados y con tiro de gracia incluido— Jesús España y Gustavo Hernández, dos días más tarde. El Tribunal B de Mayor Riesgo determinó que el exjefe del Comando VI de la Policía Nacional de Guatemala, fue el encargado de dirigir estos dos operativos.
Mañana y tarde, el lunes 20, el día para escuchar la sentencia contra García Arredondo se partió en dos fases.

Mañana

García Arredondo tiene una última oportunidad de defenderse. Frente al Tribunal —integrado por las juezas Jeannette Valdés, Sara Yoc y María Eugenia Castellanos—, y ante los acusadores —Ministerio Público (MP), junto a la Premio Nobel de la paz, Rigoberta Menchú, y el querellante adhesivo, Sergio Vi—, García Arredondo plantea sus primeros y últimos argumentos. “El MP no pudo demostrar mi responsabilidad. Hubo y hay responsables, claro. Aquí debería estar Donaldo Álvarez Ruiz. Pero no lo está”, dice García Arredondo, acusando a su exjefe, quien se desempeñaba como Ministro de Gobernación cuando ocurrió la matanza, mientras observa a su alrededor, intentando refutar al MP que acredita que la orden de quemar la sede diplomática fue del acusado Arredondo.
Ningún otro jefe de policía, militar o funcionario del Gobierno al que el acusado sirvió, lo acompaña en el banquillo. El  entonces presidente, Romeo Lucas García, el jefe de la Policía Nacional, Germán Chupina Barahona, o el jefe del Cuerpo de Detectives, Manuel de Jesús Valiente Téllez, (estos dos últimos presentes el día de los hechos), ya murieron. En tanto que Donaldo Álvarez Ruiz, se encuentra prófugo de la justicia desde 1999.
Sandra Sebastian
“El mando era del Presidente”, señala García Arredondo. Y para defenderse se refiere a sí mismo en tercera persona: “Pedro era un jefe común y corriente. Pedro no dio la orden. Pedro era alguien que obedecía, que seguía instrucciones. Pero, para el MP Pedro manejó la operación”.
Diez minutos bastan para que el acusado rinda su declaración. Luego de su breve argumento de defensa, guarda silencio. Al finalizar, conforme las personas van saliendo de la pequeña sala de audiencias del tribunal, García Arredondo se desplaza solo del banquillo de los acusados hacia unas sillas laterales de la sala. Allí se queda sentado, inmóvil. Sus tres hijos se acercan a él con bocadillos y un jugo, y lo flanquean, impidiendo cualquier acercamiento. Se ve exhausto, más bien enfermo; con un tono amarillento. Finalmente accede a hablar con la prensa y menciona detalles que no dijo en su defensa ante el tribunal: “Todo es culpa de los campesinos, los terroristas, ellos se inmolaron”, acusa. Luego agrega datos de contexto, guiños políticos e ideología: habla de la relación entre el Comité de Unidad Campesina (organización a la que pertenecían la mayoría de los dirigentes campesinos asesinados) y el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP). “El CUC recibía instrucciones del EGP y el padre de Rigoberta Menchú era dirigente del CUC”, señala.
“El mando era del Presidente”, señala García Arredondo. Y para defenderse se refiere a sí mismo en tercera persona: “Pedro era un jefe común y corriente. Pedro no dio la orden. Pedro era alguien que obedecía, que seguía instrucciones. Pero, para el MP Pedro manejó la operación”.
—¿Estuvo presente el día de la quema de la Embajada?  —se le interroga.
—Pedro claro que estuvo presente. Como jefe tenía que estar presente. Pero quien era mi jefe superior era el jefe del Tercer Cuerpo.
—¿Fue el jefe del Tercer Cuerpo (Reynaldo Haroldo Paniagua Cordero) quien dio las órdenes?
—Éramos subalternos de él.
—¿Por qué no está él en el banquillo de los acusados? ¿Por qué cree que solo está usted?
—Él está muerto y los demás también. Soy el único sobreviviente de esta época —responde con voz debilitada y un aspecto que no tiene nada que ver con los relatos de arrogancia, prepotencia y terror, con las imágenes de los videos de la quema de la embajada ni las fotografías en los diarios de la época.
Luego de su intervención, tendrá que esperar seis horas para escuchar la sentencia.
* * *
Mientras el exjefe del Comando VI presta la última declaración, una veintena de personas que ya no cabe en la pequeña sala de vistas, espera en el pasillo adyacente del 15 nivel de la Torre de Tribunales. En su mayoría son mujeres, están vestidas con el traje de Nebaj y ninguna sabe hablar español. Forman parte del  grupo de unas 30 personas que han llegado con la intención de escuchar la sentencia desde El Tesoro, una Comunidad de Población en Resistencia (CPR) de la Sierra, asentada desde 1998 en Patulul, Suchitepéquez, después de permanecer en la montaña 12 años escondiéndose del Ejército.
“Son analfabetas del conflicto”, dice Miguel Reynoso, líder comunitario, a quien las mujeres buscan para atender las preguntas. Reynoso dice que la lucha de esta CPR es contra todos los victimarios, tanto García Arredondo como Efraín Ríos Montt. “Ellos piden un olvido inolvidable. Nosotros queremos que se haga justicia. También contra sus propios amigos, empresarios, millonarios,  porque su pensamiento era terminar con los indígenas”. Reynoso agrega que a muchos de ellos también les asesinaron a familiares, él perdió a su hermano Francisco Reynoso en Nebaj y a un hijo de dos años, desaparecido en la montaña en 1988.

Tarde

Para Pedro García Arredondo lo siguiente es escuchar la sentencia. “Lo que ustedes decidan quedará en su consciencia”, le ha indicado al tribunal. Cerca de las cuatro de la tarde, prevalece inmóvil rodeado por sus abogados. Nada lo turba, ni siquiera cuando escucha las palabras de la juez presidenta, Jeannette Valdés, que cita un versículo bíblico: “El agua apaga el fuego que arde, Eclesiastés 3:30”, para dar inicio a la lectura de la sentencia.
La sala de vistas de la Corte Suprema de Justicia está abarrotada. En su mayoría, el público que la llena apoya a la parte acusadora. Son las mismas personas en la montaña  —más de medio centenar en la montaña— que una hora antes de entrar a escuchar la sentencia, lucían emocionadas, ilusionadas luego de, como decían, “35 largos años de espera”, todos en la parte frontal del Palacio de Justicia.
 “35 años de un fuego que no se olvida”, repetían.
Han llegado como parte de las CPR de Patulul, de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango y el área ixil, en Quiché. Y entre ellos, para recordar “el fuego de su memoria”, una mujer hacía una hoguera rodeada de los puntos cardinales con pétalos y tres hombres tocaban la marimba, en las afueras del Palacio de Justicia.  
También está Rigoberta Menchú, que en un momento previo a la sentencia se une a la ceremonia y ofrece un breve discurso a los asistentes. El padre de la Premio Nobel de la Paz, Vicente Menchú, fue uno de los que falleció calcinado aquel día. Desde entonces, Menchú ha luchado en Guatemala y el resto del mundo por la justicia en los asesinatos cometidos el 31 de enero del 1980, convirtiéndose, en los años 90, en la cara visible de los familiares de asesinados y desaparecidos durante la guerra. Casi 16 años después de la primera denuncia y con una imagen pública cada vez más débil en Guatemala, Menchú ha tenido una presencia intermitente durante las audiencias previas a la sentencia, donde tampoco asistieron muchos familiares de víctimas de la quema. Sandra Vi, hija del querellante adhesivo, Sergio Vi Escobar, explica que la mayor parte de familiares no había tenido recursos ni tiempo para llegar a las citaciones, aunque otras personas han mencionan las rencillas internas entre organizaciones, que no han querido apoyar a la Fundación Rigoberta Menchú.  
Sentadas en las escaleras del palacio de tribunales, un grupo de mujeres de Chajul, con coloridos tocoyales en el pelo, acompañan a Sergio Vi Escobar. Una de ellas es Ana Caba Caba, quien perdió a dos de sus cuñadas, ambas llamadas María Ramírez Anay, calcinadas en la embajada de España. El día de la masacre ella era “patoja” y todavía no estaba casada, pero afirma que ha llegado a apoyar la sentencia, que confía será en favor de las víctimas. “Cree que se va a hacer justicia por los seres humanos”, le traduce del ixil Teresa Escobar Raymundo, lideresa comunitaria, la única que habla español.
Todas ellas han escuchado el inicio de la audiencia. “Estamos aquí en nombre del pueblo de Guatemala para dictar sentencia”, como ha dicho la jueza Valdés. Está presente también personal del Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN), que han seguido todo el juicio donde han aportado más de 200 documentos como pruebas, el fiscal de derechos humanos, Orlando Salvador López y personal de esta fiscalía; está el diputado Amílcar Pop, de Winaq; y el embajador español en Guatemala, Manuel Lejarreta. 
A Arredondo sólo lo acompaña uno de sus hijos, algunos familiares que se sientan en la primera fila, y el presidente de la Fundación contra el Terrorismo, Ricardo Méndez Ruiz, el único representante visible de la otra versión de los hechos.
* * *
Es la jueza Sara Yoc Yoc la que lee los argumentos del tribunal para fundamentar la sentencia. Repasa los días previos a la toma de la embajada el 31 de enero de 1980. Explica que una delegación de campesinos había llegado a la capital para denunciar masacres, violaciones, desapariciones y secuestros en todo el altiplano guatemalteco. Detalla que durante semanas la Policía Nacional los mantuvo bajo vigilancia. Los siguió. Impidió que fueran escuchados.
Según el Tribunal, luego de escuchar tres meses de testimonios, la ocupación de la sede diplomática española fue pacífica. La policía, concluyen las juezas, se extralimitó en sus funciones. Cortaron las líneas telefónicas, impidieron la asistencia médica de parte de bomberos y Cruz Roja. “No escucharon en ningún momento las peticiones del embajador Cajal ni del excanciller Adolfo Molina Orantes para que se abstuvieran de ingresar en la embajada. Impidieron una vía diplomática. Violaron la autonomía diplomática de los convenios de Viena, como indicó uno de los testigos, al comportarse como bestias”, indica Yoc.
A las 11 de la mañana del 31 de enero de 1980, Pedro García Arredondo fue ubicado en las cercanías de la embajada, estaba a cargo de una veintena de agentes del Comando VI. Apareció rollizo, lento, sombrero tejano, bigote de charro, patillas largas, gestos de enfado. Tenía una orden que cumplir, indicó la juez Sara Yoc. Una orden que escuchó (y fue dicha ante el tribunal) la enfermera de la Cruz Roja, Odette de Arzú: “Sáquenlos a como dé lugar”. La misma orden que luego, según otros testigos, se tradujo en las radios de los agentes del Comando VI durante la operación como: “Que no quede nadie vivo”.
Una orden que escuchó (y fue dicha ante el tribunal) la enfermera de la Cruz Roja, Odette de Arzú: “Sáquenlos a como dé lugar”. La misma orden que luego, según otros testigos, se tradujo en las radios de los agentes del Comando VI durante la operación como: “Que no quede nadie vivo”.
"A este Tribunal le llama poderosamente la atención la presencia de agentes de particular con piochas y hachas abriendo la puerta de la embajada. El acusado sabía lo que iba a suceder y se ve que salió antes, captado por las cámaras de televisión del programa Aquí el mundo, presentada como parte de la defensa", dice Yoc. Argumenta también que todos, desde el presidente hasta el Procurador General de la Nación, tenían conocimiento de los hechos desde las 11 de la mañana.
La conclusión para Pedro García Arredondo: “El acusado ejecutó órdenes de superiores. La orden de matar a todos en la embajada. Aún si eran campesinos, como quedó probado durante este debate”. Fue el responsable de ordenar la quema de la embajada.   
Entre las 37 personas que murieron calcinadas se encontraba el exvicepresidenteEduardo Cáceres Lehnhoff; el excanciller Adolfo Molina Orantes; el cónsul español, Jaime Ruiz del Árbol; los empleados de la embajada Luis Felipe Sáenz y María Teresa Villa, Nora Mena Aceituno, Lucrecia de Avilés, Miriam Rodríguez, Lucrecia Anleu, María Cristina Melgar y Mary de Barillas. También los estudiantes universitarios que acompañaron a la delegación de campesinos: Luis Antonio Ramírez Paz, Édgar Rodolfo Negreros Straube, Leopoldo Pineda, Sonia Magalí Welches Hernández y Blanca Lidia Domínguez. Así como los 22 campesinos: María Ramírez Anay, Gaspar Vivi, Mateo Sic Chen, Regina Pol Juy, Juan Tomás Lux, María Pinula Lux, Juan Us Chic, Trinidad Gómez Hernández, Mateo Sis, Víctor Gómez Sacarías, Juan Chic Hernández, Mateo López Calvo, Juan José Yos, Francisco Chen, Salomón Tabico, Juan López Yat, Fernando Antonio García, María Ramírez Anay, Vicente Menchú, Jorge Ángel Xoná, Francisco Tum y Gabino Mario Chupé, campesinos de Quiché.
Quedó probado, según dijo el tribunal, que todos murieron por quemaduras de cuarto grado y asfixia por monóxido de carbono. Los testigos indicaron que alguien había subido, con una especie de lanzallamas, cuando todavía había señales de vida. La juez Yoc explicó que se trataba de Adolfo Cruz Tepez, mano derecha de García Arredondo. Tepez, en las imágenes presentadas por la fiscalía aparecía cargando un cilindro: “No es razonable afirmar que las tres bombas molotov encontradas entre los cadáveres fuera suficiente para acelerar el fuego en el interior de la embajada”, indicó la juez Yoc. La hipótesis del tribunal se enfocó en relatar que había un fuego previo, que incluso pudo haber gas pimienta, pero que el fuego tuvo que haber sido acelerado de una forma externa, por la forma de las llamas desde el interior de la sede diplomática.
Sandra Sebastian
Dos días después, el 2 de febrero de 1980, Pedro García Arredondo fue ubicado por el tribunal dirigiendo otro operativo. Esta vez, en los alrededores del Paraninfo Universitario, lugar en donde se llevaría a cabo el sepelio de los campesinos asesinados. En una fotografía, Arredondo —de bigote, patillas largas y el gesto inmutable de fastidio detrás de unas gafas oscuras— aparece sosteniendo un arma de fuego. Según da lectura la juez Yoc, no hay duda de la participación de García Arredondo al frente del Comando VI, en un intento de controlar los cortejos fúnebres organizados por estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Tampoco dudan de la muerte de los estudiantes Jesús España y Gustavo Hernández bajo las órdenes del acusado.
* * *
Para cada uno de esto delitos el Ministerio Público había solicitado una condena de 1,240 años (30 por cada uno de los 37 asesinados, 50 por delitos de deberes contra la humanidad, 40 por la muerte de los dos estudiantes, y 40 más por el intento de asesinato del embajador Cajal y el campesino Yujá). No obstante, el Tribunal B de Mayor Riesgo decidió tomar sólo una de las 37 muertes ocurridas el 31 de enero de 1980 y sumarlelas muertes restantes, además del asesinato en grado de tentativa y los delitos de lesa humanidad. En total, por la orden de quemar a 37 personas, Arredondo fue condenado a 50 años de prisión. Se le sumaron otros 40 por el asesinato de los dos estudiantes universitarios durante el sepelio de los campesinos. En total, dictó la sentencia: 90 años en prisión.
Una vez que el tribunal ha decidido no responsabilizar al Estado de Guatemala por los actos cometidos por García Arredondo, como funcionario público, los grilletes vuelven a ser colocados en sus brazos para trasladarlo a prisión. Lo más probable es que el exjefe de sección de la Policía Nacional, quien desde 2012 cumple una pena de 70 años de prisión por la desaparición del estudiante Edgar Sáenz Calito, y los 90 que le sumó la sentencia por la quema de la embajada de España, pase el resto de su vida dentro de la cárcel.
 Y los años de prisión podrían incrementarse si el MP continúa con las investigaciones en su contra. Según los archivos desclasificados de la embajada de Estados Unidos de los años 80, el Comando VI está vinculado con los asesinatos del alcalde y candidato presidencial,  Manuel Colom Argueta y el diputado Alberto Fuentes Mohr. Mientras que otros documentos vinculan a este cuerpo policial con asesinato del líder estudiantil Oliverio Castañeda de León. El MP también investiga a Pedro García Arredondo por la desaparición de 27 sindicalistas de la Central Nacional de Trabajadores en 1981, cuando ya era jefe del Cuerpo de Detectives.
Mientras García Arredondo, ya condenado, comienza a caminar hacia la salida de la sala de vistas, se escuchan los gritos de decenas de personas que han presenciado la sentencia: “¡Asesino! ¡Asesino!”. Quienes gritan, en un inicio, no son los vecinos de las comunidades, son asistentes capitalinos. Al terminar la audiencia, las juezas desaparecen y toda la atención se vuelca hacia Rigoberta Menchú: “Por fin, 35 años después, he visto como se hace justicia”, dice.
Manuel Lejarreta, el actual embajador español considera que ha sido una sentencia favorable. “Se ha impartido justicia, se ha encontrado a un culpable”, indica. “Eso dignifica la memoria de las familias y aunque sólo haya un acusado es importante. Fue un crimen tremendo y los familiares de las víctimas al fin encuentran justicia”.
Moisés Galindo, el abogado que dirigió la defensa de García Arredondo, rodeado por los reporteros, asegura que apelará el fallo, que no ha sido un juicio justo. “Como todos los casos del conflicto armado interno en Guatemala, este también se caerá. Se necesitaba un señalado, pero su responsabilidad, en verdad, no se pudo probar”, señala.
Sergio Vi, hijo del catequista asesinado dentro de la embajada, y segundo querellante adhesivo, se queda solo, dando vueltas por la sala. Lleva puesta la chaqueta ceremonial de Chajul, color granate; en su mirada hay satisfacción. “La sentencia es un reconocimiento por la lucha de todos”, dice.
http://www.plazapublica.com.gt/content/la-justicia-apaga-un-fuego-que-ardio-durante-35-anos

martes, 20 de enero de 2015

Ex jefe policial sentenciado a 90 años de cárcel

Una hora con 35 minutos necesitó el Tribunal B de Mayor Riesgo para leer la sentencia contra Pedro García Arredondo, exjefe del Comando Seis de la desaparecida Policía Nacional, condenado ayer a 90 años de prisión, al declararlo culpable por la quema de la Embajada de España y la muerte de dos estudiantes universitarios.


TRIBUNAL DECLARA CULPABLE A GARCIA ARREDONDO
Por unanimidad, las juezas Irma Jeannette Valdés, Sara Yoc Yoc y María Eugenia Castellanos determinaron que García Arredondo ejecutó órdenes de superiores, las cuales dejaron la muerte de 37 personas en sede diplomática, el 31 de enero de 1980.
De ese hecho se desprendió el intento de asesinato contra el entonces embajador Máximo Cajal y López y el campesino Gregorio Yujá Xoná, únicos sobrevivientes.
Entre las víctimas se encontraban 22 campesinos de Quiché, cinco estudiantes universitarios, dos exfuncionarios guatemaltecos visitantes de la embajada y ocho empleados.
También fue declarado responsable de la muerte de dos estudiantes universitarios que dos días después de la quema de la Embajada participaban en el velatorio de las víctimas del incendio.
Por la mañana, las juezas escucharon las últimas palabras de García Arredondo antes de declarar cerrado el debate en su contra y deliberar en secreto el fallo.
El ex jefe policial insistió en su inocencia al explicar que no había una sola evidencia ni señalamiento directo de los testigos en su contra.
“Estuvo visto a todo lo largo del debate que el Ministerio Público no pudo probar mi responsabilidad —en el hecho—”, decía a eso de las 8.30 horas, y agregó que confiaba resultar absuelto.
Argumentos
El fallo del Tribunal fue leído en la Sala de Vistas de la Corte Suprema de Justicia. La lectura comenzó a las 15.18 horas, y fue Yoc Yoc quien explicó por qué García Arredondo fue condenado a 40 años de prisión por la quema de la Embajada y 50 más por la muerte de dos estudiantes universitarios, que suma una pena de 90 años de cárcel.
La jueza dijo que se había probado que el 31 de enero de 1980 la sede diplomática fue tomada por campesinos que de manera pacífica denunciaron los abusos del Ejército y la Policía en Quiché.
Yoc dijo que los 150 agentes a cargo de García Arredondo habían sido concentrados para efectuar un operativo en la Embajada, y que la orden que había recibido era de sacar a los manifestantes.
“La Embajada fue violentada por las fuerzas de seguridad, que ingresaron sin contar con la autorización del embajador. La Policía no tenía ningún interés en negociar, sino sacar a los ocupantes de la Embajada. El acusado sabía lo que iba a suceder”, aseguró Yoc.
Agregó que también quedó probado que el incendio no se originó como resultado de un plan de inmolación de los campesinos que ingresaron en la sede diplomática.
Dos días después del siniestro, las víctimas eran veladas en el Paraninfo Universitario, zona 1. Afuera del edificio fueron asesinados dos estudiantes universitarios que participaban en el cortejo, a manos de agentes a cargo de García Arredondo.
El ex jefe policial fue condenado por los asesinatos de 39 personas, el intento de asesinato contra dos —Cajal y López y Yujá Xoná—, y delitos contra los deberes de  humanidad.
García Arredondo ya cumple  pena de 70 años de cárcel por la desaparición forzada del estudiante universitario Édgar Sáenz Calito.
Según la acusación, García Arredondo no evitó que  policías bajo su mando accionaran de manera violenta contra los ocupantes de la sede diplomática, el 31 de enero de 1980. Ese día murieron 37 personas.
Toma fue por protesta
Un grupo de campesinos, sindicalistas, religiosos y estudiantes universitarios se aglomeraron el 31 de enero de 1980 frente a la Embajada de España, que en aquella época se encontraba en la zona 9.
http://www.prensalibre.com/noticias/justicia/sentenica-pedro-garcia-arredondo-embajada-espanola-rigoberta-menchu_0_1288071280.html

viernes, 16 de enero de 2015

Intolerancia en Guatemala


La intolerancia lleva a crímenes condenables...
 MIGUEL ÁNGEL ALBIZURES
Cada vez que me refiero a los juicios por los crímenes del pasado, recibo una serie de insultos, a los cuales no les doy tanta importancia como ellos quisieran, pues vociferan sobre lo mismo, es decir, que no hubo genocidio, que detrás están los comunistas, marxistas o terroristas, o dicho en otras palabras, y siempre según ellos, los tenebrosos hombres y nombres del pasado, son unos angelitos a quienes debe aplicarse la amnistía porque salvaron a Guatemala del comunismo.

Al mismo tiempo, todos hablan de un juicio justo y de respeto al debido proceso, el cual acaba siendo retorcido por los abogados defensores con enmarañadas argucias y hasta llevando en camilla a sus defendidos, con el propósito de provocar lástima y obligar a los jueces a retrasar los procesos, en espera de una ansiada amnistía que legalmente no procede, pues se trata de crímenes de lesa humanidad, es decir, que violentaron la conciencia del mundo, como lo fue la quema de los ocupantes vivos de la embajada de España, el posterior secuestro y asesinato de uno de los que milagrosamente salieron entre las llamas, y el intento de asesinato del Embajador, que se salvó, gracias a la intervención decidida de otros embajadores.

Si los acusados son inocentes, y sus defensores tienen la fundamentación jurídica para demostrarlo, porqué no dejan que se desarrollen los procesos y a los magistrados decidir libremente, sin acusarlos de parcialidad o de ser cómplices de quienes llaman terroristas, marxistas, comunistas o cualquier otro epíteto que se les ocurre ponerle a familiares de las víctimas o a defensores de derechos humanos, que solo pretenden que se conozca la verdad y se imponga la justicia para que esos hechos sienten precedentes y para que, los amigos de los acusados, en su mayoría militares retirados o civiles cómplices de los hechos del pasado, no se atrevan hoy, a atentar contra la vida de quienes buscan la verdad y que el sistema de justicia funcione.

Los hechos acontecidos en Francia, nos demuestran que la intolerancia lleva a crímenes condenables desde todo punto de vista y de ese tipo de especímenes intolerantes, existen muchos en Guatemala, agrupados en organizaciones que dicen luchar contra el terrorismo, pero que están a punto de realizar actos terroristas contra quienes no pensamos igual, pues no es raro que se cansen de amenazar y despotricar y pasen a la acción violenta con tal de callarnos y lograr sus objetivos.

El lunes escucharemos la resolución de la Magistrada del Tribunal sobre el juicio por masacre en la Embajada de España y lo quieran o no se continuará con el de Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez. El pueblo tiene que saberlo, pero los juicios no se dan por problemas ideológicos, como el anticomunismo irracional de los acusados y del que todavía padecen algunos columnistas, militares y civiles que siguen invocando la Guerra Fría. Los juicios son contra asesinos, contra quienes masacraron, desaparecieron, torturaron o violaron mujeres.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20150115/opinion/7172/Intolerancia-en-Guatemala.htm