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viernes, 21 de agosto de 2020

GUATEMALA: MÁRTIRES ESTUDIANTILES DE AGOSTO DEL 89, ¡ PRESENTES !

EL MIEDO DEL PODER ECONÓMICO Y MILITAR A LA REFORMA UNIVERSITARIA FUE EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA CONTRA LOS ESTUDIANTES QUE EN 1989 TOMO POR SORPRESA A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA.  

Fue el mes que marcó una nueva etapa en la vieja práctica de la guerra de baja intensidad, puesto que en menos de quince días fueron secuestrados diez líderes estudiantiles de la USAC. Fueron detenidos arbitrariamente en distintos lugares de la capital. Cinco de ellos aparecieron ejecutados extrajudicialmente y los otros cinco sufrieron desaparición forzada.

"Todos los sectores coinciden en señalar que Guatemala se está encaminando, a pasos agigantados, hacia la era de la violencia que se vivió en los gobiernos militares, en que los derechos humanos eran violados impunemente y en los que la violencia imperaba en calles, caminos y veredas, ciudades y pueblos de todo el país".1 

"No dejan que los jóvenes, que pueden estudiar y con su ideología mejorar al país, hagan algo; en lugar de dejarlos, los matan".2 

Desde su fundación en 1920 la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) ha jugado un papel importante en la vida política del país y fue uno de los sectores más golpeados por la violencia. El destacado líder estudiantil Oliverio Castañeda de León, secretario general de la AEU, fue ejecutado arbitrariamente el 20 de octubre de 1978 a una cuadra del Palacio Nacional, luego de una manifestación conmemorativa del aniversario de la Revolución del 44.3  Antonio Ciani García, quien tomó su lugar en la Asociación, fue desaparecido el 6 de noviembre de ese mismo año.4 

Desde entonces la AEU ocultó la identidad de su directiva y el secretariado fue sustituido por una coordinadora que facilitaba el anonimato de sus dirigentes. A pesar de estas medidas, en mayo de 1984, cuando se intentaba rearticular el movimiento estudiantil y la AEU fortalecía su trabajo público, cinco miembros de su Comité Ejecutivo sufrieron desaparición forzada: Carlos Ernesto Cuevas Molina, Marilú Hichos, Gustavo Adolfo Castañón Fuentes, Otto René Estrada Illescas y Héctor Alirio Interiano Ortíz. Mientras, otros dos, Raúl Figueroa Sartí y María del Rosario Cuevas tuvieron que buscar refugio en Costa Rica.5  Todos fueron miembros del grupo estudiantil Frente.

El 3 de septiembre de 1985 tropas del Ejército de Guatemala allanaron y ocuparon por tres días la ciudad universitaria, registraron y desordenaron los archivos, incluyendo los expedientes de los estudiantes. Además, se reportó la pérdida y destrucción de libros y otros objetos de valor académico e histórico.6 

Los diferentes sectores universitarios condenaron la ocupación a las instalaciones de la USAC:

"Ello fue una reacción represiva a la postura de la universidad, respecto al alto costo de la vida y el aumento al precio del pasaje urbano, que generó protestas masivas, en las cuales participaron miles de estudiantes universitarios".7 

El Gobierno justificó esa ocupación militar aduciendo que la USAC era centro de la "subversión" y del narcotráfico.

La recuperación del movimiento estudiantil fue muy lenta: en 1985 y 1986 no hubo AEU. En 1987 se eligió una nueva directiva. La organización estudiantil no volvió a actuar de forma pública hasta 1989, cuando en un número de El Estudiante se publicaron los nombres de todos los miembros de la Junta Directiva de la Asociación. Ese año, los principales objetivos de la AEU fueron reorganizar el movimiento estudiantil, apoyar a los estudiantes de educación media y a los sectores populares e impulsar un proceso de reforma universitaria. La reforma implicaba la reestructuración financiera, administrativa y académica de la USAC.

Estas líneas de trabajo habían sido acordadas en diciembre de 1987, en un seminario que, por razones de seguridad, se celebró en México, contenidas en un documento que se denominó Nueva Esperanza.

En 1989 el Gobierno dirigido por Marco Vinicio Cerezo Arévalo enfrentó un intento de golpe de Estado (9 de mayo) y una ola de críticas por abuso en la utilización de los recursos del Estado. Por su parte, el sector laboral acusaba al Gobierno de desviar fondos públicos para financiar una campaña preelectoral interna.8 

En este contexto, la AEU apoyó la huelga de maestros que se realizó en toda la República entre junio y agosto de 1989.9  Se estima que el apoyo estudiantil a los docentes fue uno de los factores que desató la represión en su contra.10  Asimismo, la AEU participó en el Diálogo Nacional, junto con la Unidad de Acción Sindical y Popular (UASP), y apoyó las demandas sindicales, campesinas y populares.11  Estas acciones las realizó la AEU a pesar de haber recibido amenazas suscritas por "Jaguar Justiciero, JJ"12  y el Ejército Secreto Anticomunista (ESA),13  y pese a que estallara una bomba frente a la casa de Aarón Ochoa, miembro de la coordinadora estudiantil, con un panfleto en el que le acusaban de ser un traidor y estar vinculado con la guerrilla.

El agosto de 1989 se denominó "agosto negro",14  debido a los hechos de violencia que se iniciaron con el asesinato de Danilo Barillas, dirigente de la Democracia Cristiana, y de René Estanislao López, miembro de la juventud de ese partido. Asimismo, estallaron tres bombas, una frente a la Rectoría de la Universidad de San Carlos,15  otra en la sede de Brigadas de Paz, y la tercera frente a la del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), donde se encontraba refugiada la familia de Rumualda Camey, miembro de esa asociación, que había sido desaparecida el 16 de agosto.16 

La Universidad también sufrió las consecuencias de este "agosto negro": en menos de quince días, entre agosto y septiembre de 1989, diez líderes universitarios fueron detenidos arbitrariamente. Cinco de ellos fueron asesinados y los restantes desaparecieron. Los que lograron salvar la vida tuvieron que salir al exilio. En diciembre de ese mismo año otro miembro de la coordinadora de la AEU fue ejecutado. Varias de las víctimas eran simpatizantes del movimiento guerrillero.

El lunes 21 de agosto de 1989, alrededor de las once de la mañana, Iván Ernesto González Fuentes salió de la Universidad para participar en una reunión en la UASP, entidad ante la que representaba a los damnificados por la violencia. Nunca más regresó ni se supo de él. Iván Ernesto tenía 29 años de edad, era estudiante de Psicología, representante estudiantil ante la Junta Directiva de esa Escuela, miembro de la Coordinadora Estudiantil de la AEU y su representante ante el Diálogo Nacional.

Al día siguiente, Carlos Ernesto Contreras Conde fue a desayunar con unos familiares en la colonia Landívar, zona 7, ciudad de Guatemala. A media mañana se dirigió a la zona 3, donde se encontraría con su compañera, pues tenían previsto acudir juntos a registrar a su niña recién nacida. Nunca llegó a la cita. Carlos Ernesto tenía 22 años, estudiaba psicología, era representante estudiantil ante la Junta Directiva de esa Escuela. Algunos testigos aseguran que lo detuvieron en la Universidad mientras esperaba un bus.17  El 23 de agosto dos personas penetraron en la residencia de la víctima y se llevaron algunos documentos.

También el 22 de agosto, Hugo Leonel Gramajo fue secuestrado por cuatro hombres armados, vestidos de civil, que se desplazaban en dos vehículos, uno de ellos un Pickup rojo con vidrios polarizados. La víctima era estudiante de Ciencia Política y catedrático auxiliar de Ciencias de la Comunicación. A las cinco de la tarde salió del Instituto Nacional de Administración Pública, donde trabajaba, para impartir clases en la Universidad de San Carlos y cuando transitaba por la 5¦ avenida, entre la 13 y 14 calle de la zona 9, se produjo la detención. Una declarante afirmó que la vigilancia a la familia continuó durante dos años.

El miércoles 23 de agosto de 1989, Silvia María Azurdia Utrera, de 29 años, y su esposo, Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo, de 35, sufrieron desaparición forzada al salir de su domicilio, ubicado en la 5¦ calle A, 11-02 de la zona 11. Silvia era politóloga y psicóloga, Víctor Hugo era politólogo y licenciado en Relaciones Internacionales. Ambos fueron fundadores del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU).

El día de los hechos, desde las cinco de la mañana, hombres fuertemente armados, incluso con ametralladoras se apostaron cerca de la casa, en un Pickup color negro, con líneas grises, placas de circulación P-144624 y un carro marca Nissan color celeste aplomado o gris metálico, placas P-161097. 18  19  Poco antes de la siete de la mañana, Silvia Azurdia sacó el carro, lo detuvo a media calle para esperar que Víctor Hugo Rodríguez cerrara la puerta del garaje, y los dos vehículos se cruzaron junto al suyo, uno por adelante y el otro por atrás. Víctor Hugo corrió para auxiliarla, pero fue golpeado en la cabeza, se desmayó y le arrojaron a la parte trasera de uno de los carros. Silvia salió de su vehículo, gritando que los auxiliaran, pero la agarraron del cabello, la metieron en su carro y la sentaron entre los secuestradores.

Esa misma tarde dos hombres entraron en la oficina número 301, situada en el tercer nivel del Edificio América, 1¦ avenida, 11-39, zona 1, donde Silvia y Víctor Hugo tenían su oficina, y sustrajeron documentos. Estas personas llevaban las llaves y una nota de las víctimas en que se autorizaba al guardián a abrir la oficina.20  En su domicilio también entraron personas desconocidas y sustrajeron algunas cosas.

El 23 de agosto, a las tres de la tarde, el estudiante de Sociología, Aarón Ubaldo Ochoa fue visto por última vez cuando salió de su casa con rumbo a la Universidad. Aarón tenía 27 años, era miembro de la Coordinadora de AEU y vocal ante el Consejo Directivo de la Escuela de Ciencia Política.

El último en ser desaparecido ese día fue Mario Arturo De León, luego de dar una conferencia de Prensa en la Universidad, a las siete de la noche, sobre la desaparición de sus compañeros. Mario salió en su Pickup blanco, rumbo a su casa y nunca más se supo de él. Tenía 27 años, había egresado de la Facultad de Agronomía y era catedrático auxiliar de la misma, miembro de la Coordinadora de AEU y director de la Comisión de Reforma Universitaria.

En septiembre otros tres estudiantes fueron desaparecidos: Carlos Leonel Chutá Camey, Carlos Humberto Cabrera Rivera y Eduardo Antonio López Palencia. A diferencia de los siete estudiantes desaparecidos en agosto, que pertenecían al mismo grupo, Unidad Estudiantil, y estaban relacionados con la Coordinadora de AEU, éstos fueron miembros de la Coordinadora en el período anterior, 1987-1988, y eran integrantes del grupo Avanzada, que también propugnaba por la reforma universitaria.

El 8 de septiembre de 1989, hacia las ocho de la mañana, frente a la parada de buses de Lomas de Pinares, zona 17, ciudad de Guatemala, Carlos Leonel Chutá Camey, de 31 años, se encontraba con su esposa y con su hija de diez meses. Cinco hombres jóvenes armados, que se conducían en una furgoneta Toyota con vidrios polarizados, lo subieron a la fuerza a uno de los vehículos y se lo llevaron con rumbo desconocido.

El 9 de septiembre, Carlos Humberto Cabrera Rivera, de 46 años, representante educativo rural ante la Asamblea Nacional del Magisterio y estudiante de humanidades, sufrió desaparición forzada a las ocho treinta de la mañana, cuando lavaba su vehículo frente a su casa, ubicada en la 19 avenida 9-79, de la colonia Venezuela, zona 21. Los victimarios eran ocho personas armadas, con equipo de comunicaciones, que ocupaban dos vehículos, uno Pickup rojo placas P 157245 21  y una camioneta de color gris.22 

El 10 de septiembre de 1989, Eduardo Antonio López Palencia, de 26 años, estudiante de Ciencias Químicas y Farmacia, miembro del grupo Avanzada, fue detenido en la 18 calle entre 4¦ y 5¦ avenida, zona 1, cuando transitaba por ese sector acompañado de su novia. Tampoco de él se supo nada más.

Por otro lado, al menos en cuatro casos hubo vigilancia de los miembros de la familia, con posterioridad a las desapariciones.23  Por lo menos, nueve de los doce dirigentes sobrevivientes de la Coordinadora de la AEU salieron del país.

Según documentación desclasificada por el Gobierno de Estados Unidos, existía una cárcel en la zona 6 de la ciudad capital.24  Además, un declarante, ex miembro de la sección de Inteligencia militar, observó que los estudiantes desaparecidos estuvieron en el interior de la cárcel clandestina ubicada en la zona seis, ciudad de Guatemala, denominada "La Isla", que estaba bajo la administración del Estado Mayor de la Defensa. Asimismo, al referirse a los estudiantes desaparecidos en 1989, relató: "En La Isla los mataron. Cabal cuando yo entré, entrando yo, cuando yo entré a la dirección, todavía habían dos (...) Esos no los enterraban, aparecían muertos así en la U, otros por ahí en la calle, en los barrancos (...) Y me contaron que a la gente que no apareció la fueron a tirar al mar".25 

En efecto, en la madrugada del 10 de septiembre de 1989, en la 17 avenida, entre la 35 y 36 calle de la zona 12, a la entrada de la colonia Villasol (parte oriental de la Universidad), varias personas bajaron de un vehículo color azul para abandonar los cadáveres de Silvia María Azurdia Utrera, Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo, Carlos Humberto Cabrera Rivera y Carlos Leonel Chutá Camey. Junto a los cuerpos, que mostraban señales de tortura,26  fue hallada una nota que asociaba diversas razones "estudiantiles" para explicar el móvil de los crímenes.27  De acuerdo con el reconocimiento de los cadáveres y los informes médico forenses, los cuatro cadáveres presentaban pinchazos de aguja hipodérmica28  y múltiples heridas penetrantes producidas por objeto punzocortante: Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo tenía seis heridas; Silvia María Azurdia Utrera, cinco heridas; Carlos Leonel Chutá Camey, cinco heridas y Carlos Humberto Cabrera Rivera, presentaba 31 heridas.29 

El cadáver de López Palencia apareció el 15 de septiembre en la carretera de tierra, cerca de Guastatoya, El Progreso. Tenía heridas de arma blanca y señales de tortura. Según los familiares, presentaba tres balazos.30 

El 18 de diciembre de 1989, cerca del puente del Incienso, zona tres, ciudad de Guatemala, fue encontrado el cadáver de Marco Tulio Montenegro,31  miembro de la Coordinadora de AEU, estudiante de Agronomía, quien presentaba contusiones y heridas de arma blanca. En ocasiones anteriores se había refugiado en Costa Rica y Panamá pero después de recibir la garantía personal del presidente de la República, Vinicio Cerezo, regresó.

La CEH llegó a la convicción de que once estudiantes universitarios fueron detenidos arbitrariamente entre los meses de agosto y diciembre de 1989. De ellos seis fueron torturados y ejecutados arbitrariamente, en violación de sus derechos a la vida y la integridad física. Hasta la fecha no han aparecido cinco de las víctimas detenidas, cuyo derecho a la libertad y a la integridad personales fue violado y de quienes, dado el tiempo transcurrido de estar desaparecidas, se presume que fueron ejecutadas arbitrariamente por sus captores, con lo cual ha sido conculcado, además, su derecho a la vida.

La CEH, tomando en cuenta los varios elementos unívocos y concordantes que se llegaron a conocer, presume fundadamente que los estudiantes fueron víctimas de un operativo de inteligencia militar, en el que participaron agentes del Estado o personas que actuaron bajo su protección, tolerancia o aquiescencia.

Entre dichos elementos destacan la calidad de las víctimas, académicos de pensamiento de izquierda o centro izquierda que buscaban la reforma universitaria, activistas en la reivindicación de derechos y el estigma de "subversiva" que se asignó a la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), provocó que se desplegara toda la capacidad de acción del Estado, poniendo en práctica el tradicional modus operandi de sus agentes clandestinos.

El caso ilustra, también, como con la represión contra los dirigentes estudiantiles se pretendía desarticular el movimiento que impulsaba la reforma universitaria promovida por estudiantes, trabajadores y docentes universitarios.

El caso también es ilustrativo de la actitud de altas autoridades de Gobierno que inculparon a determinados sectores sociales por la comisión de los hechos, sin investigaciones serias ni fundamento alguno; y de la absoluta carencia de rigor y seriedad de las investigaciones policiales y judiciales.

Publicación de agosto de 2012 por: CPR URBANA

http://cpr-urbana.blogspot.com/2012/08/martires-estudiantiles-de-agosto-del-89.html

domingo, 4 de junio de 2017

LOS NIÑOS QUE REGRESARON DE UN PASEO POR EL INFIERNO (Parte I)

Por: Manolo E. Vela Castañeda - manolo.vela@ibero.mx 

En 72 horas, unidades operativas –escuadrones de la muerte– de la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional, apoyados por policías, capturaron a 16 estudiantes de educación media quienes eran parte del Frente Estudiantil Revolucionario Robín García, FERG. Hacia mayo de 1982 quedaban 16; y a los 16 se los llevaron.

Todo empezó la tarde del sábado 29 de mayo, con la captura de Carlos Leonel Méndez Mayén (17 años, carpintero), Marvyn Pérez (14 años, estudiante del central) y Luis Pocón, foco rojo (16 años, estudiante de la normal). Frente a la municipalidad, en ese paradero de autobuses que se extiende a lo largo de la calle hasta llegar al Centro Comercial de la zona 4, se empezaron a escuchar las sirenas de varios carros de Policía para hacer que el autobús en el que iban los tres estudiantes se detuviera. Y bajaron a todos los pasajeros, pero a los estudiantes los separaron, para capturarlos. Los tres estudiantes fueron llevados a la sede del DIT, el Departamento de Investigaciones Técnicas de la Policía Nacional, donde ahora está la estación 13.2, en la 19 calle, 19-85, la Villa de Guadalupe, zona 10. Desde allí empezaron los golpes, en el suelo de la radiopatrulla los policías golpeaban a los estudiantes y les gritaban que les iban a hacer hablar.

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“Señores periodistas, acabamos de presenciar un cuadro verdaderamente dramático, donde los padres en un amoroso abrazo, lloraron juntamente con sus hijos; vimos lágrimas de arrepentimiento, de culpabilidad, conciencia, satisfacción y felicidad. El gobierno se siente satisfecho de poder entregar a sus hijos a sus padres, después de firmar un acta donde se comprometen a velar por la conducta en el futuro de sus hijos, porque en la situación en que se encontraron también tienen demasiada culpa”1. Esas fueron las palabras de Rafael Escobar Argüello, subsecretario de Información de la Presidencia el 9 de junio de 1982, pronunciadas en el salón de actos del Club Social de la Policía Nacional, ubicado en la zona 6 de la Ciudad de Guatemala. Hasta la fecha, el Club Social continúa en aquellas instalaciones, de la 21 avenida, 11-93.

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Al caer la tarde del sábado, una señora que estaba buscando a su esposo, a quien supuestamente ese día iban a liberar, les compartió un sándwich a los tres estudiantes. Esa iba a ser su única comida durante varios días. La mujer, que vestía un largo delantal, se alejó con el semblante triste, devastada. Su esposo –eso le informaron– no estaba allí, ni iba a ser liberado. Aquel fue el tiempo cuando muchos buscaron con desesperación a sus familiares en los cuerpos de policía, las morgues, los hospitales.

El suplicio para los estudiantes iba a empezar hasta la tarde de domingo, porque para los expertos en interrogatorio no había tarde de domingo que contara. Todo empezó con el empleo de una larga faja de hule que provocaba un intenso dolor por la hiperextensión en las articulaciones, al mismo tiempo que asfixiaba al torturado, porque la faja se ceñía a la cara y llegaba hasta los pies; y submarinos, en las tasas de los inodoros ubicados en el segundo piso del edificio interior de la sede del DIT.

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“Escobar Argüello ofreció becas para los que quisiéramos continuar estudiando. Nos regañó por haber engañado a nuestros padres y a nuestras familias, del peligro al que los habíamos expuesto y el dolor que les habíamos hecho sufrir. Mencionó que solo estudiando y superándonos podríamos cambiar el país, que la lucha armada era estéril porque los guerrilleros estaban comandados por el comunismo internacional al servicio de los soviéticos, los cubanos y últimamente, también, de los nicaragüenses”2.

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El lunes 31 el movimiento en el DIT se hizo más intenso. Judiciales calzados con botas vaqueras tomaron sus puestos en pequeñas oficinas. Después de todo, los perpetradores eran burócratas de una moderna maquinaria administrativa. Marvyn recuerda que uno de los agentes gritaba “ya casi los tenemos a todos”.

A las seis de la mañana fueron llevados Milton Teni (17 años, estudiante de Comercio) y Alfonso Álvarez (18 años, estudiante del Técnico Vocacional).

A media mañana empezó otra ronda de martirio. El interrogatorio estaba dirigido por un militar que vestía uniforme caqui, camisa de manga corta y bolsas de parche frontales, pantalón del mismo color, el clásico uniforme de diario de los oficiales del Ejército. Los judiciales se le cuadraban: “a sus órdenes mi coronel”. Sobre una mesa estaba un grueso álbum de fotografías. Atrás del detenido se colocaban dos soldados. La tarea para el interrogado consistía en identificar a quienes aparecían en las fotografías, dar información sobre ellos. Cada vez que ellos creían que debía reconocer a una persona le golpeaban. Quienes se encargaban de los golpes eran los soldados; el coronel solo daba órdenes, verbales, o una mirada. Por la tarde la tortura continuó, con una sesión de capucha y más golpes.

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El secretario de Relaciones Públicas de la Presidencia, Francisco Bianchi, también participó en la conferencia de prensa: “…les habló a los jovencitos del amor de Dios, indicándoles que les amaba, y si ponían toda su confianza en Él sus vidas cambiarían. Les habló de Dios con mucha ternura y cuatro de los jovencitos aceptaron seguir al Señor Jesús” . Por último, recuerda Marvyn, él pidió que nos pusiéramos de pie, que nos tomáramos de las manos y que oráramos lo que él nos decía. Nos invitó a que nos uniéramos a la Iglesia El Verbo, que allí nos podían ayudar a encontrar a Dios.

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Hacia las 20:00 horas de ese lunes fueron llevados Edwin Catalán (18 años), y Edwin Guzmán (17 años), ambos estudiaban en Comercio.

A las 23:00 horas de ese lunes 31, en la 18 avenida y 27 calle de la zona 5, alrededor de la casa de Marvyn, hombre armados capturaron a sus hermanas Lesbia (16 años) y Alba (18 años), estudiantes de magisterio en el Instituto Belén. A Sandra (17 años, estudiante de magisterio en el Instituto Pedro Arriaza Mata) la sacaron de la casa de Marvyn, a donde ella había llegado a preguntar por él.

A Elián López (18 años, estudiante de Comercio), también lo llevaron esa misma noche.

Para ese lunes 31 de mayo, el número de estudiantes había llegado a 11. Aún faltaban dos para completar el grupo de 13: Sonia (16 años, estudiante del Instituto Gómez Carrillo), y Edwin Aldana, Chachalaco (18 años, estudiante de la Normal).

***

Ese día 9 de junio, cuando fue la conferencia de prensa, Luis Mérida López, Ministro de Educación, mencionó el caso de los estudiantes de secundaria, menores de edad, que fueron capturados por las autoridades. El ministro “pidió el apoyo de los padres de familia para que vigilen con más cuidado a sus hijos”3. Continuará…

1. Prensa Libre, “Trece estudiantes guerrilleros entregados a sus padres”, 10 de junio de 1982, pp. 6.        2. Prensa Libre, “Trece estudiantes…”
3. Prensa Libre, “Ministro tratará de impedir infiltración en institutos”, 10 de junio de 1982, pp. 6.
https://elperiodico.com.gt/domingo/2017/06/04/los-ninos-que-regresaron-de-un-paseo-por-el-infierno-parte-i/

martes, 25 de octubre de 2016

Guatemala: El exjefe del Estado Mayor de la Defensa y hermano del expresidente Romeo Lucas García, será procesado por violación sexual, desaparición forzada y deberes contra la humanidad.


Benedicto Lucas será procesado en caso Molina Theissen

Por Redacción PL.
El Juzgado de Mayor Riesgo C decidió ligar a proceso a Benedicto Lucas en el caso ya abierto en contra de otros militares que habrían participado en la desaparición del menor Marco Antonio Molina Theissen, en 1981.
Benedicto Lucas -al centro- durante la audiencia este martes en el Juzgado de Mayor Riesgo C. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)


Lucas está procesado por crímenes cometidos en la base militar de Cobán, Alta Verapaz, durante el conflicto armado interno y se suman un segundo proceso este martes.
La fiscalía sostiene que Lucas García participó en la desaparición del niño Marco Antonio Molina Theissen, hecho que ocurrió el 27 de septiembre de 1981.
El militar retirado es el quinto implicado en este caso, en el que ya están procesados Francisco Gordillo, Edilberto Letona, Hugo Zaldaña y Manuel Callejas y Callejas, quienes enfrentan cargos por los delitos contra los deberes de la humanidad. A los dos últimos también se les imputa el delito de desaparición forzada.

La desaparición de Molina Theissen

Según la información presentada por el ente investigador, el 27 de septiembre de 1981 en Santa Lucía Utatlán, Sololá, fue detenida Emma Guadalupe Molina Theissen, en un retén militar de control de carreteras; ella llevaba escondida propaganda de estudio y discusión política y fue trasladada a la Zona Militar "GMLB" de Quetzaltenango, donde fue torturada y violada y de donde logró escapar 9 días después.
El 6 de octubre de ese mismo año, tres elementos del ejército vestidos de particular, llegan a la casa de la familia Molina Theissen en la 6a. avenida 2-35 zona 19, La Florida, y se llevaron a Marco Antonio Molina Theissen, hermano de Emma Guadalupe.
El 26 de abril de 2004 el Estado de Guatemala reconoció su responsabilidad en la desaparición del menor ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, instancia que condenó al Estado y ordenó buscar a la víctima, investigar y eventualmente sancionar a los responsables materiales e intelectuales del hecho.
Durante 10 años el MP trabajó en la investigación, utilizando como medios el peritaje militar, de derecho internacional humanitario, archivístico, declaraciones testimoniales,entre otros, e individualizó responsabilidades contra cuatro integrantes del ejército en esa época.
http://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/benedicto-lucas-sera-procesado-en-caso-molinta-theissen

martes, 23 de agosto de 2016

GUATEMALA: PROHIBIDO OLVIDAR EL SECUESTRO Y DESAPARICIÓN DE 17 LIDERES SINDICALES DE EMAUS, ESCUINTLA, 1980.

Fotos: Arturo Albizures 

24 de agosto de 1980 Desaparición forzada en la finca “Emaús Medio Monte”

17 dirigentes sindicales fueron detenidos - desapercidos, se cumplen 36 años de su secuestro y desaparición.



17 personas entre líderes sindicales e integrantes de la Escuela de Orientación Sindical de la Universidad de San Carlos, organizaron un seminario-taller fuera de la capital, en la finca Emaús Medio Monte, Escuintla.

Sin embargo, en una operación que respondía a las mismas características y objetivos del caso descrito, el 24 de agosto de 1980, efectivos del Ejército y fuerzas de la Policía Nacional bajo la dirección del subjefe de la división de detectivesdetuvieron e hicieron desaparecer a 16 personas, entre ellos sindicalistas y miembros de la Escuela de Orientación Sindical de la USAC.
El 2 de septiembre de 1980 el administrador de la finca, José Luis Peña, fue capturado, torturado y ejecutado. La víctima había sido testigo directo de la desaparición forzada y había sido amenazado de muerte si proporcionaba alguna información.El representante legal de la casa Emaús, que fue acusado por el Ejército “de darle cabida a los comunistas”, afirmó que jeeps militares y un camión fueron parte del operativo.



Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos los secuestrados fueron conducidos a los garajes de la división de investigaciones de la Policía Nacional, en la zona 6 de la ciudad, donde fueron torturados bajo la dirección del nuevo jefe de Investigaciones.


PROHIBIDO OLVIDAR Entre las personas detenidas en la finca "Emaús Medio Monte", se contaban las siguientes: Gustavo Adolfo Bejarano, Juan Guerra, Guillermo Turcios, Augusto Yach Ciriaco, Edgar de la Cruz, Iliana de la Cruz, y el administrador de la finca. Arrestadas por fuerzas de seguridad, bajo órdenes de Alfonso Ortíz, segundo en Jefe de Investigaciones de la Policía Nacional, dichas personas fueron conducidas a los garajes de la división de investigaciones de la Policía Nacional en la Zona 6 de la ciudad, en donde fueron torturadas bajo la dirección del nuevo Jefe de Investigaciones, Pedro Arredondo.



Fotos de la Finca EMAUS, Escuintla

José Luis Pena
(Administrador de la Finca Emaús)
Gustavo Adolfo Bejarano
(Obrero de la Fábrica Cidasa)
Rafael Enrique Girón Mérida
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Jordan Gilberto Salazar Uriza
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Augusto Yach Ciriaco
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Gerónimo Alberto Moreno Palencia
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Alfonso Obdulio Molina Mérida
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Ilian de la Cruz
(De la Escuela de Orientación Sindical de la Universidad de San Carlos)
Edgar de la Cruz
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Julio César Pérez Gálvez
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Víctor Herrera
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Rosarion Leal
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Nery Robledo Espinoza
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Adalberto Juarez
(De la Planta de procesamiento de alimentos Kern's
José Ruíz
" " " "
Juan Guerra Castro
(De INCASA)
Guillermo Turcios García
"
 http://www.cidh.org/countryrep/Guatemala81sp/cap.8.htm

jueves, 4 de agosto de 2016

HOMENAJE A ROBIN GARCÍA: ¡ROBIN GARCÍA VIVE!


HOMENAJE A ROBIN GARCÍA:
¡ROBIN GARCÍA VIVE!
Juan José Hurtado Paz y Paz
La Historia que se conoce es la que se escribe; es la que queda registrada, que se acepta como referencia válida y de la que aprenden las generaciones posteriores. 
Por eso, necesitamos escribir la historia desde los oprimidos, para que nuestras voces trasciendan, nos hagamos escuchar desde nuestra posición y que tengamos permanencia en la Historia.
Ello da relevancia especial a este acto de entrega del grado Doctor Honoris Causa in memoriam a Robin Mayro García Dávila.  No es sólo un acto para reconocer a un joven estudiante luchador revolucionario, sino que representa un compromiso por contribuir a la memoria histórica, que sirva también para  cambiar. 
Por eso, nuestro reconocimiento a la Universidad de San Carlos al hacer este acto de justicia.
Hay personas que se convierten en símbolos de una época porque en ellas se sintetiza esa época y a la vez su figura se proyecta en otras y otros de ese momento, así como en generaciones posteriores.
Ese es el caso de Robin Mayro García Dávila, a quien hoy rendimos homenaje, expresión de una juventud rebelde, ávida de cambiar el mundo para que hubiera bienestar, igualdad, justicia y dignidad para todas y todos. 

Su liderazgo, su ejemplo y la barbarie cometida contra él motivaron a muchas personas a comprometerse en ese esfuerzo de transformación, que aún continúa.
Junto a mi hermana Margarita (ya fallecida), tuve la dicha de conocerlo personalmente durante un período muy corto de su vida, de 1975 a 1977, lo que me permite hablar de él en primera persona.  Fue muy corto tiempo pues, de hecho, su vida fue muy corta, ya que muy pronto nos fue arrebatado por las fuerzas represivas del Estado, como fue el caso de millares de personas más.  El despojo de esas vidas sigue siendo muy sensible para el país.
En otra intervención se hablará más de rasgos de su vida personal y familiar, por lo que yo daré cuenta de su participación en el movimiento estudiantil y en el movimiento revolucionario de la época; ambos movimientos, aunque de naturaleza diferente, estaban íntimamente vinculados.  Por eso es también necesario hablar del contexto que se vivía en el país.

El auge de la lucha popular y revolucionaria en los años 70
Guatemala, pese a su gran belleza y riqueza natural, es un país muy desigual e injusto.   Esto ha motivado a lo largo de los siglos una resistencia y lucha que aún continúa.
La represión se reinstauró en el país a partir del derrocamiento de Arbenz (en 1954) y los espacios para la lucha democrática y más aún, para la transformación revolucionaria, por medios pacíficos, se habían cerrado.  Cualquiera que hablara de pobreza y explotación, de falta de democracia y de la necesidad de cambio era considerado subversivo comunista por los poderosos y por lo tanto, a quien había que reprimir e incluso matar. 
Aún así, a pesar de la derrota temporal del movimiento guerrillero de los años de 1960, en los años 70 se produjo un nuevo auge de las luchas populares y revolucionaria, las que se nutrían mutuamente.
Existía entonces un campo socialista surgido luego de la II Guerra Mundial. 
A muchas y muchos jóvenes de esa época nos inspiraban particularmente la Revolución Cubana, la figura del Comandante Ernesto Che Guevara y diversos movimientos en el mundo contra el establishment, como los movimientos de liberación nacional de países colonizados, especialmente el del pueblo de Viet Nam; las luchas por los derechos civiles particularmente de los afro-americanos en Estados Unidos; el rechazo a las guerras y el armamentismo; las luchas por la igualdad entre hombres y mujeres y el reconocimiento de la diversidad sexual; y las acciones por la protección del medio ambiente.  En los propios Estados Unidos y Europa tomaba fuerza el Movimiento Hippie con el lema de “Paz y Amor”, en búsqueda de alternativas de vida comunitarias, más espirituales y en contacto con la naturaleza, contrarias al individualismo y el consumismo.
Es en ese contexto que transcurre la niñez y juventud de Robin Mayro García Dávila.

¿Quién fue Robin García?
Las personas somos producto y expresión de nuestra época.  Ese es el caso de Robin García, único como toda persona individual y a la vez uno más de una generación de jóvenes luchadores.
Robin es símbolo de una generación e inspirador de esa generación y generaciones posteriores.
Era moreno, delgado, pelo crespo, ojos brillantes, fosas nasales amplias y una sonrisa franca.  Al estrechar su mano ancha, transmitía energía positiva.
Desde niño se caracterizó por su carisma y liderazgo, lo que podía apreciarse en los equipos de futbol de los que fue organizador y parte.
Intelectualmente era de pensamiento agudo y crítico. 
A la vez, era muy sencillo, al punto de reconocerse como arcilla en manos de sus compañeros revolucionarios que lo moldeaban.  O como dijo también:
Yo fui masa de maíz en sus manos;
Ustedes me dieron forma,
Me mostraron el lugar
Por donde están dados
Los primeros pasos.

Era alegre, bromista y su sonrisa irradiaba optimismo y esperanza. 
Tenía una alta sensibilidad humana, la que ha quedado plasmada en sus poemas (los cuales fueran editados luego de su asesinato, con motivo del primer Seminario Nacional de Estudiantes de Agronomía, el 28 de abril de 1978[1] y fueron declamados por la poetisa feminista guatemalteca Guisela López). 
La solidaridad, o mejor dicho, la reciprocidad era una de sus características principales. 
Dijo:
El acto de dar sólo es una manera de restitución
que la vida impone a cada paso
por la ley de justicia y equidad.


La influencia de su familia marcó su orientación revolucionaria.  Contaba de las ideas antiimperialistas de su padre, quien fuera trabajador en la Compañía Frutera – la UFCO - en Tiquisate, Escuintla.  También contaba que de niños, con sus hermanos, en vez de jugar a “policías y ladrones”, jugaban a “soldados y guerrilleros”.   Ser el menor de sus hermanos quizás contribuyó también a su madurez precoz.
Asimismo, la formación católica le proporcionó valores y principios como los de amor al prójimo, justicia y la opción preferencial por los pobres que luego se transformaron para convertirse en convicción y compromiso revolucionario. 
Sin embargo, ya con una formación política marxista-leninista, cuestionó la manipulación de la religión en favor de los poderosos.  Así lo expresa en otro poema:
Jesús…
No puedes ser Jesús,
como te pintan en los libros. 
Debías ser guerrillero,
 … el Dios que predican
es un instrumento más
al servicio de los ricos y militares,
que maltratan y explotan
a los pobres.

La secundaria la hizo primero en el Instituto Miguel García Granados (los básicos) y estudió para perito contador en la Escuela Central de Ciencias Comerciales (más conocida como Comercio Central).  Se graduó en el año de 1976 y en el 77 ingresó a la Facultad de Agronomía.   Sin embargo, su vínculo mayor continuó siendo con el movimiento estudiantil de post-primaria.
En Comercio, fue parte de la Asociación de Estudiantes de Comercio y del equipo de redacción y edición del periódico “Pueblo y Estudiante”, por el que fueron citados por el entonces Ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez Ruiz.  En sus poemas defendió el derecho a expresarse diciendo que: las palabras y las letras son para decir la verdad.
También fue cercano a la formación del Grupo de Teatro “El Absurdo”.
Estuvo participando en los inicios de la creación de la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media – CEEM - , pero luego tomó distancia de ésta por no coincidir con la orientación política que llegó a dominar en ella.
En la época, no era posible pensar en transformación revolucionaria de la sociedad si no era haciendo uso de la lucha armada, que tomó forma en la estrategia de la Guerra Popular Revolucionaria. 
Es por eso que en el año de 1974, siendo aún estudiante del Instituto Miguel García Granados se incorporó al Ejército Guerrillero de los Pobres – EGP -.   Se atrevió a ser revolucionario, es decir (cito):
… empuñar un fusil,
Organizar a las masas,
Politizarlas y politizarse,
Leer y escribir,
Pensar y discutir,
Proponer y sentir.

La violencia revolucionaria no era un anhelo, sino una necesidad.  Refiriéndose a la vida dijo:

Nos gusta vivirte
En paz
Y para lograrlo
Tenemos que hacer
La guerra

Sus tareas en el EGP fueron principalmente políticas, próximas al movimiento estudiantil de post-primaria, pero por la naturaleza político-militar de la organización a la cual pertenecía, tuvo alguna formación y participación militar.
En más de una oportunidad su vida estuvo en riesgo por su participación estudiantil y como guerrillero.  Asumía este riesgo plenamente, de manera consciente, entendiéndolo como “un accidente” que podía ocurrir.
Como persona sensible, era también profundamente enamorado.  Su última novia fue una muchacha de ojos verdes muy bonitos, pero que le provocó dolores:
Así se refiere a ella:
Un par de ojos verdes,
Tan grandes como falsos
Que miraban
Con ternura

Le gustaba también la música popular.  De hecho hay dos canciones que asocio con él, que estaban de moda en la época y que en más de alguna oportunidad cuando lo fui a buscar temprano a su casa, estaban sonando en la radio.  Una era en inglés y que decía:  “Vuela, Robin[2], vuela…  alto, alto en el cielo” y la otra referente a una mujer "Melina..."
 El secuestro, tortura y asesinato de Robin García
El 28 de julio por la noche, luego de haber participado en actos en conmemoración de la Revolución Cubana y en homenaje a tres estudiantes (Iván Alvarado, Julio Áscoli y Félix Augusto Orozco Mendizábal) muertos un año antes en Ciudad Satélite, el 27 de julio de 1976, Robin García y Leonel Caballeros fueron desaparecidos de manera forzada por agentes represivos del Estado.
Dos días después, el 30 de julio, el cadáver de Leonel Caballeros apareció tirado a inmediaciones de la Universidad de San Carlos.
Esto provocó un gran repudio y fortaleció la movilización para intentar salvar a Robin. Luego de las intensas manifestaciones principalmente de estudiantes y otras personas de los sectores populares para repudiar la ejecución extrajudicial de Leonel y demandar la libertad de Robin, el 4 de agosto de 1977 apareció también cruelmente torturado su cadáver, en las cercanías de Palín, Escuintla.
El 5 de agosto, fue enterrado, en un sepelio al que asistieron más de 60,000 personas, en su mayoría jóvenes estudiantes.
Foto: Mauro Calanchina

A estas gestas históricas protagonizadas principalmente por la juventud para repudiar la represión de la época y demandar justicia se les llamó posteriormente “las Jornadas de Agosto de 1977”. Nombrarlas así era también una forma de rememorar “las Jornadas de Marzo y Abril del 62”, 15 años antes, en que también los estudiantes de Secundaria y la Universidad fueron protagonistas de amplias movilizaciones en demanda de democracia.
Las Jornadas de Agosto de 1977 fueron una expresión de que pese a los sectarismos y divisiones que existían en el pasado (aún dentro de las propias organizaciones de izquierda y que lamentablemente se siguen reproduciendo), se confluía para hacer frente común en la lucha por la vida. Ese espíritu de convergencia e inclusión entre quienes queremos la vida debe prevalecer.
 “Recordar todo esto es muy doloroso, pero a la vez muy lindo”, dijo un compañero que también perdió a su hermano en esa época. “No sólo fue la tristeza por perder a entrañables compañeros y seres muy queridos, sino también la alegría de la lucha y la solidaridad.” Eran tiempos de sueños y esperanzas. Y nuestros héroes muertos se convirtieron en símbolo de la rebeldía contra el sistema.
Las agrupaciones estudiantiles de línea revolucionaria afines actuaban juntas para estas movilizaciones, lo que hizo necesaria establecer instancias de coordinación entre sí y con otras organizaciones sociales, por lo que se le fue dando forma a lo que luego sería el Frente Estudiantil Revolucionario Robin García – FERG -.
En el marco de la manifestación del 1º de Mayo de 1978, se hizo pública esta coordinación estudiantil, ocasión en que también se dio a conocer el recién constituido Comité de Unidad Campesina – CUC – y la Coordinadora de Pobladores – CDP -.  Posteriormente, en la manifestación del 13 de agosto del mismo año, se hizo público el FERG-Secundaria.
El FERG llegó a ser una fuerza estudiantil revolucionaria influyente en la Universidad de San Carlos y en diversos establecimientos de Educación Media.
Al estar reunidos hoy  en el Acto de otorgamiento del grado de Doctor Honoris Causa in memoriam a Robin Mayro García Dávila, que reúne a Autoridades Académicas, familiares, amigos y compañeros de lucha de Robin, estudiantes y muchas personas más, de distintas generaciones comprometidos en continuar en los esfuerzos de transformación, con satisfacción y esperanza, podemos decir: ¡ROBIN GARCÍA VIVE!
Termino con otro fragmento de uno de sus poemas:
El sol brillará,
de una manera
como nunca lo
ha hecho
en este dulce
país,
que ha estado
bañándose
en sangre,
desde su nacimiento.

Juan José Hurtado Paz y Paz
Guatemala, 4 de agosto de 2016


[1] ODHAG; Era tras la vida por lo que íbamos… Reconocimiento a jóvenes del Movimiento Estudiantil Guatemalteco;  Guatemala, 2004:  172.
[2] Robin – palabra en inglés para nombrar al pájaro petirrojo