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jueves, 6 de agosto de 2020

REFUGIADOS FUIMOS, GUATEMALTECOS SOMOS



REFUGIADOS FUIMOS, GUATEMALTECOS SOMOS   25 minutos español 1999
Este documental está basado en lo que fue el proceso de retorno de los refugiados y sus reasentamiento en Guatemala, con imágenes de los campamentos en México, retornos de las tres vertientes en las que estaban divididas las Comisiones Permanentes y de los lugares de reasentamiento.

Realización y Producción:
Asociación COMUNICARTE
Cámara:
Arturo Albizures
Boris Hernandez
Roberto Mercatante
Victor Lima
Edición:
Arturo Albizures
Guión:
Boris Hernandez
Locución:
Rene Oliva


30 AÑOS ASOCIACIÓN COMUNICARTE 1990 -2020
MES DE JULIO Y AGOSTO COMPARTIREMOS EL ARCHIVO DE DOCUMENTALES
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

  DEVOLVIENDO LAS IMÁGENES A LOS ACTORES, LOS TESTIMONIOS DE LAS VICTIMAS Y SOBREVIVIENTES DEL CONFLICTO ARMADO.

Hablar hoy de Memoria Histórica o de Memoria Colectiva, es hablar del trabajo que COMUNICARTE viene desarrollando desde 1990.


REFUGIADOS FUIMOS, GUATEMALTECOS SOMOS

martes, 5 de septiembre de 2017

GUATEMALA: DOCUMENTANDO LA MEMORIA HISTÓRICA "COMUNICARTE" 27 AÑOS ACOMPAÑANDO A LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES EN SUS LUCHAS POR SUS DERECHOS


SEGUIMOS CON LA CÁMARA EN LA MANO


Hablar hoy de COMUNICARTE es hablar de la historia política, social y cultural reciente del país, porque, de alguna manera hemos documentado parte de esa historia que le ha tocado librar a ese complejo territorio llamado Guatemala.

Nos iniciamos cuando el conflicto armado había entrado en su etapa decisiva, a finales  de los años 80 del pasado siglo XX.

Nuestra formación política, comprometida con los cambios planteados desde la lucha revolucionaria, marcaron la visión que habríamos de plasmar en cada uno de nuestros documentales.
Las diversas problemáticas que dieron lugar al surgimiento del conflicto armado fueron los temas que empezamos a documentar: la lucha por la tierra, los movimientos estudiantiles, magisteriales, la lucha de los pueblos indígenas y la represión a la que eran sometidas tanto las comunidades como las organizaciones sociales por parte   del ejército, la policía nacional, la policía judicial o cuerpo de detectives y otros grupos represivos como el comando 6 y la G-2, entre otros.
https://www.youtube.com/watch?v=6sXGX8F5b7I
A la par de esto, fuimos documentando los esfuerzos de la sociedad civil para contrarrestar esta represión, con el fortalecimiento de un movimiento social con organizaciones que fueron dejando su huella en la búsqueda de construir un estado democrático, incluyente y con predominancia de la sociedad civil.

Hablar hoy de Memoria Histórica o, de Memoria Colectiva, es hablar del trabajo que COMUNICARTE viene desarrollando desde 1990. Un trabajo que hoy en día permite conocer de diversas problemáticas que se vivieron durante el conflicto armado pero también, de las luchas que desde la sociedad civil han librado las distintas organizaciones sociales para hacer valer sus derechos, frente a un Estado excluyente y fundado para proteger los intereses de la oligarquía.
https://www.youtube.com/watch?v=NmZCOYK9Fvg&t=1s
Las Aldeas arrasadas, las masacres de comunidades enteras, los secuestros y desapariciones forzadas, lo asesinatos selectivos y las grandes manifestaciones realizadas por el pueblo indígena y campesino, por grupos estudiantiles tanto de educación media como universitarios, las luchas de los obreros desde los sindicatos, así como el surgimiento de diversas organizaciones como el GAM, CUC, CONFREGUA, Jornadas por la Vida y la Paz, CONIC,  UNSITRAGUA, UASP, FAMDEGUA, CERJ, Las CPR de la Sierra y del Ixcan, CONAVIGUA, MAJAWIL Q’IJ, CONDEG, La Asamblea de la Sociedad Civil  y otras son  parte de esa valiosa historia reciente del país que ha quedado plasmada en nuestro valioso archivo. 

Hemos acompañado a organizaciones como la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, La Fundación Mirna Mack, La Fundación Rigoberta Menchú, al Equipo Internacional de Antropología Forense, que permitió el surgimiento del Equipo de Antropología Forense de Guatemala hoy convertido en Fundación con quienes documentamos las primeras exhumaciones de cementerios clandestinos, que quedaron como testimonio de la brutal represión llevada a cabo por el ejército guatemalteco.
https://www.youtube.com/watch?v=Xse1EPQF7ew
También acompañamos y documentamos la lucha de comunidades y pueblos indígenas como Rabinal, San Martín Jilotepeque, Nebaj, Chajul, Ixcán principalmente Santa María Tzejá, Cuarto Pueblo, Pueblo Nuevo y Mayalan, en su lucha por la tierra y las exhumaciones de Cementerios Clandestinos. 
https://www.youtube.com/watch?v=2YmGo-ftzok&t=15s
Acompañamos  en los Campamentos en México a los Hermanos Refugiados y organizados en las Comisiones Permanentes y ARDIGUA y documentamos tanto su lucha por  lograr que se firmaran los Acuerdos del 8 de octubre de 1992 así como el retorno a sus tierras en sus diferentes vertientes a partir del 20 de enero de 1993 cuando por fin llega el primer bloque de retorno a su nueva tierra, que hoy se conoce como Victoria 20 de enero en el área del Ixcán.
https://www.youtube.com/watch?v=2UivfSi3nhE Y es en ese contexto que surge COMUNICARTE que, a la vez de formar parte como personas del movimiento revolucionario, asume la responsabilidad como organización de crear materiales audiovisuales que tuvieran como objetivo reconstruir momentos concretos dados durante la guerra y que estuvieran en la línea de trabajo que las organizaciones sociales venían desarrollando, tanto para apoyar esos esfuerzos como también para denunciar a nivel nacional e internacional las graves violaciones que en materia de derechos humanos el Estado guatemalteco por medio de sus fuerzas represivas había llevado a cabo.

Estos documentales empiezan a convertirse en una vía para conocer de hechos que habían sucedido, que habían sido reales, pero que ningún medio había dado a conocer, por la censura que de parte del Estado se había establecido para todos los medios de comunicación, de no informar nada sobre la política contrainsurgente que por medio del ejército guatemalteco se impulsaba en el interior del país.
https://www.youtube.com/watch?v=rNJisK32lWc Las proyecciones de estos documentales (para darlos a conocer) se van a hacer en sedes sindicales, institutos públicos, la Universidad de San Carlos y en lugares públicos como parques, atrios de templos católicos, campos de futbol y otros espacios abiertos a donde se pudiera congregar un buen número de personas.

Este primer momento fue de creación de documentales puramente de denuncia, de apoyo al desarrollo del movimiento social, de dar a conocer qué había sucedido durante el conflicto armado, y de posicionar el trabajo que en esa línea venían impulsando las organizaciones populares, tanto a nivel nacional como internacional.

Un segundo momento lo va a constituir los logros alcanzados como producto de la organización de la sociedad civil y con el apoyo de la cooperación internacional, lo cual hará que los documentales asuman otra visión: Por ej. El retorno a Guatemala de miles de personas que habían tenido que refugiarse en México para salvar su vida, la salida a luz pública de las Comunidades de Población en Resistencia, CPR de la Sierra, del Ixcán y del Petén y su reconocimiento por parte del Estado como población civil no combatiente, las exhumaciones de cementerios clandestinos como muestras fehacientes de lo acontecido durante la guerra y que vinieron a corroborar la implementación de la  política de tierra arrasada, entre otros temas.
https://www.youtube.com/watch?v=9tXwApteRAU Y luego, un tercer momento que es en donde ya se empieza a poner de manifiesto la lucha por distintos derechos que la población le exige no solo al estado guatemalteco sino también a la clase que tiene en sus manos el poder económico, así como también a los Estados Unidos de Norteamérica por tener metidas sus manos en el país en cuanto a políticas de estado se refiere.
 El principal frente y el más importante de todos lo constituirá el derecho a la tierra alrededor del cual se aglutinan una serie de organizaciones que ven propicias las condiciones para, por fin poder tener respuesta a sus demandas de tierra después de más de 500 años de lucha. Y nuestros documentales irán en esa línea, de apoyar las luchas que las diferentes organizaciones indígenas y campesinas vienen desarrollando y que también dará como resultado el posicionamiento del tema de pueblos indígenas como una materia pendiente ante la inminente firma del Acuerdo Sobre identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas y del Acuerdo sobre Situación Agraria dentro del marco de los Acuerdos de Paz.
https://www.youtube.com/watch?v=NmZCOYK9Fvg&t=6s La coyuntura cambia radicalmente a partir de la Firma de la Paz en diciembre de 1996,  pero no para bien, porque el Estado guatemalteco y la oligarquía ya se venían preparando para insertar al país en la nueva dinámica económica que estaba rigiendo a nivel mundial, el neoliberalismo, que desde principios de los años 90 ya se venía insinuando y, la finalización de la guerra elimina el último obstáculo para entregar el territorio guatemalteco a las empresas transnacionales, al gran capital internacional, y esto crea otro momento, otra coyuntura, otro frente que permitirá darle otro enfoque a los audiovisuales que se producen ya en pleno siglo XXI: La defensa del territorio y el buen vivir (o bien vivir), que se va a convertir en el tema prioritario de los documentales, no solo en Guatemala sino a nivel latinoamericano y que vendrá a desembocar en frentes de resistencia en casi todo el país y en nuevas formas de represión por parte del Estado, protector de los interés del gran capital.

https://www.youtube.com/watch?v=U7fl4nwEroc Pero también se le da impulso a una nueva demanda de la sociedad, la búsqueda de justicia después de conocerse las atrocidades cometidas durante la guerra interna y quiénes fueron los responsables de esos hechos, tema que también será motivo de una completa documentación audiovisual y que despierta el interés tanto por productores nacionales como extranjeros.
Una nueva veta de creación audiovisual se manifiesta a partir de esta búsqueda de justicia y de la puesta en evidencia, con juicios públicos, de los autores intelectuales. El caso más conocido a nivel mundial es el del militar genocida ríos Montt, llevado y condenado en juicio a 80 años de cárcel.
https://www.youtube.com/watch?v=uAhu-xjliYI&t=4s Pero, ¿cómo hacíamos para financiar la realización de estos documentales?, de donde salía el dinero para la compra de materiales y de la movilización? ¿Cómo nos financiábamos nuestros propios gastos?

Aquí entraron a jugar un papel muy importante las organizaciones sociales, quienes nos empezaron a ver como el equipo de comunicación que tanto necesitaban para divulgar no solo sus actividades de presión hacia el Estado sino el apoyo que se estaba brindado a muchas comunidades que necesitaban dar a conocer lo que les había pasado. Fueron las organizaciones sociales quienes financiaron la producción de los documentales, aportando lo necesario para cubrir las diferentes necesidades que ello conllevaba.
Nunca recibimos financiamiento de la Cooperación Internacional ya que preferimos que fueran las mismas organizaciones las que hicieran los planteamientos a las Agencias, para evitarnos tener que recibir lineamientos de qué poner y qué no poner en los documentales.

Con el paso de los años y del valioso apoyo recibido por muchas organizaciones del movimiento social y popular guatemalteco, fuimos logrando hacernos de nuestro propio equipo, sencillo pero de mucho valor para nosotros, porque nunca contamos con el equipo más sofisticado para trabajar pero sí con todas las ganas de querer aportar nuestro granito de arena en la recuperación de la memoria histórica, aún a costa de nuestras propia seguridad y del bienestar de nuestras familias, quienes nos han apoyado siempre a pesar de que, nos ha tocado pasar épocas muy difíciles.
Foto: Estuardo Alvarez, uno de los fundadores de COMUNICARTE

Es necesario que hagamos mención de las organizaciones que en su momento nos brindaron el apoyo que tanto necesitábamos para que el Proyecto COMUNICARTE se pudiera consolidar: UITA, CAMI, CIEP, CIEPRODH, SERCATE, GAM, FAMDEGUA, CONAVIGUA, CONDEG, MAJAWIL Q’IJ, Programa 1o. de Mayo, CTC, CUC, CONIC.

Quizás algunas se nos olviden en estos momentos, porque ha sido mucho el apoyo recibido para desarrollar nuestro trabajo hasta el día de hoy pero, también es importante mencionar que nunca hemos obtenido un salario por hacer de esto nuestra forma de vida, siempre nos hemos sostenido de esa valiosísima colaboración recibida de estas organizaciones.


Cuando por fin habíamos logrado hacernos de un buen equipo tanto de filmación como de edición, a principios del año 2000, como apoyo dado por un buen amigo boliviano (Alfonso Gumucio) que nos recomendó con una Agencia holandesa, nuestra oficina fue allanada cuando nos encontrabamos en la producción de un documental para apoyar a los familiares de las víctimas del genocidio en Guatemala, que habían decidido llevar el caso a la Audiencia española. Dicho documental ya se encontraba en su fase de divulgación cuando sufrimos este golpe certero que acabó con todo el equipo que por 15 años nos había costado conseguir, además de la amenaza dejada en nuestra oficina con un nudo de la horca, representada con un cable de energía.  
https://www.ifex.org/guatemala/2008/11/10/human_rights_activist_s_house_attacked/es/
Un año despues se da un atentado en contra de uno de nuestros fundadores.
Añadir leyenda

 Han pasado casi diez años desde ese allanamiento, que después supimos exactamente de dónde había venido y cómo montaron el operativo de control por varios meses, y no hemos logrado recuperarnos, no nos ha sido posible volver a hacer nuestro equipo porque las circunstancias en las que nos movíamos empezaron a cambiar a partir de la firma de la paz. Muchos grupos, no solo nacionales sino también de extranjeros empezaron a surgir haciendo lo mismo que nosotros, la desventaja a la que nos hemos enfrentado es que muchas de estas personas, que por cierto la mayoría son amigos o amigas, han estudiado cinematografía en diversas academias internacionales, cosa que nosotros jamás pudimos hacer, y han podido ofrecer mejor trabajo que el nuestro, técnicamente hablando, y a veces hasta de manera gratuita. Por supuesto que todo eso lo hemos visto con buenos ojos porque, aquella lucha que hace ya 27 años emprendimos ha dado buenos frutos. En aquellos años casi nadie lo hacía por los riesgos que representaba, y porque no era tan fácil conseguir el equipo, que por cierto no era para nada digital, como hoy. Aquella presión que intentamos ejercer sobre las organizaciones para que montaran sus propios equipos de comunicación no se entendió en su momento, fue hasta después de la firma de paz, cuando ya las condiciones de seguridad eran otras que se empezó a ver la importancia que tenía la comunicación en el desarrollo de todo proceso organizacional.
Boris Hernandez y Arturo Albizures

Fue hasta después de la firma de la paz que por muchos lado se empieza a hablar de recuperación de la memoria histórica como un paso importante para la recomposición del tejido social, el cual había sido seriamente dañado por las políticas contrainsurgentes del Estado. Nosotros lo empezamos a hacer desde principios de los años 90 cuando empezamos a recoger los testimonios de sobrevivientes de la represión en distintos puntos del país y que después los veríamos replicados en los Informes de la iglesia católica Recuperación de la Memoria Histórica –REMHI- cuyo máximo impulsor fue Monseñor Gerardi, brutalmente asesinado dos días después de presentado el informe y el de la Comisión de Naciones Unidas para el Esclarecimiento Histórico –CEH-.

https://www.youtube.com/watch?v=9sVjZeAUy-k Después de 27 años de estar documentando nuestra realidad muchos documentales han surgido de ello, un archivo histórico de gran valía se ha ido formando, muchas personas que lucharon por hacer de éste un mejor país y que hoy ya no están forman parte de ese archivo, así como también muchos que han obstaculizado la vía para que este país no se democratice y que las grandes mayorías sigan siendo oprimidas y vistos solo como los brazos que sostienen el Sistema.
Arturo Albizures y Estuardo Alvarez
Nuestro ejemplo hoy es seguido por muchos jóvenes que ven lo importante que es documentar la realidad,  realidad que hoy ha variado hacia otras temáticas no vinculadas a una situación de Guerra pero, que siguen involucrando a las grandes mayorías que no ven por dónde les pueda llegar el desarrollo o, por lo menos, las oportunidades de poder vivir en un mejor país.


Hoy, nos encontramos ante una nueva coyuntura, que también se presta para mucha creación audiovisual. Las condiciones son distintas a las de hace 27 años, cuando no existía tanto interés por hacer cine, por hacer vídeo, porque las condiciones políticas no dejaban espacios, por los riesgos personales que se corrían y porque no se podía tener fácil acceso a una cámara de vídeo ni mucho menos a una isla de edición. Hoy, cientos de jóvenes de casi todo el país han logrado tener formación en el campo audiovisual, existen muchos espacios que se dedican a esa formación y, el acceso a los equipos ya no representa tanto problema. 

La producción audiovisual hoy la contamos por cientos, solo basta echar una mirada a las redes sociales para darnos cuenta y, el tema político-social siempre va a tener su atractivo como punto de enfoque en una producción. El fondo y la orientación política que se le dé al mismo ya dependerá de qué tipo de formación ideológica se haya tenido.

La organización social y sus diferentes luchas han sido temas recurrentes para la creación no sólo de documentales sino también de películas de ficción. El cineasta, el documentalista debe tener la capacidad de ir adaptando sus guiones a los escenarios adecuados y así, poder transmitir un mensaje que pueda tener interlocutores válidos, no solo que entiendan el mensaje enviado sino que fortalezca la visión que del entorno social se tenga en el momento pero, sobre todo, tener la capacidad de hacer un buen análisis de esa realidad y poderlo mostrar en la pantalla.

Hoy en día, nuestros documentales son un referente para poder conocer parte de la historia reciente del país pero, principalmente de casos que han sido juzgados  en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otros que han llegado a conocerse, por la brutalidad con que se cometieron y donde se puso de manifiesto la manera de actuar del Estado y sus grupos represivos. Casos como la Masacre de Panzós, La Quema de la embajada de España, La masacre de Río Nego, la de Plan de Sánchez, la de Las Dos Erres, los secuestrados desaparecidos del 21 de junio de 1980 en la Central Nacional de Trabajadores –CNT-, la muerte del estudiante Mario Alioto Lòpez Sánchez  en la Universidad de San Carlos de Guatemala y  el asesinato de Monseñor Gerardi.

Nuestra participación ha sido constante, contínua y no sólo en algunos momentos y eso nos ha permitido que, como documentalistas hoy poseámos en nuestro archivo  toda esa lucha, que ha sido la de todos y la de todas, incluímos acá el valioso aporte dado por los cantautores y grupos musicales que, desde su manifestación artística también han dado su aporte por construir un mejor país.

Por qué es importante hablar de memoria histórica y por qué COMUNICARTE es un referente hoy en día? Porque sino existiera ese valioso archivo que se ha ido construyendo en base a la lucha del pueblo comprometido con los cambios estructurales, gran parte de esa historia no se conociera en toda su magnitud. Muchos documentales que se han realizado sobre la historia reciente de Guatemala en otros países llevan imágenes del archivo de COMUNICARTE. Muchos reportajes hechos por los noticieros nacionales sobre el conflicto armado en Guatemala, se han hecho sobre la base de las imágenes de COMUNICARTE.  Por eso, podemos afirmar que nuestro trabajo ha ido de la mano en la construcción de la memoria histórica de este país.
https://youtu.be/Rbt1yIKCdMQ El participar como COMUNICARTE en una red de comunicación creemos que se puede manejar mejor una idea políticamente correcta, que es lo que conviene más en estas sociedades urgidas de reencontrarse con su propia identidad.

Creemos que aún nos falta mucho por dar, mientras las condiciones de vida no cambien para la mayoría de nuestro pueblo nosotros tampoco dejaremos de denunciar y de dar nuestro aporte, pero también necesitamos del apoyo de todas y todos, hoy más que nunca porque nuestra situación no es la mejor, nuestro poco equipo ya caducó y necesitamos renovarlo. Nuestro compromiso sigue inquebrantable.
https://www.youtube.com/user/asocomunicarte/videos
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PUBLICACIONES MUESTRAS













domingo, 28 de mayo de 2017

DEL INFIERNO TAN TEMIDO A LA GUATEMAGICA DESEADA.


HUGO GORDILLO
La lucha heroica que emprendió la abogada estadounidense Jennifer Harbury en los años 90 del siglo pasado, contra el cobarde Ejército de Guatemala cuando buscaba a su esposo, el guerrillero Efraín Bámaca Velásquez (comandante Everardo) provocó que los militares pusieran lápida a la tumba de la impunidad por sus crímenes cometidos en la Base Aérea del Sur, Retalhuleu, durante 36 años de guerra y represión a gran escala.

Harbury, que tocó hasta las puertas de Naciones Unidas, llegó a poner en peligro las relaciones de Guatemala con Estados Unidos, según un reporte del Departamento de Defensa de fecha 24 de noviembre de 1994, denominado El creciente impacto del caso Bámaca en la institución militar guatemalteca:

“(censurado) tuvo una reunión de oficiales (censurado) Los temas principales de la conversación fueron algunos de los mismos discutidos en la reunión del presidente (censurado) El caso de Efraín Bámaca y las acciones que se deben tomar durante las visitas futuras de la Comisión de Naciones Unidas a las bases militares guatemaltecas.”

Un año antes, el Estado Mayor de la Defensa Nacional había ordenado a todos los comandos, destruir archivos que pudieran ser utilizados para rastrear o dar con responsables de crímenes militares o que pudiera comprometer la seguridad o el estatus de cualquier miembro del Ejército. Dicha orden fue reiterada un año después y, de la Base Aérea del Sur, se obtuvo la siguiente respuesta:
“…esta acción ya había sido cuidadosamente supervisada y llevada a cabo. Además de extraer todos los archivos incriminatorios, las instalaciones que se usaron como áreas de “interrogación” al principio y mediados de los años ochenta, han sido totalmente demolidas, y las fosas que existían para enterrar a los guerrilleros han sido rellenadas y cubiertas con cemento. Se dice que estas instalaciones son los edificios destruidos ubicados directamente detrás de la pequeña estructura ubicada directamente detrás de la torre de control de tráfico aéreo en la Base Aérea del Sur.”

Las víctimas.

La Base tuvo que ver con la totalidad o la mayoría de secuestros, torturas y asesinatos de cientos de personas, entre guerrilleros, políticos de izquierda y ciudadanos comunes, como en los siguientes casos:

En marzo de 1966, tropas del Ejército capturaron a Leonardo Castillo Flores en Retalhuleu, líder de la Confederación Campesina y dirigente del Partido Guatemalteco de Trabajo; Carlos Barrios, Mauricio García y Enrique Chacón. Después de ser interrogados con torturas, fueron ejecutados secretamente.

En junio de 1969, en la ciudad de Guatemala, el Ejército capturó a Alder Gilbertino Martínez Rivas, quien había sido combatiente de las FAR, lo torturaron en una celda en la Base militar Mariscal Zabala durante un mes y lo liberaron. En abril de 1971, lo capturaron en la cabecera de Retalhuleu y lo trasladaron a la Base militar de Retalhuleu, donde fue desaparecido. 

El 17 de enero de 1980, en el cantón Paoj, municipio de San Sebastián, la policía secuestró a Domingo Quich Cuscena, presunto colaborador de la ORPA, y a su esposa Adela Raymundo Paz Chochajil. Dos días después, sus cadáveres fueron encontrados en la cabecera de San Andrés Villa Seca con señales de tortura. 

El 1 de julio de 1980, en el municipio de Nuevo San Carlos, la policía capturó a Benjamín Hernández, presunto colaborador de la ORPA, fue entregado al Ejército. Tres días después, su cadáver fue encontrado con alambre de púas alrededor de su cuello. 

El 3 de julio de 1980, en la Aldea Sibaná, municipio de El Asintal, la policía judicial secuestró a Eladio López Valle en casa de un comisionado militar. Fue trasladado a la Zona Militar de Retalhuleu donde fue brutalmente golpeado y desaparecido.

En el año 1980, en la cabecera departamental de Retalhuleu, el Ejército secuestró a César Augusto Dávila, fundador del sindicato de la Algodonera Retalteca, ARSA. Fue desaparecido.
En noviembre de 1980, en la aldea Barrios, municipio del Nuevo San Carlos, el Ejército ejecutó a los hermanos Joaquín y Olivio Rodas Santos y secuestró a Pedro Basilio Rodas Santos, quien fue desaparecido. 

El 18 de marzo de 1981, en la ciudad de Mazatenango, Suchitepéquez, la G-2 secuestró a Julián García Ramírez. Fue torturado con quemaduras en los genitales y piquetes en los ojos. Asesinado en un lugar llamado Casa Blanca, en la carretera que va a Retalhuleu.

El 13 de septiembre de 1981, en el caserío El Chico, militares y comerciantes rivales de la víctima, ejecutaron a Cristóbal Toj Imal, vendedor de mariscos. 

En octubre de 1982, en el municipio de San Martín Zapotitlán, la policía capturó a José Lara Benavente, colaborador de la guerrilla. Ejecutado en el caserío Ceiba Blanca, aldea Ajaxá. El cuerpo presentaba golpes y un alambre de púas amarrado en su cuello. 

En 1982, en el municipio de San Felipe, la policía capturó a César Tiguilá. Posteriormente la víctima apareció con vida en el río Samalá, pero, murió a causa de las torturas y la deshidratación. 

En enero de 1983, la Primera Compañía del Comando de Operaciones Especiales (COE) o Quinto Cuerpo de la Policía Nacional, participó en el denominado Teatro de Operaciones del Sur Occidente (TOSO), que utilizó la Base como centro de operaciones, dirigidas por la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército. Operó a lo largo de la Costa del Pacífico, abarcando Retalhuleu, Suchitepéquez, el sur de Sololá y parte del Volcán de Pacaya con más de trescientos agentes.
Durante esos meses, el comandante del COE, teniente coronel Juan Francisco Cifuentes Cano y el subcomandante, se coordinaron directamente con dependencias de las fuerzas armadas y mantuvieron comunicación directa y constante con el director general de la Policía Nacional, coronel Hernán Orestes Ponce Nitsch. 

El 28 de enero de 1983, en el caserío San Martín, municipio de San Lucas Tolimán, Sololá, el Ejército secuestró a Gumercindo Binac Ramos, Gabriel Calel Rosales, Benigno Valentin Castro Guit, Gaspar Chávez, Alberto Choguaj Canel y Lucas Gómez Cuc. Los llevaron a la Zona Militar de Mazatenango. Después de trece días detenidos, los trasladaron a la Zona Militar de Retahuleu, donde los torturaron y los liberaron. 

El 16 de mayo de 1983, en la zona militar de Retalhuleu, el Ejército mató a Domingo Martínez Rodríguez, cuando pasaba cerca de la garita de la mencionada zona militar. Fue muerto en un “juego” de tiro al blanco. 

El 3 de enero de 1984, en el barrio Monterrey, fue secuestrado Jorge Hiram Muralles García. Unas semanas después, un testigo lo vio torturado en la oficina de la Dirección de Investigaciones Criminológicas (DIC) de la ciudad de Guatemala. Desde ese momento nadie volvió a saber más de la víctima. 

El 3 de enero de 1984, en la cabecera departamental, el Ejército capturó al sindicalista Darío Roldán Gómez. El mismo día, en el cantón Los Patos, soldados secuestraron a Pedro Mejía Díaz, quien era compañero de trabajo de Darío. Fueron desaparecidos. 

El 31 de diciembre de 1991, en la finca La Aurora, municipio de Nuevo San Carlos, el Ejército secuestró a Julio Pérez López, colaborador del PGT, junto a dos personas más no identificadas. Las víctimas fueron trasladadas a la zona militar de Suchitepéquez. Posteriormente se publicó un comunicado de prensa con las fotos de los tres capturados en el que se decía que tres guerrilleros se habían entregado voluntariamente en la zona militar. Fueron desaparecidos. 

Presuntos victimarios.

Por supuesto que hay cientos de víctimas más, pero es necesario hablar, también, de los posibles victimarios que participaron del secuestro, la tortura y el asesinato. Entre ellos figuran verdaderas “joyas” que, al amparo de la deleznable política de seguridad nacional, estuvieron destacados en la Base Aérea del Sur durante el período de guerra y represión:
Emilio Arturo Batres Luna, comandante de pelotón, (1961-1962). Preparado en tácticas y armas de infantería en 1960, por la Escuela de las Américas. José Domingo García Samayoa, comandante de paracaidistas, (1965-1966). Habría amenazado al político Jorge Carpio por negarse a apoyar una amnistía contra militares que orillaron a Jorge Serrano a dar el autogolpe de Estado de 1993.

Mario Salvador López Serrano, instructor del curso kaibil, (1972). Fue acusado por Edwin González Barrientos de integrar una banda de militares asesinos, roba carros y extorsionistas de finqueros, cuando era comandante de la zona militar de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, en la década de los 90. González Barrientos fue secuestrado, torturado y dado por muerto en Santa Lucía.
Luis Arturo Isaac Rodríguez, segundo comandante, (1982). José Luis Díaz Muñoz, comandante, (1983) Integró la cúpula de golpistas del general Óscar Humberto Mejía Víctores contra el general Efraín Ríos Montt en 1983. 

José Luis Quilo Ayuso, segundo comandante, (1984). Se negó a dar los informes de la zona militar de El Quiché, tras el crimen de Jorge Carpio. Experto en operaciones sicológicas, fundador de la Asociación de Veteranos Criminales Militares, Avemilgua, y financista del partido gobernante FCN. Acusado de ordenar masacres en el Triángulo Ixil y reclutador de menores para el Ejército, condecorado por el Banco Industrial en 2016.

Sergio Arnoldo Camargo Muralles, segundo comandante, (1985-1986). Eterno presidente del Comité Olímpico Guatemalteco, corrupto. Como segundo jefe de Estado Mayor Presidencial, encubrió el crimen de la también retalteca Mirna Mack, ocurrido en 1990. 

Marco Tulio Espinoza Contreras, comandante, (1993-1994). Como jefe de Estado Mayor de la Defensa, sospechoso de ser uno de los intelectuales del crimen de monseñor Juan Gerardi.
Estas y otras joyas castrenses deberían dar respuestas a un documento desclasificado del Departamento de Defensa estadunidense, en el cual se señala a las Fuerzas Armadas Guatemaltecas de lanzar al Océano Pacífico a rebeldes vivos y muertos que habían sido detenidos, entre 1984 y 1986. Los vuelos de la muerte en Guatemala, identificados por el documento, salían de la Base Aérea Sur, en Retalhuleu.

Según el desclasificado: “Una técnica usada para deshacerse de insurgentes que habían sido asesinados durante interrogatorios, y que en ocasiones estaban vivos, pero tenían que ser desaparecidos, era tirarlos desde aviones al océano. 

Aeronaves Aravá IAI-201 se estacionaban en la parte sur de la pista después de la medianoche. Personal del D-2 (Inteligencia Militar) cargaba los aviones con prisioneros y cadáveres Los pilotos recibían instrucciones de volar durante treinta minutos mar adentro y entonces empujar a los prisioneros y a los cuerpos fuera de la aeronave. De este modo, el D-2 podía deshacerse de la mayoría de la evidencia que mostraba que los prisioneros habían sido torturados y asesinados”

De viaje al pasado.

La Base, como comúnmente la conocen los retaltecos, fue una pista de aterrizaje creada en 1956 por el coronel Carlos Castillo Armas (CACA). La asfaltó el otro vende patrias, general Miguel Ydígoras Fuentes (mercenario retalteco) “para la defensa y seguridad nacional y regional,” con el entrenamiento de tropas paracaidistas.

“Yvívoras Fuete” también le ofreció la pista al presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, para que la usara en su política antirrevolucionaria cubana, la cual fue ejecutado por la CIA y sus mercenarios que se entrenaron en la Finca Helvetia, del también retalteco Roberto Alejos Arzú, apodado como John Black por los gringos conspiradores y terroristas.

En junio de 1960, Alejos se reunió con el agente de la CIA, Jacob Esterline en los Estados Unidos. Ambos evaluaron la capacidad de la pista de La Base para el aterrizaje de aviones C-54. Posteriormente, en Miami, Alejos conoció al mercenario cubano Juan Paula Argeo, quien manejaba fondos millonarios para la evaluación de pistas de aterrizaje en Retalhuleu, Escuintla y El Petén.
Avión B-26 derribado por el Ejército cubano en la fallida invasión terrorista de Bahía de Cochinos emprendida desde Guatemala

Finalmente, la CIA remozó la pista aérea de Retalhuleu a través de la empresa Thompson Cornwall Company, que le construía carreteras al gobierno de Ydígoras. En septiembre, la pista pasó a ser un centro de operaciones estadounidense, con el aterrizaje de aviones DC-3 y C-46. La clave en español de la Base era Rayo Base y, en inglés, JMADD.

Cuando el 13 de noviembre se levantó un grupo de militares contra la corrupción de Ydígoras, Alejos se dirigió a La Base para alertar a los mercenarios y a las tropas acantonadas en Retalhuleu, con la posibilidad de que accionaran contra los alzados que pasaron a crear la guerrilla guatemalteca. El subdirector de planes de la CIA, Richard Bissell solo aprobó el envió de las tropas nacionales en sus aviones a la capital y la participación de sus pilotos, como voluntarios, en apoyo aéreo (bombardeo, patrullaje y abastecimiento en Izabal).

Cuando Estados Unidos fracasó en la invasión a Bahía de Cochinos, la Base dejó de ser un medio al servicio de la política anticastrista norteña, pero siguió jugando su papel, acorde con la política de seguridad nacional diseñada por Estados Unidos para el Ejército. A la nueva ola anticomunista se sumaron dos escuadrones de la muerte: la Unidad de Comando Especial del Ejército, en la década de los 60, y el Comando Anticomunista del Sur, en la década de los 80.

El nombre oficial de Base Aérea del Sur data de mayo de 1989. Su primer comandante fue el coronel Carlos Alberto Pozuelos Villavicencio, quien empezó a trabajar junto con la Oficina Antinarcóticos de los Estados Unidos, pero, a sabiendas de que los militares guatemaltecos son traidorazos de primera, la Embajada norteamericana le quitó la visa ad-eternum. 

La Base lleva el nombre del coronel Mario Enrique Vásquez Maldonado, muerto en las faldas del Volcán Tolimán, Sololá; cuando el helicóptero que tripulaba fue derribado por guerrilleros en octubre de 1982. Según el Ejército, La “Seca” Vásquez, era muy querido por los retaltecos.

En marzo de 2003, la Base se constituyó en Comando Aéreo con su respectiva área de responsabilidad en toda la costa sur, incluyendo la Zona Económica Exclusiva en el Océano Pacífico. 
En abril del 2010, el Congreso, presidido por Roberto Alejos Cámbara, sobrino-nieto del Roberto Alejos Arzú anticastrista (John Black) aprobó la Ley de alianzas para el desarrollo de infraestructura económica, propuesta por el presidente, el general Otto Pérez Molina, como parte de la cuatrinca político-militar-mediático-empresarial para la gobernanza de mano dura y la protección de los intereses de la oligarquía nacional.

A raíz de los escándalos de corrupción de La Línea, que terminaron con la renuncia y el arresto del chafarote y algunos de sus secuaces, correspondió al payaso Jimmi Morales inaugurar los dos primeros proyectos aéreos, en el contexto de las “alianzas público privadas” donde el Estado es soporte; y la empresa privada transnacional, la gran beneficiaria de los recursos del Estado; asegurado por dos vías: 1) la contratación de servicios del Estado con la iniciativa privada y 2) el uso de los recursos nacionales por la iniciativa privada. 

Prueba de ello es el denominado Aeródromo de Quetzaltenango y el Aeropuerto de Retalhuleu, a los que seguirán los de Puerto Barrios, Izabal y Puerto de San José, Escuintla. Las principales contrapartes en estos negocios son Guatemágica, dirigida por Ricardo Alejos David, otro retalteco y familiar del Alejos anticastrista de los 60; Transporte Aéreos de Guatemala, de capital transnacional; y el Instituto de Recreación de los Trabajadores, creado con fondos de trabajadores y empresarios, pero dirigido eternamente como finca personal por el oligarca industrial Ricardo Castillo Sinibaldi, tío del prófugo de la justicia Alejandro Sinibaldi, por corrupción multimillonaria. 
De regreso al futuro.

¿A un año de inaugurado el “aeropuerto”, qué ingresos recibe el Estado por haber puesto La Base a los pies de Castillo Sinibaldi y el Irtra, empezando con un vuelo semanal entre Retalhuleu y la capital? TAG ha dejado de realizar muchos vuelos por falta de demanda, pero en el supuesto de que los hiciera todos, los ingresos por pasajes apenas sobrepasan los tres millones de quetzales anuales. 
En el supuesto, también, de que el Estado goza de un 30 por ciento de los ingresos en la alianza, estaría recibiendo ocho mil quetzales mensuales por el uso de un terreno de kilómetro y medio de largo por medio kilómetro de ancho. Un buen negocio manejado por la oligarquía nacional y la burguesía local sobre la lápida de un cementerio clandestino y el olvido de cientos de desaparecidos en La Base. 

A esos ocho mil quetzales que ingresan mensualmente a las arcas nacional habría que descontar el pago estatal a oficiales de migración, aduana, policía y administración tributaria, que fueron anunciados durante la inauguración del aeropuerto. Eso significa que el Estado no solo cedió La Base, sino que, además, debe hacer gastos para complacer a Sinibaldi, sus socios y sus invitados nacionales y extranjeros. 

¿Si un empresario fuera el dueño de La Base, cobraría ocho mil quetzales mensuales de renta por el uso de un terreno de kilómetro y medio de largo por medio de ancho? Impulsar el turismo en Retalhuleu es el pretexto inicial para que La Base termine como propiedad privada. Después llegará la apropiación de tierras nacionales como El Manchón Guamuchal, uno de los últimos bosques manglares de la costa.

Suponiendo nuevamente que Guatemágica, TAG y el Irtra quieren promover el desarrollo turístico, no van a llenar tanto las expectativas de Retalhuleu como sus bolsillos. El Irtra es una piedra en el zapato para restauranteros y hoteleros de Retalhuleu, como lo demostró el también retalteco Jorge Murga Armas en su libro “No lugares” e identidad en Guatemala. 

EL Irtra, que se desvió de sus objetivos iniciales (recreación de los trabajadores) es una empresa de competencia desleal, ya que dentro de sus instalaciones vende caro y no paga, entre otros impuestos, el IVA, el de hotelería al Inguat y el de bebidas alcohólicas, bebidas provenientes, exclusivamente, de la cervecería de la parentela de Castillo Sinibaldi.

Mientras pagan todos los impuestos, los empresarios retaltecos seguirán a expensas del “derrame” a cuentagotas que produce el Irtra, porque este monstruo construye más y más hoteles y restaurantes protegidos por la competencia desleal, la cual debió ser abolida por el Congreso desde el mismo momento que la institución perdió su razón de ser. 

El Irtra, ese no lugar del que habla Murga, es uno de los últimos elementos para que los retaltecos olviden, no solo el pasado, sino acepten el robo de bienes nacionales como La Base, de la misma manera que funciona el ilusionismo arribista de montar aviones, porque, como bien lo dice el lema de la vieja Base: “Cuando la población lo necesita, la ayuda siempre llega del cielo.” Todo gracias a una oligarquía voraz que negocia a punta de corrupción y privilegios, pero se presenta públicamente como empresariado angelical en nuestra Guatemágica.

miércoles, 5 de abril de 2017

DECLARACIÓN DE LA ANTIGUA GUATEMALA, PRIMER ENCUENTRO AUDIOVISUAL DE GUATEMALA


NOSOTROS, los participantes del Primer Encuentro de la Memoria Audiovisual de Guatemala celebrado en la ciudad de La Antigua Guatemala el 22 y 23 de marzo de 2017, suscribimos la presente.



DECLARACIÓN DE LA ANTIGUA GUATEMALA


Con base en las siguientes consideraciones:

1. Los materiales audiovisuales (películas y registros visuales y sonoros) constituyen un patrimonio valioso que conserva la memoria e identidad de nuestros pueblos.

2. Estos materiales, actualmente están expuestos a grandes riesgos, debido a la frágil naturaleza de sus soportes (acetato, celuloide, diversos formatos de videotape, etc.).

3. Los materiales audiovisuales contienen información histórica y cultural extraordinariamente valiosa, en algunos casos única, sobre la historia de Guatemala, en los siglos XX y XXI, además de valores estéticos y artísticos de cada época.

4. La producción audiovisual se ha incrementado considerablemente en las dos últimas décadas, lo que, aunado a la dispersión de los materiales históricos, hace aún más urgente crear y desarrollar planes de recuperación, catalogación, preservación, salvaguardia y puesta en uso de los productos de la realización audiovisual.

5. Ambos aspectos, la importancia de los registros audiovisuales y las dificultades para su recopilación, conservación y difusión, han sido reconocidas por instancias internacionales como la UNESCO, que ha declarado el 27 de octubre como el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual.

6. Esta situación es particularmente grave en los países centroamericanos en donde la escasez de recursos asignados a las preservación, salvaguardia y uso del patrimonio audiovisual es alarmante.

7. Que las normativas vigentes relativas al patrimonio cultural tocan solo tangencialmente lo relativo a la producción audiovisual.
8. La magnitud de la tarea invita a unir esfuerzos de instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil para la preservación del patrimonio audiovisual y su difusión.

Por tanto, proponemos

1. Que se unan los esfuerzos –hasta el momento, aislados- para rescatar, conservar y difundir el patrimonio audiovisual, tanto en las instancias estatales como en las privadas.

2. Establecer vínculos de trabajo mediante la creación de la Red de Archivos Audiovisuales de Guatemala, con miras a ampliar el ámbito de acción a los otros países del área centroamericana.

3. Que se desarrollen planes conjuntos entre las dependencias oficiales y las iniciativas de entidades privadas para recolectar, preservar y poner en uso el patrimonio audiovisual.

Con base a lo anterior, demandamos:

1. A los Estados centroamericanos, y al guatemalteco en particular, a las universidades públicas y privadas, a las asociaciones de cine y audiovisuales, a las instancias culturales, que se atienda de inmediato el rescate, preservación y difusión del patrimonio audiovisual.

2. Que las instituciones del Estado, la iniciativa privada y la sociedad civil tomen las medidas legales, presupuestarias, educativas y culturales necesarias para preservar, conservar y difundir el patrimonio audiovisual de la Nación y de las naciones centroamericanas.

3. Que para alcanzar el anterior objetivo se destinen los recursos financieros, tecnológicos y humanos que sean necesarios.

4. Que se apoye la gestión de las instancias actuales (cinematecas y archivos) así como se generen nuevas iniciativas para la construcción de instalaciones adecuadas para la conservación (con control de temperatura y humedad, por ejemplo), rescate (equipo para la obtención de copias de seguridad y digitalización, etc.), difusión (salas de exhibición y de consulta) e investigación y conformar archivos físicos y virtuales de estos materiales.

5. Para lograr estos propósitos es necesario que las instituciones del Estado, relacionadas con la salvaguardia del patrimonio cultural, especialmente el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y las dependencias de la Universidad de San Carlos de Guatemala que tengan que ver con este asunto, asuman las responsabilidades que les corresponden.

6. En esa dirección, demandamos el apoyo inmediato a la Cinemateca Universitaria “Enrique Torres”, de Guatemala, y a su personal, por ser la institución que alberga la mayor cantidad de filmes históricos (cientos de películas en soporte de nitrato de celulosa de los años 1926 a 1950 y numerosa producción en películas con soporte de acetato) y un acervo considerable de otros materiales audiovisuales. Esta Cinemateca está urgida de locales adecuados, separados según el tipo de soporte de los materiales, salas de exhibición y consulta, de un equipo apropiado para el rescate profesional de sus acervos, de la capacitación del personal existente, la incorporación de especialistas en catalogación, atención a estudiantes, docentes, investigadores, cineastas y público en general. Esta mejora en los servicios que presta la Cinemateca no solo beneficiaría a sus propios acervos, sino serviría de apoyo al trabajo de los demás archivos públicos y privados de país.

Por nuestra parte, nos comprometemos a:

1. Consolidar la naciente Asociación por la Memoria Audiovisual de Guatemala, mediante la obtención de su personería jurídica.

2. La realización de actividades debidamente planificadas para la formación de recursos y la recuperación de acervos.

3. Tomar la iniciativa para sumar esfuerzos de todas las instituciones gubernamentales, privadas y de la sociedad civil para implementar proyectos, programas, campañas en pro del patrimonio audiovisual.

4. La búsqueda de unidad con las cinematecas y archivos audiovisuales de Centroamérica.

5. Contribuir a la construcción de una base de datos de los materiales audiovisuales disponibles en cada archivo de las instancias participantes, a fin de facilitar la utilización de los mismos por personas e instituciones interesadas.

Dado en la ciudad de La Antigua Guatemala, a los veintitrés días del mes de marzo de dos mil diecisiete. 


Personas e instituciones participantes en el Primer Encuentro de Memoria Audiovisual

Walter Figueroa y Sergio Pozuelos, Cinemateca Universitaria “Enrique Torres”, Universidad de San Carlos de Guatemala –USAC-; René Pauck, Cinemateca Universitaria “Enrique Ponce Garay” de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras; Carlos Henríquez Consalvi, Museo de la Palabra y la Imagen, El Salvador; Alberto Jiménez, Fundación Luciérnaga, Nicaragua; William Miranda, Archivo de la Imagen, Centro Costarricense de Producción Cinematográfica; Carlos René García Escobar, ADESCA; Frieda Morales, Asociación Luciérnaga; Domingo Lemus, AGAcine y Cinemateca de Quetzaltenango (en formación); Ramiro MacDonald, Universidad Rafael Landívar; Otto Ricardo Gaytán Silva y Omar Salomón Soto, Consejo Para la Protección de La Antigua Guatemala; Arturo Albizúrez, Asociación Comunicarte; Guisela Asensio, Thelma Porres Morfín, Oscar Farfán y Anaís García, CIRMA; Regina Fuentes Oliva, Enrique Maldonado, Angélica Caal Vargas y Luz Midilia Marroquín, Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas –IIHAA-, Escuela de Historia, USAC; Leiby Salguero y Salvador Montúfar, Carrera de Archivística, Escuela de Historia, USAC; Juan José López y Ana Lucía Morales, Centro del Filme Etnográfico, Universidad del Valle de Guatemala; Paulina Zamora y Pablo Xoná, Fundación Yax; Verónica Sacalxot y Leida Cholotío, Cinemateca de Quetzaltenango (en formación); Anna Carla Ericastilla y Diana Barrios, Archivo General de Centro América; Otto Yela, Escuela de Ciencias de la Comunicación, USAC; Rafael González, Productora EK Balam; María Beatriz Gallardo, Dos & Dos Producciones; Johan Melchor, Comisión de Investigación del Arte en Guatemala –CIAG-; Julio Solórzano Foppa, Memorial Para la Concordia, Guatemala; Elías Jiménez e Isabel Messina, Unidad de Cine, Ministerio de Cultura y Deportes; Mario Caxaj, Departamento de Investigación Artística y CIAG, Ministerio de Cultura y Deportes y Edgar Barillas, Archivo de la Imagen, IIHAA, Escuela de Historia, USAC.